
El apoyo a Trump parece estar descendiendo dramáticamente. Por Julio Londoño Paredes
Sin avances en Irán, Ucrania ni Líbano, y con frentes abiertos contra el papa y los medios, Trump enfrenta una caída de su apoyo que pone en duda su lema de campaña: “Hagamos a los Estados Unidos grandes otra vez”. El excanciller Julio Londoño Paredes analiza el panorama.
Por: Juan Londoño Paredes
En los Estados Unidos, el apoyo a Trump ha descendido a niveles similares a los del presidente George W. Bush, que precipitó la invasión a Afganistán para, supuestamente, acabar con el régimen de los talibanes. Y la guerra de Irak, esgrimiendo el argumento de que Sadam Hussein tenía armas nucleares. Afganistán está otra vez en manos de los talibanes y los Estados Unidos tuvieron que salir a la estampida del país. Y se verificó, igualmente, que el dictador iraquí no tenía armas de destrucción masiva: por el contrario, la invasión abrió una ‘caja de Pandora’ en el Medio Oriente.
La guerra contra Irán no presenta por ahora un resultado claro y la opinión pública norteamericana es cada vez más contraria a la forma como Trump está manejando el conflicto. Es evidente que la ‘extracción’ de Maduro generó en el mandatario la sensación de que las fuerzas norteamericanas no solamente eran invencibles, sino que podían hacer lo mismo en los cuatro puntos cardinales. Sin embargo, esa convicción trae sus problemas.
Trump, entre gestiones y amenazas, había asegurado que lograría rápidamente la paz entre Rusia y Ucrania e, igualmente, que había exigido a Netanyahu que suspendiera las acciones en el Líbano. Nada de eso se ha cumplido.
Igualmente, ha entablado una abierta confrontación con el papa que no tiene precedentes. Juan Pablo II se opuso a la invasión de Irak en 2003, pero no es frecuente que un presidente ataque abiertamente a un papa no debe olvidarse que en el mundo hay 1.400 millones de católicos y en los Estados Unidos cerca de 54 millones.
Pero es que las cosas no paran ahí, ya que ha resuelto enfrentarse abiertamente con la gran prensa norteamericana, de la que denigra cotidianamente.
Aunque algunos observadores consideran que, en el caso de la guerra con Irán, el bloqueo del estrecho de Ormuz, los plazos que Trump prorroga cotidianamente, así como la falta de resultados en las negociaciones que media Pakistán, benefician la estrategia de Trump, ese punto de vista no es compartido por la mayoría.
Adicionalmente y como si fuera poco, la imagen de Trump se ha deteriorado gravemente en Europa, no solamente entre los izquierdistas sino entre la derecha, que están coincidiendo en sus censuras y críticas contra el mandatario norteamericano.
Esta compleja situación parece extenderse hasta el punto de que, si las cosas no cambian, el lema de la campaña y de la presidencia de Trump, ‘Hagamos a los Estados Unidos grandes otra vez’, se podría venir abajo, con las consecuencias que de ello se le derivarían tanto en el ámbito doméstico, como en el internacional.
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