
Los hermanos Rodríguez: hijos de un mártir marxista y bajo la sospecha de ser los verdugos del nuevo mártir chavista
En la cúpula del régimen, Delcy y Jorge son los únicos con un linaje de izquierda ‘purasangre’. Herederos del trauma por el asesinato de su padre, pasaron de ser funcionarios de segunda en la época de Chávez a jerarcas indiscutbiles en los tiempos de Maduro. Con el poder ejecutivo y legislativo en las manos, a los Rodríguez les corresponde asumir la transición tutelada por Estados Unidos pero amenazada por la paranoia en la interna chavista.
Por: Mateo Muñoz
Los ojos de Delcy siempre buscaron a los de su hermano durante los cuatro minutos que duró su atípico juramento como presidenta encargada. Dijo estar dolida por Maduro y Cilia, y recordó a Chávez y Bolívar. Sin embargo, la voz le tambaleó sutilmente al jurar por su papá, Jorge Antonio, su mamá, Delcy Gómez, y su hermano, Jorge, quien se encargó de la ‘coronación’ como presidente de la Asamblea Nacional. Ambos heredaron el legado de un mártir del socialismo venezolano, pero ahora se les señala de ser los responsables de la desgracia del nuevo mártir chavista.
Jorge Antonio Rodríguez es uno de los mitos fundacionales del marxismo organizado en Venezuela. Fundó la Liga Socialista y su relevancia como líder ideológico de izquierda lo puso en la mira del Gobierno de Carlos Andrés Pérez en 1976. En ese entonces, el régimen buscaba afanosamente dar resultados a Washington por el secuestro del empresario estadounidense William Frank Niehous, gerente de la filial en Venezuela de Owens Illinois, la mayor empresa fabricante de envases de vidrio del hemisferio occidental.
El viernes 23 de julio de ese año, cuerpos de seguridad e inteligencia atraparon a Rodríguez, lo torturaron sábado y domingo con choques eléctricos, quemaduras y golpes que le causaron una hemorragia interna mortal. Delcy tenía siete años y Jorge 11.
Su muerte generó conmoción en el país. El Gobierno de Pérez no pudo disimular que los excesos de los agentes causaron la muerte del líder de izquierda y la denuncia fue hecha por el propio fiscal general de la República.
Los huérfanos quedaron al cuidado de su mamá Delcy Gómez, compartiendo el trauma de perder a su padre en plena infancia. Aun así, Jorge y Delcy pudieron seguir con sus estudios universitarios en la Universidad Central de Venezuela (UCV). La hoy presidenta decidió ser abogada, motivada por el caso de su padre.
"Tomé una decisión de hacer justicia en el caso de mi papá y entré a la escuela de Derecho. Allí inmediatamente apliqué para ser auxiliar de investigación en el Instituto de Estudios Penales”, dijo Delcy Rodríguez en una declaración recogida por la BBC.
Luego continuó sus estudios en Europa y se dio un baño de mundo que le ha sido útil en épocas actuales. La hoy presidenta vivió en Londres y París, se especializó en Derecho Laboral y Sindical. Habla inglés y francés y siempre se le ha ubicado como una mujer con costumbres refinadas y buena relación con la alta sociedad. En su juramentación del pasado 5 de enero llevó puesto un elegante vestido verde de la diseñadora italiana Chiara Boni con un costo superior a los 4 millones de pesos.
El caso de Jorge es similar. Se graduó como médico de la UCV y allí mismo se especializó como psiquiatra. Ejerció durante casi diez años al mismo tiempo que militaba en movimientos de izquierda. En 1998 ganó el concurso nacional de cuento organizado por el diario El Nacional con el relato _Dime cuántos ríos son hechos de tus lágrima_s.
Además, Rodríguez ha publicado dos libros de poemas: Papeles de la demencia y Río quemado. Ambos están hechos con los retazos de las memorias dolorosas y el trauma de los Rodríguez por la pérdida de su padre.
“Estos poemas retratan en la poesía nuestras vidas, lo que fue nuestra niñez con un hermano a quien amo profundamente a quien estoy vinculada y lo que significó el tránsito de la vida con nuestro padre la tristeza de haberlo perdido”, dijo Delcy el 1° de abril de 2023, el día de la presentación del más reciente libro de su hermano.
La unidad de los hermanos ha sido inquebrantable. Quizás por ser el único tándem a prueba de traiciones mutuas, es que Estados Unidos los escogió para transar y asumir el poder sin Maduro en la ecuación. Aunque también juegan sus perfiles tecnócratas, con cancha política y diplomática.
Jorge y Delcy ingresaron en el chavismo luego del intento de golpe de 2002 que agrupó a la izquierda alrededor del presidente y ‘comandante supremo’. Tenían reconocimiento como los hijos del mártir marxista, formados e intelectuales. El hoy presidente de la Asamblea pasó por el Consejo Nacional Electoral hasta ser su rector. Fue señalado por la oposición de obstaculizar y retrasar convenientemente el referéndum revocatorio contra Chávez de 2006.
Luego, saltó a la Vicepresidencia en un gesto de confianza de Hugo Chávez, pero solo duró un año. Su salida tuvo ruidos sobre diferencias con el presidente, aunque fue este quien lo reubica en un rol clave: ser el máximo responsable de la conformación del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).
Después de cumplir su tarea con una estrella en la frente, Jorge Rodríguez se lanzó a la Alcaldía de Caracas y ganó. Allí también aterrizó Delcy, quien venía de ser asesora y ministra de la Presidencia.
Con la llegada de Maduro al poder, los Rodríguez pasaron de estar en el segundo círculo a consolidarse en el primero. El hoy dictador depuesto les confió, por una amistad forjada durante años, labores esenciales de negociación y relacionamiento interno y externo.
Jorge ocupó el cargo de ministro de Comunicaciones y luego, en 2021, asumió un escaño en la Asamblea Nacional para garantizar, con su discurso férreo y más chavista que cualquiera, la aprobación de normas favorables al régimen autocrático. Su rol como operador político lo llevó a ser nombrado como negociador con la oposición en espacios como el propiciado por Noruega en Barbados. Siempre fue criticado por su poca disposición a ceder y cumplir lo acordado.
“Jorge Rodríguez siempre ha sido un saboteador de la posibilidad de llegar a algún tipo de acuerdo”, dijo Leopoldo López en 2023.
También representó al régimen de Maduro en las conversaciones con la administración Biden y luego con Richard Grenell, enviado de Trump. De allí se logró el acuerdo para repatriar inmigrantes venezolanos, pero no hubo avances y Grenell quedó aislado de las decisiones sobre Venezuela en Washington.
Aun así, Delcy es la integrante de la cúpula con más roce internacional. Fue la canciller entre 2014 y 2017 y se encargó de defender al régimen de las críticas y demandas de democracia por parte de otros gobiernos en espacios multilaterales a los que Nicolás Maduro dejó de asistir. Sin embargo, la hoy presidenta mantuvo relaciones fluidas con aliados poderosos, como Rusia, China e Irán, y con contradictores, como la administración de Obama.
Además, entre 2020 y 2024, Delcy fue la ministra de Finanzas y Comercio Exterior y desde 2024 ejerce como la ministra del Petróleo e Hidrocarburos, el objetivo número uno de Estados Unidos en su intervención.
Los hermanos Rodríguez han sabido concentrar poderes estratégicos en el chavismo y consolidar una imagen de intelectuales y no de simples radicales como Diosdado Cabello o guerreristas como Vladimir Padrino. Su preparación y relacionamiento con el poder político y burocrático los hizo pasar al primer lugar en la línea de sucesión, incluso por encima de la sangre; Nicolás Maduro Guerra sigue relegado como diputado nacional.
Pero la desconfianza hacia los Rodríguez, alimentada por el ocasional buen trato de la administración Trump a Delcy, los ha puesto en el foco de los rumores que apuntan hacia una entrega pactada de Nicolás Maduro. Se habla de un acuerdo en Doha, Qatar, de traición y filtración de información sensible. Pero hasta ahora, Padrino, Cabello y ‘Nicolasito’, hijo del dictador, les han jurado lealtad.
En las manos de los herederos del mártir está demostrar que la herencia del poder les pertenece y que bajo su mando se le podrá ofrecer la estabilidad que busca Estados Unidos para el negocio petrolero. Sin embargo, cada uno de los jerarcas del régimen parecen tener la daga lista para salvarse.
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