
Bogotá estrenará un nuevo modelo de reciclaje: así funcionará el plan de gestión circular de residuos
La ciudad implementará un modelo de gestión circular de residuos sólidos que incluye tres componentes clave: la prestación del servicio público de aseo, el aprovechamiento de materiales reciclables y el tratamiento de residuos orgánicos. Consuelo Ordóñez, directora de la UAESP, explica para CAMBIO los detalles.
Por: Juan David Cano
Bogotá se prepara para cambiar su sistema de reciclaje con la implementación de un modelo de gestión circular de residuos sólidos. Este modelo, según Consuelo Ordóñez, directora de la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos (UAESP), busca superar el esquema lineal actual de recolección de materiales reciclables en la basura de los capitalinos.
“Vamos a migrar de un modelo lineal en donde hoy lo que tenemos claramente es recoja, transporte y entierre, a un modelo circular en donde la recolección es selectiva. Ordinarios, por un lado; aprovechables, por otro; y en algún momento, orgánicos de manera independiente. La idea es reducir cada vez más la cantidad de residuos que terminan enterrados en Doña Juana", explicó a CAMBIO Ordóñez.

Los tres pilares del nuevo esquema
El modelo de gestión circular de residuos se basa en tres componentes principales:
- Prestación del servicio público de aseo: se mantendrá la exclusividad en la prestación del servicio de aseo en determinadas áreas de la ciudad, para lo cual se ha solicitado la autorización de la Comisión de Regulación de Agua Potable y Saneamiento Básico.
- Aprovechamiento de materiales reciclables: busca formalizar la labor de los recicladores y garantizar que los ciudadanos separen en sus hogares los materiales como vidrio, plástico, metal, papel, cartón y textiles.
- Tratamiento y valorización de residuos orgánicos: se implementarán tecnologías para procesar estos residuos y reducir la cantidad de desechos enviados al relleno sanitario.
Formalización y beneficios para los recicladores
Uno de los aspectos clave del nuevo modelo es la formalización del trabajo de los recicladores. Según la directora, “las organizaciones de recicladores deben cumplir unas fases de formalización para tener la exclusividad en la recolección de materiales. Buscamos que las organizaciones pueden pasar de ser estructuras informales a convertirse en empresarios prestadores del servicio, con rutas, horarios y frecuencias establecidas”.
Para mejorar sus condiciones de trabajo, también se busca eliminar el uso de vehículos de tracción humana y sustituirlos por motocarros y camionetas. Además, se fortalecerán las Estaciones de Clasificación y Aprovechamiento de Residuos Sólidos (Ecas), para que la selección de materiales se realice en condiciones dignas y con herramientas adecuadas.

Con este esquema, se espera que menos residuos terminen en las calles y en el relleno sanitario. “El beneficio de esas infraestructuras es que se busca que no se tenga que hacer la selección de los materiales en espacio público, sino que lleguen a infraestructuras con maquinarias adecuadas”, explicó la funcionaria. Así, se mejorará la eficiencia del proceso y se generarán condiciones laborales más dignas para los recicladores.
“Buscamos que las organizaciones de reciclaje, ya llevadas a un nivel empresarial, puedan ofrecer condiciones dignas para sus asociados, para sus trabajadores, pero al mismo tiempo les generen la posibilidad de tener mayor rentabilidad, para que puedan reinvertir", añadió Ordóñez.
El piloto que marcará el inicio del cambio
El 4 de abril se lanzará un proyecto piloto con este nuevo modelo en el que participarán 58 de las 382 organizaciones de recicladores registradas en la ciudad. Cada una de ellas atenderá a 5.000 usuarios, para un total de 250.000 y 300.000 personas, y recibirá un apoyo económico de 196 millones de pesos, de los cuales el 30 por ciento se destinará a sensibilización ciudadana, el 60 por ciento a la compra de vehículos y el 10 por ciento a la gestión del proyecto.

El piloto tendrá una duración de seis meses, y en septiembre se analizarán los datos que recolecten las organizaciones para definir la expansión del modelo a toda la ciudad. "En estos primeros seis meses (...) vamos a poder saber cómo se lleva el mensaje de ese cambio cultural, que seguramente es diferente en cada localidad”, afirmó Ordóñez.
El éxito del nuevo modelo se medirá comparando las zonas donde se implemente con aquellas donde aún no haya llegado el servicio. "En política pública regularmente uno define indicadores así: comparar zonas con proyecto y sin proyecto. Ese va a ser el esquema que vamos a utilizar para definir el éxito del modelo. No está escrito una solución para este tema porque cada ciudad es distinta, cada comunidad es diferente, entonces es necesario entender un poquito más ese detalle, esa particularidad de cada organización de recicladores, pero también de cada grupo de usuarios”, añadió.
Sin embargo, la directora de la UAESP enfatizó que el reto principal es el cambio de cultura. “Hay que cambiar la cultura del reciclador, la del ciudadano y la del sistema. La separación de residuos debe convertirse en un hábito cotidiano”, dijo.
Un llamado a la ciudadanía: el cambio empieza por ellos
Finalmente, Ordóñez hizo un llamado a los bogotanos para que se sumen a este esfuerzo colectivo. “Esta es una oportunidad maravillosa de que todos los ciudadanos nos comprometamos con la limpieza y el saneamiento básico de la ciudad, pero, sobre todo, con el medioambiente, con la posibilidad de tener muchos menos impactos de los materiales que hoy estamos desechando”, dijo.

Y añadió: “Criticar es muy fácil, cuestionar es muy fácil, repartir culpas es muy fácil, pero nosotros estamos invitando a que hagamos algo distinto: les estamos invitando a que hagan parte de la solución y que se sientan felices, orgullosos y comprometidos con lo que debe ser el futuro de nuestro planeta”.
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