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Cielo Rusinque es la superintendente de Industria y Comercio desde febrero de 2024.
Poder

La amiga de Cielo Rusinque salpicada en escándalo de contratación en la SIC

Una denuncia anónima conocida por CAMBIO destapó presuntas irregularidades en contratos clave como el de las Rutas del Consumidor, que involucran a una exfuncionaria cercana a la superintendente Cielo Rusinque . Esta es la historia.

Por: Paola Herrera

A la oficina de Cielo Rusinque, la superintendente de Industria y Comercio, llegó el pasado 3 de septiembre de 2024 una carta anónima en la que advertían lo que ningún funcionario quiere escuchar en su paso por el sector público: en la entidad se estarían presentando irregularidades por el posible direccionamiento de uno de los más grandes procesos que se estaban tramitando para esa época.

El documento, conocido por CAMBIO, vincula directamente a una de las personas más cercanas a la superintendente. Se trata de Johanna Duarte quien, desde febrero de 2024, cuando Cielo Rusinque llegó a la Superindustria, y hasta el pasado mes de octubre, estuvo a cargo de la dirección administrativa.

Según la denuncia, en una conversación que Duarte tuvo con otra persona, cuyo nombre no se menciona, ella le dice que ya tiene “negociados” los contratos para el cambio de sede de la entidad y para la operación de la Rutas del Consumidor, que son los buses de la SIC que van por toda Colombia recibiendo quejas de los usuarios.

El denunciante dice que escuchó ese diálogo directamente y cuenta detalles muy graves de lo que habría dicho la entonces directora administrativa quien, entre otras cosas y de acuerdo con el anónimo, le aseguró a su interlocutor que “con las rutas ya tenía al amigo y por eso había la necesidad de ampliar el cronograma”.

También dice haber sido testigo de cuando se habló acerca de la urgencia para sacar del medio a otras personas, de manipular el proceso para aparentar que se estaba garantizando la pluralidad y de que Duarte alardeaba de poder hacer lo que quisiera porque contaba con el respaldo de la propia superintendente Rusinque.

El relato es extenso y denuncia otras presuntas irregularidades. Por eso termina pidiéndole a la superintendente que no ignore la información pues dice que todo lo escuchó directamente. A pesar de eso, la queja se quedó guardada en la oficina de Control Interno y el contrato en mención siguió su curso con la participación de Johanna Duarte.

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La Ruta del Consumidor: ¿un contrato viciado?

En octubre de 2024, solo un mes después de que aquel anónimo llegara al escritorio de Cielo Rusinque, se entregó el contrato para la “operación logística integral, que facilite la prestación de la oferta de servicios que proporciona la Superintendencia de Industria y Comercio”, es decir, el proceso para las rutas o los buses del consumidor.

En medio del trámite se presentaron seis oferentes, pero el ganador del concurso fue la Unión Temporal Visión SIC 2024, conformada por la empresa Quinta Generación y por Sonia Jaimes Cobos. Ese consorcio se quedó con el proceso, cuyo valor ascendía a los 8.716 millones de pesos y que se entregó con un plazo que va hasta junio de 2026, según lo evidencian los documentos que reposan en la plataforma Secop.

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A pesar de que hubo pluralidad, solo tres de los seis oferentes quedaron habilitados y pudieron presentar su propuesta. Entre esos estaba la UT Visión que extrañamente pudo llegar hasta el final de la convocatoria, aunque en una de las etapas previas se había advertido que no cumplía con todo lo requerido. ¿Qué pasó?

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Los documentos de la licitación que están en Secop y a los cuales accedió CAMBIO, evidencian que en el primer informe de evaluación de las propuestas, el oferente Visión SIC 2024, no cumplía con uno de los requisitos técnicos habilitantes relacionados con los perfiles del coordinador general de las rutas y el coordinador logístico, lo cual también afectaba los requisitos ponderables.

Es decir, para poder ganar puntos en la propuesta, los interesados debían entregar las hojas de vida (que también eran requisito habilitante), de las personas que estarían a cargo de la operación de los buses y esos perfiles tenían exigencias relacionadas con los estudios y la experiencia. En este caso, los nombres entregados no contaban con la experiencia requerida y por ende no podían obtener puntaje en ese ítem específico.

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Este documento, que hace parte del informe de evaluación de la oferta que presentó Visión Sic 2024, evidencia que el concepto sobre los requisitos técnicos fue un "No cumple". Tomado de Secop.

Aunque otros participantes en el proceso informaron de esa situación, y se pidió al comité evaluador de la SIC no otorgar puntaje por ese concepto, solo unos días después y en un hecho atípico en licitaciones de este tipo, a la UT Visión SIC 2024 se le permitió subsanar y además se le dio el puntaje máximo por los perfiles presentados.

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Esta es una de las observaciones que puso otro de los oferentes en el proceso contractual, el cual solicita no dar puntaje a las hojas de vida presentadas por la UT Visión Sic 2024.

Dos fuentes en el interior de la SIC le contaron a CAMBIO que eso pasó justo después de una reunión del comité evaluador en la que participó la directora administrativa Johanna Duarte. Ella, según los testigos, habría sido muy insistente en que se le permitiera al oferente en cuestión hacer la corrección de las hojas de vida, aunque eso significaba mejorar la propuesta y tener ventaja sobre los demás.

Entre tanto, una fuente experta en contratación pública le explicó a CAMBIO que en las evaluaciones de los participantes, en un proceso como el de la SIC, el no cumplir con algunos requisitos técnicos, jurídicos o económicos es un hecho que se puede subsanar, pero en ese caso no se debió otorgar puntos.

Este medio habló también con el representante legal de otro de los consorcios que se presentó en la licitación, quien confirmó que a Visión SIC “mágicamente la revivieron en el proceso”, aunque la misma entidad había dicho que los factores ponderados, es decir los temas que daban puntos, no se podían subsanar. La SIC, en su concepto final, dijo que “el proponente subsanó el elemento correspondiente a los requisitos habilitantes adjuntando los documentos de experiencia para sus perfiles, razón por la cual es posible hacer la respectiva asignación”.

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Este documento, que hace parte del informe de evaluación de la oferta que presentó Visión Sic 2024, evidencia que el concepto sobre los requisitos técnicos fue un "No cumple". Tomado de Secop.
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En la última etapa del proceso, cuando llegó el momento de abrir los sobres con la oferta económica, y después de que Visión SIC 2024 quedara como una de las tres habilitadas en la licitación, se conoció que esa Unión Temporal hizo la propuesta más barata y obtuvo el máximo puntaje en la licitación. Por eso, el 4 de octubre de 2024 le adjudicaron el millonario contrato de la Superintendencia de Industria y Comercio.

La resolución de adjudicación y el contrato al consorcio fueron firmados por el secretario general de la entidad, Gabriel Turbay, pero quien aprobó esos documentos, como se ve en la siguiente imagen, fue justamente la señora Johanna Duarte.

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Este documento, que hace parte del informe de evaluación de la oferta que presentó Visión Sic 2024, evidencia que el concepto sobre los requisitos técnicos fue un "No cumple". Tomado de Secop.
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Un extraño viaje a Medellín

La Unión Temporal Visión SIC 2024 que ganó el millonario contrato para operar las rutas del consumidor de la Superintendencia de Industria y Comercio tiene dos miembros: la empresa Quinta Generación y Sonia Jaimes Cobos. CAMBIO revisó los documentos de la primera compañía y encontró que está representada por la misma señora Jaimes Cobos, es decir, es, como ya se ha visto en otros contratos, una sociedad que utiliza la figura del “yo con yo”.

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En la oferta presentada por la Unión Temporal Visión SIC 2024 se evidencia que el consorcio está conformado por una empresa llamada Quinta Generación, representada legalmente por Sonia Jaimes Cobos. Por eso se ven las tres firmas de ella en el documento.

La empresa está registrada en la Cámara de Comercio de Medellín y allí también está su domicilio, ubicado en un edificio en la exclusiva zona de El Poblado. Desde ese lugar, la Quinta Generación y su representante Sonia Jaimes han hecho importantes negocios con el Estado, convirtiéndose en grandes contratistas del sector de eventos y logística.

Aunque la empresa no ha ejecutado ningún contrato relacionado con la operación de unidades móviles o buses, sí logró acreditar la experiencia para esta licitación debido al número y monto de contratos que ha tenido tanto en el sector público como en el privado. La mayoría de los contratos son de eventos y logística.

Dos fuentes de la Superindustria le contaron a CAMBIO que justo después de haber entregado el contrato a Visión SIC, la directora administrativa de la entidad, Johanna Duarte, pidió permiso para ausentarse del trabajo un par de días por motivos personales relacionados con la salud de un familiar en su casa. Sin embargo, Duarte fue vista esa misma tarde en el aeropuerto de Bogotá y su destino era justamente Medellín, la ciudad donde está la empresa que acababa de ganarse el contrato.

Cuando el secretario general de la SIC le pidió explicaciones a Duarte sobre su paradero, ella cambió la versión asegurando que estaba de viaje a la capital antioqueña porque allá tenía un emprendimiento de bodegas y necesitaba ir a visitarlas. Al momento de regresar a sus labores, la funcionaria tuvo que ir al despacho de la superintendente Cielo Rusinque para hablar de lo sucedido.

En ese encuentro Duarte, al verse contra la espada y la pared, volvió a cambiar la versión y le dijo a Rusinque que el viaje tuvo un motivo personal. Una semana después de este episodio, a Duarte sorpresivamente le pidieron la carta de renuncia, según le confirmaron a CAMBIO las dos fuentes consultadas.

CAMBIO le preguntó a la superintendente Cielo Rusinque sobre la salida de su directora administrativa y funcionaria de confianza y al respecto explicó que todo tuvo que ver con motivos personales sobre los cuales ella no va a profundizar por respeto a la intimidad de la exfuncionaria.

Lo cierto es que sí hubo una mentira relacionada con la ausencia de Duarte cuando se fue para Medellín. Sobre el anónimo, Rusinque aseguró que tuvo conocimiento del mismo y por eso pidió que se tramitara según los protocolos de la entidad: “No me ocupo de esos detalles, ni tengo los documentos, seguro Secretaría debe tener la trazabilidad”.

Finalmente, indicó que no tiene conocimiento ni nada que ver con el contrato de los buses ni ninguna de las licitaciones de la entidad, ya que se tramitan a través de la Secretaría General o la oficina de Contratación.

Por su parte, Sonia Jaimes Cobos, representante legal del consorcio Visión SIC 2024, le dijo a este medio que no conoce a la señora Duarte y que nunca se ha reunido con ella. Además, manifestó que participó en el proceso de la SIC en franca lid y cumpliendo con todo lo estipulado en la ley, así como lo ha hecho en otros concursos del Estado.

“Tal como está previsto en la Ley 80, la ausencia de requisitos habilitantes que no sean objeto de comparación (puntaje) podrán ser habilitados por los diferentes proponentes en la etapa preliminar de subsanación que establece cada pliego según tus términos de referencia. En este sentido la subsanación de hojas de vida en este proceso estaba dentro de lo previsible y legal dado que no era objeto de puntaje”, argumentó Jaimes Cobos cuando se le preguntó por el requisito técnico que supuestamente no cumplía su empresa.

El problema es que ese requisito, como ya se mencionó, sí daba puntaje y el comité evaluador no debió otorgarlo porque esa parte no se podía subsanar.

¿Quién es Johanna Duarte?

El contrato de operación de las Rutas del Consumidor no fue el único proceso mencionado en el anónimo. También se habló sobre la entrega de la sede alterna de la SIC y el cambio de oficinas. Para el primer caso, una fuente de alto nivel en la Superindustria le contó a CAMBIO lo mismo que dice la carta que no tiene firma: existía un interés particular de la señora Johanna Duarte en esos trámites.

Según esa persona, la exdirectora administrativa de la SIC dijo en una reunión en la que estaban 35 personas, que ella era “amiga” del contratista del edificio donde funcionaron hasta el año pasado algunas de las oficinas de ese órgano de control y que por eso ella se encargaría de negociar el tema de devolver las instalaciones. El contratista del que hablaban es Famoc Depanel, una empresa experta en asuntos inmobiliarios.

Según el anónimo, en esa sesión Duarte recordó su gestión en el Departamento de Prosperidad Social (DPS) donde también tuvo participación en el cambio de sede. El testigo que habló con este medio confirmó que ella alardeaba de su relación con la empresa arrendataria de los edificios donde funcionaban hasta hace un año Prosperidad Social y la sede alterna de la SIC.

Y es que Duarte trabajó con Cielo Rusinque cuando la segunda fue directora del DPS. Luego, su nombre salió a relucir en el escándalo revelado por La Silla Vacía, el cual dejó en evidencia que esa entidad entregó el contrato para la nueva sede en el edificio San Martín a una empresa relacionada con la mejor amiga de Verónica Alcocer.

Aunque Rusinque defendió el proceso y dijo que el contratista se había escogido por haber entregado la propuesta más barata, ella misma mostró un documento donde se ve que quien aprobó el estudio y recomendó contratar a la empresa escogida fue Johanna Duarte, quien era subdirectora de operaciones del DPS y además fue la “responsable del proceso” tal como se puede ver en el informe.

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Fragmento del vídeo que publicó la superintendente de Industria y Comercio, Cielo Rusinque, para responder a las denuncias por el cambio de sede de Prosperidad Social cuando ella estuvo en esa entidad.

Después de ese lío, Duarte pasó al Ministerio de Ciencias a ser la secretaria general por recomendación de la propia Cielo Rusinque. En el anónimo se advierte que, en esa cartera, Duarte también habría tenido participación en temas contractuales.

Cuando Cielo Rusinque fue nombrada superintendente de Industria y Comercio, Johanna Duarte tuvo una nueva oportunidad de ocupar un cargo directivo en el sector público. Ambas funcionarias son amigas e incluso estudiaron juntas en la universidad. Por eso Duarte “gozaba de toda la confianza de la superintendente”, según una de las fuentes que habló con CAMBIO.

Sobre eso, Rusinque le dijo a CAMBIO que Duarte sí fue su compañera de estudios, pero que no tiene una relación estrecha con ella. Es más, según la superintendente, ni siquiera mantenían contacto cuando la exdirectora administrativa estuvo en la SIC.

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Johanna Duarte estuvo en el Departamento de Prosperidad Social (DPS) cuando Cielo Rusinque fue directora de esa entidad. Luego pasó al Ministerio de Ciencias donde fue secretaria general. Foto: MinCiencias

Ahora, el proceso para contratar una nueva sede de la Superintendencia de Industria y Comercio también se empezó a gestar desde el año pasado cuando aún Duarte estaba en la entidad. Dentro de las cotizaciones que se recibieron para arrendar un nuevo edificio está justamente una de Famoc de Panel, la empresa de los supuestos amigos de la exdirectora.

Le consultamos a Johanna Duarte sobre las denuncias en su contra. En primer lugar, dijo que el anónimo no contaba con ninguna prueba que respaldara las afirmaciones allí realizadas y hasta el momento no ha sido notificada de ningún proceso disciplinario por parte de la oficina de Control Interno de la SIC.

También le preguntamos por la supuesta ayuda que brindó al contratista que ganó la licitación de las rutas del consumidor y al respecto aclaró que fue un proceso que se desarrolló con total transparencia y publicidad. Manifestó que las decisiones sobre ese contrato fueron tomadas por el comité evaluador y no por ella, porque eso no estaba en sus funciones.

No obstante, este medio le pidió a Duarte que explicara su participación en aquella reunión del comité donde supuestamente habría pedido que se dejara subsanar el requisito incumplido. Frente a la insistencia no negó el encuentro y, por el contrario, dijo que el objetivo era que el comité evaluador de la licitación expusiera el tema y que se preparara la audiencia de adjudicación. “Son reuniones usuales”, advirtió.

En esa reunión también participó Diego Romero, quien hasta hace unos meses fue el secretario general de la Superintendencia. Ese exfuncionario también aparece mencionado en el anónimo como una de las personas que estaba “incomodando” la gestión de Duarte en los contratos sobre los que supuestamente ella tenía interés y era “su piedra en el zapato”. Después de eso él también salió de la entidad.

A Romero lo buscamos para que ayudara a completar el rompecabezas de esta historia, pero se abstuvo de dar declaraciones.

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