
“Buena suerte, vayan con Dios”: dijo Trump y se encendieron los motores de 150 aeronaves
Explosión en La Carlota. Créditos: redes sociales
Así fue, segundo a segundo, la operación militar ejecutada por Estados Unidos para capturar y extraer de Caracas a Nicolás Maduro. En el operativo participaron aviones F-22, F-35 y F-18, entre otros. Se trata de una de las acciones armadas de Washington de mayor envergadura en América Latina.
Por: Armando Neira
La noche del 2 de enero de 2026 era especialmente plácida en Caracas. Aunque los termómetros marcaban 20 grados, los vientos alisios del Caribe, más fuertes y frescos en esta época del año, traían una agradable sensación. La mayoría de las familias dormía, aprovechando las vacaciones del receso escolar y el cansancio acumulado de las fiestas con las que se recibió el nuevo año. Pocos tenían en mente madrugar ese sábado.
A 2.200 kilómetros de distancia, en cambio, Donald Trump, presidente de Estados Unidos, se acomodaba en una sala especial de comunicaciones de su residencia de Mar-a-Lago para seguir el desarrollo de una de las decisiones más trascendentales de su mandato.
A las 10:46 p.m., del viernes, desde su lujosa mansión de unos 8.000 metros cuadrados, Trump dio la orden final: “Buena suerte y vayan con Dios”.
En ese instante se encendieron los motores de 150 aeronaves. En el operativo participaron aviones F-22, F-35 y F-18, entre otros, que despegaron desde 20 puntos distintos, apoyados por portaaviones de la Armada de Estados Unidos.
Caracas, una ciudad de casi cuatro millones de habitantes, concentra su poder militar en las bases de La Carlota y Fuerte Tiuna, esta última ubicada al sur de la capital, entre las parroquias Coche y El Valle.
La fortaleza del chavismo
Allí se encuentran las sedes del Ministerio del Poder Popular para la Defensa y del Comando Estratégico Operacional de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (CEOFANB), dos de las principales columnas sobre las que se ha sostenido la revolución bolivariana desde la llegada de Hugo Chávez al poder, el 2 de febrero de 1999.

A las dos de la madrugada del sábado se registraron explosiones, el paso de aeronaves y columnas de humo negro que emergían desde distintos puntos de la capital. Algunos de los pocos ciudadanos que estaban despiertos a esa hora lograron grabar los hechos en videos que se hicieron virales por todo el planeta.
En auge estaba la Operación Resolución Absoluta, que, según explicó este sábado el general Dan Caine, presidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, fue “discreta y precisa”.
La acción militar había sido planificada durante varios días y, en un primer momento, se evaluó ejecutarla el 24 de diciembre, en la Noche de Navidad. Sin embargo, dos factores obligaron a postergarla: las condiciones atmosféricas, que exigían un cielo despejado, y la urgencia de lanzar una acción militar en Nigeria contra lo que Trump calificó como “escoria terrorista”, una facción del Estado Islámico a la que acusó de atacar y asesinar brutalmente, principalmente, a cristianos inocentes.
Una cama distinta cada noche
Por esos mismos días, The New York Times informaba sobre los bruscos cambios en la agenda diaria de Nicolás Maduro.
Según el diario, el mandatario evitaba dormir dos noches seguidas en el mismo lugar y cambiaba de teléfono celular de forma constante, como parte de un esquema de seguridad cada vez más hermético, en el que los asesores cubanos tenían un papel decisivo.
Fuentes del Palacio de Miraflores indicaron que Maduro había ordenado extremar las precauciones ante el temor de traiciones internas, en un contexto político complejo, y también debido a la recompensa de 50 millones de dólares ofrecida por su captura.
“La palabra integración no alcanza para describir la enorme complejidad de una misión de este tipo, una extracción tan precisa. Involucró el despegue de más de 150 aeronaves en todo el hemisferio occidental”, agregó Caine.
Mientras desde el aire se atacaban complejos militares distribuidos por la ciudad, Trump, rodeado de altos mandos militares y personal de inteligencia, observaba con atención lo que ocurría en la capital venezolana, iluminada por la llamada luna del lobo, una superluna que ofrecía mayor visibilidad nocturna.

“Si hubieran visto lo que pasó, yo lo vi literalmente como si estuviera viendo un programa de televisión”, afirmó Trump en una entrevista con Fox News. “La velocidad, la contundencia, fue algo asombroso. Nadie más podría haber hecho algo igual”, agregó. “Irrumpieron en lugares donde no era posible entrar, forzaron puertas de acero y los sacaron en cuestión de segundos. Nunca había visto algo así”.
Poder aéreo sobre los cielos
Según The Wall Street Journal, además de los aviones de combate, una docena de helicópteros del 160.º Regimiento de Aviación de Operaciones Especiales —conocido como los Night Stalkers— y unidades de la fuerza de élite Delta Force estuvieron en los cielos de Caracas. Se informó que los Night Stalkers operan habitualmente a baja altura y utilizan helicópteros Chinook, Black Hawk y Little Bird modificados para misiones especiales.
Desde el punto de vista militar, la operación fue considerada impecable por Estados Unidos. No se registraron bajas estadounidenses y solo un helicóptero resultó averiado, aunque logró mantenerse en el aire y fue evacuado a una base de apoyo.
“La misión requirió la participación de todos los componentes de nuestra fuerza conjunta: soldados, marineros, aviadores, infantes de marina y guardianes, trabajando al unísono con las agencias de inteligencia y las fuerzas del orden, en una operación sin precedentes”, explicó el general Caine.
Según El País, cerca de la medianoche los helicópteros con los efectivos de la Delta Force despegaron en vuelo rasante, a unos 30 metros sobre el mar. Al aproximarse a la costa venezolana, Estados Unidos desplegó distintos recursos para crear un corredor aéreo seguro. Los helicópteros contaban con cobertura de aviones de la Marina, la Armada y la Fuerza Aérea, incluidos F-22, F-35 y F-18, además de bombarderos B-1, aeronaves de apoyo y drones pilotados a distancia.
“Cuando la fuerza comenzó a acercarse a Caracas, el Componente Aéreo Conjunto inició la neutralización de los sistemas de defensa aérea venezolanos”, señaló Caine.
La presencia de la CIA
Aunque muchos detalles siguen siendo confidenciales, trascendió que la ubicación de Maduro fue rastreada por un agente de la CIA infiltrado en el Gobierno.
En la operación, preparada durante meses, también participaron otras agencias como la NSA y la NGA. Trump había autorizado actividades encubiertas dentro de Venezuela desde hacía tiempo y pasándose por encima al Congreso, porque según él, la información se había podido filtrar.

Durante la madrugada, las fuerzas estadounidenses cortaron el suministro eléctrico de Caracas para ejecutar la misión bajo la cobertura de la oscuridad y con alto margen de maniobra pues desactivaron los radares.
Las unidades especiales forzaron puertas blindadas y atravesaron los anillos de seguridad del mandatario, que se encontraba en una localización “altamente protegida”, descrita por Trump como “una fortaleza”.
Según CNN, los militares sacaron a Maduro y a su esposa, Cilia Flores, de la cama mientras dormían. Una unidad de la Delta Force trasladó al matrimonio en helicóptero hasta el portaviones Iwo Jima, desde donde fueron enviados a Nueva York para ser juzgados.
Durante el traslado se tomó una fotografía de Maduro con los ojos vendados y esposado, sosteniendo una botella de agua entre las manos. La imagen fue publicada inicialmente por Trump en su red social Truth Social. En ella se observa al hasta este viernes hombre fuerte de Venezuela a bordo del buque de asalto anfibio estadounidense.
“Llegamos al complejo de Maduro a la 1:01 a. m., hora del este, o 2:01 a. m., hora local de Caracas. La fuerza de aprehensión actuó con velocidad, precisión y disciplina, aislando el área para garantizar la seguridad mientras detenía a los acusados”, relató el general del Estado Mayor Conjunto.
Un golpe abrumador
Al llegar a la zona, los helicópteros fueron atacados y respondieron con “fuerza abrumadora”. Una de las aeronaves fue alcanzada, pero se mantuvo en condiciones de vuelo.
“Maduro y su esposa se rindieron y quedaron bajo custodia del Departamento de Justicia, con el apoyo de nuestras fuerzas armadas, sin pérdidas de vidas estadounidenses”, afirmó el jefe militar.
En una rueda de prensa posterior, Trump advirtió: “Estábamos preparados para una segunda oleada, mucho mayor, si era necesario. Asumimos que podría serlo, pero el éxito del primer ataque hizo que no fuera necesario, aunque seguimos listos para actuar”. A las 3:29 de la madrugada, el helicóptero con Maduro y su esposa se dirigía ya al Iwo Jima.
Horas después, Trump publicó un mensaje en Truth Social: “Estados Unidos de América ha llevado a cabo con éxito un ataque a gran escala contra Venezuela y su líder, el presidente Nicolás Maduro, quien, junto con su esposa, ha sido capturado y trasladado fuera del país”.
En Caracas quedaba los impactos de una acción militar sin precedentes en la región por las dimensiones de la ciudad. Equiparable a la invasión estadounidense a Panamá en 1989, cuando Washington intervino para deponer al general Manuel Noriega bajo el argumento oficial de combatir el narcotráfico y “restaurar la democracia”.
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