
“Gaza le está mostrando al mundo lo falso del sistema supuestamente democrático de Occidente”: Dima Khatib
La periodista Dima Khatib, una de las mujeres más importantes en el periodismo del mundo árabe, conversó con CAMBIO en el Festival Gabo sobre la situación en Gaza, que calificó como un “campo de concentración”, y el cambio de narrativa que no da espera.
Poeta, traductora y periodista de origen palestino-sirio, Dima Khatib dirige los multipremiados canales digitales de AJ+ en inglés, árabe, español y francés. Se desempeñó como jefa de la oficina de Al Jazeera en América Latina durante casi una década y es una de las pocas mujeres líderes en el mundo mediático de Oriente Medio. Dima construyó su carrera periodística reportando desde más de 30 países, entrevistando a presidentes y personas de diversos ámbitos. Bajo su liderazgo, AJ+ ha acumulado más de 57 millones de seguidores, miles de millones de vistas y ganado prestigiosos premios internacionales. Es políglota y actualmente está aprendiendo su décima lengua. Tiene un libro de poesía publicado en árabe: Refugiada del amor.
CAMBIO: Preparando esta entrevista, en la sección de opinión de Al Jazeera, leí a Belén Fernández acusar al diario The New York Times de genocidio periodístico. ¿Suscribes esta denuncia, Dima?
Dima Khatib: Claro que coincido. The New York Times, como muchos medios en Occidente –y también en el resto del mundo–, han sido cómplices del genocidio en Palestina. Es un hecho que en muchos medios occidentales se les prohíbe a los periodistas usar las palabras genocidio, limpieza étnica, territorio ocupado, apartheid: es decir que se les prohíbe usar los términos jurídicos que muchas organizaciones internacionales, incluida la ONU, han acuñado para nombrar el horror causado por Israel. Francesa Albanese, la relatora especial para los territorios ocupados de la ONU ha hablado mucho de la complicidad de los medios en el genocidio.
Con respecto a muchos de los medios del sur global, la complicidad se explica porque dependen de las agencias internacionales y entonces reproducen su lenguaje y su filtro colonial, que lo que hace es clasificar a la gente con clichés violentos: los suramericanos como drogadictos, traficantes y criminales, los árabes como terroristas y machistas, el islam como un mal muy peligroso. Lo que logra este filtro, que impera en el discurso dominante, es que los pueblos del sur no sepamos realmente qué pasa de un lado y del otro; que no nos miremos al espejo, aunque el mensaje dominante venga de las potencias que colonizaron América y el mundo árabe –y que siguen colonizando el discurso–.
Parece increíble, pero en ciertos círculos intelectuales del mundo árabe se sigue hablando del “descubrimiento de América”, como si antes de la llegada de los europeos no hubiera habido civilizaciones enteras y durante siglos. Así mismo, los medios con filtro colonial cubren lo que ocurre en Palestina tomando como punto de partida el 7 de octubre, sin dar el contexto de los más de 70 años de limpieza étnica en manos de Israel.
Palestinians mourn loved ones killed by Israeli forces while seeking aid.
— Al Jazeera English (@AJEnglish) July 30, 2025
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Debo decir también que, gracias a los valientes periodistas palestinos, que arriesgan su vida todos los días, la historia de Palestina se ha rehumanizado y la narrativa está cambiando.
CAMBIO: ¿Cómo han logrado el impresionante impacto de Al Jazeera cuando su trabajo vive en redes sociales que responden a algoritmos con marcados sesgos coloniales y pro-Israel?
D.K.: Responde a un trabajo continuo. Como estamos sometidos a los cambios y dinámicas de las plataformas y sus algoritmos, que mutan sin previo aviso, lo que hacemos es observar, aprender y adaptarnos para burlar sus políticas de censura.
En Tik Tok, que es muy intolerante con las imágenes violentas, el precio para que el contenido circule ha sido sacrificar imágenes necesarias para dimensionar el horror. Pienso que nuestro impacto se debe a la gente, que ha vencido los intereses y sesgos de las plataformas. A pesar de la censura, los cientos de cuentas eliminadas, la presión del poder judío y del Congreso en Estados Unidos, Tik Tok aceptó públicamente el inmenso interés de sus usuarios con respecto al contenido que denuncia, desde el punto de vista palestino, el genocidio en Gaza.

Al Jazeera seguirá publicando su trabajo en estas plataformas, que siguen siendo los espacios más libres para investigar y denunciar, y los canales en donde la mayoría de la gente converge y conversa. Sobre todo, los millones de jóvenes que desafían la narrativa colonial que niega la limpieza étnica, el apartheid y el genocidio.
CAMBIO: ¿Cuál debe ser el paso práctico a tomar para las personas que asumimos lo que pasa en Palestina como un genocidio y una estrategia sistemática para borrar material y simbólicamente al pueblo palestino?
D.K.: El informe de Francesca Albanese sobre la economía del genocidio puede dar muchas respuestas a esta pregunta. En él queda muy claro que el genocidio es un negocio que trae beneficios económicos a empresas que están probando nuevas armas, y que hay toda una cadena de empresas que contribuyen a que se perpetúe.
Es fácil, porque ya todo el mundo compartió cuáles son las empresas, y puede buscar sus nombres y dejar de apoyarlas. Si todos dejamos de comprarles, no van a poder seguir alimentando y apoyando el genocidio. Otra cosa que pueden hacer es seguir apoyando las voces que denuncian en las redes, pues, al fin y al cabo, el engagement depende de la gente. Te digo honestamente que no creo que seamos mejores periodistas que los demás, o más expertos en las plataformas: lo que pasa es que la gente está implicada con lo que ocurre en Gaza.
Israel's war on Gaza continues as the man-made hunger crisis deepens in the besieged enclave.
— Al Jazeera English (@AJEnglish) July 30, 2025
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Lo tercero que se puede hacer es lo que están haciendo muchos activistas en las calles. No sé si viste al joven de 27 años que cerró con un candado de bicicleta la puerta de la embajada de Egipto, en La Haya, para hacerles sentir a los funcionarios el encierro atroz que se siente en Gaza. Esa acción tan simple se ha reproducido en todo el mundo, junto con muchas otras que han resquebrajado la censura.
Lo que definitivamente no se puede hacer es no hacer nada. Que Netanyahu, que ha sido condenado por la Corte Penal Internacional, pase por el espacio aéreo francés como si nada, y que luego lo aplaudan en el Congreso. Si dejamos que esto pase, va a seguir imperando el fascismo, esa cara cruel, horrible, de la humanidad. Y va a seguir pasando contra los pueblos indígenas, pues no hay sino que mirar de quién son las armas y cuáles son las potencias de siempre que apoyan el genocidio.
CAMBIO: ¿Piensas que esto tiene que ocurrir al margen y más allá de la incapacidad de las organizaciones internacionales para hacer prevalecer el Derecho Internacional? ¿Debemos actuar resignados al fracaso y obsolescencia de organismos como la ONU?
D.K.: Hay que tener claro que lo único que nos puede salvar es el Derecho Internacional. Así que hay que protegerlo y preservarlo. El problema no está en el Derecho Internacional, ni en las instituciones, pues fíjate que la Corte Penal Internacional hizo su trabajo y condenó por crímenes de guerra a Netanyahu y a su ministro de Defensa. El problema está en los Estados que no quieren respetar el Derecho Internacional que ellos mismos crearon pero que lo estamos viendo, y que lo que ya pasó con el Holocausto no volviera a pasar nunca más. Hay un abismo entre los dirigentes de las supuestas democracias y el pueblo que los eligió.
Gaza le está mostrando al mundo lo falso que es el sistema supuestamente democrático que tenemos en Occidente, en el que los dirigentes no representan a los ciudadanos y no hay ninguna consecuencia. Mira la represión brutal que se desató en Berlín por una simple bandera palestina. En Estados Unidos hemos visto una tremenda represión estudiantil con personas que perdieron sus títulos, que fueron deportados. Trump representa el sistema supremacista que ha imperado en Estados Unidos desde su fundación, y que está reprimiendo con ferocidad la tremenda ola de la nueva generación, que incluye a judíos blancos, que no aceptan su modelo viejo.
Hay mucha gente que está siendo castigada severamente por defender la humanidad. Hay que apoyarlos. Lo que hay en Gaza, y lo estamos viendo en vivo, es un campo de concentración. Si eres humano, además de no negarlo, no puedes seguir permitiendo que pase. La violencia sobre Gaza es violencia contra todos nosotros.
CAMBIO: Ciertamente hay una ola creciente de indignación y acción, pero ¿crees que vamos a ver un cambio acelerado en Gaza, donde cada día es de vida o muerte?
D.K. (Silencio largo) ... no lo creo. Yo viajo mucho y he visto casos increíbles. Mira lo que puede pasar en Nueva York, la segunda ciudad judía después de Tel Aviv, si eligen a un alcalde que ha probado ser muy distinto a los dirigentes prefabricados. Sin duda estamos en un momento de cambio muy importante en el que se refleja que el judaísmo ha sido secuestrado por el sionismo radical –y el sionismo por Netanyahu, que va incluso más allá–.

Pero creo que es una batalla muy larga. Tengo esperanza a largo plazo porque estos pueblos no van a aceptar estas injusticias para siempre; de hecho, no las están aceptando y la gente se está movilizando en todo el mundo. Es que esto no puede durar, así, tan fácil. ¿Tú te imaginas que estamos en un sistema en el que un hombre, un solo hombre, Trump, puede acabar esto con una llamada? Pero a la vez, y así lo demuestra la historia, es como los imperios caen: se ponen muy salvajes y violentos, exacerban hasta el límite su violencia colonial, racista, supremacista, y caen.
The World Food Program says only half of the aid it has requested to enter Gaza is reaching the territory. Director Antoine Renard added that half a million in Gaza are enduring “famine-like conditions”. pic.twitter.com/XKJMNXhEgA
— Al Jazeera English (@AJEnglish) July 30, 2025
Tengo esperanza, y necesito esperanza, porque no puede ser que el sacrificio de un pueblo sea en vano. No puede ser que el sacrificio de tanta gente honorable que ha perdido su trabajo, el futuro, la carrera por la causa sea en vano. ¡La comida está ahí, en Egipto! Hay comida para tres meses para toda la población de Gaza. Pero Estados Unidos e Israel prefieren negar la entrada y dispararles a los desesperados por hambre. Niegan las fórmulas de leche materna. No puede ser. Yo no puedo comer sin sentirme culpable...
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