
La pelea por el botín electoral del Congreso fragmentó el voto de la derecha: ¿por qué falló la apuesta de los nuevos partidos?
Federico Gutiérrez, fundador del movimiento Creemos; Enrique Gómez, presidente de Salvación Nacional, e Ingríd Betancourt, fundadora del partido Oxígeno
La aparición de nuevas listas de derecha en el tarjetón dispersó los votos de ese sector. Movimientos como Oxígeno y Creemos intentaron abrirse un espacio propio, pero tras el cierre de las urnas se quedaron sin representación en el Congreso, perdieron su personería jurídica y terminaron restando fuerza a partidos afines.
Por: Jonathan Beltrán
Las elecciones legislativas dejaron un fenómeno visible en el espectro de la derecha: la aparición de más listas y movimientos que compitieron por un mismo electorado. La ampliación de la oferta política en el tarjetón llevó a que los apoyos de ese sector se repartieran entre varias candidaturas y proyectos partidistas en la jornada del pasado 8 de marzo.
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En medio de ese escenario, varios movimientos intentaron posicionarse como nuevas alternativas para los votantes de derecha. Colectividades como Oxígeno y Creemos entraron en la contienda con la expectativa de consolidar un espacio propio en el panorama político nacional y atraer al electorado que tradicionalmente ha respaldado a partidos de ese sector ideológico.
Sin embargo, los resultados de la jornada electoral mostraron un panorama distinto al que proyectaban esas apuestas. Aunque algunas de estas listas lograron sumar un número relevante de sufragios, ese respaldo no fue suficiente para traducirse en curules dentro de la Cámara de Representantes o el Senado de la República para el periodo 2026-2030.

La proliferación de listas de movimientos de derecha a Senado y Cámara en 2026
En diciembre pasado, Creemos presentó 872.000 firmas ante la Registraduría para inscribir sus listas al Senado y a la Cámara de Representantes por Antioquia. El partido fundado por el alcalde de Medellín, Federico Gutiérrez, se presentó ante los electores como una opción de derecha renovada, con liderazgos jóvenes y alejada de maquinarias tradicionales y la figura de Álvaro Uribe.
Juliana Gutiérrez, hermana del alcalde de Medellín, lideró la lista de 23 candidatos al Senado e impulsó las campañas de los 17 aspirantes de su movimiento a la Cámara por Antioquia. Sin embargo, los resultados estuvieron lejos de lo esperado: pese al respaldo del mandatario local —que incluso fue denunciado por presunta participación en política— las listas no lograron traducir ese apoyo en las urnas.

Aunque el revés fue absoluto en el Senado, Creemos logró asegurar una presencia mínima en el Capitolio con la elección de Luis Patiño y Simón Molina a la Cámara por Antioquia.
El movimiento de Federico Gutiérrez no fue el único del sector que apostó por la independencia. El partido Verde Oxígeno, liderado por Íngrid Betancourt, también buscó su regreso al Congreso con una lista de 45 candidatos al Senado y una presencia extendida en las cámaras de Bogotá, Boyacá, Caquetá, Valle del Cauca, Antioquia, Sucre, Atlántico y La Guajira.
La colectividad ya había logrado presencia en el Capitolio en el periodo anterior con la elección de Humberto de la Calle y Daniel Carvalho. Sin embargo, ambos fueron expulsados por Betancourt apenas cuatro días después de la instalación del Congreso, luego de declararse independientes frente al Gobierno de Gustavo Petro y no acompañar la decisión de la dirigencia del partido de ubicarse en las filas de la oposición.

La campaña de 2026 estuvo marcada por nuevas tensiones internas. Una de las más visibles fue la disputa entre Betancourt y la hermana del exgobernador Aníbal Gaviria, Sofía Gaviria, quien encabezaba la lista al Senado y terminó renunciando un par de semanas antes de la jornada electoral. La confrontación se sumó a un ambiente de incertidumbre dentro de la colectividad y, al final, sus resultados tampoco cumplieron las expectativas. Este escenario contrastó con la estrategia de otros partidos que buscaban consolidar su presencia en el Capitolio.
Tras los resultados obtenidos en 2022, que lo dejaron como uno de los partidos menos votados del Congreso, Salvación Nacional llegó a las elecciones de 2026 con la intención de recuperar terreno. La colectividad presentó 49 candidatos al Senado y aspirantes a la Cámara en Bogotá, Antioquia, Valle del Cauca y otras 15 circunscripciones.
La campaña de Salvación Nacional al Congreso estuvo marcada por el respaldo del candidato presidencial Abelardo de la Espriella. De hecho, para ratificar el respaldo mutuo entre el abogado y los aspirantes de sus listas, el movimiento fundado por Álvaro Gómez Hurtado decidió modificar su logo e incluir la imagen de un tigre.
Los partidos de derecha que se quedaron sin personería jurídica y con representación mínima
Con el respaldo de Creemos, Federico Gutiérrez obtuvo cerca de 700.000 votos en las elecciones locales de 2023 y resultó elegido para completar su segundo mandato en la capital antioqueña. Sin embargo, la colectividad perdió su personería jurídica tras una decisión en la que el Consejo de Estado concluyó que Creemos no presentó ningún candidato propio en los pasados comicios legislativos.

El movimiento buscaba recuperar su reconocimiento como partido con sus listas al Senado de la República para las elecciones de 2026. Sin embargo, pese a los buenos resultados de Juliana Gutiérrez, solo recibió el 1,17 por ciento de los votos consignados para esa corporación y se quedó a más de 354.700 sufragios del umbral.
El panorama no fue distinto para el partido Oxígeno. La colectividad, fundada por Íngrid Betancourt, buscaba en estos comicios mantener la personería jurídica que recuperó en 2021, casi dos décadas después de haberla perdido tras el secuestro de la exsenadora por parte de la extinta guerrilla de las Farc.

Pese a las estrategias lideradas por Betancourt para promover el respaldo a sus listas, como la entrega de su aval a figuras como Enrique Peñalosa y Mauricio Pinzón, el partido Oxígeno solo recibió 27.879 votos al Senado. La organización se quedó sin personería jurídica tras quedar muy lejos del umbral y registrar un desempeño inferior al de movimientos más recientes, como la lista de Juan Daniel Oviedo.
En contraste con Creemos y Oxígeno, Salvación Nacional logró obtener el 3,63 por ciento del total de votos al Senado y cuatro aspirantes de sus listas a esa corporación resultaron elegidos: Enrique Gómez, Sara Castellanos, Germán Rodríguez y John Bermeo. Además, el partido logró que su cabeza de lista a la Cámara por Bogotá, Carol Borda, también alcanzara una de las 18 curules de esa circunscripción.
El costo de dividirse: las curules que perdió la derecha por la dispersión del voto
La dispersión del voto de derecha pasó su factura más alta en el Senado. Si el caudal de movimientos que se quedaron en el camino, como Creemos y Oxígeno, se hubiese sumado a una estructura consolidada como la del Centro Democrático, el bloque de oposición tendría una bancada más robusta para el periodo 2026-2030.

La cifra repartidora, que permite definir cuántos sufragios se requiere para obtener una curul en el Senado, se ubicó en 173.000 para los recientes comicios legislativos. Por eso, los 228.000 votos de Creemos y los 27.879 de Oxígeno habrían permitido a colectividades de derecha obtener casi dos curules más en esa corporación para el próximo cuatrienio.
El Centro Democrático, por ejemplo, recibió 3,03 millones de votos en sus listas al Senado. Si se sumaran los 255.870 votos de Creemos y Oxígeno a su caudal electoral, la colectividad fundada por el expresidente Álvaro Uribe habría pasado de 17 a 19 curules, cifra que le hubiera permitido igualar su mejor desempeño histórico en esa corporación.

“La política es más que la simple suma de votos”, explica Felipe Botero, director del Departamento de Ciencia Política de la Universidad de los Andes. “Pero si miramos esas cifras, los partidos de derecha que quedaron sin curules y sin personería sí incidieron en la representación de otras colectividades de su mismo espectro. Los votos que recibieron habrían podido traducirse en curules adicionales para movimientos afines”, sostiene.
Salvación Nacional, por su parte, reunió 705.924 votos en las elecciones al Senado y consiguió asegurar cuatro curules propias. A diferencia de Creemos y Oxígeno, su caudal electoral superó el umbral exigido, por lo que no restó representación a otros partidos de derecha y es previsible que en las próximas legislaturas se sume al bloque de su espectro político.
En las listas a la Cámara también se observó un fenómeno similar. En departamentos donde la disputa por las últimas curules se definió por márgenes estrechos, la dispersión de votos entre múltiples listas de derecha redujo las posibilidades de que colectividades más consolidadas ampliaran su representación. De haberse concentrado esos respaldos en menos candidaturas, el bloque de ese sector político habría tenido mayores opciones de sumar escaños adicionales y fortalecer sus bancadas en la próxima legislatura.
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