
La historia de Inés Arango, la monja colombiana camino a ser beatificada por orden del papa León XIV
El pontífice autorizó el nuevo avance en el proceso de canonización de la religiosa que murió en 1987, mientras trabajaba por la protección de comunidades indígenas aisladas. Conozca quién era Inés Arango y cuáles fueron sus aportes considerados por el Vaticano.
Por: Jonathan Beltrán
En la mañana del 22 de mayo, el Vaticano confirmó que el papa León XIV firmó una serie de decretos para avanzar en la beatificación de religiosos reconocidos por sus virtudes y su compromiso con los más vulnerables. En la lista de servidores de la Iglesia católica que serán reconocidos está incluido el nombre de la monja colombiana Inés Arango Velásquez.
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En su primera decisión sobre procesos de canonización, el nuevo pontífice también firmó los decretos correspondientes para los procesos del misionero español Alejandro Labaka y del primer vicario apostólico de Kottayam (India). Según el Vaticano, el máximo jerarca de la Iglesia católica aprobó los procesos tras analizar las labores realizadas por cada religioso.

El Dicasterio de las Causas de los Santos informó que la religiosa nacida en Medellín sería beatificada mediante la causa del ofrecimiento de la vida, un nuevo camino para las canonizaciones establecido por el papa Francisco en 2017, como una alternativa para reconocer a personas consagradas que no aplicarían para los mecanismos del martirio y las virtudes heroicas.
“Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos”, dijo el papa Francisco en la intervención en la que citó un relato bíblico para presentar la nueva vía de canonización. En ese sentido, la monja Arango sería reconocida por su decisión libre y voluntaria de ofrecer su vida por los demás y preservar hasta la muerte su propósito de servir a los más vulnerables.

De acuerdo con el camino promovido por el primer pontífice latinoamericano, la religiosa antioqueña que falleció en 1987 cumplió con el requisito de ofrecer su vida para proteger a otros. Además, se constató que Arango murió mientras realizaba actividades relacionadas con la defensa de valores religiosos con un interés que debería ser reconocido por la comunidad católica.
Inés Arango, la monja colombiana que será beatificada por el papa León XIV
Inés nació en 1937 en el barrio Belén de Medellín, una de las 16 comunas de la capital antioqueña. Fue la penúltima de las 12 hijas del matrimonio entre Fabriciano Arango y Magdalena Velásquez, dos practicantes de la fe católica que les transmitieron a sus cinco niñas y siete niños los valores de su religión.
Con la guía de sus padres, Inés comenzó desde temprana edad a rezar rosarios en el hogar, asistir a misas dominicales y participar activamente en actividades litúrgicas. Fabiola y Cecilia, dos de las hermanas mayores del hogar antioqueño, se unieron a la Congregación de las Terciarias Capuchinas y marcaron el inicio de una nueva etapa en la vida religiosa de la familia.

A sus 17 años, Inés también decidió integrar la congregación en la que se encontraban sus hermanas para participar en actividades religiosas y curativas llevadas a cabo por la comunidad que tiene presencia en 35 países de América, Asia, África y Europa. Allí, la monja fortaleció su vocación y decidió dedicar su vida a apoyar a poblaciones vulnerables.
“De sus padres y hermanos aprendió, como por ósmosis, el valor de creer, de orar, de servir al prójimo. Una fe, vivida con libertad en lo cotidiano, en lo más simple y sencillo, que supo ir haciendo propia a lo largo de su vida. También heredó una vitalidad, una energía, un genio y un sentido de las cosas poco comunes”, explicó la Congregación de las Terciarias Capuchinas sobre una de sus más célebres integrantes.
La comunidad religiosa reconoce que la rebeldía de Inés y su constante inquietud por las necesidades de las personas le permitió a la religiosa dejar huella con su servicio mediante obras realizadas para apoyar a diferentes poblaciones. De hecho, en el desarrollo de una de esas obras realizadas a miles de kilómetros de su hogar, Inés entregó la vida por sus convicciones.
La muerte de Inés Arango en Ecuador: la entrega de su vida que será reconocida por el papa León XIV
En su labor como misionera, Inés Arango fue designada por las Terciarias Capuchinas para coordinar la llegada de la congregación a territorio ecuatoriano en 1977. La religiosa había esperado más de dos décadas para participar en una actividad de este tipo; por eso, en el corazón de la selva de la Amazonia, inició –sin saberlo– su camino hacia la beatificación.
En el vecino país, Inés se desprendió hasta de su lengua nativa para aferrarse aún más a sus convicciones religiosas. Se integró a la vida diaria de comunidades indígenas aisladas que habían tenido contacto mínimo con el mundo exterior, aprendió sus dialectos, comprendió el origen de sus costumbres e inició su tarea evangelizadora.

Junto al obispo español Alejandro Labaka, quien también será beatificado por el papa León XIV, Inés llevó a cabo múltiples actividades en Ecuador para promulgar la fe católica y defender los derechos de las comunidades indígenas. De hecho, la religiosa alcanzó reconocimiento por levantar su voz por el reconocimiento de pueblos originarios y la defensa de sus territorios ancestrales.
A mediados de 1987, Labaka y Arango fueron atacados por miembros de la comunidad tagaeri-taromenane, quienes habrían relacionado a los religiosos con funcionarios de una compañía petrolera que amenazaba su supervivencia en el territorio. Según los reportes de ese momento, los misioneros murieron de forma violenta tras recibir múltiples impactos de lanzas y flechas.
Los religiosos Alejandro Labaka e Inés Arango, más cerca de los altares.
— Conferencia Episcopal Ecuatoriana (@Confepec) May 22, 2025
El #PapaLeónXIV aprueba el “ofrecimiento de su vida” como vía a la #Santidad. Ambos misioneros entregaron su vida en 1987, lanceados por indígenas no contactados en la Amazonía ecuatoriana. pic.twitter.com/88JmhzNepy
La muerte de la monja colombiana fue considerada por el papa León XIV como una muestra auténtica del ofrecimiento de la vida contemplado en la más reciente vía de beatificación. Por eso, casi cuatro décadas después de su muerte en la selva, la labor de Arango volverá a ser reconocida cuando se convierta oficialmente en la beata número 21 del país.
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