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en una imagen durante la campaña electoral en 2024 en Venezuela.
Internacional

La oposición venezolana y su paso de la felicidad efímera al desconcierto

María Corina Machado y Edmundo González, en una imagen durante la campaña electoral en 2024 en Venezuela.

Mientras el núcleo duro del chavismo continúa en el poder, el presidente electo Edmundo González considera que la captura de Nicolás Maduro representa “un avance relevante, pero insuficiente”, y María Corina Machado propone al presidente Donald Trump compartir el Premio Nobel de la Paz como gesto de afecto.

Por: Armando Neira

Pocas veces una victoria resultó tan insatisfactoria. El sueño cultivado durante años por la oposición venezolana de ver caer a Nicolás Maduro del poder se hizo realidad, pero con inquietantes incógnitas. La decisión del presidente Trump –mientras la comunidad internacional aún seguía con sorpresa los ecos del ataque a Caracas– fue que el mando sería asumido por Delcy Rodríguez, segunda al mando del régimen.

Para despejar cualquier duda, Trump descalificó en público a María Corina Machado, la dirigente opositora que más riesgos ha asumido en su prolongado esfuerzo por lograr una transición democrática. “No tiene el apoyo ni el respeto dentro del país. Es una mujer muy agradable, pero no tiene el respeto”, afirmó.

Los acontecimientos se desarrollan de forma vertiginosa. Rodríguez juró este lunes como presidenta encargada de la República Bolivariana ante una Asamblea Nacional que, al igual que ella, estrenó mandato. Maduro compareció por primera vez ante los tribunales, donde se le informó que el juicio en su contra comenzará el 17 de marzo. El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas celebró una sesión en la que cada país fijó su posición. Mientras tanto, la oposición exhibe su desconcierto.

Machado, que abandonó la clandestinidad y salió del país –en una operación con un guion de película– para recibir el Premio Nobel de la Paz, ahora busca acercarse a Trump y le propone compartir el galardón. Un libreto de telenovela.

En una entrevista con Fox News, Machado elogió al mandatario estadounidense y calificó las acciones de Washington como “un gran paso para la humanidad, para la libertad y la dignidad humana”.

Un amor no correspondido

La dirigente, resignada, confesó que no ha hablado con Trump desde el 10 de octubre, fecha en la que fue anunciada como ganadora del Nobel, un hecho que generó evidente malestar en el presidente estadounidense, quien consideraba que él merecía el reconocimiento.  “He terminado siete guerras” en el planeta. 

Por eso, ella, ahora intenta seducirlo. “Ciertamente me encantaría poder decirle personalmente que creemos, el pueblo venezolano, porque este es un premio del pueblo venezolano, que queremos dárselo y compartirlo con él”.

El detenido Nicolás Maduro en la mañana de este lunes.
El detenido Nicolás Maduro en la mañana del lunes 5 de enero de 2026. Foto: Reuters.

Es una labor de conquista difícil. Cuando en octubre, Trump llamó a Machado para felicitarla, ella creyó en una relación sólida. Pero días después, él expresó su descontento por el hecho de que la dirigente lo aceptara en lugar de rechazarlo y entregárselo.

Por su parte, Edmundo González, legítimo presidente electo de Venezuela –como lo demuestran las copias de las actas del escrutinio de las elecciones de 2024, en las que obtuvo el 67 por ciento de los votos frente al 30 por ciento de Maduro–, intenta apelar a su tradicional serenidad, aunque también manifiesta su inconformidad por la manera en que se ha desarrollado la situación.

El líder opositor sostiene que la captura de Maduro supone “un avance relevante, pero insuficiente”, y afirma que, para iniciar la normalización institucional, debe producirse la liberación de todos los presos políticos. Sus palabras se siguen pronunciando desde el exilio lo que demuestra el drama a que está sometido.

La felicidad del poder

Mientras tanto, la presidenta Rodríguez aparece sonriente en imágenes flanqueada por el núcleo duro del régimen: el ministro de Defensa, general Vladimir Padrino López; el ministro del Interior, Diosdado Cabello; el presidente de la Asamblea Nacional y hermano de la mandataria, Jorge Rodríguez; la presidenta del Tribunal Supremo de Justicia, Caryslia Beatriz Rodríguez; el fiscal general, Tarek William Saab, y el canciller, Yván Gil.

¿Cómo explicar esta situación? Los más optimistas se aferran a la idea de que Trump actúa movido por la prudencia y busca evitar un baño de sangre o que el país derive en una guerra civil.

“Estamos lidiando con la situación inmediata”, afirmó el secretario de Estado, Marco Rubio, el domingo en el programa Meet the Press, de NBC. “La situación inmediata es que, desafortunadamente, la gran mayoría de la oposición ya no está presente dentro de Venezuela. Hay asuntos urgentes que deben abordarse primero”.

Citado por The New York Times, Freddy Guevara, exdiputado venezolano exiliado en Nueva York y miembro de la coalición de Machado, dijo desconocer por qué la Casa Blanca optó por respaldar a Rodríguez, aunque consideró que podría tratarse del camino más sencillo en el corto plazo. “Creo que los estadounidenses no apuestan por la revolución, sino por las reformas”, señaló.

Quien controla las armas, manda

El Times y The Wall Street Journal coinciden en que Estados Unidos también se inclinó por Rodríguez basándose en informes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), según los cuales resultaría más conveniente mantener en el poder a figuras leales al chavismo, ya que controlan el ejército y las fuerzas policiales. En estado de extrema sensibilidad es mejor contener a quien tiene las armas.

Los informes de inteligencia sostienen, además, que Machado habría tenido dificultades para ejercer control sobre el gobierno y las fuerzas armadas tras décadas de régimen chavista.

Delcy Rodríguez en el consejo de ministros
La presidenta Delcy Rodriguez en una reunión. A su lado, Diosdado Cabello.

La fragilidad de Machado no se limita solo al ámbito militar. A pesar de su capacidad para haber movido al país en la campaña, no tiene el control absoluto de la oposición.

Por el contrario, esta se muestra fragmentada. Tras años de dictadura y de intentos fallidos, el bloque opositor llegó dividido al punto de que, en la Asamblea instalada este lunes, figuran por primera vez en mucho tiempo dirigentes como Henrique Capriles, Stalin González o Tomás Guanipa, quienes sí participaron en las elecciones legislativas de mayo, en contra de la posición de Machado, que consideraba que efectuarlo equivalía a hacerle el juego a Maduro.

Una generación sin opciones

¿Y los jóvenes? Los testimonios escuchados por estos días son tan desgarradores como disientes. Todos los menores de 25 años no han conocido otra forma de gobierno distinta al chavismo y de ahí las dificultades para saber qué camino tomar.

Así, mientras cada ficha se acomoda en este complejo tablero político, la oposición permanece en vilo. Observa desde la barrera a Trump, quien afirma con contundencia que es él quien está al mando de Venezuela.

En esa tarea de gestionar un país que no es el suyo, el mandatario estadounidense conformó un equipo integrado por Rubio; el secretario de Defensa, Pete Hegseth; el jefe adjunto de Gabinete y asesor en política interior, Stephen Miller, y el vicepresidente J. D. Vance. “Es un grupo de todos ellos. Cada uno tiene una especialidad distinta”, explicó Trump.

Para añadir más presión, el presidente aseguró que, por ahora, no habrá elecciones en Venezuela y, en cambio, anunció la llegada de grandes empresas petroleras de Estados Unidos para reconstruir un país que está “muerto”, en referencia a la capacidad de producción económica, pero no a la “democracia”. 

Mientras tanto, en las calles de Caracas no hay emoción ni júbilo. Los más ancianos recuerdan la historia. Cuando el dictador Juan Vicente Gómez murió en la cama en 1935, la población también salió a celebrar, el bullicio era inmenso, pero los hombres del gomecismo mantuvieron el control del poder durante muchos años más: primero hasta 1945 y, tras un breve paréntesis, entre 1948 y 1958. 

Es incierto lo que va a pasar en los días por venir. La frase que resume la trama de Doña Bárbara de Rómulo Gallegos, la novela por excelencia de la literatura venezolana cobra vigencia hoy: “Mátala y conviértete en el nuevo cacique”.

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