Ir al contenido principal
photologuephotos2025-08amazonas-1png
Reserva indígena Aticoya en el río Amazonas.
Medio ambiente

Colombia no solo podría perder una isla en disputa con Perú, también podría quedarse sin el río Amazonas

La crisis entre Colombia y Perú por la Isla Santa Rosa tiene detrás una problemática mayor: desde hace tres décadas investigadores vienen alertando que el río Amazonas se mueve hacia el lado peruano, lo que podría dejar al país sin salida al cuerpo de agua y afectar a las comunidades que viven en esta zona. CAMBIO les cuenta la historia.

Por: Santiago Luque Pérez

El presidente Gustavo Petro anunció que la conmemoración de la Batalla de Boyacá se realizará este año en Leticia, Amazonas. Según el mandatario, la decisión se tomó para “defender la soberanía nacional” ante la posible ocupación irregular de una isla en el río Amazonas por parte de Perú.

Aunque la disputa ha ocupado los titulares, no es el único problema en la frontera entre los dos países.

mapa_leticia_isla_santa_rosa_0.png
Crédito: CAMBIO.

Los ríos se mueven de manera natural, sedimentan y erosionan durante su recorrido. El Amazonas no es la excepción y por ello investigadores de la Universidad Nacional llevan 30 años alertando que este cuerpo de agua cada vez es más peruano que colombiano. Sin embargo, los gobiernos y las autoridades han hecho poco o nada por revertir la situación.

Hace cerca de 100 años, en la batalla de Tarapacá, durante la guerra contra Perú, esta zona se consolidó como parte de Colombia. Gracias a ello, el país logró tener acceso al río Amazonas. Pero con el actual movimiento del río, las comunidades podrían perder su relación histórica con el agua, ver limitada su movilidad e incluso comprometida la soberanía alimentaria.

mapa_de_territorios_cedidos_por_peru_a_colombia.jpg
El territorio que se entregó a Colombia en 1922 y por el que se produjo la guerra con Perú entre 1932 y 1933. Crédito: Wiki Commons.

¿Por qué se mueve el río Amazonas hacia Perú?

Los investigadores han dicho que el movimiento del río Amazonas se produce de manera natural. El profesor Santiago Duque, de la Facultad de Biología de la sede Amazonas de la Universidad Nacional, asegura: “Muchas veces nosotros entendemos los ríos como si fueran estáticos y quietos. Pero los ríos se están moviendo, están cambiando su cauce, cambian su velocidad”.

Por otra parte, la profesora Lilian Posada, quien es doctora en Ingeniería Hidráulica y Geomorfología Fluvial de la Universidad del Estado de Colorado, contó que desde hace más de 30 años han alertado del movimiento del río Amazonas. De acuerdo con la investigadora de la Universidad Nacional, en el brazo colombiano se movía el 30 por ciento del agua, pero esta cifra ha descendido incluso al 10 por ciento.

imagen_de_whatsapp_2025-08-05_a_las_16.49.51_70bce557.jpg
Crédito: Cortesía.

El más reciente estudio fue realizado el pasado 25 de junio de 2025 por el profesor Juan Gabriel León y su equipo de investigadores de la sede Palmira de la Universidad Nacional. En la investigación se registró un caudal en el río Amazonas de 55.900 m³/s en el Estrecho de Nazaret, sección del río que marca el límite entre Colombia y Perú. De ese total, solo 10.900 m³/s transitaron por los canales colombianos.

La profesora Posada asegura que en 1994 ya se veía la problemática sobre el río Amazonas del lado colombiano y se hicieron unos boquetes (llamados dársenas) para que los grandes buques pudieran llegar al muelle. Sin embargo, diez años después, durante una sequía, la población volvió a perder el uso del muelle.

Después de que esto ocurriera, el Ministerio de Transporte, por medio de Invias, contrató un estudio para volver a hacer funcional el muelle. La investigadora Lilian Posada afirma que esa investigación determinó que se debía hacer un dragado del lado colombiano en frente de la isla Ronda para que el agua entrara a territorio nacional. “Lo diseñamos casi en el estrecho de Nazaret para que el río volviera a redistribuirse en esos dos brazos: el brazo colombiano y el brazo que va para Perú”, cuenta la profesora Posada.

amazonas-2.png
Crédito: Colprensa.

Por otra parte, del lado peruano se sugirió realizar unos espolones sumergidos para evitar que la erosión continúe hacia ese lado del río. “Es hacerle un guiño al río para que nos tire el agua, para acá. Pero es sumergido, o sea, no le va a quitar el agua de Perú, pero sí nos va a mandar a Colombia. Entonces era frenar la erosión del lado peruano y hacer que el flujo se redistribuyera”, cuenta Posada.

Pero hasta la fecha la obra no se ha hecho. Lo único que ha hecho el Invias, dice el investigador Duque, ha sido alargar el muelle para llegar hasta el río, sin que esto solucione el problema de la sedimentación. Duque, quien lleva casi tres décadas trabajando en la sede Amazonia de la Nacional, recuerda que: “Alargaron el muelle y a los cinco años otra vez estaba en tierra. Se les dijo lo que había que hacer para ayudar a ir corrigiendo el río. Pero no se hizo y el muelle sigue estando en tierra la mayoría del año”. Desde 2024, Brasil está dragando su parte del río Amazonas después de dos años de sequías intensas.

El profesor Duque también contó que el río disminuye su caudal al punto de dejar sin uso el muelle durante cuatro o cinco meses del año. Pero en los próximos años, esta temporada podría extenderse hasta durante ocho meses. De hecho, un modelo hecho por la Armada Nacional estima que para 2030 el río solo pasará por Leticia en temporadas de inundaciones.

imagen_de_whatsapp_2025-08-05_a_las_16.54.52_a3781c57.jpg
Cambios en la Isla de la Fantasía en el río Amazonas. Crédito: Cortesía.

Durante todos estos años, según los investigadores de la Universidad Nacional de Colombia contactados por CAMBIO, ninguno de los gobiernos se ha preocupado por la situación que ocurre con el río Amazonas. De hecho, desde hace tiempo han evidenciado que Perú ha reclamado como suyas las islas que se producen por la sedimentación del río.

A pesar de que el dragado propuesto por los investigadores de la Universidad Nacional es en el lado colombiano y los espolones del lado peruano, la abogada y experta en derecho ambiental Gloria Lucía Álvarez le dijo a CAMBIO que se necesita aprobación del país vecino: “No pueden hacerse obras autónomamente sin consultar al otro país porque esas obras pueden generar perjuicios en el otro territorio y de hacerlo se estarían violando las normas que establecen esta obligación”.

imagen_de_whatsapp_2025-08-05_a_las_16.52.38_8b7e994a.jpg
Estudio de la Universidad Nacional que muestra la distribución del caudal entre Colombia y Perú. Crédito: Cortesía.

Las consecuencias de perder el río Amazonas

El sociólogo colombiano Orlando Fals Borda describía a las poblaciones que viven cerca de los ríos como comunidades anfibias por su estrecha relación con el agua. En el caso de Leticia, si el Amazonas se sigue moviendo hacia Perú, los más afectados serán quienes viven en la zona. Según los investigadores, la primera consecuencia sería perder su modo de transporte tradicional en embarcaciones.

De hecho, el profesor Santiago Duque cuenta que cuando el río se aleja del muelle, las personas deben llevar en la espalda lo que llega en buque, planchones y otro tipo de embarcaciones. Para movilizar los productos hacia Leticia, se transportan en carretera hasta Puerto Asís, Putumayo, en donde se toma el río Putumayo hasta su desembocadura en el Amazonas y río arriba las embarcaciones llevan la carga hasta Leticia, una travesía que puede demorar cerca de tres semanas.

La investigadora Lilian Posada también señala que el acueducto de Puerto Nariño podría verse afectado por la falta de agua en territorio nacional. Pero lo más importante es la soberanía alimentaria de las comunidades del lado colombiano, ya que el Amazonas es un río anastomosado, que es aquel que presenta múltiples canales que se entrelazan y están separados por islas o bancos de sedimentos. Por ejemplo, en la isla Ronda viven indígenas ticuna que se abastecen de lo que les entrega el río Amazonas y que se verán afectados si se pierde el acceso al río.

amazonas-3.png
Crédito: Colprensa.

Por otra parte, el investigador Duque explica que esta situación también afectaría los lagos de Yahuarcaca, que son un sistema de 21 lagos interconectados, que se alimentan del río Amazonas y de la quebrada Yahuarcaca. Ellos son utilizados por el pirarucú, el pez de río más grande del mundo, para desovar. “Seguramente que se crían también en otros estrechos, en otras islas, pero ahí para nosotros es importantísimo porque de esa pesca vive mucha gente”, añade Posada.

La Armada Nacional informó que no se iba a referir al tema, que este estaba siendo manejado por la Cancillería. CAMBIO contactó desde el viernes primero de agosto a esta última entidad para conocer cómo han trabajado con Perú para evitar que el río Amazonas se siga desplazando. Sin embargo, hasta el momento de esta publicación no se ha obtenido respuesta.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir artículo en redes sociales