
Derogan licencia de construcción para mansión en los cerros orientales de Chía por motivos ambientales
Tras la presión de los vecinos y la denuncia publicada en CAMBIO, la Alcaldía Municipal de Chía derogó la licencia de construcción que había otorgado en zona de reserva forestal de los cerros orientales del municipio.
Por: Santiago Luque Pérez
Después de las múltiples denuncias de los vecinos sobre las afectaciones ambientales que tendría la construcción de una mansión en los cerros orientales de Chía, se derogó la licencia que se había expedido. El proyecto se iba a desarrollar en el conjunto residencial de Encenillos de Sindamanoy.
La decisión la tomó el director de urbanismo del municipio, el arquitecto Freddy Andrés Rodríguez, después de que se recibieran 30 solicitudes de reposición a la licencia de construcción por parte de vecinos del proyecto. Una de las opositoras al proyecto, Gloria Lucía Álvarez, le dijo a CAMBIO que la decisión “resulta un hecho trascendental y sumamente importante. Ha quedado en claro que en la zona de suelos de protección del municipio de Chía, al interior de Encenillos de Sindamanoy, no puede seguirse construyendo”.
Los cerros orientales de Chía son hogar de al menos 73 especies de mamíferos, vegetación nativa que sostiene el equilibrio del ecosistema y múltiples nacimientos de agua. Entre las especies amenazadas que habitan este lugar está el tigrillo lanudo, que está en peligro de extinción por la pérdida de su hábitat.
El condominio Encenillos de Sindamanoy es un lujoso proyecto de viviendas que comenzó hace aproximadamente dos décadas el constructor Pedro Gómez, fallecido en 2023. De las 1.054 casas que se planearon, solo se construyeron 364, las zonas comunes nunca se terminaron y diez etapas quedaron en el olvido por las deudas que el reconocido empresario tenía y que, años después, dieron como resultado la liquidación de su constructora.
Sin embargo, la comunidad que vive en el conjunto residencial alertó la intención de construir una mansión de 1.500 metros cuadrados en una de las etapas. El pasado 28 de abril se expidió la licencia de construcción para una obra nueva, sin importar que, según los vecinos, esta iba en contra de dos sentencias judiciales y del Plan de Ordenamiento Territorial vigente.
A pesar de que, en entrevista con CAMBIO, en junio de este año, el alcalde de Chía, Leonardo Donoso, dijo que la aprobación se hizo de acuerdo con las normas y los derechos adquiridos por los nuevos dueños, la dirección de urbanismo negó la licencia en segunda instancia.

De acuerdo con la resolución, la decisión se tomó por “la inexistencia del concepto favorable de la CAR y la presencia de recursos o fuentes ambientales de importancia hídrica que no fueron tenidos en cuenta en el análisis inicial de la licencia, debido a su falta de oficialidad, son razones suficientes, en virtud de los principios que irradian la protección del medioambiente, para reponer la licencia”.
Sobre esto, Gloria Lucía Álvarez recordó: “Las obras de construcción nuevas allí quedaron prohibidas por sentencia judicial en consideración a que estamos frente a unos suelos de protección de la sabana de Bogotá y que son ecológicamente importantes y protegidas. Además, no tienen concepto favorable para su desarrollo y la propia CAR ha reconocido la importancia hídrica y en materia de biodiversidad de este territorio”.
Además, Pablo Andrés Castro, quien fue elegido concejal por el Partido Liberal y ha sido uno de los denunciantes de las presuntas irregularidades de la construcción en los cerros orientales del municipio, afirmó: “Era lo esperable, es que los intereses de los constructores no pueden pasar por encima de la comunidad. Pero queda la pregunta de por qué ahora dicen esto después de que han sido tan proconstrucción”.
Castro perdió su curul en el Concejo de Chía en decisión de primera instancia del pasado 4 de agosto, según dijo, esto se dio por una denuncia posterior a la nota publicada en este medio y en retaliación por su oposición a que haya más construcciones en los cerros orientales del municipio. El político también dijo que apeló la decisión y que será el Consejo de Estado el que defina su futuro.
La historia del predio en el que se pretendía realizar la mansión
Los habitantes de Encenillos de Sindamanoy reconocen actualmente que el proyecto inmobiliario no se debió desarrollar porque se arrasó con una parte del cerro. Cuentan que compraron de buena fe y que, ahora que saben que el daño está hecho, se han unido para evitar que continúe el proyecto y acabe con el verde que aún queda. En las etapas sin desarrollar han crecido nuevos árboles, con lo que han visto nuevas especies de pájaros e incluso el retorno del croar de las ranas.
La urbanización de esta zona de los cerros orientales de Chía se dio cuando la constructora de Pedro Gómez obtuvo la licencia para desarrollar el proyecto de Encenillos de Sindamanoy porque el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) de 2000 estableció como uso condicionado la “vivienda de propietario y en condominio” en las zonas de bosque protector y de reserva forestal.
No obstante, en 2015 el juzgado primero de Zipaquirá declaró su nulidad ante un recurso interpuesto por la Corporación Autónoma Regional (CAR) y quedó prohibido este tipo de construcciones. La decisión fue ratificada por el Tribunal de Cundinamarca en 2019.
Casi un año después de la decisión judicial de primera instancia, el 5 de julio de 2016, la Alcaldía de Chía, en cabeza de Leonardo Donoso, hoy día también alcalde, le otorgó a Pedro Gómez la licencia para desarrollar las otras diez etapas del proyecto de vivienda en Encenillos de Sindamanoy.

Sin embargo, tan solo unas semanas después, el 19 de septiembre de 2016, Pedro Gómez entregó las etapas no desarrolladas a los bancos para saldar sus deudas con ellos. Dos de aquellas, la etapa 5.1 y la 2.1, terminaron en manos de Bancolombia para saldar una deuda de 27.380.953.494 pesos.
De acuerdo con el acta notarial con la que se hizo la transacción, el lote 5.1, en el que actualmente se quiere hacer la mansión, estaba avaluado comercialmente para la fecha en 12.826.926.200 pesos.
El banco tuvo este predio de más de 58.000 metros cuadrados hasta 2023, cuando decidió vendérselo a sus actuales propietarios en 440.000.000 de pesos, un 45 por ciento menos de su avalúo catastral, que era de 975.251.000 y un 96 por ciento devaluado con respecto al precio en el que lo recibió.
Desde el año pasado, el actual propietario, Inversiones El Antiguo Darién S.A.S., de propiedad del constructor Marcos Barón, empezó la gestión para sacar la licencia de construcción en este lote. En abril de este año fue aprobada en primera instancia. No obstante, acaba de ser negada.
La pregunta que queda es qué pasará con estas diez etapas sin desarrollar y si esta decisión le cerraría definitivamente las puertas a la construcción en los cerros.
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