Ir al contenido principal
Samuel Huertas Portada
Durante más de dos años, Samuel Huertas Moreno, estudiante del colegio público rural María Medina de Fosca (Cundinamarca) se preparó para alcanzar lo que parece imposible: un puntaje de 500 sobre 500 en la prueba Saber 11
País

El joven de un colegio rural que logró el puntaje perfecto en las pruebas Saber 11

CAMBIO habló con Samuel Huertas Moreno, un joven de 16 años de Fosca, Cundinamarca, que obtuvo 500 puntos en las pruebas Saber 11. ¿Cómo logró un estudiante que enfrenta las brechas de la educación alcanzar el puntaje perfecto? Esta es su historia.

Por: Valentina Giannini

Síganos en Google Discover para que se mantenga bien informado. CAMBIO, la verdad siempre

El jueves 9 de octubre, a las dos de la mañana, Samuel Roberto Huertas Moreno despertó a su familia con una noticia que parecía irreal: había obtenido el puntaje perfecto en las pruebas Saber 11. “Lo primero que pensé fue: esto no puede ser real, me están engañando. Mi reacción fue decirle a mi mamá. Nos levantamos, nos abrazamos, mi mamá lloró y yo la abrazaba. Fue muy lindo [...] Mi papá me llamó llorando, que se alegra por mí. Lloré con mi mamá, lloré con mi hermana, todos están muy felices por mí”, cuenta el joven de 16 años.

La noticia de que había obtenido 500 sobre 500 puntos, el máximo posible, conmovió a su familia, provocó lágrimas, orgullo y una inesperada atención mediática. Pero su logro no fue producto del azar: detrás hubo más de un año de estudio constante, simulacros, horas de repaso y la decisión de no rendirse.

Samuel Roberto Huertas Moreno1
Samuel Huertas Moreno en su casa en Fosca, Cundinamarca, mostrando el puntaje perfecto que obtuvo en la prueba Saber 11 | Crédito: Cortesía

El esfuerzo detrás del puntaje perfecto

Samuel es estudiante del colegio público rural María Medina, en Fosca, un pequeño municipio del oriente de Cundinamarca ubicado a unos 60 kilómetros de Bogotá. 

Rodeado de montañas y caminos de tierra que conectan sus veredas, Fosca es el reflejo de muchas zonas rurales del país donde el acceso a una educación de calidad todavía enfrenta grandes desafíos. La conectividad es limitada, los recursos escasos y los trayectos hacia los colegios pueden ser largos.

En un país donde, según el Laboratorio de Economía de la Educación de la Universidad Javeriana, el 79,8 por ciento de las sedes rurales no tiene acceso a internet y el 59,7 por ciento carece de aulas de informática, obtener un puntaje perfecto en las pruebas Saber 11 no solo es un logro individual, sino una excepción que desafía las estadísticas.

Samuel Huertas y su familia
Samuel Huertas junto con su madre y su hermana en Fosca, Cundinamarca | Crédito: Cortesía

Hijo de Adela Moreno y Roberto Huertas, fanático de La historia del tiempo de Stephen Hawking y candidato a los Consejos de Juventud de su municipio, Samuel creció entre montañas, libros y conversaciones familiares sobre la importancia de estudiar.

“Mi madre fue el pilar en todo. Se trasnochaba conmigo mientras estudiaba, y estuvo pendiente de los pasajes, la comida, todo. A veces su apoyo no era monetario, sino moral, y eso fue lo que más me ayudó”, cuenta Samuel, quien asegura que justamente ese acompañamiento le permitió concentrarse en su meta y alcanzar el puntaje perfecto en el examen.

“La educación para mí representa aprendizaje, representa avance. La educación es lo más importante. Personas educadas, colombianos educados, jóvenes educados son mejores jóvenes y es una mejor Colombia”, dice.

Samuel Huertas en su colegio
Samuel Huertas junto con el rector de su colegio y sus docentes | Crédito: Cortesía

¿Cómo se prepara un estudiante para alcanzar los 500 puntos en el Icfes?

“Comencé a prepararme el 10 de abril del 2024, lo tengo muy claro. El proceso lo empecé con unas clases gratis que se llamaban Nexus, que posteriormente pasó a ser un pre-Icfes de pago llamado Orión, pre-Icfes que yo compré en ambos calendarios”, dice Samuel.

El joven también es beneficiario del programa Talentos Excepcionales, una iniciativa de la Fundación Alquería Cavelier en alianza con la Gobernación de Cundinamarca que fortalece las habilidades académicas y socioemocionales de estudiantes destacados de instituciones oficiales. El programa les brinda mentorías, formación avanzada y orientación profesional.

Samuel Huertas Portada
Durante más de dos años, Samuel Huertas Moreno, estudiante del colegio público rural María Medina de Fosca (Cundinamarca) se preparó para alcanzar lo que parece imposible: un puntaje de 500 sobre 500 en la prueba Saber 11 | Crédito: Cortesía

El presidente de la Fundación Alquería Cavelier, Carlos Enrique Cavelier, explicó que el programa Talentos Excepcionales nació en 2010 con el propósito de impulsar a jóvenes rurales de alto rendimiento académico en Cundinamarca.

“Buscamos que los niños con un potencial enorme puedan florecer. Pasan por dos años de semilleros donde los entrenamos cada 15 días en las cabeceras municipales, hasta conformar una cohorte de 40 estudiantes. Les damos una pequeña ayudita, y ellos hacen el resto: el talento está ahí”, afirmó.

Cada año, los jóvenes que participan en el programa tienen la posibilidad de asistir a un campamento de verano en Bogotá, donde visitan universidades y exploran sus posibles vocaciones. “Queremos que se imaginen estudiando en esos espacios y entiendan que pueden llegar a donde quieran, porque sus puntajes se los permiten”, comentó.

Samuel descubrió en ese campamento su amor por la física y su deseo de estudiar esa carrera en la Universidad de los Andes. Con ese reto en mente, siguió preparándose para la prueba Saber 11. 

Cuenta que comenzó su proceso de preparación para la prueba Saber 11 con un puntaje de 366 en los primeros simulacros, y dos años después, alcanzó el resultado perfecto. Cada semana viajaba desde Fosca hasta Mosquera o Facatativá para asistir a las clases presenciales, demostrando una disciplina que pocos adolescentes logran sostener.

Aun con todo el apoyo, el camino no fue fácil. Samuel reconoce que la constancia fue su mayor reto. 

“Hubo un momento en enero o febrero en que estuve a punto de decir: ‘No más, dejo de estudiar’. Pero pudieron más los sueños y el deseo de obtener ese puntaje perfecto que las adversidades”, sostiene.

Samuel Huertas durante la entrega de su beca
Samuel Huertas durante la entrega de su beca del 100 por ciento para estudiar Física en la Universidad de los Andes | Crédito: Gobernación de Cundinamarca

“Al momento de presentar la prueba tomé el reto como lo que era, era el culmen, el final, era el día, ¿sí? No era ‘un día’, era ‘El día’. El 10 de agosto se decidía todo”, recuerda. “Fui con la mentalidad de que no iba a dejar que el pánico ni la ansiedad me ganaran. Me obligué a mantener la calma hasta entregar la segunda sesión”.

Samuel presentó la prueba con la convicción de haber dado lo mejor de sí, y un par de meses después, en la madrugada del 9 de octubre, supo que obtuvo el resultado al que había apuntado desde el principio: 500 sobre 500 puntos, el máximo posible.

Resultados del Icfes Samuel Huertas
Resultados de la prueba Saber 11 de Samuel Huertas | Crédito: Gobernación de Cundinamarca

La brecha educativa que enfrentan los niños y niñas en zonas rurales

Según las cifras oficiales del Sistema Nacional de Información de la Educación Superior (SNIES), la tasa de tránsito inmediato a educación superior en Colombia es del 45,94 por ciento. Esto quiere decir que un poco menos de la mitad de los bachilleres en Colombia entran directamente a estudiar una carrera universitaria o técnica después de graduarse del colegio. 

En zonas urbanas, el porcentaje es de 51,05 por ciento, mientras que en las rurales apenas alcanza el 29,97 por ciento. Las diferencias muestran una brecha profunda en el acceso a la educación superior para los jóvenes que viven fuera de las grandes ciudades, especialmente aquellos que se encuentran en zonas apartadas, a las que es difícil acceder por fallas en la infraestructura.

Para Samuel, los principales retos de los niños y niñas que crecen en zonas rurales son dos: el acceso y la cultura. “El acceso realmente es muy difícil, hay gente que se retira porque no pueden pagar la ruta escolar. Otros porque los papás les dicen: ‘no, es que usted no rinde para esto, vaya y trabaje’, y los sacan del colegio a la fuerza”, explica.

“Fosca es un pueblo con muchísimo trabajo infantil. Allí existe una cultura que dice: ‘si no me da plata, no me sirve’. Los niños quieren dinero ya, y eso los aleja del estudio. Yo tengo amigos de 12 o 13 años que descargan bultos hasta las diez de la noche. Lo que hay que cambiar es la cultura: enamorarse del conocimiento, ver el aprendizaje como algo hermoso”, añade.

Por su parte, el alcalde de Fosca aseguró que el puntaje de Samuel “brinda un reconocimiento increíble al municipio” y espera que “traiga también alguna bondad estructural para el pueblo”, pues reconoce que “el colegio de donde proviene Samuel estructuralmente no está muy bien”.

Institución educativa María Medina 1 Fosca Cundinamarca
Institución educativa María Medina (Fosca, Cundinamarca) | Crédito: Redes sociales - Institución educativa María Medina

“Estas oleadas tan populares de noticias tienen que traer también algunos cambios físicos –añadió–. Fosca es un pueblo pequeño, de sexta categoría, como la mayoría en Colombia, pero ha tenido la bendición de creer que la educación es efectivamente un camino, y eso es lo que estamos construyendo todos”.

De acuerdo con el Laboratorio de Economía de la Educación (LEE) de la Universidad Javeriana, para reducir estas brechas, que afectan principalmente a los niños y jóvenes en zonas rurales, es necesario “impulsar políticas de becas y apoyos financieros para estudiantes de bajos recursos, especialmente en regiones con menor acceso o presencia de instituciones de educación superior”.

En el caso de Samuel, la fundación Alquería Cavelier le otorgó una beca del 70 por ciento y la Universidad de los Andes cubrirá el 30 por ciento restante para que pueda cumplir su deseo de estudiar física en esa institución. 

Samuel Huertas y Universidad de los Andes
La Fundación Alquería Cavelier le otorgó a Samuel una beca del 70 por ciento para estudiar Física en la Universidad de los Andes, la institución también le dio una beca del 30 por ciento restante | Crédito: Gobernación de Cundinamarca

“Samuel es un vivo ejemplo de que cuando hay una familia unida en torno a los procesos educativos, cuando hay un joven con disciplina, cuando hay una institución que hace seguimiento a esos talentos excepcionales, se obtienen estos resultados”, señaló el gobernador de Cundinamarca, Jorge Emilio Rey Ángel.

Según Samuel, lo más importante es dar el 100 por ciento y tener la esperanza de que eso será suficiente. 

“Estudiar a mí me encanta. Me encanta aprender y siento que si puedo aprender más lo voy a hacer. Mi idea es seguir estudiando y mejorando cada día”, dice.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Temas en este artículo

Artículo de libre acceso

Libre

Compartir artículo en redes sociales