
Las peleas internas en el alto Gobierno sacuden la Casa de Nariño
Alfredo Saade, Carlos Carrillo, Eduardo Montealegre, Otty Patiño, Juliana Guerrero y Angie Rodríguez.
Las disputas entre Alfredo Saade y Carlos Carrillo, Eduardo Montealegre y Otty Patiño, Juliana Guerrero y Angie Rodríguez, entre otras, marcan un rumbo incierto para las políticas del presidente Gustavo Petro en vísperas del inicio del último año de su gobierno. Análisis.
Por: Armando Neira
Las luchas internas por el poder, las traiciones y las conspiraciones han sido los factores que más han afectado la marcha del denominado 'gobierno del cambio'. Así lo afirma el propio presidente Gustavo Petro, quien incluso utilizó un término más fuerte para definir lo que observa en el círculo que lo rodea: vendetta, una palabra que evoca una venganza sangrienta y prolongada, comúnmente asociada a la mafia por influencia del cine y la literatura.
“Aquí hay venganza por doquier y yo la estoy sufriendo. Vendetta social, política y entre nosotros”, declaró el martes 15 de julio en un consejo de ministros televisado. “El mayor problema de este Gobierno es la pelea a muerte, donde se ataca a las personas, especialmente entre las mujeres (…) Sé que mañana recibiré críticas por decir esto, pero aquí todos sabemos cómo son las cosas. Paso el 80 por ciento de mi tiempo en la Presidencia atendiendo conflictos internos, especialmente entre mujeres”, dijo Petro.
Petro vs. Márquez
Claro está que el propio Petro relató, también en esa reunión, que él es uno de los protagonistas de las luchas internas. En su caso, contra la vicepresidenta Francia Márquez. De hecho, él mismo expuso los antecedentes de esta ruptura:
“Y hablando de igualdad, ministro de la Igualdad (Carlos Rosero), lo que hay es una pelea interna en el Ministerio de la Igualdad. Usted me está sacando a los funcionarios que en Bogotá Humana demostraron, a riesgo de sus vidas —porque tuvieron que exiliarse y prostituirse en París—, su lucha”, expresó en referencia a Juan Carlos Florián Silva y Amaranta Hank, quienes se han dedicado al entretenimiento para adultos.

A continuación, Petro expresó su molestia por la postura de Márquez frente a estos dos nombramientos: “A mí nadie, por el hecho de ser negro, me dice que hay que excluir a un actor pornográfico que creó un sindicato de trabajadores en París”.
El mandatario recordó un episodio vivido en 2023, durante una visita oficial a Francia, en la que, según él, se reunió con trabajadores sexuales organizados en sindicatos: “Estuve con actores porno hablando de Karl Marx (...) para quienes quieren saber qué estaba haciendo en París”.
Según Petro, la vicepresidenta Márquez —a quien señaló de participar en las conversaciones “leyvilistas”, en referencia a las grabaciones del excanciller Álvaro Leyva, con quien ahora mantiene la madre de todas las batallas— amenazó con renunciar si se concretaba el ingreso de Hank y Florián al Ministerio de Igualdad.
“Le prometí a Florián que iba a ser viceministro, y ustedes lo están echando. Se trata de un dirigente que lucha por la igualdad humana en el mundo, perseguido en Colombia (...) La señora vicepresidenta me dijo que se iría si yo nombraba a Florián y a Amaranta Hank. Eso no es igualdad, hermano. Y los funcionarios de Francia siguen en el ministerio y siguen sin ejecutar. Pero si estamos hablando de igualdad, entonces, ¿quién excluye a quién?”, comentó.
La rebelión de la vicepresidenta
¿El presidente de la República tomó una decisión y la vicepresidenta lo presionó con la posibilidad de abandonar el cargo? Eso dijo él ante una audiencia desconcertada.

Eso explicaría, en parte, que durante la instalación de la cuarta y última legislatura Márquez llegara sola al Congreso, a diferencia de años anteriores, cuando caminaba hombro a hombro con el jefe de Estado desde la Casa de Nariño hasta el Parlamento, proyectando una pareja política que inspiró a la mayoría de los electores en 2022.
Ahora está relegada, aislada, aunque también es cierto que ella misma ha guardado silencio y decidió alejarse de Bogotá para vivir en Dapa, municipio de Yumbo, Valle del Cauca. Las divisiones han sido históricas en los movimientos de izquierda; sin embargo, hasta ahora, solían producirse en la lucha por el poder. Hoy, ya en el poder, su magnitud es más alarmante.
“Aquí estoy firme en la instalación de las sesiones ordinarias del Congreso de la República para la legislatura 2025-2026, la última de nuestro gobierno del cambio”, fue el escueto mensaje publicado por Márquez en su cuenta de X ese día.
Montealegre vs. Patiño
Una de las más significativas gira en torno al proyecto de ley de “desmantelamiento y sometimiento de organizaciones criminales”, promovido por el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre.
Se trata de una iniciativa cuestionada por distintas voces —lo cual es habitual—, pero también por el alto comisionado para la Paz, Otty Patiño. Este hecho no solo es inusual, sino contraproducente, ya que él sería el encargado de implementar dicha norma —si se aprueba— con los actores armados ilegales en las decenas de mesas de conversación que el Gobierno tiene abiertas en su propuesta de Paz Total.

La controversia está abierta, y evidentemente se necesita un amplio respaldo en el Congreso para que la iniciativa prospere. Así lo entiende Patiño, quien declaró a la periodista María Isabel Rueda en EL TIEMPO:
“Empezar desde acá no es bueno. Hay que comenzar desde lo mínimo y ver cómo se incorporan elementos más inclusivos, como qué sucederá con los militares que desde hace tiempo cumplen condenas y con otras personas que ya pagaron su pena y aún no recuperan su libertad”.
Patiño se mostró en sintonía con la Corte Suprema, que no dio su aval al proyecto: “Pienso igual. Esto requiere más análisis. Cualquier iniciativa presentada por el Gobierno corre el riesgo de enfrentar una fuerte oposición”.
“Por supuesto, el proyecto generará una gran polémica entre sectores políticos y organizaciones sociales, que podrían interpretarlo como una apertura hacia la impunidad”, advirtió.
La reacción de Montealegre fue contundente y ante los micrófonos: “Me parece absolutamente inconcebible que Otty Patiño se convierta en un francotirador de la paz”.
A lo que Patiño replicó: “No he sido francotirador ni siquiera cuando estuve en la guerrilla, mucho menos ahora contra la paz. Me parece una frase efectista, pero irreal”.
Saade vs. Carrillo
Otra pelea es la de Alfredo Saade, jefe de Despacho del presidente, contra Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo (UNGRD), quien no duda en calificar los mensajes de Saade como “payasadas”.

En tan corto tiempo como la mano derecha del presidente, Saade ha propuesto censura de prensa, la reelección de Petro —saltándose por encima la Constitución—, el cierre del Congreso y una constituyente, y mantiene en vilo a los colombianos por el tema de los pasaportes, entre otros asuntos.
“¡Ya está bueno de payasadas! Usted no es un opinador o un tuitero cualquiera, es jefe de despacho del presidente de la República. Su obligación legal y moral es respetar la Constitución y la ley. En Colombia no hay reelección. El mismo presidente ha dicho muchas veces que no le interesa”, le reclamó Carrillo.
Saade gritó a la bancada de oposición su deseo de reelección y luego sentenció: “La inepta oposición fue (como siempre) incapaz de rebatir el extraordinario discurso del presidente Gustavo Petro. Lo único que saben es destilar veneno por la boca. Definitivamente haré todo para que el nombre del presidente Petro sea postulado nuevamente en 2026”. Hasta ahora, no ha sido desautorizado por Petro para hablar de reelección.
Guerrero vs. Rodríguez
Y hay una nueva disputa entre Juliana Guerrero y Angie Rodríguez. La primera, de apenas 22 años, con título de bachiller y sin experiencia profesional, ostenta gran poder tanto en Palacio como en el Ministerio del Interior, como lo ha venido revelando de manera exclusiva CAMBIO.
La segunda, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República (DAPRE), hasta hace muy poco tiempo era una completa desconocida para la mayoría de los colombianos y hoy es una de las figuras más influyentes en Palacio.

Según relataron los periodistas Gustavo Gómez y Jorge Espinosa, en Caracol Radio, la pelea entre ambas funcionarias es intensa. El director de 6AM comentó que, según sus fuentes, “tenían una muy buena relación, pero esta se deterioró”. Añadió que “existen chats en los que Rodríguez se refiere a Juliana en términos poco amables”.
Espinosa agregó: “Juliana Guerrero también está opinando sobre quién debería ser el subdirector del DAPRE, porque no está de acuerdo con una persona que Angie Rodríguez quiere nombrar. La situación se asemeja a lo que ocurre en la serie estadounidense House of Cards. Las relaciones son muy complicadas y eso explica algunas de las recientes frases del presidente Petro sobre los conflictos entre mujeres”.
Estas peleas no son anecdóticas ni comidilla para las reuniones sociales, sino que, en el terreno, tienen un impacto significativo en la estabilidad política y la gobernabilidad. Las disputas generan desconfianza pública, dificultan la toma de decisiones, retrasan proyectos importantes y afectan la reputación de un gobierno que, por si fuera poco, ha tenido una oposición implacable.
Y vienen más cambios
El presidente no está satisfecho con los resultados ni con su equipo. De hecho, hace unos días anunció que hará más modificaciones: “Voy a hacer cambios radicales, porque parece que me critican los cambios que he hecho en estos tres años, que han sido numerosos; pero no he logrado encontrar un gabinete que cumpla el programa de gobierno. Y el programa de gobierno es un mandato popular”.

Petro ha nombrado hasta ahora 55 ministros y 120 viceministros. Este nivel de rotación lo convierte en el presidente con más cambios de gabinete en décadas recientes.
La metamorfosis en el círculo de poder que acompaña al presidente es total. De hecho, muchos electores ni siquiera votaron por Petro, sino por Márquez, en esa fórmula que produjo tanta ilusión.
Electores que en su momento también se mostraban sorprendidos por las declaraciones polémicas de Saade. En la consulta interna del Pacto Histórico, Márquez obtuvo 785.215 votos, convirtiéndose en el fenómeno electoral del momento. Saade obtuvo 21.724 y fue el último. Por las peleas, las conspiraciones, las vendettas, ella hoy está relegada y él es el hombre más poderoso en la Casa de Nariño. Para la oposición, hace lo que se le da la gana.
Toda acción genera una reacción. Y ya vamos en que un grupo de 23 congresistas, en su mayoría de oposición, le pidió a los presidentes del Congreso, Lidio García (Senado) y Julián López (Cámara), que declaren a Saade como persona no grata.
La solicitud se formalizó en una carta de cinco páginas en la que enumeran los comentarios y acciones del funcionario contra la rama legislativa. Así van las cosas. ¿No sería más provechoso para el Gobierno que sus funcionarios se dedicaran exclusivamente a trabajar en el proyecto por el que fueron elegidos, en lugar de estar buscando pleitos como este?
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