
Volcanes de lodo y magma en Colombia: ¿qué son, cuál es su diferencia y cuántos están activos?
Colombia alberga en su territorio volcanes de magma y de lodo; sin embargo, estos dos fenómenos geológicos suelen confundirse a pesar de que tienen orígenes, dinámicas y niveles de riesgo distintos. Conozca aquí más detalles sobre sus diferencias y funcionamiento.
Por: Nataly Ríos
Aunque muchas veces se asocian los volcanes únicamente con lava y grandes erupciones, en realidad existen diferentes tipos de volcanes. En Colombia, por ejemplo, además de los volcanes de magma –que expulsan lava, ceniza y gases desde el interior de la tierra– también existen volcanes de lodo, formaciones naturales que liberan barro, agua y gases desde el subsuelo. Ambos fenómenos tienen orígenes y comportamientos distintos, pero hacen parte de la dinámica geológica y están presentes en varias regiones del país. Colombia registra la existencia de por lo menos 38 volcanes, de los cuales 25 se consideran activos y se concentran principalmente en la cordillera Central y el sur del país.
Según la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD), las erupciones volcánicas son producto del interior de la tierra, donde existe roca fundida conocida como magma, que busca ascender hacia la superficie a través de grietas y fisuras. Cuando este material logra salir al exterior, forma estructuras geográficas llamadas volcanes. El proceso mediante el cual el magma, junto con gases y ceniza, es expulsado de manera suave o explosiva se denomina erupción volcánica.
¿Qué son los volcanes de lodo?
En declaraciones a CAMBIO, Juan Ramón Peláez, coordinador del Grupo de Investigación y Evaluación de Dinámicas Geológicas del Noroccidente Colombiano del Servicio Geológico Colombiano, explicó que los volcanes de lodo son estructuras geológicas formadas en la superficie por la acumulación de materiales sedimentarios provenientes del interior de la tierra. A la superficie salen principalmente materiales arcillosos, lodosos y fragmentos de rocas sedimentarias acompañados por fluidos y gases inflamables y no inflamables.
Además, comentó que las erupciones de los volcanes de lodo son pequeñas en comparación con las erupciones de los volcanes magmáticos, pues los de lodo expulsan principalmente materiales arcillosos, lodos, fragmentos de roca y gases. Cuando los gases son inflamables y entran en contacto con la atmósfera, pueden producir incendios y explosiones pequeñas que pueden afectar a la población, a los animales y al territorio.
De igual forma, el experto aseguró que las erupciones de los volcanes de lodo no se pueden predecir: “Como muchos otros fenómenos geológicos, lo que se puede hacer es decir que el fenómeno va a volver a ocurrir, pero no se puede decir cuándo va a volver a ocurrir. A la fecha, hay investigaciones que tratan de relacionar detonantes de otros fenómenos con el fenómeno volcanismo de lodo, por ejemplo la sismicidad, pero en el caso del volcán de lodo de San Juancito y la erupción que ocurrió el 25 de febrero, no hay sismicidad relacionada”.
Las erupciones de los volcanes de lodo pueden clasificarse en tres tipos: el primero corresponde a erupciones violentas o explosivas, que ocurren de manera repentina y con un inicio definido. En estos casos, el material puede ser expulsado hacia la superficie y puede estar acompañado de derrames de lodo y liberación de gases. La presencia de hidrocarburos ligeros, como el metano, puede generar llamaradas o incluso pequeñas explosiones.
El segundo tipo son erupciones más tranquilas o efusivas, similares en su comportamiento a algunas manifestaciones del volcanismo magmático. En estas, el material no es expulsado al aire, sino que fluye lentamente sobre el terreno en forma de derrames más suaves.
Y el tercero, que son erupciones latentes o continuas, caracterizadas por una emanación constante de material, principalmente lodo o fluidos más líquidos, que puede prolongarse durante un periodo de tiempo más largo.

La explosión más reciente de un volcán de lodo
La tarde del miércoles 25 de febrero se registró la erupción de un volcán de lodo en el municipio de San Juan de Urabá, lo que generó alarma entre la comunidad por la columna de fuego y material expulsado, que fue captada en varios videos difundidos en redes sociales.
El hecho fue confirmado por el Consejo Municipal de Gestión del Riesgo de Desastres y por el Departamento Administrativo de Gestión del Riesgo de Antioquia (Dagran) y señalaron que el fenómeno fue cerca de la planta de tratamiento del acueducto municipal.
El Servicio Geológico Colombiano (SGC) recordó que en Colombia hay más de 100 volcanes de lodo, principalmente en departamentos de la Región Caribe como Atlántico, Córdoba, Sucre, Bolívar y Antioquia, además de numerosas salidas de lodo que no alcanzan a formar volcanes como tal, y aclaró que la mayoría se encuentran en zonas poco pobladas.
¿Cuál es la principal diferencia entre un volcán de lodo y uno de magma?
Los volcanes de lodo son productos de fenómenos diferentes a los volcanes magmáticos. Los volcanes magmáticos tienen roca fundida a muy alta temperatura, mientras que los de lodo no tienen roca fundida, aseguró Pelaez.
Por otro lado, John Makario Londoño, vulcanólogo del Servicio Geológico Colombiano, aclaró que los volcanes de lodo se originan por la acumulación superficial de gases y materiales como arcillas o lodos en el interior de la tierra. Generalmente, aparecen en zonas cercanas a yacimientos de hidrocarburos, ya que la concentración de gases –especialmente metano– es la que provoca estas erupciones.
Así mismo, aseveró que cuando el gas se acumula y entra en ebullición, se produce una explosión instantánea que puede generar fuego, similar a lo que ocurre en una explosión de gas en una estación de servicio. El metano se inflama y produce llamas visibles durante un corto periodo de tiempo.
Además, el experto explicó que el principal material expulsado no es roca fundida, sino lodo caliente y señaló que los volcanes magmáticos funcionan por la expulsión de roca fundida a temperaturas extremadamente altas, superiores a los 800 grados Celsius. Sus erupciones son mucho más violentas y pueden proyectar materiales a decenas o incluso cientos de kilómetros, dependiendo de su magnitud, generando impactos mucho más severos en las comunidades y el entorno.

¿Cuántos volcanes activos de lodo y de magma hay en Colombia?
En Colombia actualmente no existe una clasificación de volcanes de lodo activos o inactivos. Según el vocero Juan Ramón Peláez, se debe a que la actividad de los volcanes de lodo cuando hacen erupción normalmente es breve, es durante un periodo corto de tiempo y luego pasa un periodo de tiempo relativamente largo donde el volcán de lodo está o latente o pasivo.
“Se tiene que tener en cuenta que hay otros fenómenos relacionados con el volcanismo de lodo donde los habitantes de las zonas que tienen presente el volcán de lodo reportan como grietas o deformaciones y no necesariamente esto coincide con una erupción volcánica. En el registro histórico que tenemos, sí hay registros de actividad de volcanes de lodo, pero esta solo está para periodos específicos de tiempo”, explica Peláez.
Según el Servicio Geológico de Colombia, los volcanes magmáticos se originan por el movimiento de roca fundida (magma) desde el interior de la tierra hacia la superficie. Sus erupciones pueden ser fluidas o explosivas, y emiten lava, ceniza, gases y fragmentos de roca.
De igual forma, John Makario Londoño explicó que los volcanes colombianos y la mayoría de la Región Andina latinoamericana y las cordilleras, ubicados en el cinturón de fuego del Pacífico, tienen un comportamiento explosivo.
“También existen otras combinaciones o se mezclan, es decir, volcanes que son compuestos, que tienen tanto actividad difusiva como explosiva, pero en general la mayoría de los volcanes de Colombia se comportan de manera explosiva, por lo que les viste o reviste especial atención el monitoreo continuo y la preparación en caso de que haga una erupción en alguno de ellos”, afirmó Londoño.

En Colombia hay alrededor de 25 volcanes activos. La cifra puede variar ligeramente porque algunos se encuentran muy cerca entre sí o forman complejos volcánicos, como ocurre en la cadena de Los Coconucos. La mayoría se localiza en la Región Andina, especialmente en la cordillera Central, una zona donde la dinámica tectónica favorece la actividad volcánica del país.
En términos geológicos, se considera volcán activo aquel que ha presentado al menos una erupción en los últimos 10.000 años, aunque se han registrado casos de volcanes que llevaban más de 20.000 o 30.000 años sin actividad y volvieron a hacer erupción.
Por eso, Londoño aseveró que hoy también se entiende como volcán activo a aquel que muestra señales de actividad, como sismicidad, emisión de gases, fumarolas, fracturas o una forma geológica reciente asociada al volcanismo.
Algunas erupciones importantes en la historia de Colombia, según la UNGRD
- 1899 – Nariño: el volcán Doña Juana hizo erupción sin previo aviso. Cerca de 50 personas murieron a causa de las altas temperaturas y los materiales expulsados.
- 1936 – Nariño: el volcán Galeras, luego de varios años de intensa actividad, hizo erupción a las ocho de la mañana. Un testigo relató que “con increíble velocidad se formó una columna de humo y ceniza que se elevó muy alto y luego se retorció como el tronco de un viejo árbol”.
- 1949 – Cauca: durante una excursión científica al cráter del volcán Puracé, 16 estudiantes de la Universidad de Popayán murieron cuando el volcán registró una fuerte explosión que lanzó miles de piedras incandescentes, según informó el diario La República.
- 1985 – Tolima y Caldas: el Nevado del Ruiz hizo erupción y provocó una enorme avalancha de lodo que sepultó al municipio de Armero, causando una de las mayores tragedias naturales en la historia del país. Este hecho dejó una fuerte advertencia sobre el riesgo de construir poblaciones en zonas cercanas a volcanes activos.
Sistemas de monitoreo
Actualmente, en Colombia no existen sistemas de monitoreo específicos para los volcanes de lodo. El vocero Juan Ramón Peláez comentó que el Servicio Geológico Colombiano adelanta un inventario de estas manifestaciones superficiales, con el objetivo de identificarlas, clasificarlas y elaborar sus respectivos mapas.
De igual modo, sugirió que el seguimiento podría comenzar desde lo local con registro fotográfico de los eventos y en campo. Compartió que en la zona continental del Caribe colombiano se han identificado 52 edificios volcánicos, que corresponden a los lugares donde el material expulsado se ha acumulado tras las erupciones, y 87 domos geomorfológicos, áreas donde el terreno se ha deformado. En total, se han reconocido 139 manifestaciones superficiales asociadas al vulcanismo de lodo.
Además, los registros históricos mencionan más de 1.600 bocas o puntos de emisión, que aún deben verificarse para determinar si actualmente están abiertas, cerradas, activas o inactivas.

En cuanto a los volcanes activos del país, las autoridades aplican diversas medidas de prevención y vigilancia, entre ellas la emisión de boletines sobre el estado de alerta. Estos informes permiten comunicar oportunamente los cambios en la actividad volcánica. Cuando un volcán está en alerta amarilla, los reportes suelen publicarse de forma semanal; si pasa a alerta naranja, los boletines pueden ser diarios o incluso varios en un mismo día, dependiendo de la evolución del fenómeno. Este sistema de alerta temprana permite que las autoridades, las comunidades y el Sistema Nacional de Gestión del Riesgo de Desastres activen protocolos y tomen decisiones para prevenir emergencias, señaló Londoño.
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