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Cilia Flores camina con Nicolás Maduro, sujetados por agentes de la DEA. Foto: Reuters.
Internacional

Cilia Flores, la ‘primera combatiente’ que prefería la discreción

Cilia Flores camina con Nicolás Maduro, sujetados por agentes de la DEA

A la esposa de Nicolás Maduro le debe impactar tanto la captura por parte de Estados Unidos como el hecho de que su rostro esté ahora en todos los medios de comunicación del planeta. A pesar de haber llegado a ser una de las mujeres más poderosas de Venezuela, evitaba los focos y manejaba los hilos del poder con bajo perfil.

Por: Armando Neira

Cilia Flores tenía grandes problemas con los periodistas. La oposición sostenía que mantenía una animadversión visceral hacia la prensa, a la que censuró abiertamente movida por su ideología, mientras que sus allegados explicaban que había motivos más cándidos: le daba mucha vergüenza que le tomaran fotos o, simplemente, que se hablara de ella.

De ser esto último cierto, para la esposa de Nicolás Maduro el impacto de la captura por parte de Estados Unidos debe ser tan abrumador como saber que su rostro está hoy en todos los medios de comunicación del planeta.

A pesar de su bajo perfil, supo manejar los hilos del poder para tejer una red que protegía a Maduro, quien consideraba propio de las oligarquías llamarla “primera dama”, por lo que la bautizó como “primera combatiente”.

“Cilia no será la primera dama porque ese es un concepto de la alta alcurnia”, dijo Maduro en un momento de su apogeo. “Ella no será ninguna segundona”.

Un honor convertido en sentencia

Ese honor, paradójicamente, se convirtió en el inicio de su propia tragedia. En 2018, el Departamento del Tesoro de Estados Unidos le impuso sanciones financieras en su estrategia para golpear a Maduro.

Detenidos, Cilia Flores y Nicolas Maduro
Cilia Flores y Nicolas Maduro

“El presidente Maduro confía en su círculo cercano para mantenerse en el poder mientras su régimen saquea sistemáticamente lo que queda de la riqueza de Venezuela”, señala un comunicado firmado por el entonces secretario del Tesoro, Steven T. Mnuchin.

“Continuamos señalando a los partidarios que permiten que Maduro consolide su control sobre los militares o el Gobierno mientras los venezolanos sufren”, agregó.

Pam Bondi, fiscal de Estados Unidos, explicó que Flores, ahora de 69 años, es acusada formalmente de los mismos cuatro cargos que enfrentará Nicolás Maduro: conspiración de narcoterrorismo por presuntos nexos con el Tren de Aragua y el Cártel de Sinaloa; conspiración para importar cocaína hacia Estados Unidos; posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos; y conspiración para poseer ametralladoras y dispositivos destructivos.

En caso de ser declarada culpable, enfrenta la posibilidad de ser condenada a cadena perpetua y morir en prisión, un destino difícil de imaginar para una mujer de familia de origen humilde y que se creyó imbatible.

Humilde nacimiento

Flores nació en 1956 en la localidad de Tinaquillo, en el estado Cojedes, “en un rancho con piso de tierra”, según Maduro, quien ha contado que, “muy niña, a los cuatro años”, su familia abandonó esa localidad del centro-norte del país para trasladarse a Caracas.

Allí, Cilia, la menor de seis hermanos, vivió junto a su familia en Catia y Boquerón, dos barrios populares del oeste de la capital en donde la pobreza estaba a la orden del día.

“Cilita”, como la llama el derrocado mandatario venezolano, se esforzó y se graduó en la Universidad Santa María de Caracas como abogada, especialista en Derecho Penal y Laboral.

En 1978 se casó en primeras nupcias con Walter Ramón Gavidia Rodríguez, con quien tuvo tres hijos: Walter Jacob (15 de diciembre de 1978), Yosser Daniel (12 de octubre de 1988) y Yoswal Alexander (6 de agosto de 1990).

La primera combatiente de Venezuela, Cilia Flores.
La primera combatiente de Venezuela, Cilia Flores, la llamaba Nicolás Maduro.

Fue en el ejercicio de la jurisprudencia cuando, en los años noventa, conoció de cerca al hombre que le cambiaría la vida a ella y al país: el teniente coronel Hugo Chávez Frías. Él estaba detenido junto a otros militares involucrados en el intento de golpe de Estado de 1992.

Por esos años conoció a Maduro. A ambos los unieron el amor y la ideología, pues hicieron equipo en las campañas por la liberación de Chávez. Profesionalmente, eso sí, Flores no se ha identificado por impulsar una agenda feminista ni causas específicas, nada distinto a la línea política que dicte el chavismo.

El ascenso al poder

Con Chávez convertido en el guía de la revolución, Flores fue electa diputada en el año 2000 y consolidó su carrera dentro del poder legislativo. En 2006 se convirtió en la primera mujer en presidir la Asamblea Nacional, cargo desde el cual acumuló influencia y control político y aprendió que para controlar el poder era necesaria ubicar en puestos claves a personas de su entera confianza.

Fue durante su gestión cuando prohibió el acceso de periodistas al hemiciclo. Mientras algunos la justificaban alegando que “la prensa mentía” y “la difamaba”, otros atribuían la medida a su excesiva timidez. “Las cámaras la intimidan”, decían.

En paralelo, fue señalada por contratar a familiares en el Congreso, acusaciones que siempre negó como actos de corrupción y atribuyó a campañas de desprestigio. Desde la otra orilla se denunciaba que ella, paso a paso, estaba tejiendo una red de apoyo a Maduro para controlar el poder.

Tras la muerte de Chávez en 2013, el papel de Flores se volvió aún más relevante. Maduro asumió la Presidencia y ‘Cilita’ maniobró para que contara con su propia base política, lealtades institucionales y experiencia en el manejo del aparato del Estado.

“Ella es una figura fundamental en la corrupción en Venezuela, absolutamente fundamental, y especialmente en la estructura del poder”, dijo Zair Mundaray, exfiscal venezolano, a The New York Times.

A pesar de su poder, Flores se volvió cada vez más discreta. “Para muchos es el poder detrás del trono”, explicó la politóloga Carmen Arteaga en una entrevista con CNN. “No compite por el espacio, pero es una asesora de primer nivel”.

El rastro de la coca

El nombre de Cilia Flores volvió al centro de la polémica en 2015, cuando dos de sus sobrinos fueron detenidos por la Administración para el Control de Drogas (DEA) en Haití y posteriormente condenados en Estados Unidos por conspirar para traficar cocaína.

Ella calificó el hecho como un secuestro, pero ambos cumplieron condenas en Nueva York hasta su liberación en 2022, como parte de un intercambio de prisioneros.

Tiempos de poder: Nicolás Maduro y Cilia Flores.
Tiempos de poder: Nicolás Maduro y Cilia Flores. Foto: Alexa Rochi, Presidencia de la República

Flores regresó formalmente al poder legislativo en 2017 como integrante de la Asamblea Nacional Constituyente y, desde 2021, es diputada de la Asamblea Nacional. 

Desde ese espacio ha sido acusada de un descarado nepotismo, al haber logrado ubicar hasta a 47 de sus familiares. En principio lo negó, pero después se exhibió sin pudor:

“Aquí ingresó mi familia y yo me siento bien orgullosa de que sean mi familia y los defenderé en esta Asamblea Nacional como trabajadores. Defenderé los concursos públicos, y no solo yo, también esta Asamblea Nacional y la mayoría de los diputados y diputadas revolucionarios y revolucionarias”.

En la campaña presidencial de 2024 volvió a aparecer con mayor frecuencia en actos públicos, incluso bailando junto a Maduro sobre el escenario en la tarima, mientras sus seguidores festejaban.

El chavismo llegó a difundir una caricatura animada en la que ‘Cilita’ acompañaba a ‘Súper Bigote’, el personaje inspirado en el presidente. Fueron días en los que ella abandonó su bajo perfil y volvió a mostrarse protagonista.

En las últimas horas se la ha visto desorientada, con movimientos torpes que, según versiones oficiales, corresponderían a lesiones sufridas durante su captura.

Cuando Maduro llegó a Estados Unidos y trastabilló levemente, ella permanecía a su lado con la mirada perdida, sin saber hacia dónde dirigirse.

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