
Si Irán saliera bien librado. Por Julio Londoño
El excanciller Julio Londoño analiza el escenario de inestabilidad global, con efectos aún impredecibles, que está viviendo el mundo a raíz de la fallida negociación entre Estados Unidos e Irán. A ello se une una nueva ofensiva de Donald Trump, que incluye el bloqueo, por parte de Estados Unidos, del estrecho de Ormuz.
Mientras Trump asistía en La Florida a un encuentro de artes marciales, su vicepresidente, James David Vance, se enfrentaba a una crucial negociación con Irán, después de la frágil tregua de dos semanas, dispuesta por la administración norteamericana.
Luego de 21 horas, la negociación terminó sin ningún acuerdo. Aunque es posible que se celebren nuevos encuentros, la situación parece ser cada vez más incierta y confusa.
Trump, por ahora, ha advertido que podría renovar la ofensiva para “acabar con lo que queda de Irán”. Y anunció que los Estados Unidos bloquearán en el estrecho de Ormuz a las embarcaciones que paguen peajes a Irán por el paso a través de éste.
Siendo el libre paso a través de los estrechos un principio de derecho internacional, el hecho de que buques de diferentes banderas llegaran a pagar peajes en uno de ellos, sería un complejo precedente para la economía y la geopolítica mundiales.
La muerte del líder espiritual y político iraní, lejos de motivar a la población para exigir el cambio del régimen de los ayatolas, tuvo el efecto de unir al país para enfrentar la acción norteamericana y activar la persecución contra los opositores, que ahora son considerados “traidores” y corren la suerte de que los condenen a muerte.
Pero, además, es bien conocido que el régimen de los ayatolas se ha constituido en el patrocinador mundial del terrorismo en los cuatro puntos cardinales. Además, ante la indiferencia mundial, ha actuado cruelmente contra sus opositores en el ámbito doméstico; sigue empeñado en desaparecer a Israel; insiste en mantener su capacidad de producir armas nucleares; y ha precipitado al Medio Oriente a una explosiva y permanente condición de inestabilidad.
Fuera del control del estrecho de Ormuz, Irán ha usado miles de drones baratos, que deben ser contrarrestados con cohetes, esos sí sofisticados y de alto costo, que se dice están afectando incluso el arsenal norteamericano y las finanzas de Israel.
Igualmente se ha puesto en evidencia que, no solamente los demás miembros de la OTAN, sino otros estados, no apoyarían a los Estados Unidos en acciones armadas de este tipo, pues consideran que esa “no es su guerra”. Y no se sabe si un eventual intento de incorporación de Taiwan por China sería visto como “su guerra”.
De todas maneras, si los Estados Unidos salieran de esta situación en condiciones iguales a como estaban al inicio de las hostilidades y si Irán, no obstante la destrucción que ha sufrido, mantuviera no sólo su capacidad nuclear, aunque sea remota, sino su condición de ser el gran desestabilizador del Medio Oriente, los efectos futuros serían impredecibles.
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