
Las seis razones por las que los indígenas se movilizaron hasta Bogotá
Aspecto de una de las marchas de los indígenas del Cauca en Bogotá.
Armando Wouriyu Valbuena, secretario de la Instancia Especial de Alto Nivel de los Pueblos Étnicos, le contó a CAMBIO por qué viajaron desde el departamento del Cauca hasta la capital.
Por: Redacción Cambio
Los indígenas han vuelto al corazón de Bogotá. Desde este lunes, unos 2.000 provenientes del Cauca arribaron a la capital para expresar sus reclamos ante el poder central.
“Vinimos para que conozcan nuestra situación y el trato que estamos padeciendo por parte de las entidades. Quizás el señor presidente Petro lo desconoce”, dijo a los medios Luis Enrique Yalán, gobernador del resguardo indígena misak de La María, en Cauca.
“Necesitamos saber qué está pasando dentro de los marcos de los ministerios, porque una cosa es lo que nos dicen y nos hacen firmar en el territorio, y otra cosa es lo que realmente se cumple”, exigió.

La presencia de los indígenas ha puesto de nuevo en evidencia la necesidad de que los gobiernos local y nacional trabajen en sintonía.
“Reafirmamos nuestra disposición para trabajar conjuntamente en aras de salvaguardar la integridad de menores de edad y personas mayores. Desde el PMU del Distrito seguimos monitoreando y mitigando alertas tanto en la Plaza de Bolívar como en sus alrededores”, agregó.

Armando Wouriyu Valbuena, secretario de la Instancia Especial de Alto Nivel de los Pueblos Étnicos, le contó a CAMBIO las razones de su movilización:
“Los pueblos originarios hemos tomado la decisión de participar en un proceso de movilización para enviar un mensaje a todos los colombianos sobre la necesidad de avanzar en la modernización del Estado”.
“Es fundamental un proceso de descentralización que fortalezca las economías regionales, las cuales no son bien conocidas por las instituciones republicanas ubicadas en el centro de Colombia y en la ciudad de Bogotá”.
“Esto, a su vez, contribuiría al fortalecimiento de la paz total en los territorios”.

“Queremos aportar al bienestar de todos los colombianos y enviar un mensaje al poder legislativo: es necesario modernizar el Estado para superar el atraso institucional que impide la paz en los territorios”.
“Es crucial avanzar en los derechos territoriales de los pueblos indígenas, que sumamos 2.550.000 personas, pero también es necesario que 15.300.000 campesinos tengan derecho a acceder a la tierra. Actualmente, de esas personas, solo 1.200.000 disponen de tierras”.
“Esto contrasta con las 40.600.000 hectáreas que poseen 3.262 personas jurídicas, y con la situación del pueblo afrodescendiente, que suma 5 millones de personas y ha logrado avanzar en la posesión de 6 millones de hectáreas”.

Wouriyu Valbuena afirmó que el Movimiento Indígena Nacional avanza hacia la Gran Minga Indígena Nacional de Colombia, con la determinación de impulsar transformaciones estructurales en el marco de la autonomía, los principios, valores y sistemas de conocimiento indígena, y con la voluntad de aportar a la armonía del Estado Social de Derecho y la construcción de la paz en el país.
“Es necesario reconocer las diversidades culturales, respetar los territorios, garantizar la gobernabilidad y valorar los sistemas de conocimiento de los pueblos indígenas. Solo así podremos establecer acuerdos interculturales para construir la paz, garantizar los derechos humanos y lograr el cumplimiento de la Constitución Política de Colombia”, dijo Wouriyu Valbuena.

En línea con esto, Wouriyu Valbuena sintetizó los seis puntos centrales de su movilización:
1. Los sectores sociales populares necesitan grandes transformaciones en lo político y económico que apunten a la equidad y la justicia social.
2. La movilización social forma parte, históricamente, de las estrategias de visibilización de la agenda indígena ante la sociedad colombiana.

3. El conflicto armado en nuestros territorios demanda medidas urgentes de protección y transformaciones territoriales a mediano plazo que creen nuevas condiciones en las relaciones con los grupos armados y en el control de las actividades ilegales.
4. La política pública ambiental debe contemplar a los pueblos indígenas como actores de primer orden al implementar acciones contra el cambio climático.
5. El movimiento indígena comparte con otros sectores sociales y políticos del país la necesidad de impulsar las transformaciones para la justicia social, históricamente postergadas. Sin embargo, existen sectores que se oponen a estas reformas. La movilización social pacífica es una estrategia política legítima para demandar y dar a conocer nuestras reivindicaciones ante la opinión pública.
6. El corazón de las transformaciones no es algo novedoso: implementar políticas públicas básicas que garanticen el bienestar social de los más vulnerables.
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