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País

Militarizar Bucaramanga: la discutida iniciativa del alcalde Beltrán

Desde esta semana, hombres de la Policía Militar patrullan las calles de Bucaramanaga.

Unos 86 miembros de la Policía Militar hacen presencia en seis comunas del área metropolitana. ¿De qué se trata esta estrategia?

Por: Rainiero Patiño M.

Bucaramanga, como otras capitales del país, vive una difícil situación de inseguridad. Hasta ahora las acciones tomadas por las autoridades locales parecen insuficientes para garantizar la tranquilidad de la ciudadanía. Como medida para intentar cambiar la situación, el alcalde Jaime Beltrán anunció la llegada de dos pelotones de Policía Militar asignados a la Quinta Brigada del Ejército: un grupo de 86 hombres que incluye a un oficial y seis suboficiales.

Desde el miércoles, los uniformados patrullan las calles de la ciudad. Sobre todo, en áreas como las comunas 1, 2, 3, 5, 14 y 15, zonas de acceso a la ciudad. Según el alcalde, con esta medida se busca un fortalecimiento estratégico y hacer mayores operativos en los barrios en donde las autoridades tienen identificadas actividades de microtráfico y disputas entre estructuras criminales.

La llegada de estos hombres se da en medio de un convenio de la alcaldía de la ciudad para reforzar esos puntos críticos que también registran mayor presencia de delincuencia o número de hurtos. Estos hombres serán designados al apoyo de seguridad en esos diferentes puntos, con acciones sobre las 'ollas' de microtráfico, operativos de migración y allanamientos.

La medida del alcalde también se da en medio de sus críticas a los anuncios de la nueva política de Paz Total del Gobierno nacional, porque, desde su visión, no se puede seguir premiando a los delincuentes y debilitando la fuerza pública.

“¿Hay algún pacto que se haya hecho o cumplimiento de algún convenio?, son las preguntas que quedan el aire y queremos que el Gobierno responda, porque es un despropósito, para alcaldes y gobernadores, fiscalía, que estemos poniendo el pellejo saliendo a la calle capturando delincuentes, cuando hoy los vamos a premiar quitándole hasta el 70 por ciento de las penas. Es un mal mensaje para el país”, señaló Beltrán.

Esta semana, el alcalde Beltrán también dirigió unas palabras directas cuestionando la gestión del presidente Gustavo Petro. “Pronto cesará la horrible noche”, señaló en un evento de reconocimiento a las fuerzas militares y policiales, minutos antes de la conmemoración del 20 de julio.

El presidente de la República le respondió a Beltrán a través de su cuenta de X, diciendo que convocaría a una manifestación en Bucaramanga de respaldo a a las reformas sociales, por un trato digno a las y los trabajadores y por una gran reforma agraria. Y le recordó, además, que su gobierno hizo “la sede universitaria más linda de Colombia en la Universidad Industrial de Santander”, su proyecto del tren en el Magdalena Medio y su programa de protección a las fuentes de agua del páramo de Santurbán.

En un mensaje complementario, Petro fue más duro y no solo confirmó la convocatoria, sino que dijo: “el nororiente colombiano en Bucaramanga… No más tiranía, no más gobernanza paramilitar. Los comuneros enseñaron la ruta: Democracia y Libertad. Los espero”.

Otra visión

Julio Acelas, coordinador del Observatorio Ciudadano en Santander, cree que la situación de la ciudad y su área metropolitana es muy difícil y que la percepción de seguridad se ha incrementado, básicamente, por la disparada del sicariato y del homicidio.

El analista piensa que pese a los anuncios positivos por resultados de operativos, como incautación de droga y desmantelamiento de bandas, el problema no mejora. “Por ahí no es. Hay un sesgo en el sentido en que la inseguridad la generan los muchachos que consumen en los parques y los venezolanos. La alcaldía ha centrado ahí el foco y ese no es el origen de la inseguridad”, explica Acelas.

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Para el investigador, aunque las cifras de hurtos han disminuido, no se sabe si se debe a un subregistro de las denuncias por la poca confianza de la gente en los procesos judiciales y en las autoridades. “El escenario es difícil. Además, hay mucha inestabilidad institucional porque el alcalde en cualquier momento puede ser destituido por el Consejo de Estado”, señala, al referirse a una demanda que tiene el alto tribunal por una posible anulación de la elección del mandatario local.

Sobre la llegada de los nuevos policías militares, el analista señala que de entrada el hecho se puede ver como positivo, porque ayuda al pie de fuerza, pero, por más información que tenga, su misión no es la prevención que es una de las grandes falencias de las recientes alcaldías.

“El foco se centra en la represión, en control de delitos, motos, drones, tecnología, logística, infraestructura, pero en tema de prevención no hay nada. Creo que es uno de los grandes vacíos que hay. Sumado al tema de los recursos, que por los constantes enfrentamientos del alcalde con el Gobierno nacional, lo que hace que no se apoyen las iniciativas”, explicó el director del observatorio.

Para Acelas, finalmente, es importante la discusión que se van a dar sobre los nuevos lineamientos de la política de Paz Total, con el que, dice, podrían quedar en libertad los líderes de algunas peligrosas bandas. Además, cree que el problema de fondo está en las acciones sociales sobre el gran número de jóvenes de la ciudad que han encontrado un sustento económico en las actividades ilícitas de esas bandas.

Una lectura reciente

En su informe más reciente, el programa Bucaramanga Metropolitana Cómo Vamos presentó un análisis específico sobre la seguridad y la convivencia ciudadana. El reporte muestra un análisis sobre los principales delitos en el área metropolitana, como violencia interpersonal, presuntos homicidios y hurtos a personas, con base en cifras oficiales de medicina legal y la Policía Nacional para el periodo 2019-2024 y los datos preliminares del primer semestre de 2025.

El balance de 2024 señaló que en 2024 se registró una reducción del 15 por ciento en casos de violencia interpersonal, pero los homicidios aumentaron un 13 por ciento, siendo esta la cifra más alta desde 2019. En el caso de los hurtos a personas, estos disminuyeron en un 29 por ciento.

Sobre los primeros cinco meses de 2025, la cifras mostraron una tendencia positiva, la violencia interpersonal tuvo una disminución de 2 por ciento, los homicidios bajaron un 6 por ciento y el hurto a personas un 27 por ciento menos.

El informe muestra que Bucaramanga concentra las tasas más altas en los tres indicadores delictivos en el área metropolitana. Las riñas representan la principal causa de violencia interpersonal y homicidios. Además, los delitos tienden a concentrarse en fines de semana y horas nocturnas.

Las comunas Cabecera del Llano, Oriental, San Francisco, Centro y La Concordia, en Bucaramanga concentraron el 71 por ciento de los hurtos, un patrón que se mantiene y aumenta desde hace más de cinco años.

Para los investigadores, el uso de armas en homicidios y la aparición del sicariato como categoría en los registros que hace medicina legal reflejan una posible mutación en las dinámicas del crimen urbano. De ahí que para algunos líderes de la sociedad civil, la simple militarización no sea vista como una solución integral.

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