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Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo
Valencia y Oviedo han reiterado que su campaña está abierta a recibir respaldos de diferentes colectividades
Poder

Paloma y Oviedo ponen en aprietos a Abelardo

Hasta el 8 de marzo, el único cupo a segunda vuelta parecía de De la Espriella. Pero con 'momentum' perfecto y una nueva cara a bordo, Paloma toma ventaja y el tigre queda atrás. Sin embargo, persisten dudas: ¿Cómo conciliar tensiones ideológicas en las bases uribistas? ¿Y cómo retener a los votantes de Oviedo que ven con recelo la figura del expresidente?

Por: Mateo Muñoz

Decir que la primera presidenta mujer y el primer vicepresidente gay lo quiere poner el Centro Democrático parece un contrasentido. El partido que lleva más de una década bajo el paternalismo de Álvaro Uribe y se ha alineado con la defensa de la familia y los valores tradicionales no es el primer sospechoso si se pregunta a quién pertenece la candidatura diversa y disruptiva que montaron Paloma Valencia y Juan Daniel Oviedo.

Es cierto que la Gran Consulta por Colombia se promocionó como un oasis de diálogo y unión en medio de las diferencias. Sin embargo, las posiciones parecían, en el papel, más o menos cohesionadas; seguridad, austeridad y respeto por la institucionalidad. Al fin y al cabo a todos los unió un propósito común: el de montar una cerca para contener la candidatura más radical de Abelardo de la Espriella.

Pero en esa orquesta bien uniformada había un músico que iba a otro compás: Juan Daniel Oviedo, el exdirector del Dane, de voz rara, acento gomelo, sin partido, abiertamente gay y pragmático al hablar del Gobierno Petro. No tenía el acartonamiento de Pinzón y Cárdenas, ni el pasado partidista de David Luna o Aníbal Gaviria. Tampoco la imagen desgastada de Peñalosa o Vicky Dávila, ni los virajes políticos de Juan Manuel Galán.

Al final, Oviedo se montó en el segundo lugar de la votación con 1,2 millones de votos. Hubo celebración y sorpresa, pero en la resaca del día siguiente empezó un reality. Pocos los tenían en la ecuación y mucho menos poniendo condiciones. Lo que se estilaba era una adhesión de trámite, esa misma noche. Pero no, el exdirector del Dane alargó la expectativa y puso al mismo Uribe a publicar mensajes típicos de un abuelo forzosamente tolerante.

Del recelo a la estrategia

Antes del 8 de marzo, la figura de Juan Daniel Oviedo no era la de mayores afectos dentro del Centro Democrático, mucho menos cuando empezó a reconocer los logros del Gobierno Petro e impulsar un discurso más allá del antipetrismo. “Esta era la coalición de la oposición y uno salir a decir que la gente está feliz con Petro no es muy coherente”, le dijo a CAMBIO un militante uribista de la línea dura.

Con la victoria en el bolsillo, a Juan Daniel Oviedo no se le ocurrió revivir un fantasma más aterrador para el uribismo que el Acuerdo de La Habana con la extinta guerrilla de las Farc. El tema, que parecía haber quedado en el pasado, fue traído nuevamente y de manera sorpresiva por Oviedo. Según fuentes de la Gran Consulta y de la campaña del exdirector del Dane, su objetivo era dejar saldado un tema que, a su juicio, podría dinamitar a la coalición más adelante en un momento crítico.

En otras palabras, Oviedo quiso hablar del elefante en la habitación para prevenir un divorcio público en la época de los debates y las entrevistas. De hecho, en los más de tres meses de campaña previa al 8 de marzo poco o nada se discutió entre los aspirantes de la Gran Consulta sobre el acuerdo con las Farc. Las deliberaciones se enfocaron en la paz total y su fracaso.

Estamos lanzando un mensaje de que hay identidad en muchas cosas, pero hay otros temas que nos diferencian [...] soy un tipo que hay que ser absolutamente firmes para contrarrestar a las organizaciones criminales. Pero también he participado y he creído en procesos de diálogo y paz", le dijo David Luna a CAMBIO.

Pero en las filas del uribismo hay otra teoría más truculenta. Algunas voces consultadas creen que la preocupación de Oviedo por el Acuerdo de Paz y la JEP no obedeció exclusivamente a una creencia personal, sino a una lavada de imagen para refrescar a la coalición. “Dio la impresión de que Oviedo y Paloma necesitaban marcar un reinicio de alguna forma y qué mejor que sepultando el desgastado debate entre el sí y el no del plebiscito”, dijo una fuente.

Más allá de las hipótesis, lo cierto es que en cuestión de cuatro días los diálogos pasaron por todas las etapas, las líneas rojas de Oviedo se convirtieron en preguntas que fueron respondidas por Paloma Valencia. Ninguno parece haber cedido ni renunciado a nada. Valencia sigue creyendo en lo mismo que creía antes del 8 de marzo y Oviedo igual. Así lo han querido dejar claro en las declaraciones posteriores al anuncio de su alianza.

De hecho, una parte del discurso de Paloma en el Gran San de Bogotá fue un verdadero ‘rémix’ ideológico:

“Nuestra posición con la JEP se mantiene exactamente igual. También seguiré defendiendo la familia, que es un núcleo central en el discurso [...] El Estado está para respetar la libertad, defender la diversidad que existe en Colombia con toda contundencia, pero respetando los valores religiosos y familiares”, dijo Paloma Valencia mientras Oviedo asentía con la cabeza.

Por su parte, Oviedo declaró que sobre el tema de la JEP hubo un acuerdo, aunque sin mucho trasfondo y más parecido a un descafeinado punto medio. “En el caso de la JEP lo que hemos definido es trabajar incansablemente para que todos los recursos económicos e institucionales se asignen a este sistema de justicia transicional para poder entregar un informe de rendición de cuentas al final de nuestro mandato donde haya habido resultados [...] más que enfrascarse en el si se renueva o no el periodo de la JEP lo que queremos es trabajar con efectividad y sentido de transición”. 

Incluso el expresidente Uribe, en un evidente esfuerzo discursivo, ha hablado de temas que normalmente le son ajenos. “Con la escogencia del doctor Oviedo, nuestra candidata reitera el respeto en doble vía a la intimidad de la persona y, por parte de esta, a la comunidad, a los niños y la familia. Gana Colombia”, dijo el exmandatario.

Abelardo, en aprietos, se aferra a la indisciplina uribista

La escogencia de Oviedo no generó una cohesión absoluta en las bases uribistas. Voces influyentes del partido han tenido que dar mensajes de tranquilidad para no opacar el impulso de la coalición. 

‘Paloma es prenda de garantía absoluta para los militantes del Centro Democrático. La mejor prueba de que fue la mejor decisión es el desespero tan hp del petrismo’, dijo el senador Carlos Meisel.

La preocupación radica en que el recelo a Oviedo no solo es un murmullo dentro del partido sino también una postura pública de pesos pesados de la derecha como María Fernanda Cabal. La senadora y excandidata que renunció hace unas semanas al Centro Democrático ha dicho que Oviedo es un “confundido ideológico” y que no se puede ceder en los principios básicos del uribismo. 

El problema para el Centro Democrático es que esas voces disidentes ahora sí tienen a dónde llegar: la candidatura de Abelardo de la Espriella. Si bien la dupla Paloma-Oviedo gana terreno en el centro y le compite con más impulso a la candidatura del abogado, los inconformes uribistas pueden encontrar en De la Espriella y su propuesta de una nueva derecha la mejor trinchera ideológica.

Abelardo ha defendido la bandera de la ‘extrema coherencia’, la familia tradicional, los valores cristianos y el sentimiento patriótico. “Puede ser que votantes más a la derecha, más conservadores, más críticos duros del gobierno Petro se alejen de esa campaña”, dijo Nicolás Garzón, docente de Ciencias Políticas de la Universidad de La Sabana.

Pero la fuga de votantes también puede perjudicar a Oviedo. El exdirector del Dane recogió un voto de opinión, cercano al centro y la centroderecha que puede ser reticente a apoyar una candidatura en la que también esté Álvaro Uribe. Según conoció CAMBIO, Oviedo tendrá la tarea de hacer campaña en las ciudades y redes sociales, para atraer el voto urbano en un rango de entre 25 y 45 años. Pero será imposible obviar que la campaña es de Paloma y a su vez ella es la elegida de Uribe.

El ritmo en la derecha ya empezó a sonar con más claridad. Paloma con un ‘mix’ de posturas apuntándole a conquistar latifundios en el centro y Abelardo en su esquina ideológica.

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