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País

“El caso de Uribe puede ser un punto de inflexión para construir un acuerdo nacional”: Iván Cepeda

Iván Cepeda, senador del Pacto Histórico.

El senador de izquierda le dice a CAMBIO que, si este lunes la jueza Sandra Heredia decide condenar al expresidente Álvaro Uribe Vélez, surge una oportunidad para “iniciar una nueva etapa de reconciliación entre todos”. Insiste en que no lo motiva la “venganza”, sino que prevalezca la “verdad”, piedra fundamental de una sociedad democrática.

Por: Armando Neira

Este lunes, la jueza 44 penal del Circuito con función de Conocimiento, Sandra Liliana Heredia Aranda, dictará sentencia en el caso que se le sigue al expresidente Álvaro Uribe Vélez por los cargos de fraude procesal y soborno en actuación penal, ambos en concurso homogéneo (es decir, de manera reiterada), y soborno simple, en calidad de determinador. Es decir, determinará si el expresidente es declarado inocente o culpable.

Será el cierre de un proceso que se inició en 2012, cuando el entonces representante a la Cámara por el Polo Democrático Alternativo, Iván Cepeda, realizó un debate en el Congreso en el que presentó presuntos nexos entre paramilitares y Uribe, el líder político más influyente en la historia reciente de Colombia.

En diálogo con CAMBIO, el dirigente de izquierda rememora los antecedentes, la trascendencia del caso y lo que puede implicar este proceso para el país, llamado el 'juicio del siglo'.

CAMBIO: ¿Cómo vive usted estas horas previas a la decisión de la jueza Sandra Heredia?

IVÁN CEPEDA: Con tranquilidad y convicción. Este proceso ha sido largo y lleno de vicisitudes, lo que nos ha preparado para todos los escenarios. Por supuesto, esperamos una condena, pero estamos listos para asumir, con respeto, acatamiento y argumentos, la fase que venga.

CAMBIO: Vamos al origen de esta situación jurídica, que tiene enormes efectos políticos. Este caso se inició en 2012, cuando usted era representante a la Cámara, ¿cierto?

I. C.: Así es. El caso tiene su raíz en entrevistas que realicé en dos cárceles, Itagüí y Cómbita, a dos internos que afirmaron haber pertenecido a un grupo paramilitar surgido en el corregimiento de Providencia, municipio de San Roque, más exactamente en la hacienda Guacharacas, entonces propiedad de los hermanos Álvaro y Santiago Uribe Vélez. Fue en esa hacienda donde también fue asesinado su padre.

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“Sí me sentaría a conversar con Uribe. A lo largo de estos años he tratado con personas y grupos de poder que han estado en la orilla contraria a la mía, y he aprendido a tejer diálogos. He sido negociador de paz, y mi disposición es al diálogo”: Iván Cepeda. FOTO: Colprensa.

CAMBIO: Lo que usted acaba de describir es una síntesis de lo que ha sido la violencia en Colombia. Uribe está acusado actualmente, pero su padre fue asesinado, así como el suyo, senador Cepeda. ¿Qué reflexión le deja este ciclo de violencia?

I. C.: Que necesitamos llegar a la verdad. Parte de la repetición casi eterna de la violencia radica en que no hemos esclarecido los hechos. Las víctimas merecen verdad, reconocimiento y justicia, pero esa justicia no puede ser asumida por mano propia. Y ese, precisamente, es el tema de fondo en este juicio.

CAMBIO: Vayamos a la hacienda Guacharacas. ¿Qué ocurrió allí según lo que le contaron testigos como Juan Guillermo Monsalve?

I. C.: Está probado que en ese pequeño pueblo de Antioquia, Providencia, existió un grupo paramilitar a mediados de la década de 1990, cuando Álvaro Uribe Vélez era gobernador. Paralelamente, operaba una empresa de seguridad Convivir, a la que él entregó licencia. Ese grupo terminó llamándose Bloque Metro.

CAMBIO: La acción criminal más conocida del Bloque Metro se concentró en Medellín. ¿Este grupo era diferente?

I. C.: Así es. Era su expresión rural, que fue deliberadamente ocultada. Incluso su existencia se intentó borrar del sistema de Justicia y Paz. Uno de los fiscales encargados de esclarecer la historia del Bloque Metro en la zona rural está hoy investigado por haber intentado, presuntamente, eliminar esa historia.

CAMBIO: En 2012 usted era representante a la Cámara y Uribe ya había terminado dos mandatos consecutivos (2002-2006 y 2006-2010), en los que fue elegido en ambas ocasiones en primera vuelta, y era una figura política muy popular. ¿Qué sintió al enfrentarse a alguien con tanto poder?

I. C.: Sí, Uribe tenía un poder e influencia enormes, pero por múltiples circunstancias de mi vida política, familiar y personal, yo ya estaba curado de espantos. En 2012 habían transcurrido 16 años desde el asesinato de mi padre y de muchos líderes de la Unión Patriótica. Sobreviví, como otros, a un genocidio político. Eso es un antídoto contra cualquier temor. Y yo sentía que estos hechos debían ser esclarecidos judicialmente.

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“Parte de la repetición casi eterna de la violencia radica en que no hemos esclarecido los hechos (el asesinato del padre del expresidente Uribe y el asesinato del senador de izquierda). Las víctimas merecen verdad, reconocimiento y justicia, pero esa justicia no puede ser asumida por mano propia. Y ese, precisamente, es el tema de fondo en este juicio”: Iván Cepeda. FOTO: Colprensa.

CAMBIO: Su padre, también senador, Manuel Cepeda, fue acribillado por paramilitares en una calle de Bogotá. ¿Usted ya había superado ese dolor? ¿Qué quería?

I. C.: Lo que siempre he querido: la verdad de ese genocidio político.

CAMBIO: ¿Cómo reaccionó el expresidente Uribe a su debate como representante a la Cámara?

I. C.: Después del debate, en marzo de 2012, Uribe me denunció penalmente por supuestamente manipular testigos y exceder mis funciones como congresista.También hubo una acción disciplinaria en la Procuraduría y una solicitud de pérdida de investidura. Así que el enfrentamiento judicial ya era bastante tenso.

CAMBIO: Pasó el tiempo y, en 2014, Uribe ya era senador del Centro Democrático, con una lista que, demostrando su apoyo político, logró una veintena de escaños. En ese momento, usted realizó otro debate, frente a frente, en el que mencionó los posibles vínculos de Uribe con los paramilitares.

I. C.: Sí. Entre ambos momentos pasaron cosas significativas. Con el defensor de derechos humanos Jorge Rojas escribimos A las puertas del Ubérrimo, sobre la historia de esa hacienda y su entorno. Ya se habían dado los juicios de la parapolítica, incluido el de su primo Mario Uribe, y las extradiciones de jefes paramilitares. El presidente Gustavo Petro, en ese momento senador, también sacó a la luz, desde el Congreso, revelaciones que el país no conocía. Con Piedad Córdoba viajamos a Estados Unidos a entrevistar a Salvatore Mancuso, 'Don Berna' y 'El Tuso' Sierra, y ellos nos dieron más elementos.

CAMBIO: Usted presenta ese material en el Congreso. Uribe se indigna y lo denuncia ante la Corte Suprema de Justicia…

I. C.: Sí. Uribe amplió su denuncia y empezó a aparecer una cascada de testigos promovidos por intermediarios como el abogado Wilser Molina, quien luego fue alcalde de Amagá. Él jugó un papel similar al de Diego Cadena después: conseguir testimonios en mi contra y presentarlos ante la Corte.

CAMBIO: En un momento usted dijo que el expresidente Uribe tenía una relación con Luis Carlos Molina Yepes, socio de personas vinculadas al narcotráfico.

I. C.: Sí, ese es uno de los hechos que provocó precisamente la reacción airada del expresidente el 17 de septiembre de 2014, cuando llevé a cabo ese debate en el Senado. Esa mañana, antes de que comenzara el debate, el periódico El Espectador ya había publicado uno de los documentos del debate, un certificado de la Cámara de Comercio en el cual constaba que la empresa llamada Confirmesa, uno de cuyos directivos era el señor Molina, también tenía en su junta directiva al doctor Álvaro Uribe Vélez. Y el asunto es que este señor Molina estaba seriamente implicado en el cartel de Medellín y en hechos tan graves como el asesinato del entonces director de El Espectador, Guillermo Cano.

CAMBIO: ¿Y también se mencionaron a los hermanos Gallón Henao, involucrados en el asesinato del futbolista Andrés Escobar?

I. C.: Sí, esos hechos también se han discutido intensamente en los debates y en este juicio.

CAMBIO: Pero todos estos nexos son negados por el expresidente Uribe.

I. C.: Hay una persistente negación de esa relación, pero yo creo que es innegable. Existen evidencias de tratos comerciales con el clan de los Gallón Henao. Es difícil de creer que, en un pueblo tan pequeño como Providencia, donde todos ellos en algún momento se movieron, los hermanos Uribe no tuvieran relación con estas personas. Además, a pocos kilómetros de Providencia está Amalfi, otra población en la que hubo poderosos clanes paramilitares, como los hermanos Castaño.

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“(Creo en la jueza Sandra Heredia) sin lugar a dudas. Ella lo ha demostrado en todos los momentos con una actuación absolutamente rigurosa tanto hacia las víctimas y nuestros apoderados como hacia la Fiscalía y la defensa. Ha evitado tomar los caminos fáciles y, como jurista ejemplar, ha tomado decisiones difíciles para garantizar los derechos de las partes y la posibilidad de que haya justicia y verdad”: Iván Cepeda. FOTO: Colprensa.

CAMBIO: Finalmente, llegamos a la etapa actual del juicio. La defensa del expresidente anunció más de 100 testigos, pero solo presentó 57. Al final, todo fue algo atropellado…

I. C.: Hubo dos intentos de preclusión, campañas de desprestigio, denuncias en mi contra incluso en Estados Unidos, pero ya el país necesitaba que el juicio concluyera. La estrategia de dilación no funcionó más.

CAMBIO: El expresidente Uribe reitera por todos los medios que es inocente y que fue “entrampado”. ¿Qué opina usted?

I. C.: Ese argumento es inaceptable. Se demostró que Diego Cadena, el 'abogángster', como él mismo se hace llamar, ofreció sobornos, manipuló pruebas y presentó textos redactados por él mismo. Grabaciones como las de Monsalve muestran ofrecimientos. Decir que Uribe no sabía nada contradice lo que se conoce de su estilo de liderazgo: es meticuloso, detallista, supervisa todo. Es imposible que no supiera o no lo hubiera ordenado.

CAMBIO: En todos estos años, ¿usted nunca pensó en tirar la toalla?

I. C.: Jamás. Este es un proceso trascendental, por la justicia y por las víctimas.

CAMBIO: ¿No hay en usted un deseo de venganza?

I. C.: No. Esto no es un pleito personal. Lo he dicho muchas veces: no tengo animadversión contra Uribe, ni una enemistad que hayamos cultivado durante años. No tengo en absoluto ningún sentimiento de odio contra Álvaro Uribe. Solo quiero que se conozca la verdad.

CAMBIO: ¿Cree en la jueza Sandra Heredia?

I. C.: Sin lugar a dudas. Ella lo ha demostrado en todos los momentos con una actuación absolutamente rigurosa tanto hacia las víctimas y nuestros apoderados como hacia la Fiscalía y la defensa. Ha evitado tomar los caminos fáciles y, como jurista ejemplar, ha tomado decisiones difíciles para garantizar los derechos de las partes y la posibilidad de que haya justicia y verdad.

CAMBIO: Hay dos escenarios. El primero: que absuelvan al expresidente Uribe. ¿Qué hará usted?

I. C.: Acataremos y respetaremos la decisión, y también la estudiaremos con cabeza fría. Haremos un llamado a la serenidad y a la deliberación democrática. Y actuaremos jurídicamente.

CAMBIO: Y el contrario: que la jueza decida que el expresidente Uribe es culpable. ¿Qué hará?

I. C.: Sería una oportunidad para abrir una discusión útil para la sociedad colombiana, incluso para explorar mecanismos de justicia restaurativa. Uribe ha tenido un rol determinante en la historia del país, y esclarecer hechos a cambio de beneficios jurídicos podría ser viable. Lo más importante sería iniciar una nueva etapa de reconciliación entre todos.

CAMBIO: ¿Y las consecuencias políticas? ¿Esto puede fracturar más al país o permitir un proceso de reconciliación?

I. C.: Ojalá sirva para lo segundo. No debe verse como venganza. Debe ser un punto de inflexión para construir un acuerdo nacional.

CAMBIO: ¿Estaría dispuesto a sentarse a conversar con Uribe?

I. C.: Sí. A lo largo de estos años he tratado con personas y grupos de poder que han estado en la orilla contraria a la mía, y he aprendido a tejer diálogos. He sido negociador de paz, y mi disposición es al diálogo.

CAMBIO: ¿Para iniciar una nueva etapa?

I. C.: Durante estos años del gobierno del Pacto Histórico, y con el presidente Petro, hemos insistido mucho en la necesidad de hacer un acuerdo nacional. Creo que este puede ser un elemento, si esa es la dirección que toman las cosas, para incentivar ese acuerdo.

CAMBIO: ¿Y cómo funcionaría? ¿Cuál sería la mecánica?

I. C.: Más que proponer una ruta específica, haría un llamado a hacer un alto en el camino y reflexionar. Si hay voluntad, disposición y resolución para hacerlo, lo demás será relativamente sencillo. El problema no son los mecanismos ni los códigos legales, sino las decisiones políticas y éticas que tomen los actores involucrados en este debate.

CAMBIO: Un caso reciente que benefició a Uribe fue la absolución de su hermano Santiago Uribe. ¿Esa decisión puede incidir en la de este lunes?

I. C.: La jueza solo tendrá en cuenta lo que ocurrió dentro de este juicio. Ella ha sido clara en eso.

CAMBIO: Y el otro elemento, que muestra el poder de penetración que alcanzaron los 'paras', es la condena contra Chiquita Brands por su apoyo a las Convivir y a los grupos paramilitares. ¿Influirá en la decisión de la jueza?

I. C.: Como he dicho, la jueza ha sido clara y, como corresponde a la ley 906 de 2004 y al juicio oral, los únicos elementos que harán parte de su análisis serán los presentados en este. Ella lo ha reiterado varias veces: todo lo que ocurre por fuera del proceso —el ambiente mediático, las redes sociales, las presiones— no forma parte de su raciocinio. Como operadora judicial seria y rigurosa, solo tendrá en cuenta lo que ha visto y lo que le consta dentro del juicio.

CAMBIO: Senador Cepeda, ¿qué reflexión hace de todos estos relatos que vuelven a salir a la luz relacionados con Santiago Uribe, la decisión sobre Chiquita Brands, La Escombrera y el caso de Álvaro Uribe? ¿Qué significan para la historia del país?

I. C.: Esto es fundamental para construir la base de una democracia más profunda, un respeto real por la ley, la construcción de la paz y, sobre todo, la verdad. La verdad es la piedra angular sobre la que se construye cualquier sociedad en la que primen las relaciones libres y democráticas.

CAMBIO: En cualquier caso, al expresidente Uribe no se le va a dictar sentencia por toda esta historia. En caso de una condena, ¿por qué delitos precisos podría ser condenado?

I. C.: Por tres delitos en condición de determinador: fraude procesal en concurso homogéneo, soborno en actuación penal también en concurso homogéneo y soborno simple.

CAMBIO: Una reflexión final, senador Cepeda: ¿qué ha significado todo este proceso para usted?

I. C.: Ha sido una defensa digna de mi integridad, de la justicia y de las víctimas. En Colombia, a diferencia de otros países, un sector influyente del poder judicial ha cumplido un papel fundamental en la defensa de la democracia. Y, muy importante, muchas mujeres juristas han demostrado gran rectitud y valentía en este proceso. Esa es una de las construcciones más valiosas que tenemos como sociedad.

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