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País

“Hay que valorar la decisión del ELN de dejar de secuestrar”: habla la jefa de negociación, Vera Grabe

Por fin una mujer tiene en sus manos un proceso de paz en Colombia. La paz total se reajusta: el pasado 11 de diciembre, el Gobierno Nacional anunció que la nueva jefa del equipo de negociación del Estado con la guerrilla del ELN es Vera Grabe.

Por: Ana Cristina Restrepo Jiménez

La antropóloga y exsenadora (1991-1994) fue integrante del M-19, la guerrilla a la que perteneció el presidente Gustavo Petro y el nuevo alto comisionado para la paz, Otty Patiño. El mismo grupo insurgente que firmó la paz en 1990.

Ella es ahora la responsable por un proceso que se ha desarrollado en Venezuela, México y Cuba. Su reto es sacar adelante, lograr que avance la negociación con el ELN, una guerrilla con la que varios mandatarios han intentado, en vano, dialogar. Sobre la promesa de cesar el secuestro de civiles y los otros cinco puntos del quinto ciclo de conversaciones, Vera Grabe habló con CAMBIO. “Decidir” ―¡con firmeza!―será el verbo rector en este nuevo rumbo:

### Ana Cristina Restrepo Jiménez: ¿Usted por qué aceptó este reto? ¿Qué dudas tuvo antes de asumirlo?

Vera Grabe: No soy la única mujer. En la delegación hay mujeres del movimiento social, empresarias, del movimiento religioso. Es decir, hay mujeres. Lo nuevo es que una mujer esté a la cabeza de ese proceso. Lo que sentí es, primero, la sorpresa, la emoción, la responsabilidad, el reto, pero también esa alegría de poder estar en un lugar donde espero contribuir con lo que he estudiado, lo que he hecho en estos treinta años: no solamente soy exguerrillera, como algunos medios lo han presentado, he pasado por muchas paces. He estado en la política, me dediqué a hacer un doctorado en paz, he escrito sobre la paz. Llevo veinte años haciendo pedagogía de paz, pero esto es un nuevo reto porque es un proceso donde obviamente entra la educación, pero es un reto inmenso. Además, es con un grupo armado con el que ha habido varios intentos, es un proceso que lleva andando. Yo soy la más nueva en ese proceso, todos los demás llevan ya trabajando más de un año; incluso en esta última ronda llegué cuatro días antes de terminar: soy la que asume la responsabilidad, pero la última en llegar a este esfuerzo, a este proceso que ya lleva cosas muy adelantadas, muy importantes, ya construidas.

A.C.R.: En este quinto ciclo se llega a seis acuerdos. El segundo produce la gran noticia: después del clima de opinión que se generó con el secuestro del señor Luis Díaz, se encendieron las alarmas en torno a ese crimen. La guerrilla del ELN se comprometió a suspender el secuestro de civiles… para finales de enero del año entrante. ¿Cuándo sería esa liberación? ¿Cómo harán para saber exactamente cuántos secuestrados hay? ¿Han verificado el estado en que están los secuestrados?

V.G.: Yo sugiero que tengámonos un poco en la misma decisión: obviamente hay angustia, hay dolor de las familias, compartimos ese dolor, esa necesidad de libertad de sus seres queridos, pero creo que hay que valorar la misma decisión. Finalmente es la disposición del ELN a ir suspendiendo una práctica que ha sido usual y que, en este momento, significa realmente dar un paso hacia la paz muy grande. Hemos planteado una ruta por parte del gobierno: empieza por pasarle al ELN una lista de personas que presuntamente están en su poder (puede ser que no estén en su poder) para obtener información, para darle un parte de tranquilidad, hasta donde pueda haber tranquilidad, a los familiares. Lo otro es que en la próxima prórroga, a finales de enero, estamos a un mes prácticamente, hay que preparar la inclusión de otros elementos, qué otros actos violatorios del cese al fuego va a incluir; ahí aparece lo que el ELN llama “retenciones económicas”, la extorsión, el desplazamiento. Hay que ver eso. Es también la ampliación del ámbito del cese al fuego, que eso también es importante y da mayor seguridad. Obviamente eso tiene que llevar a la liberación, sin condiciones y en condiciones de seguridad, de las personas que están secuestradas.

A.C.R.: Cuba es uno de los países garantes, ¿es cierto que Cuba ejerció una presión especial para que el ELN cediera y anunciara la suspensión del secuestro?

V.G.: Más que la presión de Cuba, la comunidad internacional cumplió un papel de mediación muy importante, no solamente Cuba, sino los países garantes, los países acompañantes, la ONU, la Iglesia católica; pero también la discusión, el debate, este diálogo a veces difícil, para que se entendiera que es importante también para el ELN renunciar a este tipo de prácticas. Esto le sirve a la paz y en esa medida es muy importante. Se juntan una serie de factores: el diálogo, la discusión, los argumentos, con la concurrencia de la comunidad internacional para llegar a este resultado que es trascendental para el país.

A.C.R.: El tercer punto de los acuerdos habla del mecanismo de veeduría y verificación. Ese mecanismo se supone que es frente al accionar de paramilitares y grupos armados, pero le quisiera preguntar si dentro de este mecanismo también habría una verificación de si hay entrega efectiva de los secuestrados sin condiciones.

V.G.: Este mecanismo de verificación tiene que ver con todos los hechos violatorios del cese al fuego. Hay otro punto que también se incluyó, que fueron observatorios sobre el paramilitarismo, porque ese es un tema que planteó el ELN con mucha fuerza; pero básicamente se trata de verificar aquellos hechos violatorios del cese al fuego. Eso es muy importante: ahí caben todos los que están definidos, más los que hay que definir. Este tipo de hechos de los que estamos hablando entrarían en ese momento, se vuelve ya el compromiso de buscarle una solución. Es muy difícil que pongamos plazos en este momento. El llamado que hago es a que valoremos la decisión, valoremos ese paso tan trascendental de ponerse en ruta a una solución en ese sentido. Hay mucho afán, claro que sí, pero creo que esto es un proceso, la superación de esta práctica, de estos hechos en un país tan complejo como Colombia, pues no es de la noche a la mañana. Se ha iniciado un proceso, empezando por la información, incluir esto en la prórroga del cese al fuego y el mecanismo de verificación.

### A.C.R.: ¿Quiénes serían los integrantes de ese mecanismo de verificación?

V.G.: Es que el mecanismo de verificación ya existe: está el Gobierno, el ELN, la Iglesia católica y la Organización de Naciones Unidas. Eso es importante.

A.C.R.: Es decir, es el mecanismo que ya está, porque ahí se habla de creación. Es la continuación del que está…

V.G.: Es el refuerzo. La continuidad y el refuerzo.

A.C.R.: Un punto se refiere a la red nacional de participación. ¿Cuáles serán las zonas priorizadas? ¿Cómo se haría la convocatoria? ¿Cómo evitar que esta red nacional sea permeada por mecanismos de presión como grupos armados y otras formas de coacción a la ciudadanía?

V.G.: Uno de los grandes logros de este proceso es el entusiasmo, el interés que ha generado la participación. Estaba prevista una serie de eventos y esto se multiplicó: estaba prevista una participación y muchas más organizaciones están participando. La gente se empieza a apropiar este proceso y esa es la mejor garantía también para denunciar. Apostarle a la participación en sentido positivo. La gente quiere participación, quiere ser parte de este proceso y eso está ligado a la definición de ocho zonas, que se han llamado zonas críticas: personas afectadas por la exclusión, por el conflicto armado. Se busca, se vuelvan territorios de paz, zonas donde hay transformaciones sociales, culturales, políticas, para la población. Hay un ingrediente muy importante que es la participación y el territorio, como uno de los elementos de este proceso, le dan una amplitud que involucra a la población y vuelven a la comunidad, a las organizaciones y a las regiones protagonistas de este proceso.

A.C.R.: Hablemos un poco de esas zonas críticas de atención. ¿Qué podría suceder allí? ¿Podrían ser zonas donde habría posibles agrupamientos de guerrilleros, por ejemplo? ¿Estas zonas están completamente definidas o podrían ir cambiando con el tiempo?

V.G.: Estas son zonas donde el ELN tiene presencia, pero son zonas de paz. ¿Qué quiere decir? Que las acciones que se hagan, que los planes que se hagan generen transformaciones para la vida de las comunidades, que tienen que ver con la educación, con la salud, con aquello que las comunidades necesitan y demandan y quieren. Tienen que ver con desarrollo social, ambiental, con la paz, con un sentido de desarrollo de justicia, de equidad, de mejorar las condiciones de vida de la población. Ese es el sentido. El ELN está llamado a participar, sin acciones armadas porque hay un cese al fuego; la idea es que sean zonas de paz, donde las personas se puedan reunir y donde haya planes concretos, que se desarrollan con participación de instituciones, pero igualmente de la comunidad.

A.C.R.: ¿Podríamos pensar que en esas zonas habría eventualmente entrega de armas? ¿Podrían ser lugares de desmovilización?

V.G.: De eso no se ha hablado. Por ahora lo que importa es la dinámica social. Centrémonos en la posibilidad que sean polos de desarrollo, que sea la posibilidad de transformar las condiciones de vida de las personas. El tema de las armas no está en conversación en este momento, pero obviamente las armas en otras zonas están quietas porque hay cese al fuego.

A.C.R.: ¿Cuál sería su comunicación con el ministro de Defensa, Iván Velásquez? ¿Qué tanta relación va a tener con el ministro para coordinar las acciones que se hacen, desde un lado y desde el otro, mientras se construye la paz y se protege a la población civil?

V.G.: El ministro de Defensa tiene que ver sobre todo con el cese al fuego. Las fuerzas militares pueden cumplir otro papel, un papel de paz. Pero básicamente aquí se trata es el del desarrollo comunitario, del desarrollo social, de las necesidades sociales, económicas de la población; donde las fuerzas militares pueden estar ahí y garantizar seguridad. Ese es un papel importante. Yo no he hablado con el ministro, yo acabo de llegar apenas, y estamos en una época donde todo el mundo está pensando en la Navidad. Por eso para nosotros era muy importante dar este mensaje de esperanza en este momento.

### A.C.R.: Vamos a esa experiencia de la que usted nos hablaba al principio de la entrevista. ¿A usted qué le enseñó el proceso de paz del M-19 para esta responsabilidad que hoy asume? ¿Cuáles son esas lecciones aprendidas?

V.G.: Yo creo que cada proceso es distinto. Además, cada grupo quiere hacer su propia paz. Eso ha pasado siempre: pasó con las Farc, pasa ahora; pero en cuanto a mi propia experiencia, yo creo que es fundamental el construir una decisión de paz. Es decir, todo el tema de negociar, de diálogo, es muy importante. Pero finalmente se trata de dar el paso, de tener esa decisión. Cuando se da el paso a la paz, cuando la paz se asume como una opción de vida, nos transforma también, nos hace bajarnos de esquema, nos hace ver la realidad de otra manera, nos hace reconocer al otro, buscar otras alternativas. Yo creo que es muy importante el tema de la decisión. Cada proceso tiene su modelo de negociación, su dinámica; pero en el caso nuestro, el M-19, fue fundamental la decisión. A partir de esa decisión, todo lo demás se da de manera mucho más fácil, porque uno tiene claro lo que quiere. En el caso del M-19, cuando dio el paso a la paz, Carlos Pizarro hablaba de que era un salto al vacío, no sabíamos qué iba a pasar, si iba a ser exitoso, porque la paz es una apuesta. Hay que vencer el miedo. Yo creo que el miedo a veces nos impide dar este tipo de pasos, y hay que confiar en que eso es mejor que la guerra. Que la paz es una gran posibilidad de transformación.

A.C.R.: Usted dice que el M-19 firmó la paz cuando “tomó la decisión”. Yo sé que acaba de entrar a este proceso, pero ha estado enterada de todo, ¿siente que el ELN ya tomó la decisión?

V.G.: Hay un tema importante que es interesante, que no se destaca tanto hoy en los medios: se está hablando de un horizonte de transición del ELN a la paz. Creo que el ELN está en proceso de construir esa decisión, porque hay temores, porque hay incertidumbres, porque hay otros procesos que tienen dificultades. Hay temores, hay preguntas. La paz no es un camino, una avenida claramente despejada, y menos en un país como Colombia, donde hay otros actores que están activos, por eso la idea de la Paz Total. Esto es un país donde en las regiones se encuentran actores que representan también para el ELN una amenaza. Yo creo que se trata de ir despejando el camino, ir construyendo, esa decisión. Yo confío, por lo que yo he visto, que este proceso va, está andando. Aguantó una crisis como la que se dio ahora, y salen fortalecidos los ejes de trabajo, sale esta decisión de la que hablamos. Obviamente no es fácil salir de sesenta años de lucha armada, dar ese paso, pero yo siento que hay la decisión, pero es una decisión que todavía hay que profundizar.

A.C.R.:¿Usted antes en su vida se había cruzado con Pablo Beltrán, o Aureliano Carbonell, o Nicolás Rodríguez Bautista, de la delegación del ELN? ¿O incluso con los representantes de la derecha en Colombia, como lo son José Félix Lafaurie, o el coronel Matallana?

V.G.: Yo a Pablo Beltrán y a Nicolás Rodríguez los conocí, uy Dios, hace rato ya, en el año 86, tal vez, cuando fuimos parte, el M-19 era parte de la Coordinadora Guerrillera, y yo estaba destinada a esa unidad guerrillera. Los conocí en esa época, me parece muy nuevo y muy importante verlos sentados en una mesa de negociaciones. A Lafaurie no lo conozco. Del coronel Matallana, conozco al padre; el padre de él cumplió un papel muy importante en la transición del M-19: cuando nosotros firmamos la paz, Carlos Pizarro hizo un acuerdo con exmilitares, y Matallana fue candidato al Senado por parte del movimiento político que nosotros generamos; es decir, cumplió un papel de reconciliación, de ese paso de la paz. Entonces creo que hay valores simbólicos muy importantes que hay que profundizar y que hay que reconocer.

A.C.R.: Miremos otros valores simbólicos. Usted nos ha contado de su papel dentro de la firma de la paz del M-19; en otras delegaciones, también ha habido mujeres como fueron Victoria Sandino, María Paulina Riveros, o como la senadora María José Pizarro, que en este momento la acompaña. Hay otras mujeres, pero usted es la jefa de la Negociación. Es distinto tener una mujer a la cabeza, ¿qué diferencia puede aportar una mujer en la jefatura de un proceso de paz? Siempre se habla de que los hombres son quienes hacen la guerra y las mujeres recogemos…

V.G.: Yo fui también una mujer que hizo la guerra, no soy un símbolo precisamente. Hoy puedo ser un símbolo de paz, pero en otra época no. Llevo ya más tiempo en la paz de lo que estuve en la guerrilla. Yo decía ayer que, además de la paridad y de la equidad, creo que las mujeres aportamos una mirada distinta. Nosotros incluimos otros ingredientes, otra manera de pararnos frente a los conflictos, a los diálogos. Nosotras, tal vez, tenemos la posibilidad de mantenernos en posturas. Tenemos posturas firmes, tenemos principios, pero también somos capaces de buscar, sobre todo, conciliar, cuidar, meterle emoción, meterle sentimiento a esto. Esto a veces son discusiones muy racionales de quién tiene la razón, pero yo creo que en últimas, todos esos procesos de paz implican también recurrir a la humanidad, a lo que somos todos, seres humanos de lado y lado. Creo que las mujeres, con esa sensibilidad que tenemos, con esa capacidad de incluir (no creo que todas las mujeres lo hagan, pues las mujeres también reproducimos violencias), aportamos una lectura diferente y podemos ser comprensivas; no quiere decir que justifiquemos las cosas, pero comprendemos, buscamos incluir, buscamos remontar las dificultades, no aferrarnos a nuestra postura. No es patrimonio exclusivo de las mujeres, también los hombres lo hacen. Pero en mi caso yo creo que eso, esa visión un poco diferente de buscar siempre reconocer al otro, darle un lugar independiente del lugar en que esté, es algo que se puede aportar, y eso se irá viendo. Yo misma lo iré descubriendo. Estos procesos también son un aprendizaje, una misma va descubriendo pronto que encuentra unas rutas que no se había imaginado, y que las va a aportar, las va a descubrir, las va incluyendo. Esta experiencia de estos días fue eso, en la delegación hay gente muy capaz y un coequipero impresionante es Iván Cepeda y Otty Patiño, por supuesto. En el caso mío, es decir como “oiga, vayamos un poco más allá, parémonos en el acuerdo”. No nos quedemos con quién tiene la razón. Yo creo que ese es como un aporte muy específico. Hay que meterle emoción al asunto. La paz no es solamente un tema de razón, hay que meterle emoción, hay que meterle sentimiento, que se sienta que hay corazones aquí presentes. Quienes estamos aquí, sentimos, nos duelen las cosas, queremos que cambien. El tema de la esperanza no es un discurso, tiene que ser también una emoción. Es lo primero que se me ocurre, pero lo iré descubriendo. No sé qué otros tesoros podemos cargar adentro para aportarlos a esto. También los hombres, por supuesto, pero las mujeres sí creo que damos una mirada distinta.

A.C.R.: Si usted hace memoria, cuando estaba en el M-19, ¿cuál fue ese momento en que dijo “el camino no es el de las armas, el camino es la paz”?

V.G.: La decisión del del M-19 fue colectiva, no fue una decisión individual. Finalmente quien dio el primer paso fue Carlos Pizarro que tuvo la claridad de decir “la guerra no va más”. Pero si yo me echo para atrás, en los últimos años, yo me la pasaba escondida aquí en Bogotá, en diferentes ciudades, porque buscando mantener las estructuras del M-19 clandestinas, me la pasaba clandestina. El ámbito vital se iba restringiendo cada vez más. Yo me hacía mucho la pregunta, ¿qué revolucionaria eres si te la pasas escondida cuidándote? O sea, ¿dónde está el contacto con la gente? ¿Dónde está la posibilidad de construir? Por eso, para mí, el paso a la paz fue muy, muy liberador. Después salir a la calle, poder poner la cara, recuperar una vida, eso fue lo importante más todo lo político. Hay personas que a veces sienten que el paso a la paz les quitó posibilidades, no se realizaron todos los sueños. Pero para mí la posibilidad de volver a ser yo, no es que dejara de serlo antes, pero de poner la cara, de tener contacto, de recuperar la familia: eso tiene un valor muy importante.

### A.C.R.: Hay un proceso de paz previo que es el de La Habana. ¿Hay puntos que usted cree que vale la pena emular? ¿Cuáles piensa que serían los puntos importantes que podrían ser aplicables, a pesar de que las Farc y el ELN son dos guerrillas tan distintas? ¿O no son tan distintas?

V.G.: Creo que cada proceso busca ser distinto, desde mi perspectiva. No estoy hablando ahí como mesa, porque hay un gran cuidado de respetar y valorar lo particular de este proceso. Desde mi perspectiva, creo que lo territorial es muy importante. Lo que se llama la paz territorial es muy importante, el papel que cumplió la sociedad que participó en ese proceso, que fue ampliando la temática, el tema de víctimas, todas estas cosas que no estaban previstas y fueron ocupando un lugar. Tener una comisión de género, eso fue algo novedoso en este proceso. En este no lo hay. Aquí yo he pensado que hay que ver cómo se le da un lugar específico a todo el tema de mujeres: hemos visto que es muy importante garantizar que haya un gobierno comprometido con eso. Eso es fundamental. Hemos visto todos los retrasos, las complicaciones que ha generado el incumplimiento que ha tenido ese proceso. Creo que en temas de la política, si bien es importante la manera como las Farc se conciben en la política, creo que es importante pensar si hay otra manera de inventar la política. Siempre pensamos que finalmente lo que hay que llegar es al Congreso, tener curules, aquí yo creo que habría que pensarse otra forma de hacer política, más comunitaria, a otros niveles, a nivel local. Es lo que se me ocurre por lo pronto. Tocará hacer un análisis más juicioso.

A.C.R.: ¿Qué podemos esperar del sexto ciclo?

V.G.: Del sexto ciclo en Cuba podemos esperar la profundización del cese al fuego, la inclusión de estos temas álgidos, de estas prácticas, de ampliar y profundizar el cese al fuego. Podemos recoger todo lo que ha significado la participación, darle mayor profundidad, evaluar también qué pasó con eso, y en esa medida hablar de redes de participación, en unas formas organizativas para la participación. ¿Qué otros temas? Pues avanzar en este tema que se ha planteado de lo que el ELN llama “retenciones económicas” y todo el tema de extorsiones que es fundamental. Precisar qué es eso de la transición, digo yo. Estoy hablando por parte del Gobierno, no estoy hablando por parte del ELN, eso hay que diferenciarlo. Profundizar qué sería la transición del ELN hacia la paz, empezar a ver cómo se ve el ELN en el futuro, concretar el desarrollo de estas zonas críticas, qué significa que esas zonas críticas se conviertan en zonas de transformaciones, qué contenido se le da a eso, porque tiene que ser un proceso con las comunidades, con la gente, con el Estado, con todo el mundo. Es básicamente darle continuidad y profundidad a lo que viene andando, y de pronto surgen unos temas novedosos que no sabemos, que también sería interesante que aparecieran.

A.C.R.: ¿Por qué confiar en el ELN?

V.G.: Pablo Beltrán dijo en el cierre que el ELN cumple la palabra. A la gente hay que creerle. Que va a haber dificultades, que puede haber situaciones, es un proceso largo. Pero hay que creerle.

A.C.R.:Y si se viola esa palabra…

V.G.: Esperemos, no nos podemos adelantar. Por ahora confiemos en que hay avances, en que hay compromisos. Para ser pesimistas siempre hay tiempo. Por ahora yo diría que tengamos esperanza.

A.C.R.: Hemos conversado sobre la necesidad de tener esperanza. Cerremos esta entrevista con una voz de optimismo, han sido meses muy difíciles, ha habido incumplimientos, muchos motivos para desconfiar. Tratemos de dejar un mensaje para esta Navidad y empezar el año nuevo con esperanza frente a estos diálogos.

V.G.: Todo lo que he tratado de comunicar puede ser motivo de optimismo, porque tener un proceso, profundizar un proceso, desarrollar estos temas que se han planteado, dar el paso a una solución a temas tan sensibles como es el secuestro; el proponerse ampliar el cese al fuego. Yo creo que el solo hecho de que este proceso vaya, es un motivo de optimismo. No hay soluciones mágicas, porque este es un país complejo, porque en este país hay otros actores que también ponen obstáculos en este mismo proceso, porque plantean confrontaciones, sean combates, enfrentamientos en territorio, incluso de agresiones a la ELN. Yo digo que la paz es también ver la famosa frase del vaso medio lleno. Yo hago un llamado porque la tendencia nuestra siempre es decir: “Sí, hicieron todo esto, pero yo diría es al contrario”. Miremos todo lo que hemos avanzado, la delegación del gobierno que está al frente de eso, es una delegación seria, comprometida, que trabaja mucho, que por parte del ELN se cumpla la palabra, y confiemos, confiemos, porque yo creo que no tenemos, además, opción. Este proceso lleva más de un año, este proceso ha avanzado, este proceso ha tenido dificultades, y las tendrá seguramente, habrá violaciones, actos violatorios, todo eso se puede dar, porque esto no es perfecto. A mí me gusta mucho una idea de unos profesores míos, del doctorado que hablaban de la “paz imperfecta”. Eso nos da la idea de una paz que no lo tenemos todo resuelto, pero es una paz que camina, es una paz que anda, y yo creo que ese es un buen mensaje para este año.

A.C.R.: ¿Cuál sería el papel de los ciudadanos y de los medios de comunicación dentro de esa paz imperfecta? Porque no son ustedes por allá sentados, solos. ¿Qué papel jugamos en esa paz imperfecta?

V.G.: Imperfecta puede sonar como que uno no quiere que sea perfecta. Aclaro, es una paz en desarrollo. Yo creo que los ciudadanos tienen que apropiarse a este proceso, los ciudadanos tienen que denunciar aquellos actos que son violatorios. Porque si la ciudadanía se apropia, y así se ha demostrado siempre, cuando la ciudadanía se apropia a los procesos, cuando los hace suyos, porque como tú dices, no es un tema solamente de la mesa. La mesa sola no hace nada. Si este proceso no llega a la comunidad, si la comunidad no se apropia, si no se desarrollan las regiones, si no se vuelve realmente una construcción colectiva y regional y local, pues obviamente es un proceso que es flojo, que es muy frágil. Y los medios de comunicación, por lo general, siempre están buscando dónde está el problema, dónde está el error, lo que no funciona: hay que contar las cosas que no funcionan, hay que hacer las denuncias, hay que hacerse preguntas, pero también hay que mostrar los logros. O sea, una mirada a la paz es mirar lo que no es, pero también lo que sí es. Y creo que los medios de comunicación, en vez de estar juzgando, se vuelven a veces como los jueces, los que están siempre poniendo el dedo en la llaga y no ayudan a la comprensión. La paz es algo muy delicado. Es algo que hay que cuidar. Cuidarla también es, obviamente, poner en evidencia las violencias, pero también mostrar los logros de la paz. Buscar que la gente la comprenda, buscar que la gente entienda los pasos que se dan, que entienda que es un proceso y que también es su papel contribuir a ella.

A.C.R.: Le deseo mucha paz, mucha paciencia y mucha serenidad en todo lo que viene, por usted y por todo el país.

V.G.: Sí. Se trata de eso, yo creo. Y la paz, la paciencia en este ciclo fue la gran necesidad, fue la gran maestra: hay que calmarse, hay que ser paciente. Eso me enseñó mucho Iván Cepeda, porque cuando yo medio me decía “Ay, Dios mío, aquí qué va a pasar”; él decía “Calma, calma, calma”. La paciencia es la clave del éxito, que no quiere decir aguantar todo, pero creo que es fundamental. La paz requiere paciencia.

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