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País

Kandya Obezo Cásseres: el poder de Palenque en Washington, en hombros de mujer

Kandya Obezo Cásseres.

La nueva cónsul de Colombia en Washington D.C. es candidata a doctorado en Política Social de la London School of Economics and Political Science (LSE). Nació en Cartagena de Indias y sus orígenes están en San Basilio de Palenque.

Por Gustavo Tatis Guerra
Especial para CAMBIO

Parece tallada a cincel con el ébano de sus ancestros africanos.
La joven Kandya Gisella Obezo Cásseres, de 35 años, es la cónsul general de Colombia en Washington y los estados de Maryland, Virginia, Delaware y West Virginia. Kandya Gisella, nacida en Cartagena de Indias, de padres y abuelos palenqueros, tiene una inteligencia múltiple. Estudió su primaria en Palenque, aprendió su lengua nativa y desde muy joven se integró el cuagro palenquero (organización social) en honor de Benkos Biohó. Estudió bachillerato en Comfenalco, inglés en el Colombo Americano, Comunicación Social en la Universidad de Cartagena.

CAMBIO: Cuéntenos, cómo fue el proceso de postulación de su nombre para este cargo y cuáles son sus primeras misiones al frente del mismo.
Kandya Obezo:
Había trabajado con el embajador Luis Gilberto Murillo en Bogotá, cuando se desempeñó como ministro de Ambiente. Hice parte de su equipo como subdirectora de Educación y Participación, e hicimos un trabajo muy importante fortaleciendo los temas de diálogo social y participación comunitaria. El embajador Murillo me contactó y me propuso que lo acompañara como cónsul. Esto, por supuesto, responde también a la visión de cambio del actual Gobierno de renovar los liderazgos y apostar por el mérito y por los profesionales de las regiones y de los sectores tradicionalmente excluidos. En ese sentido, el mandato que yo he recibido es el de abrir las puertas del consulado, para que los colombianos en el exterior encuentren en nosotros su segunda casa.

CAMBIO: ¿Qué tareas realiza en el consulado en Washington?
K.O.:
Como cónsul general de Colombia en Washington D.C. atiendo a colombianos y extranjeros ubicados en una circunscripción, que incluye a Washington D.C. y los estados de Maryland, Virginia, Delaware y West Virginia. Desde el consulado ofrecemos una serie de servicios y trámites como la expedición de pasaportes, registros de identificación, certificaciones y reconocimientos de firma. También brindamos asesoría social y jurídica a los connacionales que así lo requieran. Los consulados apoyamos, además, las labores de promoción económica, turística, científica, cultural, entre otros, en coordinación con la embajada. La misión que hemos recibido es la de seguir mejorando la atención consular y la conexión con la diáspora colombiana residente en nuestra jurisdicción, de la mano de un excelente equipo de trabajo que está conformado por dos vicecónsules y tres auxiliares.

CAMBIO: ¿Cómo nació su vocación por la política social?
K.O.:
Mi vocación por la política social nació desde mis experiencias con los voluntarios y los procesos organizativos juveniles. Con la Infancia Misionera en la iglesia de mi barrio en el Mirador de Zaragocilla, y con la Asociación de Jóvenes Afrodescendientes Benkos Ku Suto. A los 17 años empecé en este proceso juvenil, etapa muy importante en mi vida, porque me permitió reconocerme y entenderme como una mujer, negra y palenquera en una ciudad tan compleja como Cartagena. Compartir el espacio de los sábados en la tarde con otros jóvenes de la misma edad y con preocupaciones parecidas, me permitió acercarme a los procesos de reivindicación étnico-raciales, en la ciudad, el departamento y el resto del país. Por supuesto, también haber nacido en San Basilio de Palenque y haber crecido rodeada de toda esa riqueza cultural, hizo que siempre estuviera participando muy activamente de diferentes iniciativas enfocadas al fortalecimiento de la lengua palenquera, y de nuestras diferentes expresiones culturales. Fui voluntaria en los Juegos Centroamericanos y del Caribe que se hicieron en 2006, allí estuve en el área de comunicaciones. Hice voluntariado con varias organizaciones estadounidenses que llegaban con brigadas de salud a diferentes barrios de la ciudad. Participé también como voluntaria en varias versiones del Festival de Cine de Cartagena, realicé mis pasantías profesionales en el Instituto de Patrimonio y Cultura de Cartagena (IPCC), y desde allí, me vinculé a varias iniciativas sociales y culturales en la ciudad y en Palenque.

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Kandya Obezo Cásseres.

CAMBIO: Háblenos de su infancia: ¿Qué episodios familiares y sociales impactaron sus primeros años de vida?
K.O.:
Tuve una infancia muy bonita y tranquila entre Palenque y Cartagena. Nací en Cartagena y por cuestiones laborales de mi papá, nos regresamos a Palenque cuando estaba recién nacida, y ahí estuvimos hasta que cumplí 4 años. En Palenque, pasaba tiempo con mis abuelos y tíos. Lo que más me gustaba era jugar con mis primos y primas, que hoy son como mis hermanos, jugábamos mucho en el arroyo, corríamos por la plaza y en las noches nos sentábamos en la puerta de la casa a escuchar los cuentos (fábulas) de la tía Trena. En Palenque, inicié mis estudios en un jardín infantil que se llamaba Mis Pasitos Palenqueros. Y recuerdo disfrutar mucho de esas idas al jardín con mi prima. Hay un episodio, que en realidad son varios momentos y están relacionados con mi abuelo paterno, Miguel Obezo Herrera. Mi abuelo fue de esos primeros palenqueros que se vinieron a Cartagena a buscar trabajo, y terminaron empleados en las empresas públicas como recolector de basuras. Cuando yo nací, mi abuelo ya era pensionado y se había regresado a vivir a Palenque con mi abuela. Mi abuelo era un ávido lector y le gustaba estar enterado de las noticias, entonces siempre en la mesa del comedor estaban esparcidas las hojas de los periódicos que iba leyendo. La sección de opinión, de política y de deportes eran sus favoritas, y verlo en ese ejercicio diario de leer la prensa, siento que de forma inconsciente marcaron mi interés por la lectura, por escribir y en últimas mi decisión de estudiar comunicación social.

CAMBIO: ¿Qué experiencias sociales, culturales y políticas ha tenido antes de ser nombrada cónsul general de Colombia en Washington?
K.O.:
Tengo más de diez años de experiencia combinada entre los sectores público, privado, la academia, lo social y lo comunitario. Antes de esta posición como cónsul general de Colombia en Washington yo estaba cursando mis estudios de doctorado en Política Social en la Escuela Económica de Londres. Cada año LSE entrega 80 becas doctorales para toda la universidad, y yo llego entonces con unas de esas becas a investigar un tema que siempre me ha apasionado y está relacionado con los impactos del reconocimiento que, en el año 2005, la Unesco le realiza a San Basilio de Palenque como Patrimonio Oral e Inmaterial de la Humanidad. Mientras estuve en Londres, tuve también la oportunidad de impartir clases como profesora asistente y estar vinculada con el Centro de Mujeres, Paz y Seguridad y con el Centro de Estudios Latinoamericanos y del Caribe de LSE.
Estuve también trabajando como consultora para el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF), en un proyecto que se llamó Misión Afro Colombia y que estaba básicamente enfocado en hacer una caracterización del contexto histórico y desde diferentes dimensiones a la población afro de Colombia, para diseñar y sustentar propuestas de intervención hacia la búsqueda de un desarrollo integral sostenible en los territorios afrocolombianos. Antes de irme a Londres estuve vinculada durante dos años en la Cámara de Comercio de Cartagena. Primero, como jefe de Asuntos Culturales donde logramos la consolidación de los emprendimientos culturales e impulsamos la creación del Clúster de Experiencias Culturales para Cartagena y Bolívar.
En el año 2011, realice pasantías en el Centro Cultural del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en Washington D.C, y desde ahí he sido becaria de varios programas internacionales como Erasmus Mundus de la Unión Europea, de Empoderamiento Económico con el Departamento de Estado de Estados Unidos, y en derechos humanos para minorías étnicas con la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos en Ginebra, Suiza. De 2015 a 2017 fui becaria Fulbright del programa Líderes Afrodescendientes que me permitió cursar la maestría en Estados Unidos.

Una guardiana de ancestros

Para ella es esencial la preservación de la lengua palenquera, estudiada por académicos como Armin Schwegler, Juana Tejedor y Rutselly Simarra. Su tesis de doctorado de profundizó en esa herencia después del reconocimiento de Palenque como patrimonio de la humanidad. Ahora está doblemente feliz porque Palenque se convierte en municipio, un logro que fortalecerá “la autonomía administrativa de Palenque y sus mejores decisiones del territorio, algo bien importante para retomar el rumbo de la libertad de nuestro Palenque, por el que tanto lucharon nuestros antepasados. Un trabajo en el que ha luchado por más de 30 años y ha tenido varias etapas, y en eso ha sido clave Dorina Hernández, representante a la Cámara por Bolívar, quien, además, ha liderado el rescate de la lengua palenquera”. El otro acontecimiento es el rebautizo de la Casa del Inquisidor como Casa Benkos Biohó, ámbito que reivindica el aporte histórico del líder Benkos Biohó, y se convierte en escuela de memorias de artes y oficios.

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