
Las claves para detectar una secta: entrevista con el experto Miguel Perlado
CAMBIO conversó con Miguel Perlado, una de las grandes autoridades sobre sectas y cultos en el mundo, con el ánimo de pisar suelo firme a la hora de determinar las características de los movimientos sectarios con sus peligrosos maestros autoproclamados y abusadores.
Cuenta con 25 años de experiencia en atención clínica y forense. Desde el año 2010 coordina el Grupo de Trabajo sobre Derivas Sectarias del Colegio Oficial de Psicología de Cataluña (COPC) y hace parte de la International Cultic Studies Association (ICSA). Es docente en el máster de Espiritualidad Transcultural y el máster de Psicoterapia Psicoanalítica Contemporánea de la Universidad Ramón Llull y creador de la Asociación Iberoamericana para la Investigación del Abuso Psicológico (AIIAP), especializada en dinámicas de sectarismo y abuso psicológico de ámbito español y latinoamericano. Ha sido perito en más de 30 pleitos legales sobre movimientos sectarios y cultos.
Miguel Perlado es una de las grandes autoridades en el mundo a la hora de hablar de sectas, maestros autoproclamados y seguidores alienados por doctrinas de falsos gurús.
CAMBIO: ¿Cómo hacer una diferenciación concreta entre una secta y una organización no sectaria?
Miguel Perlado: Definitivamente es una cuestión compleja. Los casi tres décadas que llevo trabajando con familiares, miembros y exmiembros de distintas organizaciones, me han llevado a la conclusión de que la noción de 'secta' se extiende a lo largo de un espectro muy amplio, con distintas intensidades y una gran diversidad en cuanto a su expresión. Mi experiencia en el tema, que me ha permitido intervenir en más de una treintena de juicios civiles y penales, arroja que hay tres elementos definitivos para hacer la diferenciación.
El primero, es que las organizaciones sectarias son colectivos que exigen a sus miembros el culto a un fundador, que suele manifestarse de forma excesiva y dista mucho de un contexto religioso en el que la devoción recae sobre alguna deidad. En las sectas, la dedicación y devoción se direccionan hacia un fundador autoproclamado como maestro, líder o gurú.
El segundo elemento tiene que ver con un proceso que se pone en marcha dentro de la vida de grupo que tiende a movilizar una fusión muy intensa entre el fundador y su cuerpo doctrinal o el grupo por extensión. Es decir, hay movimientos dentro de la vida de grupo que estimulan una fusión absoluta con el fundador y su mensaje salvífico que implican un aislamiento y una adherencia ciega y acrítica, que a su vez se refleja en una vida de grupo altamente cimentada, cual milicia.
Y el tercer elemento tiene que ver con que las sectas generan niveles variables de explotación y de daño: personal, emocional, físico, sexual e inclusive espiritual.
CAMBIO: La defensa de los autoproclamados maestros suele ser que son sus seguidores quienes de forma autónoma y voluntaria les rinden culto. Que nadie los fuerza ni obliga a seguir al 'maestro' con tan marcada obediencia, dedicación y devoción…
Miguel Perlado: Tal cual, esa suele ser una de las líneas argumentativas que bastantes gurús autoproclamados sostienen: “No, no soy yo; son ellos los que me entronizan por su propia cuenta”. Lo que hay que examinar es la coherencia entre el discurso del líder y las dinámicas de grupo de la organización, que suelen tener una naturaleza unificada y mimética.
Para determinar, pues, el carácter sectario de una organización, hay que mirar con agudeza qué tanto giran las dinámicas de grupo en torno al fundador, más allá de las declaraciones de este. Ahora hay muchos ejemplos en los que los maestros autoproclamados se atribuyen dones y talentos extraordinarios que tan solo unos pocos elegidos tendrán la fortuna y el privilegio de poder conocer y de los cuales se desprenden las dinámicas de seguimiento incondicional, devoción exacerbada y obediencia acrítica.
CAMBIO: En la secta denunciada por este medio sobre el autoproclamado maestro Juan de la Luz, él dice explícitamente que recibió dones extraordinarios a través de seres de otras dimensiones. ¿Qué pasa con el aparato crítico de las personas para creer ciegamente en narrativas como las del oscuro Juan de la Luz?
Miguel Perlado: Esta pregunta supone un problema con dos patas. La primera tiene que ver con la misma expresión o manifestación del gurú o del fundador. Como lo escribí en el libro que publiqué justo antes de la pandemia, Captados, el gurú sectario suele atravesar una crisis que reinterpreta como una llamada, un mensaje o una iluminación. A partir de esta, se erige como un ser escogido para realizar una tarea trascendental.
La segunda pata, que está relacionada con la primera, tiene que ver con la voracidad del gurú para sostener su visión, que desata entonces la estrategia para seducir, atrapar y engullir a los seguidores, sin los cuales la narrativa creada sobre lo extraordinario, simplemente no trasciende.
A partir de este segundo movimiento, vemos esa especie de círculo maligno en el que el autoproclamado maestro convence a sus seguidores de que, como él, también han sido elegidos para recibir el don y hacer parte de la tarea trascendental. El grado de malignidad del maestro está relacionado con su capacidad para convencerlos de que, en el caso de alejarse de su doctrina, los espera la locura, la oscuridad, el extravío. Esto en contravía con la prometida iluminación, liberación o sanación en razón de seguirlo incondicionalmente.
CAMBIO: Acá aparece otra diferenciación compleja e importante: la experiencia mística genuina y la impostada…
Miguel Perlado: Ciertamente hay personas que han tenido experiencias místicas genuinas o incursiones espirituales y que no tienen ese afán de proselitismo ni de crear cultos en torno a su figura. Y no por esto dejan de ser experiencias profundas y extrañas que no se pueden explicar con facilidad y que toman tiempo para digerir.
Es lo contrario de lo que pasa con el gurú sectario: de golpe recibe esa experiencia y tiene todo un sistema ideológico que ha desarrollado para ayudar a la humanidad. Entonces, frente a la pregunta sobre el aparato crítico de las personas, que ante este sistema ideológico o desaparece o se tuerce, la respuesta está en que muchas veces atraviesan momentos de gran vulnerabilidad en los que son seducidos por un discurso que es total, absoluto y simplificador. Es decir, que promete la clave o la herramienta para solucionar lo que sea que estés pasando: desde un conflicto matrimonial hasta la falta de empleo o de sentido vital.
El encuentro con un gurú sectario suele coincidir con un momento de crisis, de transición y de vulnerabilidad que abre a las personas a la necesidad de una guía o una ayuda. En el mejor de los casos, este apoyo viene a través de un familiar, un amigo, un terapeuta, un director espiritual. En el peor de los escenarios la persona es atrapada por un contexto sectario en el que se totaliza una parcialidad de la vida a partir de un sistema atravesado por eslóganes y frases que simplifican la realidad.
CAMBIO: La estrategia sectaria es también lingüística…
Miguel Perlado: Claro. El carisma de estos gurús funciona a través del lenguaje, que seduce, simplifica la complejidad de la vida y ofrece frases que tienen la capacidad tanto de contener y sosegar como de ir reduciendo la capacidad crítica.
Si al principio el seguidor tenía alguna duda, esta va desapareciendo poco a poco, porque lo que se te exige es una entrega total que no esté guiada por la razón. Son frases tipo “No pienses tanto, eso es tu ego, déjate fluir, sé todo corazón, conecta con la esencia”. Además, claro, de los elementos totalmente incontrastables como la misma autoridad del maestro, que “es solo un canal”, de un mensaje trascendental que viene del más allá. Porque, vuelvo y repito, este es el gran patrón: el gurú sectario se vende como un mero emisario de un don que no escogió ni quiso, pero que le implica la responsabilidad de dárselo a la humanidad.
CAMBIO: ¿Qué tan habitual es que los maestros autoproclamados maquillen y ficcionen su biografía?
Miguel Perlado: Es tremendamente habitual que el gurú de una secta construya una versión de sí mismo absolutamente inflada de manera narcisista, con situaciones que muchas veces se repiten. “Yo sufrí mucho y en razón de este sufrimiento recibí un don. Todo lo hago por ustedes, soy un canal que me sacrifico en pro de la humanidad”. Es frecuente el auto enaltecimiento y la adjudicación de formaciones o títulos falsos y conocimiento inexistentes.
Esto genera otra contradicción muy común entre ese engrandecimiento de la imagen y la impostura de “No, si yo soy muy humilde y no quiero que nadie me adore”. Las incoherencias entre el lenguaje explícito y la práctica son patrones entre los gurús sectarios, así como esa tendencia megalómana de construir una imagen grandiosa y sobrehumana de sí mismos. Te llevan a “trabajar tu ego” mientras que el ego del gurú crece sin límites.
CAMBIO: ¿Qué tan perdida está la batalla en el océano del internet, en donde cada vez más proliferan y abundan este tipo de narrativas y trampas de maestros autoproclamados?
Miguel Perlado: Es que el océano de internet es muy propicio para la proliferación de todo este tipo de pseudo gurús. Después de la pandemia, atravesamos un tiempo que se puede describir como un 'momento sectario' en el que proliferan todo tipo de discursos y narrativas sin control y filtro alguno. Por un lado, asistimos a la proliferación de todo tipo de gurús del crecimiento personal, que muchas veces entremezclan discursos espirituales; también aparecieron los gurús de las criptomonedas o las inversiones “para no repetir el esquema limitante de tus padres”; pero también los gurús de las nuevas espiritualidades emergentes; incluso podemos encontrar actividades de alto rendimiento como el crossfit y otras similares que han adoptado un discurso y una narrativa que se acerca mucho a los discursos sectarios que prometen, más allá de “la mejor versión de ti mismo”, el acceso a una suerte de trascendencia. Y, luego, los esquemas multinivel, con un funcionamiento con muchos elementos de lo sectario que buscan un público mayoritariamente femenino y donde se entremezcla la inversión económica con propuestas cristianas o de corte new age.
Los discursos sectarios, en estos momentos, atraviesan transversalmente nuestras sociedades. Y alcanza hasta las dimensiones de la política, con liderazgos no exentos de riesgos.
CAMBIO:¿Se sacian los maestros autoproclamados? ¿Cuándo se satisface su ambición de injerencia y manipulación?
Miguel Perlado: Nunca se sacian. Los falsos místicos o falsos maestros lo que hacen es engullir y escupir a las personas; y luego otra y luego otra y luego otra. Nunca es suficiente y necesitan más y más y más. Y cuanto más reciben y captan, más se enaltecen, lo que crea un loop muy maligno que amenaza tremendamente el equilibrio mental de los implicados. La experiencia nos dice que si bien al inicio la experiencia sectaria puede tener un efecto beneficioso –encuentro un grupo, un proyecto común, un espíritu de grupo que fuera no encuentro en ningún otro lado, con un proyecto trascendental y personas con las que conecto muchísimo–, después, entre más vinculación, el deterioro progresivo se hace más evidente.
Quienes se dan cuenta de las inconsistencias y se sienten excedidos por las obligaciones de la secta o los mandatos del gurú, de salir, deberán atravesar una sensación profunda de vacío, pérdida de tiempo y vulneración de lo más íntimo. Son procesos que pueden durar años hasta que se logran asimilar.
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