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Los llamados Avispas Negras, son la fuerzas elite de Cuba que era la encargada de brindar seguridad a los altos mandos del régimen chavista.
Internacional

Las Avispas Negras, la guardia cubana que no pudo detener la extracción de Maduro

Desde hace más de dos décadas, esta unidad de élite ha custodiado la seguridad del círculo más alto del chavismo. El 3 de enero, durante la incursión de Estados Unidos, sus hombres fueron superados por la Fuerza Delta. ¿Cuál es la historia de este grupo y qué injerencia ha tenido en el poder venezolano?

Por: Javier Patiño C

La madrugada del sábado 3 de enero pasará a la historia por la operación milimétrica ejecutada por un grupo especial de las fuerzas armadas de Estados Unidos para la extracción de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores. Pero también por otro hecho: el golpe más contundente sufrido por las denominadas Avispas Negras, el grupo de oficiales cubanos responsable de su protección directa.

Fue el propio presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, quien confirmó la muerte de 32 militares cubanos que cumplían misiones en Venezuela como integrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y del Ministerio del Interior. El mandatario de la isla calificó los uniformados como héroes que “cumplieron dignamente con su deber y cayeron, tras férrea resistencia, en combate directo contra los atacantes o como resultado de los bombardeos a las instalaciones, poniendo en alto, con su actuación, el sentir solidario de millones de compatriotas”.

Las fotografías de los fallecidos fueron publicadas por el diario estatal Granma, que detalló que entre las víctimas se encontraban dos coroneles, un teniente coronel y cuatro mayores. El resto correspondía a capitanes y tenientes.

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De acuerdo con información del gobierno cubano 32 militares murieron en la operación de extracción del dictador Nicolás Maduro.

Según el medio gubernamental, todos perdieron la vida en “acciones combativas y tras férrea resistencia”, ya sea durante los enfrentamientos directos con la unidad especial estadounidense o como consecuencia de los bombardeos dirigidos contra Caracas y los estados de Aragua y La Guaira.

La operación fue calificada por el Ministerio del Interior de Cuba, a través de su cuenta oficial en X, como “un ejemplo de hostilidad internacional y un acto de intervención directa en los asuntos internos de países soberanos”.

Para analistas militares consultados por CAMBIO, las Avispas Negras fueron incapaces de repeler el asalto a la residencia de seguridad de Maduro. Además, señalan que quedaron en evidencia presuntas traiciones dentro del entorno más cercano al régimen, que habrían facilitado la ejecución de la operación sin mayores obstáculos.

El poder de las Avispas Negras

Durante más de dos décadas, la alianza entre Cuba y Venezuela fue más allá de las misiones humanitarias de médicos y personal sanitario que pasaron a administrar áreas clave del sistema de salud venezolano. Paralelamente, se consolidó una amplia presencia de uniformados cubanos, entre ellos los integrantes de las Avispas Negras.

De acuerdo con el coronel retirado Fabián Correa, este grupo, más allá de asesorar al régimen, constituía el primer anillo de seguridad, primero del presidente Hugo Chávez y después de Nicolás Maduro.

“Eran extranjeros cuya lealtad no estaba con Caracas, sino con La Habana. Eran los principales responsables de la seguridad del mandatario, en quienes confiaba ciegamente por temor a una traición interna”, afirmó.

El origen de esta unidad se remonta al 1 de diciembre de 1986, cuando efectivos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias que habían integrado los grupos Tigres y Leones durante la guerra de Angola decidieron conformar una fuerza especial, apoyados en la experiencia y los conocimientos adquiridos del ejército soviético.

Según Correa, algunos de sus integrantes participaron en la guerra de Vietnam, donde aprendieron tácticas de guerra de guerrillas, desplazamiento silencioso por túneles y combate cuerpo a cuerpo.

“Son expertos en artes marciales (kioksul), demoliciones, sabotaje y supervivencia en condiciones extremas. Su doctrina no corresponde a la de un soldado convencional, sino a la de unidades preparadas para resistir ofensivas de gran escala mediante tácticas asimétricas”, explicó el exmilitar.

También recibieron entrenamiento en el manejo de fusiles Kaláshnikov (AK-47, AK-74 y AK-12) y el uso de misiles tierra-aire, además de cursos de francotirador y conducción de vehículos de alta movilidad conocidos como Fiero e Iguana.

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Seis de los ejecutivos de Citgo detenidos en Venezuela en 2020 y acusados de corrupción. Cinco de ellos fueron canjeados el 01.10.2022 por los sobrinos políticos del presidente Maduro. (Foto de archivo)

Dentro del chavismo, su papel fue clave para infiltrarse en manifestaciones y detectar a personas no afines al régimen.
“Mientras la Guardia Nacional contenía las marchas, los cubanos —vestidos de verde oliva, sin insignias ni nombres— ejecutaban detenciones selectivas en medio del caos”, sostuvo Correa.

Su papel más temido, sin embargo, se daba en los sótanos de centros de detención como Ramo Verde, donde dirigían interrogatorios con métodos destinados a quebrar la voluntad de los opositores.

“El objetivo no solo era impedir el fortalecimiento de la oposición en las calles, sino generar terror. Muchos detenidos desaparecían y, en numerosos casos, eran sometidos a tortura”, añadió el Fabián Correa.

Apoyo a gobiernos aliados

Para el analista internacional y experto en temas militares Felipe Hinestrosa, la política de Cuba de brindar apoyo en materia de seguridad a gobiernos aliados en América Latina comenzó en la década de 1960, tras el triunfo de la revolución cubana liderada por Fidel Castro.

“La Habana ha desempeñado un papel central en la protección de gobiernos ideológicamente afines, a cambio de compromisos políticos, estratégicos y de acceso al poder para sus cuadros militares”, explicó.

El politólogo Pedro Arizmendi, de la Universidad Javeriana, señaló que uno de los primeros experimentos se produjo durante el Gobierno de Salvador Allende en Chile, cuyo jefe de Seguridad fue Patricio de la Guardia, un militar cubano que combatió junto a Fidel Castro y fue la última persona que vio con vida al presidente antes del golpe de Estado liderado por Augusto Pinochet.

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El presidente venezolano, Nicolás Maduro, fortaleció el apoyo de los Avispas Negras para garantizar su seguridad e identificar a los opositores del régimen.

Otro antecedente ocurrió en 1979, tras el golpe de Estado encabezado por Maurice Bishop en la isla de Granada. Cuba envió de inmediato a un grupo de las Avispas Negras para proteger al nuevo mandatario, quien a cambio autorizó la construcción de instalaciones militares. En octubre de 1983, Estados Unidos invadió la isla y 24 soldados cubanos murieron en los enfrentamientos.

La alianza más sólida, según Hinestrosa, se consolidó con el apoyo de la dictadura castrista a la revolución sandinista en Nicaragua. Fidel Castro envió al país centroamericano a Andrés Barahona, también conocido como ‘René Montero’ o ‘Iván’, quien llegó a convertirse en el jefe de los servicios de inteligencia del nuevo Gobierno.

Esta intervención regional se fortaleció, de acuerdo con Arizmendi, con la llegada de Hugo Chávez al poder en Venezuela. Esto permitió el ingreso masivo de asesores cubanos y un acceso privilegiado al petróleo venezolano y a estructuras clave del Estado.

“Maduro, al igual que Chávez, se rodeó de agentes cubanos y les confió su seguridad personal, convencido de que serían más leales que muchos dirigentes venezolanos”, concluyó el politólogo.

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