
El laberinto de Cambio Radical, el partido que quedó huérfano con la partida de Germàn Vargas Lleras
Germán Vargas Lleras y el símbolo del partido Cambio Radical. Fotos: CAMBIO / Colprensa
¿Qué sigue para la colectividad que lideraba con férrea disciplina el exvicepresidente? Desde 2018, cuando llegó a ser la segunda fuerza con 46 congresistas –16 senadores y 30 representantes–, el partido ha ido perdiendo fuerza en el Parlamento mientras que para las presidenciales se divide en apoyar a Paloma o a Abelardo y buscar atajar a Iván Cepeda.
Por: Armando Neira
Tras la despedida definitiva de Germán Vargas Lleras, la pregunta que gravita en el ambiente político es qué va a pasar ahora con Cambio Radical, colectividad donde no se movía una hoja sin su autorización. “Todos hablan mucho, pero soy el único que lo que dice, lo hace”, repetía el exvicepresidente y exministro.
Esa frase, que era una marca de orgullo para su partido porque durante años era el más preciso sinónimo de la capacidad ejecutiva, atributo de un líder indiscutido, hoy está en el aire. No se ve quién pueda representarla con tanta autoridad. Refleja, además, la incertidumbre que enfrenta su militancia tras su muerte.
De hecho, cuando Vargas Lleras tuvo que apartarse de la actividad política para enfrentar los problemas de salud que lo aquejaban, el partido quedó huérfano de una candidatura presidencial sólida. Parodiando al Luis XIV, “el Estado soy yo”, Cambio Radical es Vargas Lleras.
De hecho, eso explica la situación de cara a las elecciones presidenciales: el partido no tiene un candidato oficial propio. Los nostálgicos más fieles creían que había que esperarlo mientras se recuperaba. Hace apenas un mes, Cambio Radical tomó, por fin, una decisión: permitir que sus militantes apoyaran a Paloma Valencia o a Abelardo de la Espriella, pues en el interior de la bancada no lograron ponerse de acuerdo en un candidato único.

¿Había otra alternativa? No, respondió la cúpula de la colectividad. Y para que no quedaran dudas, la instrucción fue categórica: vetar cualquier posibilidad de respaldo a Iván Cepeda.
“Por ningún motivo –dijo Clemencia Vargas, hija del exvicepresidente, al hablar este lunes del legado que él dejó– podemos dejar el país en manos de Iván Cepeda y sus secuaces. Tenemos que recuperar el país, por mi hijo Agustín y por los más de 50 millones de colombianos. Y eso es lo más importante que hoy podemos hacer en su nombre”.
Sin candidato oficial
En la colectividad hay un sector afín a la senadora caucana y otro cercano al abogado costeño. La muerte de Vargas Lleras, naturalmente, añade incertidumbre y pone en duda la cohesión en los días por venir.
El analista y consultor político Andrés Segura dice que la ausencia de Vargas Lleras llega en un momento desafiante para Cambio Radical: “En términos electorales, el partido se ha debilitado en los últimos años y, después de las elecciones legislativas, es evidente un cambio de liderazgos en varios territorios”.
¿Entonces? “La clave del futuro de este partido serán las elecciones de 2027. En principio, es un escenario favorable para la casa Char, aunque en 2027 se enfrentarán al crecimiento del Pacto Histórico y de los líderes cercanos a ese movimiento en la costa”, argumenta.
“Tampoco se puede dejar de lado la fuerza del grupo político del gobernador Jorge Rey en Cundinamarca, que logró espacios importantes en el Legislativo y que en 2027 intentará aumentar su influencia en otros territorios”, agrega Segura.
Eso en el ámbito presidencial. En cuanto al Congreso, el partido ya no es el sólido buque que navegaba con viento a favor y que llegó a tener una votación extraordinaria –jalonada por Vargas Lleras– en 2018, cuando obtuvo 46 congresistas: 16 senadores y 30 representantes.
En ese momento, Cambio Radical sintió que había alcanzado la cima del Everest. Sin embargo, el descenso fue abrupto. En las elecciones legislativas de marzo pasado apenas consiguió seis senadores y 13 representantes, para un total de 19 congresistas, una reducción que inevitablemente refleja la ausencia de Vargas Lleras, quien entonces luchaba contra severos tratamientos médicos para salvar su vida.
Además, ya no está aquella camada de fundadores que impulsó la creación de una colectividad moderna y distinta, alejada del anquilosado Partido Liberal. En efecto, en 1997 un grupo de demócratas convencidos y exgalanistas se separó para fundar una organización diferente. Humberto de la Calle y los entonces senadores Claudia Blum y Luis Guillermo Giraldo figuraron entre sus pioneros, en lo que fue una de las mayores desbandadas de la historia del Partido Liberal.
Un año después, en las elecciones legislativas, sus listas lograron cinco senadores y nueve representantes, consolidando así un bautizo promisorio. A partir de 2000, el movimiento adoptó oficialmente el nombre de Cambio Radical.
Todos con Uribe
En las elecciones de 2002, mantuvo los cinco senadores y sumó la bancada de representantes a diez. Ese mismo año apoyó la candidatura presidencial de Álvaro Uribe Vélez y pasó a integrar la coalición de gobierno.
Para entonces, Vargas Lleras brillaba en el Congreso con sus sonoros debates sobre las tropelías de las Farc en la zona de distensión, lo que lo convirtió en un referente nacional, pero también en blanco de la izquierda, que desde entonces comenzó a señalarlo como representante de la derecha dura.

En las elecciones parlamentarias de 2006, el partido obtuvo 15 escaños en el Senado y 21 en la Cámara. Desde entonces, el liderazgo de Vargas Lleras se volvió incuestionable. Él, como cabeza de lista al Senado, consiguió 223.330 votos, impulsando al partido al cuarto lugar en representación política.
Sin embargo, aunque Vargas Lleras se presentaba como el adalid de la nueva política, los fantasmas de los vínculos entre miembros de su organización y las Autodefensas Unidas de Colombia terminaron haciéndose realidad.
Ese periodo estuvo marcado por la parapolítica: Cambio Radical fue el partido con mayor número de congresistas condenados por nexos con las AUC, con cinco senadores y nueve representantes involucrados.
En el terreno de la mecánica política también llegaron los problemas. Con la ley de ‘transfuguismo’, muchos dirigentes abandonaron la colectividad. Vargas Lleras entonces consideró que era momento de abrirles espacio a nuevas figuras que refrescaran el partido y exhibieran hojas de vida limpias para recuperar la confianza de los electores.
De Galán a Luna al adiós
Fue así como ascendieron Carlos Fernando Galán –hoy alcalde de Bogotá– y David Luna –actual vocero de la campaña de Paloma Valencia–, quienes más adelante consideraron agotado su ciclo en Cambio Radical y terminaron marchándose.
Y mientras Vargas Lleras reivindicaba que durante su paso por el Congreso dejó al país 42 leyes que conforman “el más formidable arsenal de lucha contra la corrupción”, entre ellas la extinción de dominio, también es cierto que Cambio Radical encabeza la lista de partidos con más congresistas condenados por parapolítica: 14 en total, superando al Partido Conservador y al Liberal, ambos con ocho, y al Partido de la U, con cuatro.

Según distintas fuentes, además, 349 miembros de las filas de Cambio Radical han sido sancionados y 41 destituidos, entre ellos congresistas, gobernadores y alcaldes investigados o condenados por corrupción. Es una historia que sus adversarios sacan constantemente para señalarlos.
Entre los casos más conocidos figuran los de los senadores Humberto Builes, Rubén Darío Quintero y Javier Cáceres; el representante Óscar Wilches Carreño; el exgobernador de La Guajira Juan Francisco ‘Kiko’ Gómez, condenado a 40 años de cárcel por homicidio; y la exgobernadora Oneida Pinto, investigada por peculado, contratos irregulares y falsedad en documentos públicos.
En su historia reciente, el portal Razón Pública señaló que Cambio Radical ha sido uno de los partidos que más avales ha entregado a candidatos cuestionados y que, de aplicarse plenamente las sanciones previstas en la ley, habría podido perder su personería jurídica. A ello se suma la ironía del senador Ariel Ávila, del Partido Verde, quien se preguntó alguna vez si los miembros de Cambio Radical “ingresaban ya corruptos o se volvían corruptos dentro del partido”.

Y, no obstante, un partido que para muchos era el tesón y la honradez y para otros la complicidad con el clientelismo y albergue de todos los vicios de la política, una especie de El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde, de Robert Louis Stevenson, la colectividad logró durante años imponer agenda, impulsada principalmente por Vargas Lleras, quien ya no está.
¿Qué va a pasar ahora? “La ausencia de Germán Vargas ya la vivimos en la contienda electoral del Congreso”, dice la analista María Jimena Escandón. “La derrota de Carlos Fernando Motoa como cabeza de lista del partido responde a esa coyuntura. Vendrá, sin duda, un reacomodamiento de fuerzas en el interior de la colectividad, en el que la casa Char tendrá un papel preponderante”, augura.
“Cambio Radical se mantendrá algunos años más como partido político, entre otras razones porque sigue soportado por las casas políticas del Caribe históricamente vinculadas a él. Sin embargo, no podemos olvidar que es una colectividad construida alrededor de la figura del exvicepresidente, y su ausencia tendrá un costo en las dinámicas internas”, afirma el experto Gonzalo Araújo. Con su lamentado fallecimiento, ¿Cambio Radical queda huérfano?
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