
Imputación contra Ricardo Roa: ¿Qué es el proyecto de regasificación Chuchupa-Ballena y por qué es estratégico para Ecopetrol?
La imputación contra el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, puso en el centro del debate un proyecto energético estratégico para Colombia: la regasificadora Chuchupa-Ballena, una infraestructura clave para garantizar el suministro de gas en los próximos años y que, según la Fiscalía, se habría intentado direccionar a favor de un empresario cercano.
Por: Sylvia Charry
En la imputación de cargos contra el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, la Fiscalía mencionó un proyecto específico: la regasificación de Chuchupa-Ballena, en La Guajira. Según el ente acusador, Roa habría intentado influir para que ese negocio se adjudicara a una empresa vinculada al empresario Juan Guillermo Mancera. Para entender la gravedad del señalamiento, primero hay que explicar qué es ese proyecto, por qué era clave para Ecopetrol y la seguridad energética del país.
El proyecto de regasificación Chuchupa-Ballena forma parte de las alternativas que Ecopetrol y otras empresas del sector han estudiado para enfrentar el déficit de gas natural que se proyecta en Colombia a partir de 2026-2027. La idea es instalar una infraestructura que permita importar gas natural licuado (GNL), convertirlo nuevamente en gas y transportarlo al interior del país para abastecer hogares, industrias y plantas de generación eléctrica.
La iniciativa, según Ecopetrol, contempla el uso de una Unidad Flotante de Almacenamiento y Regasificación (FSRU), un buque especializado que recibe el gas licuado transportado en barcos metaneros y lo transforma nuevamente en estado gaseoso para inyectarlo al sistema de transporte nacional.
La ubicación del proyecto en La Guajira no es casual. Allí existe desde hace décadas la infraestructura gasífera del campo Chuchupa, uno de los principales activos históricos del país. La propuesta consiste en conectar la unidad flotante a la línea de transporte Chuchupa-Ballena, un gasoducto que tiene acceso directo al Sistema Nacional de Transporte de gas natural.
De acuerdo con los estudios técnicos del sector, el proyecto permitiría importar entre 250 y 300 millones de pies cúbicos de gas por día, volumen suficiente para cubrir una parte importante del déficit que se proyecta en los próximos años y garantizar el suministro para la demanda esencial del país.
En otras palabras: no se trata de un negocio menor. Se trata de una de las infraestructuras llamadas a asegurar el abastecimiento de gas de Colombia en la próxima década.
El memorando de entendimiento y la disputa por el proyecto
Dentro del Grupo Ecopetrol, el proyecto estaba ligado principalmente a Hocol, una de sus filiales, encargada de operar la Asociación Guajira y de administrar parte de la infraestructura existente en la zona. Es en ese punto donde, según la Fiscalía, Ricardo Roa, como máximo líder del conglomerado de Ecopetrol, entra en la historia. Dijo la fiscal del caso que, en el 2024, Roa instruyó al entonces presidente de Hocol, Luis Enrique Rojas, para que le diera ese proyecto a Gatsi, la empresa de Juan Guillermo Mancera quién, según la Fiscalía, le había vendido un apartamento a Roa a un precio de ganga en el 2022. Aquí puede consultar esa historia.
En ese contexto se firmó un memorando de entendimiento (MOU) para evaluar el desarrollo de la planta de regasificación y las condiciones de uso de la infraestructura existente, particularmente el gasoducto Chuchupa-Ballena, pieza clave para conectar el gas importado con el sistema nacional de transporte.
“Esa propuesta fue trasladada al área de nuevos negocios de Hocol y, en comité, se autorizó a firmar un memorando de entendimiento. En el comité participó Rojas. La empresa Gatsi alcanzó a realizar visitas técnicas al campo Chuchupa-Ballena en La Guajira. Sin embargo, las negociaciones entre Gatsi y Hocol concluyeron en abril del 2025, por instrucción de Ecopetrol a Hocol de no continuar con el proyecto. Estos hechos, según la Fiscalía, configuran el delito de tráfico de influencias de servidor público”, explicó la delegada del ente acusador.
Sin embargo, el proyecto comenzó a generar tensiones dentro del sector energético. Mientras algunas compañías —como la Transportadora de Gas Internacional (TGI)— impulsaban la alternativa de regasificación en Ballena, Ecopetrol también analizaba otras opciones de importación de gas, entre ellas una terminal en Coveñas, en el Caribe colombiano.
En medio de esa discusión técnica y empresarial, el presidente de Ecopetrol, Ricardo Roa, pidió suspender temporalmente el memorando de entendimiento, según se conoció en su momento en el sector energético. La decisión ocurrió mientras la empresa evaluaba cuál sería la alternativa más viable para garantizar el suministro de gas al país.
En todo caso, para la Fiscalía, Roa cometió el delito de tráfico de influencias al instruir al expresidente de Hocol, Luis Enrique Rojas, para que le adjudicara el proyecto a Gatsi, de Juan Guillermo Mancera. Por su parte, Roa se declaró inocente de los hechos.
Lo que sí es claro es que Chuchupa-Ballena no es un contrato cualquiera. Es un proyecto que podría definir cómo se abastecerá de gas Colombia en los próximos años.
Por eso mismo, cualquier intento de direccionar su adjudicación —si se demuestra que ocurrió— tendría implicaciones sobre la seguridad energética del país.
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