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País

Acuerdo de paz con Digno Palomino y alias Castor, ¿la esperanza de las autoridades de Barranquilla y el Atlántico para recuperar la seguridad?

Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor, y Digno Palomino.

Las autoridades anunciaron con optimismo el inicio de las conversaciones bajo la Ley de Paz Total. Investigadores creen que el impacto podría ser gradual.

Por: Rainiero Patiño M.

Barranquilla y su área metropolitana viven bajo el miedo. Los actuales índices de los principales delitos evidencian una situación delicada en la seguridad de la ciudad y en muchos de los principales municipios del departamento del Atlántico. En medio de esa reconocida crisis, dos nombres se han convertido en un lugar común cuando se trata de buscar responsables: Digno Palomino y Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor, los líderes de las bandas criminales Los Pepes y Los Costeños, respectivamente.

De ahí que el anuncio de que Palomino y Castor hayan manifestado su intención de acogerse a la ley, se ve como la esperanza de un posible un impacto positivo en la reducción de delitos en el Atlántico y, especialmente, en el área metropolitana de Barranquilla.

Según Eduardo Verano, gobernador del Atlántico, el anuncio es optimista porque “representaría una reducción del 86 por ciento en los homicidios que ocurren en esta zona del país”, como resultado del enfrentamiento entre Los Pepes y Los Costeños.

En el caso de las extorsiones, según el gobernador, desaparecerían “porque estas dos bandas concentran el 100 por ciento de este delito que es muy preocupante en el Atlántico por el impacto que tiene en la seguridad ciudadana y la economía“.

Las cuentas de Verano, según investigadores como el profesor Luis Fernando Trejos, son poco realistas, porque cree que en caso de que se llegue a concretar un acuerdo entre las bandas criminales, se daría una disminución de delitos de manera gradual y no inmediata. “En el caso de la extorsión, quizás sería parte del diálogo el próximo año, no creo que enseguida”, explica, el profesor sobre uno de los principales delitos que se registran en la ciudad.

De todas maneras, Trejos ve el anuncio con optimismo y como una esperanza para mejorar la seguridad porque, en su opinión, la evidencia señala que a pesar de los esfuerzos institucionales no ha sido posible desmantelar esos dos grupos. “Lo mismo sucede en las demás ciudades del país, donde la criminalidad no ha podido ser derrotada desde finales de la década de 1980, ni siquiera en Bogotá. En el mejor de los casos se reduce su capacidad”, explica.

Aunque no es nueva la crisis, la situación de riesgo empeoró en Barranquilla por el surgimiento de estructuras criminales como Los Pepes, a finales de 2021, al mando de Digno Palomino, que nació de las disputas internas entre este y Jorge Eliécer Díaz Collazos, alias Castor, por el mando de Los Costeños.

De manera casi que simultánea se vivió una disputa en el interior de Los Rastrojos, que los dividió en Rastrojos Costeños y Rastrojos Caleños. Los vencedores fueron Los Rastrojos Costeños, que consolidaron su poderío y terminaron llamándose Los Costeños.

Los avances

En estos momentos, Palomino se encuentra recluido en la cárcel La Picaleña, de Ibagué, y tuvo que ser trasladado en los últimos días después de sufrir un ataque a cuchillo. Y alias Castor está en la cárcel de máxima seguridad de Cómbita.

Los primeros anuncios del posible diálogo entre las bandas destacan avances importantes en el inicio de la caracterización de las estructuras criminales, proceso que ha sido liderado por el Ministerio de Defensa, la Policía Nacional y la Dirección Nacional de Inteligencia.

El objetivo de esta caracterización es identificar cuántas personas integran los grupos y cuál es su situación legal, lo que es clave para definir la oferta institucional que se les brindará en temas como educación, vivienda y empleo.

La responsabilidad de la oferta institucional será compartida entre Gobernación del Atlántico, la Alcaldía de Barranquilla y ministerios como Educación, Vivienda y Prosperidad Social. Otro dato relevante, según las primeras informaciones, es que la mayoría de los integrantes de estos grupos son jóvenes, lo que refuerza la necesidad de una respuesta con enfoque social y de oportunidades.

El marco del diálogo

El proceso entre Los Pepes y Los Costeños hace parte de la Ley de Paz Total, lo que obliga a la participación del Gobierno nacional representado por el Ministerio de Defensa y la Oficina del Alto Comisionado para la Paz.

La Gobernación del Atlántico y la Alcaldía de Barranquilla han trabajado de forma articulada durante seis meses para estructurar la mesa, asumiendo un rol activo en la logística y el acompañamiento territorial.

La Gobernación del Atlántico señaló que la primera carta fue enviada el 31 de marzo de 2025, por medio de la cual se solicitó información y orientación sobre el proceso a las instituciones correspondientes. La segunda fue enviada el 8 de abril, para solicitar la manifestación de voluntad de diálogos por parte de las dos cabecillas de estas estructuras criminales.

De la primera parte del proceso también han participado equipos de gremios, la academia y la iglesia, para tratar de hacer los acercamientos de rigor con los grupos.

Verano explicó que todavía no están claras las posibles exigencias de parte de los líderes de las bandas para un posible acuerdo, pero que seguramente se va a necesitar de la presencia del Gobierno nacional para discutir los temas de carácter judicial, “que tienen carácter de exoneraciones, permisos o cuestiones que nosotros no manejamos”.

“Uno dialoga con quien tiene problemas. Lo digo por las críticas que escuchábamos que por qué vamos a sentarnos a negociar si esas personas están por fuera de ley. Precisamente, uno tiene que sentarse a negociar con quienes no son amigos. Y de esa manera es que se construye el diálogo y se construye el proceso donde lo llevan a una etapa superior”, agregó Verano.

La próxima meta, según él, es llevar el proceso hacia un marco formal, ordenado y con capacidad real de generar transformaciones en los territorios afectados por la violencia.

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