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Álvaro Uribe Vélez.
Poder

'Álvaro Uribe sí sabía y promovió la actuación ilegal de Diego Cadena': los argumentos de la condena contra el expresidente

Hubo maniobras ilegales para presionar testigos y lograr retractaciones y también existió una maquinaria en la que participaron múltiples personas, al unísono, para favorecer al expresidente Álvaro Uribe Vélez. El exmandatario sabía lo que ocurría e instigó al abogado Diego Cadena a cometer delito. Estos son los principales argumentos de la decisión condenatoria en contra de Uribe Vélez, la primera en la historia contra un expresidente colombiano.

Por: Alejandra Bonilla Mora

No fue a sus espaldas: el expresidente de la República Álvaro Uribe Vélez sí sabía de la existencia de un entramado ilegal que se formó para lograr un solo cometido: conseguir declaraciones falsas para quitarle valor a los testigos Juan Guillermo Monsalve y Pablo Hernán Sierra que lo han involucrado con grupos paramilitares, presionarlos para que se retractaran, engañar a la Corte Suprema de Justicia e insistir en una vendetta política en contra de Iván Cepeda. La sentencia que encontró responsable a uno de los hombres más poderosos del país despejó todas las dudas: Diego Cadena actuó determinado por el expresidente.

Es decir, Álvaro Uribe instigó, toleró y promovió las actuaciones irregulares que se desplegaron entre febrero y julio de 2018 de manera simultánea en cárceles del país y ante diferentes personas. Por un lado, hubo tres acercamientos al testigo Juan Guillermo Monsalve a través de Diego Cadena, Enrique Pardo Hasche —quien lo asedió— y Carlos López, un viejo conocido del Huila, quien llegó direccionado por el entonces representante a la Cámara Álvaro Hernán Prada, hoy magistrado del Consejo Nacional Electoral en juicio. De otro lado, hubo memoriales con contenido falso que firmaron a cambio de dinero Eurídice Cortés, alias Diana; y Carlos Enrique Vélez. También cartas mentirosas y con ánimo distractor a la justicia, como las enviadas por el exnarcotraficante Juan Carlos 'El Tuso' Sierra.

Todo, en su conjunto, fue una maquinaria. La jueza usó varias expresiones. Dijo que fue una “coreografía”, un “libreto”, un “plan criminal”, un encadenamiento de personas. En pocas palabras, que no fue el actuar de personas que embelesadas por su líder actuaron cada uno por su lado. No. La justicia, en primera instancia, determinó que la única tesis creíble es la existencia de un plan que también buscó, a toda costa, ocultar quién era su verdadero cerebro.

Se trata de un argumento central: para el juzgado es especialmente relevante que el expresidente haya buscado a Cadena, un abogado inexperto en temas penales, con ansias de poder, que quería quedarse con el título de “abogado de Uribe”, a pesar de tener a su servicio a las firmas de abogados más reconocidos del poder. Molesto con algunas actuaciones de Jaime Granados y de Jaime Lombana, promovió a Cadena y lo instigó a cometer delito. Según la decisión, Uribe no puede decir que no sabía, porque las evidencias, grabaciones y testimonios muestran que el abogado sí le comentaba lo que iba a haciendo.

La jueza dijo textualmente, que la tesis contraria “resulta incompatible con la lógica del caso aceptar que una persona que se ha caracterizado por ejercer control férreo sobre cada órbita de su vida personal y judicial, que como ya se iteró, recibía un reporte periódico sobre los asuntos del que le concernían no solo a Diego Cadena Ramírez sino de todos con quienes se relacionaba”. Y señaló que esto se prueba con el testimonio de Fabián Rojas, exintegrante de su UTL, y dos personas más cercanas a él: Juan Manuel Daza y Victoria Jaramillo.

“No solo sabía, sino que toleró o promovió lo que convenientemente ahora intenta disimular bajo la sombra de la omisión consciente. No cabe duda que el procesado conocía lo ilícito de su proceder. No de otra manera puede explicarse que no lo hiciera directamente o a través de sus juristas, con los que siempre había contado, quienes valga resaltarlo, llevan el conocimiento de los asuntos más delicados de su vida y, pese a ello, optó por inducir a un abogado emergente, carente de las actitudes que se esperan de un litigante de prestigio, ansioso de reconocimiento profesional, a que materializara esas acciones que por su condición de figura pública no podía ejecutar de su de propia mano”, señaló la jueza.

De hecho, la sentencia insiste en que Álvaro Uribe instrumentalizó a Diego Cadena “hacia el designio criminal de inducir en error a la administración de justicia, obteniendo bajo promesas y dádivas que faltaran a la máxima a la verdad y, no contento con ello, radicarlas no ante cualquier juez, sino ante la máxima corporación de la justicia ordinaria”.

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Abogado Diego Cadena. Foto: Colprensa

Esta conclusión es la más importante de todas a las que llegó la jueza Sandra Heredia porque tumba la tesis de la defensa del expresidente que endilgaba a Cadena todo hecho ilícito, como un abogado que actuó solo y sin autorización ni conocimiento suyo.

No fue una alineación cósmica: jueza

No de otra manera se explica que tantas personas hayan buscado al mismo tiempo, en los mismos días, al testigo Monsalve. La jueza dijo que Enrique Pardo Hasche, su compañero de celda y ahora imputado, “asedió” al testigo, que fue por presión de él que recibió a Cadena y que luego hizo una carta que se envió a la Corte Suprema pidiéndole perdón al expresidente, cuando ese no era su deseo.

Fue claro que Victoria Jaramillo y Ricardo Williamson, quien tenía contacto con Pardo Hasche, hablaron de cómo llegar al testigo a pesar de que si Monsalve se hubiera querido retractar, lo único que tenía que hacer era acudir a Juan Guillermo Villegas, un viejo conocido de sus tiempos en la finca Guacharacas, en la que su padre fue mayordomo. Ya lo había hecho antes y lo podía hacer de nuevo. Por eso, para la jueza, “no tiene sentido” la tesis de la defensa de que fue Monsalve el que buscó a terceros.

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Juan Guillermo Monsalve, testigo clave del caso Uribe. Foto: Colprensa

“Parece descabellado también fabular que los planetas se alinearon en el mismo año, en el mismo mes, para que Enrique Pardo, Victoria Jaramillo, Ricardo Williamson, Rodrigo Vidal y Diego Cadena, al unísono, buscaran ayudar a Juan Guillermo Monsalve Pineda, para que este limpiara su conciencia diciendo la verdad, justo cuando el señor Uribe Vélez se hallaba en un momento decisivo, no solo por la época electoral sino porque se debatía en la Corte Suprema de Justicia el destino de la denuncia formulada en contra de Cepeda Castro. Esta es una situación que pretenden hacer creer que el señor enjuiciado no conocía, pero que en el afán de todos esos copartidarios de respaldo, con sus cuestionables gestiones, terminaron por demostrar que tenían conocimiento que sus líneas telefónicas también estaban intervenidas”, señaló.

Y la juez fue más allá en su argumentación: “No tiene lógica que personas que no se conocían asuman gastos para trasladarse de ciudad en ciudad, con su propio pecunio, se avocaron en una travesía de cárcel en cárcel, de sede de campaña en sede de campaña, hablen con desconocidos en la calle en municipios de los que no son oriundos, ofrezcan servicios jurídicos ad honorem y ocupen su tiempo personal en actividades de terceros, todo para lograr que un preso dijera la verdad”.

En cambio, a lo largo de la sentencia, la jueza señaló que era clara la animadversión por Iván Cepeda y que hubo un talante político para hacerlo ver como una persona que manipulaba testigos en su contra, como consecuencia de los debates de 2011 y 2014 que este hizo en el Congreso contra Álvaro Uribe Vélez. Así, cabe señalar, que la actuación que se quiso hacer buscó precisamente enlodar a testigos que han señalado al expresidente y a su hermano Santiago Uribe Vélez de tener nexos con grupos ilegales. Incluso, dijo la jueza, se buscó que este juicio también apuntara hacia allá, cuando no era tarea de la jueza verificar si esos supuestos vínculos existieron o no.

Eso sí, la jueza Heredia le dio plena credibilidad a Monsalve, testigo que ha tenido que enfrentar a su familia y señalado a uno de los políticos más influyentes del país, pero sobre lo que se limita a estos hechos: haber grabado a Cadena con un reloj espía para poder probar que lo estaban presionando, sabiendo que como exparamilitar condenado a 40 años por secuestro, no le iban a creer. Para la titular del despacho, su actuación debe destacarse: “Tuvo el valor civil de sostener su discurso y de documentarlo”, señaló.

Así, la jueza señaló que el expresidente y exsenador Álvaro Uribe Vélez incurrió en el delito de soborno en actuación penal como determinador en tres episodios: las presiones a Monsalve y los pagos hechos a los paramilitares Eurídice Cortés, alias Diana; y Carlos Enrique Vélez, alias Víctor. Estos dos últimos enviaron memoriales y videos a la Corte desacreditando a Pablo Hernán Sierra pero a cambio de plata. Quedaron los registros de consignaciones, el propio Vélez lo confesó, quedaron conversaciones de Cortés reconociendo la mentira y quedó claro que no fueron viáticos, sino pagos. Allí también se configuró el fraude procesal.

“Pudo apreciarse que en el papel membreteado de la Firma Cadena y Asociados, Carlos Enrique Vélez Ramírez 'Víctor' informaba al alto tribunal de la visita de Cepeda Castro a la cárcel de La Picota, quien lo instó a declarar falsamente sobre el caso de Guacharacas, Los 12 Apóstoles y la masacre del Aro, atribuyéndole responsabilidad a Santiago Uribe y a cambio le ofrecía los mismos beneficios entregados a Pablo Hernán Sierra García. Propuesta que el firmante denegó no por no ajustarse con la verdad”, expresó la jueza.

Y agregó: “Salta a la vista que a Víctor se le exhortó a acomodar sus relatos y establecer una ficción disfrazada de verdad, en favor del procesado (Álvaro Uribe Vélez), quien enloda el nombre de su adversario político (Iván Cepeda) ideando un plan para desvirtuar los dichos de Pablo Hernán Sierra García, buscando a personas que lo conocieran como 'Fosforito', 'Fauner' o como alias 'Jopra', que gozaran de confiabilidad por su cercanía personal, o como Diana, que por su calidad de militante política tenía credibilidad al interior de la organización para que hiciera imputaciones que no correspondían con la realidad”.

En pocas palabras: se buscó engañar a la Corte y con ello se afectó el bien jurídico de la administración de justicia. El viernes a las dos de la tarde se conocerá toda la sentencia contra el exmandatario, la pena a pagar y si habrá orden de captura o casa por cárcel. En esa audiencia, la defensa del expresidente podrá apelar la determinación.

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