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La hija del volcán 1
País

Hija del volcán: la niña que sobrevivió a Armero y que 30 años después volvió a su tierra para conocerse con su hermana

Still de la hija del volcán, el documental que registra el conmovedor regreso de una de las niñas sobrevivientes para buscar a su mamá y reencontrarse con su tierra. Créditos: La hija del volcán.

Jenifer de la Rosa tenía seis días de nacida cuando la avalancha desapareció Armero. A pesar de que su madre quiso quedarse con ella, el ICBF la dio en adopción fraudulentamente. Treinta dos años después volvió a su tierra para grabar un documental que sigue los pasos de su madre.

Por: Juan Francisco García

Cuando le pregunté qué sintió al volver a Armero tres décadas después de la erupción que con 35 millones de toneladas de material volcánico arrasó la vida de más de 25.000 personas, entre esos su padre biológico, Jenifer de la Rosa se levantó de la silla para remangarse la camisa negra, manga larga y dejarme ver –simple pero imponente– el tatuaje del volcán.

En ella, el Nevado del Ruíz hecho tinta es mucho más que una expresión estética: tenía seis días de nacida cuando la avalancha devoró Armero y menos de un mes de vida cuando un matrimonio de clase media española, sin saberlo, la adoptó irregularmente y en contravía del explícito deseo de su madre biológica de quedarse con ella. 

De Manizales fue a parar a Valladolid, en donde adquirió el acento y se hizo cineasta. La hija del volcán, su ópera prima que se presentó por primera vez en Colombia en el evento de cierre de la conmemoración en Honda por los 40 años de la catástrofe, es el resultado de ocho años de investigación sobre los orígenes y las fisuras de su historia.

El traumático y liberador registro documental del regreso a Ítaca de uno de los 500 niños que sobrevivieron a la avalancha para desandar los pasos de su madre y, como consecuencia, adentrarse en la anatomía de un país rebasado por la violencia que en menos de una semana vio arder el Palacio de Justicia y desaparecer de la faz de la tierra un pueblo entero. 

Una suerte de repatriación detectivesca y cinematográfica que a la vez cauteriza y abre las heridas del regalo, la compraventa y adopción, regular e irregular, de cientos de niños armeritas que aún hoy buscan a sus familiares, o son buscados por ellos. 

Jenifer de la Rosa, cineasta
La cineasta Jenifer de la Rosa duró 8 años investigando las fisuras de su adopción irregular gracias al caos del ICBF. Aunque aún no encuentra a su madre, la búsqueda le presentó a su hermana, a los 32 años de vida. Créditos: Película La hija del volcán.

CAMBIO: ¿Por qué fue capaz de volver al lugar de la tragedia para buscar a su mamá 30 años después?

Jenifer de la Rosa: Antes tenía mucho miedo de venir a Colombia y emprender la investigación. De hecho, me dieron una beca en Brasil y estuve supercerca de Colombia, en Manaos, pero a la hora de decidir sobre si subir a Leticia o bajar hacia Belén me entró un miedo tremendo y terminé yendo hacia el sur. Al volver a España me dije que esto no podía ser y que tenía que conocer Colombia. Cumplir 30 años y el proyecto del documental fueron las excusas para volver a donde nací a buscar el rastro de mi mamá. De lo contrario, creo que hubiera tardado mucho más. 

CAMBIO: La larga investigación de la hija del volcán la llevó a encontrar un expediente en el que su madre biológica dice claramente que no quiere que la separen de usted. ¿Resienten sus padres que el ICBF los haya engañado con el proceso de adopción?

Jenifer de la Rosa: Les da mucho dolor porque, desde siempre, han sido absolutamente transparentes con el proceso de adopción. Desde que tengo memoria supe por fotos de su viaje a Manizales –los cafetales, el Nevado del Ruíz, la belleza de los paisajes con todo su verdor– para adoptarme. Entonces, ahora que por el documental supieron que el ICBF fue fraudulento en los trámites de adopción, hasta me han pedido perdón. Mi padre me ha dicho que siempre le preocupó que al crecer yo fuera a pensar que me compraron o me adoptaron por fuera de la ley. Por eso tienen muy bien guardados todos los papeles del trámite, hasta el mapita que les dieron para irme a buscar con las indicaciones de todo lo que debían llevar. 

Expediente de la Defensoría Penal de Menores de Jenifer Tapasco
Expediente de la Defensoría Penal de Menores de Jenifer Tapasco en el que se consigna que "en ningún momento hasta ahora este despacho ha considerado la posibilidad de considerar a la niña Jenifer Gutiérrez Tapasco como abandonada", como engañosamente lo declaró el ICBF para llevar a cabo el trámite de adopción internacional.

"Espero llevarme a mi niña para Cali, pues no me amaño en Manizales, donde no se encuentra trabajo", declaró su madre biológica Dorián Tapasco. Créditos: documental La hija del volcán.

CAMBIO: ¿Y usted qué siente hoy por el ICBF después de tantos años de intentar dar con la verdad y de haber sufrido el caos institucional que ha condenado a la incertidumbre y la penumbra cientos de casos como el suyo?

Jenifer de la Rosa: También siento mucho dolor. Recuerdo la primera vez que fui a Manizales, que es una ciudad pequeña como la mía en España, con la ilusión de que en el centro del ICBF tuvieran toda la información de mi expediente y orígenes, que es algo básico. 

¡Sin ni siquiera preguntarme mi nombre ni año de nacimiento, la señora que me atendió me dijo que lo que le pedía iba a estar muy complicado! Después de viajar miles de kilómetros terminé llenando un formulario online que después no sirvió de mucho, pues a los seis meses me dijeron que habían archivado la búsqueda porque no encontraron nada en ese tiempo, aun cuando les hice notar que por mi cuenta yo había encontrado el expediente. Es muy doloroso que les mientan a las víctimas y las mantengan ilusionadas cuando en realidad no están llevando a cabo ningún proceso. Tardaron dos años en darme mi expediente. Y para el de mi hermana Ángela, cuatro. 

CAMBIO: Hablemos de su hermana y de la erupción identitaria de ponerle rostros, aromas, paisajes y experiencias humanas concretas al país en el que nació. 

Jennifer de la Rosa: Pienso en el desarraigo. En ese sentimiento de haber perdido una cultura, un acento, una forma de hacer y de sentir las cosas que es algo muy duro para las personas de adopciones internacionales. Cuando hablo con otras personas que fueron adoptadas en Sri Lanka, Colombia, Nepal, tenemos en común esa sensación de pena por lo que nos hemos perdido, por lo que nos ha sido robado. 

Jenifer de La Rosa y su hermana Ángela.
Jenifer y Ángela, hermanas que supieron de la existencia mutua 32 años después de la tragedia y gracias a la película La hija del volcán. Créditos: Película La hija del volcán.

Con mi hermana Ángela, pues me pasa igual, ¿no? Nos conocemos a los 32 años y con una historia de vida totalmente diferente. Y en ella veo mucho el reflejo de mi madre biológica Dorian. Ángela es la historia de lo que sí pudo ser. La historia de una mujer a la que tampoco le ha sido fácil nada y a la que, desde la adopción, la vida le ha dado muchos palos. Y, sin embargo, ha logrado que sus hijas crezcan, estar con ellas, tener una casita, un trabajo, y eso, que sé que le ha costado lo indecible, es muy bonito de ver. 

CAMBIO: Uno de los elementos más dolorosos de su película es que esboza que en nuestro país hay ciudadanos que, por vivir en los márgenes, parecen ser de segunda categoría. Es el caso de su madre biológica, cuyo anhelo explícito de no separarse de usted fue desoído en aras de darla en adopción a los ‘salvadores blancos’ europeos 

Jennifer de la Rosa: La historia que descubrí de mi madre está cargada de dolor desde la raíz. Debido a que perdió a su madre y su papá se fue en busca de otra mujer, fue criada por su abuela, hasta que esta también murió y debió entonces volver a buscar al padre que la había abandonado en Manizales –con quien por supuesto la relación no era nada buena–. Es la historia de una chica absolutamente marginada y vulnerable, cuya palabra no vale. Y que de alguna forma se repite con mi hermana Ángela, también abandonada por su padre. 

Still de La hija del volcán
Por casi una década ha estado Jenifer de la Rosa en búsqueda de su madre biológica, Dorián Tapasco, de quien sabe que la trajo al mundo muy joven y en una situación de mucha vulnerabilidad. Créditos: Película La hija del volcán.

O sea, para que la adopción internacional se consume, dos gobiernos deben firmar. Y viendo mi fichero, en el que la madre dice claramente que no quiere separarse de su hija, no me cabe en la cabeza que el gobierno español haya firmado el caso. Es la clara muestra de que, al menos en ese entonces, no investigaban a profundidad ningún caso y si en Colombia un juez daba el okey ya bastaba para avalar una adopción internacional. 

CAMBIO: Una adopción fraudulenta, el descubrimiento de una hermana a los 32 años, la peor negligencia institucional, un país agrietado por la guerra en el que los padres abandonan a sus hijas por deporte, niñas a su suerte cuyas hijas son entregadas a ‘salvadores blancos’... ¿Qué tan catártico fue hacer esta película?

Jennifer de la Rosa: La hija del volcán me ha servido para convertirme en la persona que soy ahora: una activista que denuncia y que tiene una posición clara ante lo que ocurrió y que, sobre todo, logró algunas respuestas que quiere contrastar. Quiero conocer a fondo qué pasó con mi madre biológica y hacer que los implicados asuman su responsabilidad. Quiero que las autoridades acepten con vergüenza lo que ha ocurrido, pues al final no soy sino el ejemplo de tantas historias más. 

Quiero que las autoridades acepten con vergüenza lo que ha ocurrido, pues al final no soy sino el ejemplo de tantas historias más.

Este documental me ha hecho consciente del privilegio que tuve al llegar a una familia amorosa y a un lugar en el que pude estudiar, en contraste con cientos de casos que no fueron así. Así que ha sido muy catártica: esta película me cambió. 

Armando Armero: refugio de la búsqueda y la esperanza

Mientras estudiaba en Bogotá, a Francisco González la avalancha le mató a su papá y a su hermano. El duelo se tradujo en un compromiso que roza lo místico con la memoria histórica de Armero y que explica el liderazgo a prueba de burocracia y desdén estatal con el que ha posicionado a su fundación como el gran refugio de esperanza para las personas que buscan a sus familiares desde el último gran designio volcánico del Nevado del Ruíz. 

La investigación de la fundación, que desde 2012 se volcó con énfasis en buscar a los niños desaparecidos por la catástrofe, arroja que son más de 500 los menores –hoy adultos– que desaparecieron del rompecabezas de más de 400 familias. De estos, se estima que 71 casos devinieron en adopciones internacionales. 

Francisco Gonzáles y Jenifer de la Rosa.
La cineasta Jenifer de la Rosa y Francisco González, director de la Fundación Armando Armero y el ángel de la guarda de los hijos sobrevivientes y sus padres que se buscan mutuamente. Créditos: Película La hija del volcán.

Como de forma sistemática el ICBF ha rechazado en las últimas décadas los derechos de petición y los mecanismos legales que la fundación ha empleado para pedir información y esclarecer los casos, la búsqueda –rigurosa y visceral– no ha podido escapar a los agujeros que los expedientes polvorientos y ocultados por la entidad estatal esconden. “Los niños desaparecidos, robados y adoptados irregularmente –como Jenifer– son la herida más grande que tiene Armero”, le dijo González a CAMBIO. 

Como antídoto a la desidia de las entidades estatales competentes, a través de su página web la fundación urdió una red de búsqueda para que las dos puntas –los niños sobrevivientes que buscan a sus padres y los padres que buscan a los niños sobrevivientes– se encuentren. En tándem con el Laboratorio Servicios Médicos Yunis Turbay, fundado por quien es considerado como el padre de la genética en América Latina, Emilio Yunis, nació el Banco de ADN de Armero –que a la fecha tiene 376 muestras divididas entre niños sobrevivientes, sus madres y familiares–. Sin asumir ningún costo, las víctimas pueden acceder al servicio desde cualquier parte del mundo. “Esto ha debido hacerlo el Estado de Belisario Betancur, esto ha debido hacerlo la academia, alguna ONG internacional. Hay causas en la vida que, si no las hace alguien, pues uno las hace”, nos dijo González. 

Los 150 niños que salieron vivos de la tragedia y que sus familias siguen buscando

En la conversación con este medio, Francisco González no pudo ocultar la alegría que le ha generado la disposición de la actual directora del ICBF, Astrid Eliana Cáceres, para colaborar con la misión de su fundación y emprender por fin la tarea de búsqueda que el Instituto debió emprender cuatro décadas atrás.

“Hace una semana sostuvimos una reunión con la directora del ICBF en la que, por primera vez, nos sentimos realmente escuchados y en la que fue claro que la directora Astrid Eliana dimensionó la importancia de nuestro trabajo. Su compromiso de trabajar conjuntamente será esencial para empezar a tener cifras oficiales de los casos de adopción local e internacional que aprobó la entidad entre 1985 y 1986, así como para seguir el cortejo con pruebas de ADN entre los diferentes grupos de adopción en países como Holanda, Italia, España”, nos dijo. 

Su denuncia se mantiene en que hay evidencia de 150 casos de menores que salieron con vida de la avalancha y que nunca volvieron a su familia de origen. 

*La hija del volcán fue presentada en conmemoración a la tragedia de Armero en el canal público español RTVE el pasado 13 de noviembre, y estará en salas colombianas en los primeros meses de 2026.

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