
Venezuela: ¿Estado 51 de los Estados Unidos? Por Julio Londoño Paredes
Donald Trump insistió en que Venezuela podría convertirse en el estado 51 de Estados Unidos. En este análisis, Julio Londoño revisa el peso estratégico de los recursos venezolanos para Washington.
Mientras que Trump está enredado en la guerra con Irán, que cada día tiene menos apoyo tanto a nivel mundial como doméstico, ahora resuelve reiterar que Venezuela podría ser el estado 51 de la Unión Americana. Incluso ha compartido en su red el mapa de Venezuela pintado con la bandera de los Estados Unidos.
No se sabe si Canadá y Groenlandia están también en la lista para ser incorporados como estados, como en alguna forma Trump lo ha insinuado. Además, se desconoce si, fuera del Secretario de Estado Marco Rubio que prefiere ser presidente de Estados Unidos que de Cuba, tiene otro candidato para ejercer ese cargo.
Naturalmente que el anuncio sobre Venezuela, que la gran mayoría lo toma como un chiste, no deja de tener un importante significado.
Sabe perfectamente el mandatario norteamericano que Venezuela tiene las mayores reservas de petróleo del mundo y el ocupa el octavo puesto en reservas de gas natural. Es el segundo en producción de bauxita y un gran productor de hierro, acero, aluminio y coltán. Además, ha tenido una presencia fundamental en el Caribe Oriental, incluyendo a los países de CARICOM.
La incierta alianza de los Estados Unidos con los países árabes, en los que se está metiendo también China y los riesgos consiguientes del suministro de petróleo, lo hacen tener de todas maneras a Venezuela como una reserva estratégica. Naturalmente que la reconstrucción de la industria petrolera venezolana tomará mucho tiempo y gigantescas inversiones. Pero estas no llegarán si no se establece la seguridad jurídica, que todavía no existe.
Los predecesores de Trump siempre vieron a Venezuela como un buen aliado por los recursos de los que dispone. Durante la Segunda Guerra Mundial, los Estados Unidos concertaron con Venezuela un acuerdo secreto para la protección de las zonas productivas de hidrocarburos, así como para el control y la seguridad de las Antillas Holandesas, ubicadas frente a la costa venezolana.
Tampoco dudó Washington no solamente en cerrar los ojos ante las dictaduras militares venezolanas, sino en apoyarlas, como sucedió durante el gobierno de Pérez Jiménez, que obligó a Colombia a reconocer a Venezuela la soberanía sobre los islotes de Los Monjes.
Y no dudaron los Estados Unidos en vender una escuadrilla de aviones F-16 de última generación cuando Venezuela amenazó con invadir a Colombia después de la crisis de la corbeta Caldas.
Delcy Rodríguez, la delegada de los Estados Unidos para la administración de Venezuela, ha negado la posibilidad de que el país sea un nuevo estado norteamericano. No podía decir otra cosa, ya que de todas maneras, todavía subsisten en Venezuela enormes capitales forjados durante la corrupción de varias décadas en ese país, que quedarían en un altísimo riesgo.
De todas maneras, las reiteradas e inesperadas afirmaciones de Trump, no dejan de ser “un globo de ensayo”.
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