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Daniel Quintero, Carolina Corcho, Iván Cepeda.
País

El Pacto Histórico busca cómo salir de su laberinto

Daniel Quintero, Carolina Corcho, Iván Cepeda

Entre la incertidumbre por la consulta interna para elegir su candidato presidencial, el cerco judicial que se estrecha sobre varios de sus líderes y las fracturas internas cada vez más evidentes, la colectividad vive horas decisivas. Análisis.

Por: Armando Neira

La mayor fortaleza del Pacto Histórico se ha convertido hoy en su mayor debilidad: Gustavo Petro. El líder que rompió el techo de cristal y llevó a la izquierda al poder no podrá aparecer en ningún tarjetón electoral en las elecciones de 2026. Sin él, la sensación de orfandad dentro de la colectividad es evidente.

En otras palabras, no hay petrismo sin Petro. Consciente de esta situación, el propio presidente ha exigido a sus alfiles que se unan para tener el músculo suficiente y dar la pelea en el intento de conservar el poder.

Hasta el mediodía de este martes, así parecía ser, cuando CAMBIO reveló en primicia que el Tribunal Superior de Bogotá declaró improcedente la tutela interpuesta por Carolina Corcho y Gustavo Bolívar, la cual permitía a los candidatos de Colombia Humana presentarse a la votación para elegir un aspirante único de la coalición.

En estas circunstancias, la realización de la consulta es incierta. En un país de juristas, algunos ya consideran que la consulta está moribunda, mientras otros se fijan en el inciso, subrayan el parrágrafo y sentencian, parafraseando a Giuseppe Tomasi di Lampedusa en El Gatopardo: “Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie”.

Es decir, dicen unos, la decisión puede ser impugnada y no afecta la otra parte de la consulta, prevista para el próximo 26 de octubre, en la que se espera elegir a los candidatos al Congreso. De fondo, no se decidió nada y habrá consulta, señalan otros.

Consulta sí, consulta no

Si se enredan en el camino y finalmente no hay consulta presidencial, la jornada perderá buena parte de su interés. Aunque sigue siendo muy importante –pues hay más de 600 personas inscritas en todo el país que aspiran a un lugar en las listas a la Cámara y al Senado–, no se compara con una disputa entre Iván Cepeda, Daniel Quintero y Carolina Corcho, quienes busca llevar la bandera de la izquierda en las presidenciales.

“El propósito es introducir confusión en la opinión pública e intentar dividir al Pacto”, advierte Cepeda. “No lo lograrán”, sentencia el aspirante a gobernar entre 2026 y  2030.

Un miembro del Pacto Histórico.
Simpatizantes del Pacto Histórico durante un acto de campaña. Crédito: Archivo.

La reacción del presidente Petro es aún más confrontacional. Sin preámbulos, señaló a “la derecha” de impedir que el Pacto Histórico actúe en la vida política legal del país. Y, por si fuera poco, aseguró además que la decisión es un “sabotaje” a la democracia.

Por su parte, Gabriel Becerra, candidato del Pacto Histórico a la Cámara de Representantes, invita a la reflexión y explica: “El reconocimiento del Pacto Histórico como movimiento político es clave para las consultas democráticas”.

Lo cierto es que la directora de la Misión de Observación Electoral (MOE), Alejandra Barrios, señaló que el país atraviesa un “momento de inseguridad jurídica”, por lo que pidió al Consejo Nacional Electoral y a la Registraduría Nacional del Estado Civil sendos pronunciamientos urgentes que resuelvan la situación. Según Barrios, podría no denominarse ‘movimiento Pacto Histórico’, sino ‘coalición Pacto Histórico’. 

Ella, una de las voces más respetadas en los procesos electorales de Colombia, cree que sí habrá consulta, tanto la presidencial como la del Congreso.

Vientos de división

Mientras llega la solución definitiva, los mensajes enviados desde el propio Pacto Histórico evidencian una profunda división. Para nadie es un secreto que a los petristas de línea dura les incomoda la presencia del exalcalde de Medellín en la consulta, no solo porque lo ven como un extraño que cayó en paracaídas, sino también por sus líos con la justicia.

“Es una cuestión de coherencia con la ética. Hace tres años hice campaña contra Rodolfo Hernández porque estaba imputado por corrupción. Fue una campaña fuerte. Yo preguntaba todos los días: ‘¿Van a elegir a un imputado por corrupción?’. Entonces, ¿con qué cara me presento ahora si este señor (Quintero) gana la consulta y me toca apoyarlo?”, declaró Gustavo Bolívar a CAMBIO.

Como el ganador de la consulta deberá participar en otra en marzo para elegir al candidato del Frente Amplio –siguiendo la tesis de Petro de buscar la unidad entre sectores afines para evitar una derrota–, no se descarta que Bolívar se presente con la clara intención de oponerse a Quintero si este se impusiera en la consulta de este mes.

Iván Cepeda, Daniel Quintero, Carolina Corcho.
Iván Cepeda, Daniel Quintero, Carolina Corcho.

En un sector del Pacto molesta profundamente que Petro haya ordenado aceptar a Quintero, hecho que provocó la salida de la consulta del propio Bolívar, de Susana Muhamad y de María José Pizarro, quienes se han jugado a fondo por lo que denominan “el proyecto”.

Mientras tanto, a Quintero lo ven como un problema: consideran que no es de izquierda y que arrastra una estela de corrupción como pocos exmandatarios locales. Las autoridades tienen abiertos procesos contra 40 de sus funcionarios que trabajaron con él en el edificio La Alpujarra.

Quintero ha tratado de esquivar los golpes afirmando que no peleará con sus compañeros, pues considera que el enemigo real no está dentro de la colectividad, sino fuera: el uribismo, las mafias corruptas y la derecha, que –según él– está representada por Abelardo de la Espriella y Vicky Dávila. Por ahora, dice, guarda energías para dar la “madre de todas las batallas”, la que libra contra ese espectro ideológico.

El cerco de la justicia

Además, en medio de esta agitación, el cerco judicial sobre líderes destacados del Pacto Histórico se estrecha cada vez más. Tal como reveló CAMBIO a finales de septiembre, la Sala de Instrucción de la Corte Suprema de Justicia compulsó copias a la Fiscalía General de la Nación para investigar a Ricardo Roa, hoy presidente de Ecopetrol, y a Guillermo Alfonso Jaramillo, actual ministro de Salud, tras hallar evidencia de maniobras contables y manipulación de facturas durante la campaña presidencial de 2022 para evitar la violación de los topes electorales.

Se trata de dos figuras que cumplieron un papel fundamental en la campaña del Pacto Histórico y que hoy tienen un rol político determinante. En el caso de Jaramillo, no solo es el responsable de impulsar la reforma de la salud en el Congreso, sino que, según su círculo cercano, aspiraba a la Gobernación del Tolima para comenzar a consolidar poder regional. Eso explica la ovación que pidió por Petro en su reciente manifestación en Ibagué.

Y hay más. Aunque en el petrismo se insiste en que los casos de corrupción de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) involucran a figuras ajenas al Pacto Histórico, esta premisa es relativa. 

Si bien Sandra Ortiz, exconsejera para las Regiones –hoy detenida–, y Carlos Ramón González, exdirector del Dapre y de Inteligencia, provenían del Partido Verde, ambos fueron llevados a Palacio por el presidente Petro. 

Ricardo Roa y Guillermo Alfonso Jaramillo.
Ricardo Roa y Guillermo Alfonso Jaramillo. Foto: Colprensa.

González, además, hoy prófugo de la justicia, es un viejo amigo del mandatario desde sus años en el M-19 y tenía su oficina contigua a la del presidente Petro. En el organigrama de Palacio era el número dos.

Y los casos siguen. Uno de los principales implicados en el escándalo, el exdirector de la UNGRD Olmedo López era una cuota directa del jefe de Estado y se presentaba en campaña con las banderas de la izquierda. 

El caso de la UNGRD ha afectado la credibilidad del proyecto, según Carlos Carrillo, actual director de la entidad: “Son casi una docena de altísimos funcionarios del Gobierno que han caído en este escándalo, y eso es un golpe durísimo para el Gobierno”.

Mientras intenta salir de este lío jurídico y resolver sus divisiones internas, el Pacto Histórico enfrenta además los efectos de los casos de corrupción que han salpicado a algunos de sus líderes. Los titulares muestran a figuras de izquierda que llegaron al poder con la promesa de cambio, pero hoy se ven cuestionadas.

El Pacto Histórico busca consolidarse para mantenerse en el poder, aunque con su mayor tragedia a cuestas: ya no estará Petro en el tarjetón que movilice a las masas a votar por él y sus listas. Porque no hay petrismo sin Petro.

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