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País

“Yo no los crie”: los que se quitaron el traje de petristas

Mauricio Lizcano, Luis Carlos Reyes, Roy Barreras y Luis Gilberto Murillo.

El sorprendente viraje de los candidatos que hasta hace poco llevaban con orgullo la camiseta oficialista y hoy marcan radical distancia con el presidente. ¿Qué llevó a Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Luis Carlos Reyes y Roy Barreras a tomar este camino?

Por: Armando Neira

De vez en cuando, quienes manejan los hilos del poder en Colombia pronuncian frases que se convierten en sentencias históricas: “Hay que reducir la corrupción a sus justas proporciones”, “solo vamos a cambiar un articulito”, “si soy responsable, no me doy cuenta”, “fue a mis espaldas”, “la política es dinámica”. Esta última describe bien el grito de independencia que hoy proclaman algunos aspirantes a la Presidencia, quienes hasta hace poco afirmaban que se inmolarían si el presidente Gustavo Petro se los pidiera.

Este giro de guion, aunque previsible, ha llegado antes de lo esperado. La lista va en aumento: Mauricio Lizcano, Luis Gilberto Murillo, Luis Carlos Reyes y Roy Barreras intentan convencer al electorado de que no son petristas, ni lo serán, y, ni faltaba más, lo fueron.

Hace unos días, Lizcano, quien fue director del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, Dapre, con oficina contigua a la del presidente en Palacio, y luego su ministro de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones entre mayo de 2023 y enero de 2025, inscribió ante la Registraduría el comité para su candidatura con el movimiento 'Firmes con Lizcano, Colombianismo'.

Tras completar los trámites exigidos, se dirigió a sus seguidores y, sin sonrojarse, declaró que haría trizas una de las principales banderas del presidente Petro: “Vamos a acabar la paz total, que ha sido un total fracaso. Ha aumentado la extorsión, ha aumentado el secuestro, ha aumentado la inseguridad en las regiones”.

La hora de la independencia

Por su parte, el exministro de Relaciones Exteriores, Luis Gilberto Murillo, recurrió a un tono más diplomático. Al oficializar su aspiración en un video publicado a finales de mayo, afirmó que su candidatura será “independiente”, porque no representa a “ningún político”, y añadió: “no soy el candidato de ningún político. Pero soy consciente de que nuestro país necesita y merece un candidato de la gente y diferente”.

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Roy Barreras y Gustavo Petro durante la campaña electoral de 2022 que llevó a la Presidencia al líder del Pacto Histórico.

Luis Carlos Reyes, exministro de Industria y Comercio y extitular de la Dian, quien aspira también a postularse, ha intensificado sus críticas desde su trinchera de X atacando lo que ahora considera inmoral e ilegal en el Gobierno. Tras la alocución del martes en la que el mandatario anunció que expedirá el decreto para convocar a una consulta popular, Reyes escribió:

“Pasar la consulta por decreto se parece a la compra de votos en el Congreso que la Fiscalía le imputa a Bonilla. Es romper las reglas por una ‘buena causa’, y justifica que mañana otros las rompan diciendo que hicimos lo mismo”.

Reyes dejó el Ministerio en marzo, luego de la llegada de Armando Benedetti, actual ministro del Interior y hombre fuerte del Gobierno, y hoy mantiene una guerra sin cuartel con varios de sus antiguos compañeros de gobierno.

Uno de ellos es precisamente Roy Barreras. Quien, por su parte, apenas regresó al país tras su paso como embajador en el Reino Unido se mostró molesto porque un periodista lo llamó “petrista”. El expresidente del Senado, que horas atrás se había abrazado sonriente con Petro en Palacio, respondió:

“Bueno, primero gracias por el epíteto, pero estoy seguro de que, si yo le dijera a usted, por ejemplo, duquista, usted diría: ‘yo no soy duquista’. Yo soy un hombre independiente que votó por Duque en su momento. Entonces, a mí no me diga que soy petrista... A mí no me diga eso”.

La grave equivocación de Petro

En una línea similar, aunque menos tajante, el exministro del Interior, Juan Fernando Cristo, también se desmarcó del presidente por el anuncio del ‘decretazo’ para la consulta popular. Cristo argumentó que esa decisión no corresponde al Ejecutivo, sino a la justicia. También advirtió que es un error monumental.

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El exministro Mauricio Lizcano, al anunciar el inicio del proceso de recolección de firmas para impulsar su candidatura presidencial y presenta frente a la Registraduría Nacional su comité llamado “Firmes con Colombia, Colombianismo”. FOTO: Colprensa - Lina Gasca.

“La decisión sobre la validez jurídica de la votación de la plenaria del Senado que negó la consulta popular no corresponde al Gobierno nacional, sino a la justicia, que ya la revisa en el Consejo de Estado. Se comete una grave equivocación al convocar la consulta”.

Mientras el país asiste con asombro a esta desbandada, la oposición observa con deleite desde el sofá y ayuda a mover en redes sociales lo que en el Pacto Histórico consideran actos de traición.

“¡Vampiros de la política!”, dijo el exgobernador del Magdalena, Carlos Caicedo, refiriéndose a Lizcano. “Chupó del Gobierno que lo acogió con generosidad, contrató a diestra y siniestra, y ahora pretende desmarcarse como si nada. La incoherencia, deslealtad y desagradecimiento no solo son actos miserables, también errores que el pueblo castiga con contundencia. La izquierda necesita firmeza, no oportunismo”.

El común denominador de esta toma de distancia responde a una estrategia política motivada por la desfavorabilidad del presidente Petro, que actualmente supera con creces su nivel de aceptación. Según las encuestas, un 70 por ciento de la población lo desaprueba, frente a un 30 por ciento que lo respalda.

Sin embargo, no deja de sorprender que, en unas elecciones tan fragmentadas —con cerca de 70 aspirantes—, algunos candidatos renuncien al apoyo de un presidente que aún conserva el respaldo de un tercio del país.

Aunque en Colombia los votos no suelen ser transferibles, es arriesgado romper con un mandatario que, pese al contexto crítico, cuenta con una base social y organizaciones que lo siguen con lealtad.

Explicaciones de la ruptura

Esta ruptura puede explicarse también por una campaña saturada de aspirantes, donde cada uno intenta destacarse mediante frases o gestos cada vez más insólitos. En los últimos años, la confrontación, la desinformación y los ataques personales han desplazado a la sensatez y los argumentos centrados en la gestión pública.

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El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego, junto al entonces ministro de Industria y Comercio, Luis Carlos Reyes, en un acto de gobierno en el mes de julio de 2024. FOTO: Colprensa - Catalina Olaya.

Mediáticamente, estas salidas dan resultados. Las frases de Roy y de Lizcano fueron tendencia en las redes sociales y, como dicen los estrategas políticos, eso cuenta porque “lo importante no es que hablen mal de mí, sino que hablen”.

Para sectores del uribismo, empero, “de eso tan bueno no dan tanto”. Interpretan que no se trata de un radical distanciamiento del mandatario y su gestión, sino del nacimiento del “petro-santismo”. Aseguran que, con excepción de Reyes, todos estos aspirantes comparten un pasado común: colaboraron en el gobierno del expresidente Juan Manuel Santos y hoy buscan retomar una narrativa de centroizquierda.

Incluso dicen que después de Lizcano, Roy y Murillo saltarán más patos a estas aguas. Algunos de ellos, consideran, esperan el momento oportuno para lanzar sus candidaturas, evitando así la sobreexposición. Todos intentan posicionarse como una alternativa de centro, alejados de la izquierda radical que representa el Gobierno actual, marcada por un choque institucional y el irrespeto por las decisiones de las demás ramas del poder público.

El objetivo de estos aspirantes es generar la percepción de que son la única alternativa viable para que la izquierda conserve el poder, tras lo que consideran una oportunidad histórica desperdiciada.

Quien logre proyectarse como el candidato del espectro 'petro-santista' partiría con ventaja dentro del voto de izquierda. Algunos especulan con que Roy podría capitalizar ese espacio.

Petro no da el guiño a su sucesor

El presidente Petro parece consciente de esta realidad. Por eso, no ha promovido ni parece querer un candidato de su círculo cercano. En Palacio aceptan este relato con resignación al considerar que, en una campaña presidencial, pocos se declaran “oficialistas”, y menos aún si el gobierno es impopular. Y más con este, que, según su lectura, todo mundo se la ha pasado dándole palo.

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El entonces canciller Luis Gilberto Murillo durante en las relaciones bilaterales entre Colombia y Estados Unidos por el cruce de trinos entre los presidentes Gustavo Petro y Donald Trump. FOTO: Colprensa - Cristian Bayona.

Por eso, todos apuntan a lo mismo: distanciarse de Petro, Y lo intentarán pese a haber votado por él y respaldado activamente su campaña. La razón es clara: el petrismo, por sí solo, no puede volver a ganar una elección. Esto obliga a los candidatos a buscar votos en el incierto centro político.

Se da, además, una circunstancia inédita: mientras algunos proclaman su independencia, otros, como Gustavo Bolívar y Susana Muhamad, a pesar de su fidelidad y amor incondicional hacia Petro, han sido relegados. El presidente ha desvalorizado incluso a Bolívar, quien mejor marca en las encuestas.

El presidente, un auténtico animal político, sabe que Bolívar no cuenta con suficiente respaldo. Pesa el fracaso de su campaña a la Alcaldía de Bogotá, donde no solo perdió con Galán, sino que fue derrotado en varias localidades por los demás aspirantes.

Así, es comprensible que quienes alguna vez llegaron al Palacio de la mano de Petro hoy busquen marcar distancia. Las razones son varias: el 'cambio' prometido no se concretó, la paz total no dio resultados, las reformas sociales no prosperaron, la corrupción persiste y los escándalos son frecuentes.

3.000 millones en maletas

Uno de los más graves es el de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo, UNGRD, que involucra al exministro de Hacienda Ricardo Bonilla y al exdirector de la Presidencia, Carlos Ramón González, quienes están a un paso de la cárcel. Y, según la Fiscalía, César Manrique, director de Función Pública y también cercano al presidente, se habría llevado para su casa más de 3.000 millones de pesos en maletas.

A ello se suma el desborde institucional del presidente en el caso de la consulta popular, lo que debilita aún la posibilidad de salir en estos momentos a defender su liderazgo. En este escenario, es difícil que alguien aspire al poder reivindicando ese legado.

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Gustavo Bolívar, durante su posesión como director del Departamento de Prosperidad Social, DPS, en un acto que fue dirigido por el presidente Gustavo Petro, en marzo de 2024. FOTO: Presidencia - Joel González.

¿Cómo se percibe este distanciamiento de estos aspirantes a la presidencia dentro del Pacto Histórico (PH)? “Estamos frente a candidatos que no provienen realmente del proceso original del PH. No han estado en la trayectoria de las izquierdas ni del progresismo. Su vinculación con el proyecto de cambio es coyuntural”, señala Gabriel Becerra, representante a la Cámara por Bogotá.

En el Pacto consideran natural que la llegada de estos personajes a la campaña respondiera a intereses concretos hoy ya superados. Mantenerse identificados con el proyecto de cambio, afirman, no suma electoralmente. Para algunos, esto es oportunismo; para otros, simple pragmatismo.

Desde esta coalición aseguran que su apuesta es estar con quienes tienen una identidad programática clara, no con aliados circunstanciales. Eso explica el comportamiento de varios de los ahora desmarcados.

Una apuesta arriesgada

Eso sí, la apuesta de Lizcano, Roy y compañía es arriesgada, porque, aunque el Gobierno tenga baja aprobación, el Pacto cuenta con una organización sólida que podría resultar más efectiva que campañas individuales aún en construcción. “Amanecerá y veremos”, dicen en esta colectividad.

La estampida del círculo cercano al presidente coincide con una semana en la que el exministro Álvaro Leyva Durán otra extensa carta -esta tiene 15 páginas- a Petro. “Me dirijo a usted esta vez con mayor pesar. Aún más, lo hago con profunda tristeza”, escribió. Y añadió: “Usted está mal. Muy mal. Ya no se mide. Perdió los estribos. Y lo sabe”.

“Si usted, Gustavo Petro, hubiera sabido en su momento que yo, su ministro de Relaciones Exteriores, padecía la enfermedad de la que usted es hoy víctima, ¿me habría dejado a cargo de tan importante cartera?. El golpe de Estado al cual usted tanto le teme es un autogolpe que usted quisiera dar, descalabrando la nación y arrasando con las instituciones”.

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Juan Fernando Cristo, exministro del Interior y director del partido político En Marcha. FOTO: Colprensa - Mariano Vimos.

Pocos días antes, la ministra de Justicia, Ángela María Buitrago, también salió del Gobierno, expresando su inconformidad con la forma en que se están manejando algunas decisiones desde Palacio. Ya a nadie sorprende que el que se va empieza a sacar los trapos sucios. ¿Entonces por qué no habrían de hacerlo líderes que se va a jugar su futuro en las urnas?

Una 'tusa' muy dolorosa

Paradójicamente, y en medio de su dolorosa 'tusa', el más leal sigue siendo Bolívar que, además de declararle su amor al presidente en un consejo de ministros televisado, ahora salió a defenderlo por lo que calificó como una campaña sucia:

“Los convoco a mover sus oficinas de comunicaciones para que muestren todo lo que se ha hecho. Salgan a desmentir con pruebas a quienes, por su adicción al poder, son capaces de mentirle a la ciudadanía sin sonrojarse. Salgan a defender la obra de gobierno sin ambages, sin tibiezas, con decisión”.

Sus palabras, sin embargo, fueron opacadas por el sonoro golpe sobre la mesa dado por la también aspirante presidencial Claudia López:

—Si usted pidió apoyar a Petro y al cambio que él proponía, ¿por qué deberíamos confiar en usted ahora?

—Yo no pedí que votaran por Petro, yo no pedí que votaran por nadie. Di mi voto porque creía en el cambio, respondió de manera vehemente.

El cambio no llegó, y ahora muchos petristas intentan quitarse ese traje frente a un presidente que, en materia de lealtades, tampoco ha sido ejemplar. Parodiando una de sus frases más conocidas, él podría responder: “Yo no los crie”.

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