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País

“Petro gobernó seis meses. Después se dedicó a hacer campaña desde el poder”: Jorge Iván González

Jorge Iván González, exdirector del DNP.

El filósofo, economista y primer director del Departamento Nacional de Planeación (DNP) de esta administración, hace una cruda y sentida radiografía de la marcha del primer gobierno de izquierda.

Por: Armando Neira

Hay que echar apenas un vistazo a los comentarios en internet para entender la dimensión de Jorge Iván González, arquitecto del Plan Nacional de Desarrollo y primer director del Departamento Nacional de Planeación (DNP) del gobierno del presidente Gustavo Petro:

“No es fácil encontrar un economista con su talante”, dice un perfil de este filósofo, economista, docente universitario, buen conversador y, especialmente, un ser profundamente preocupado por esa Colombia profunda, a la que ningún gobierno ha sido capaz de sacar de la pobreza. “Su pensamiento es un balance cuidadoso entre la bondad humana, el rigor técnico-científico y la filosofía, capaz de proponer caminos para la cohesión social”.

González reflexiona con CAMBIO sobre la marcha de un gobierno al que él ayudó a elegir.

CAMBIO: Usted, que fue uno de los funcionarios más importantes de este Gobierno, ¿cómo está ahora?

JORGE IVÁN GONZÁLEZ: Profesionalmente, bien. Volví a la academia, al Externado y a la Nacional. Tengo trabajos con la Federación de Departamentos. Estoy muy dedicado a la lectura…

CAMBIO: ¿Y de ánimo, al ver lo que está pasando, cómo anda?

J. I. G.: Triste, profundamente frustrado.

CAMBIO: ¿Por qué?

J. I. G.: Por lo que está ocurriendo con un proyecto que no es solo mío, sino de toda una generación que soñó con una socialdemocracia posible, con un cambio estructural, y que ya no se dio.

CAMBIO: ¿Por qué cree que pasó esto?

J. I. G.: Habría que preguntárselo al presidente Petro. ¿Por qué desprecia el Plan Nacional de Desarrollo? ¿Por qué desprecia a quienes formamos parte del primer equipo económico del Gobierno? Allí estábamos César Ferrari, Gerardo Ardila, Ricardo Bonilla, Germán Umaña, José Antonio Ocampo, Cecilia López, entre otros. ¿Cómo se puede despreciar a ese equipo? ¿Cómo se desprecia a Ocampo, el pensador estructuralista más importante de América Latina? ¿Cómo se desprecia el conocimiento que representa la Universidad Nacional?

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“Fueron días muy emocionantes. En Cali, por ejemplo, había en un mismo espacio 12 mil personas. Nosotros escuchábamos, y luego, al pasar al papel, tratábamos de reflejar las palabras más mencionadas para así priorizar los temas que le importaban a la gente. Fue una auténtica maravilla. ¡Diálogos regionales, en 573 municipios, con más de 250.000 personas! Un país volcado en trazar su futuro”: Jorge Iván González, sobre la construcción del Plan Nacional de Desarrollo.

CAMBIO: Hay un orgullo en las universidades por la influencia que tienen en los gobiernos. Pocas veces como ahora la Nacional estuvo tan cerca del poder, ¿cierto?

J. I. G.: Así es. Yo digo: si alguna vez la Nacional estuvo cerca del poder, fue ahora. Y ese proyecto lo destruyó el propio presidente Petro. Eso es lo más doloroso.

CAMBIO: ¿Por qué ocurrió eso?

J. I. G.: Mi interpretación es que Petro intentó gobernar durante los primeros seis meses. Pero al ver que no podía cumplir lo que prometió, hizo un giro maestro: pasó de gobernante a candidato. Lo dijo Alejandro Gaviria: “El candidato ganador tiene que aceptar la tragedia de ser gobernante”. Petro no quiso aceptar esa tragedia. Y al no poder gobernar, volvió a hacer campaña desde el poder.

CAMBIO: ¿Gobernó muy poco?

J. I. G.: Sí. Como lo digo: Petro gobernó seis meses. Después se dedicó a hacer campaña desde el poder.

CAMBIO: Vamos al principio. Usted fue el arquitecto del actual Plan Nacional de Desarrollo que, en concepto de muchos expertos, era la herramienta ideal para construir un país mejor. ¿Cómo fue eso?

J. I. G.: Este plan fue el resultado de muchos años de reflexión y experiencia. He trabajado durante años en el Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID), en la Facultad de Economía de la Universidad Nacional, en el Instituto de Estudios Urbanos. Cuando Petro fue alcalde, trabajé como consultor en la formulación de su plan de desarrollo...

CAMBIO: Usted, que conoce a Petro desde hace mucho tiempo, ¿qué virtud vio en sus ideas para impulsar nuestra sociedad?

J. I. G.: Petro tuvo un gran acierto: planteó que el principal problema del país era el tema ambiental. Habló de Colombia como “la potencia mundial de la vida”. Ese es un mensaje muy potente. Y ningún otro plan de desarrollo había insistido tanto en la importancia de la geografía como este.

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“Entonces uno se pregunta: ¿cómo puede ser que, teniendo un plan sólido, con estrategias claras y con indicadores bien definidos, se termine hablando de cosas que no tienen nada que ver, como la Constituyente o la pelea con Thomas Greg & Sons? Ninguna de esas discusiones guarda relación con el Plan de Desarrollo, que era lo que —estoy seguro— le habría permitido a Colombia dar un salto hacia adelante”: Jorge Iván González, exdirector del DNP.

CAMBIO: A partir de esa idea central, ¿se empezó a discutir con la gente?

J. I. G.: Las propuestas que hicimos —lo que nosotros llamamos las “transformaciones”— fueron realmente potentes. Una de las ideas más importantes, como lo he dicho, fue poner la geografía como eje central: priorizar el ordenamiento del territorio.

CAMBIO: ¿Por qué?

J. I. G.: El argumento del plan es que el principal problema de economía política en Colombia es precisamente ese: el ordenamiento del territorio. Esa era, de hecho, una idea que ya venía del presidente Petro desde su programa de gobierno durante la campaña.

CAMBIO: ¿Se tuvo en cuenta a todos los sectores?

J. I. G.: Fue un proceso muy complejo. Partimos del programa de gobierno, realizamos 51 diálogos regionales, pasamos por el Consejo Nacional de Planeación, consultamos a gremios, ministros... Claro, cada ministro intentó incluir artículos por su cuenta. Luego vino la etapa en el Congreso, donde se discutió intensamente. Fue un trabajo enorme.

CAMBIO: ¿Algunos encuentros fueron multitudinarios?

J. I. G.: Fueron días muy emocionantes. En Cali, por ejemplo, había en un mismo espacio 12.000 personas. Nosotros escuchábamos, y luego, al pasar al papel, tratábamos de reflejar las palabras más mencionadas para así priorizar los temas que le importaban a la gente. Fue una auténtica maravilla. ¡Diálogos regionales, en 573 municipios, con más de 250.000 personas! Un país volcado en trazar su futuro.

CAMBIO: ¿La gente creía que ahora sí vendría un cambio?

J. I. G.: Era muy conmovedor. Me sentía como un rock star porque la gente se le acercaba para tocarlo a uno, le hablaba, le pasaba papelitos con sus aportes, y lo hacían con la convicción de que por fin estaban frente a un representante del Estado. Esa ilusión la alimentó Petro. Creó una expectativa general como pocas veces en nuestra historia.

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El presidente Gustavo Petro en una manifestación pública. FOTO: Presidencia.

CAMBIO: ¿La expectativa era general?

J. I. G.: De todos. Pero la expectativa no era solo del pueblo. Nosotros, los funcionarios, también teníamos una enorme ilusión. Yo estaba feliz en Planeación. Sentía que por fin estábamos construyendo una razón pública nacional, como debe ser Planeación Nacional. Esa era su función: articular, dar sentido a lo colectivo. Y sentía que por fin estábamos llevando a la realidad toda la teoría que durante décadas habíamos cultivado.

CAMBIO: ¿Este es el plan más avanzado de nuestra historia?

J. I. G.: En nuestra historia ha habido planes muy completos, como Las Cuatro Estrategias, de Misael Pastrana. Pero, claro, hemos avanzado como sociedad: ahora en estos son protagonistas las mujeres, las comunidades LGBTI, los pueblos indígenas. El Plan Nacional de Desarrollo 2022–2026, Colombia, potencia mundial de la vida, es la hoja de ruta más avanzada.

CAMBIO: ¿Por qué?

J. I. G.: Porque abordamos en profundidad el problema estructural más grave: el ordenamiento del territorio. Todo está relacionado con eso: la violencia, la coca, la minería ilegal, el caos urbano. Ese fue el eje fundamental del plan.

CAMBIO: ¿Ese tema está en el acuerdo de paz del Estado con las Farc?

J. I. G.: Sí. Recogimos buena parte de lo acordado en La Habana. En realidad, el plan de desarrollo es una traducción muy seria de los acuerdos, especialmente en lo que se refiere a la transformación del campo. Le dimos una importancia central, junto con la modernización del sector agropecuario. Uno de los temas clave fue el catastro multipropósito. Sin catastro, no hay territorio.

CAMBIO: ¿Cuál era la meta en este punto?

J. I. G.: Propusimos una meta del 70 por ciento de cobertura en 600 municipios. Pero vamos muy atrasados. El IGAC (Instituto Geográfico Agustín Codazzi) apenas llega al 28 por ciento. Otro gran eje fue la transición energética, y en eso sí me queda una tranquilidad: Planeación Nacional nunca dijo “no más exploración”.

CAMBIO: ¿Por qué habla de tranquilidad?

J. I. G.: Porque ese fue un error grave de la ministra Irene Vélez. Le hizo un daño enorme a Colombia y a Ecopetrol. Si no se produce petróleo hoy, no será posible hacer la transición energética mañana.

CAMBIO: ¿Así es la cosa?

J. I. G.: Sí. Colombia necesita pasar de producir 750.000 barriles diarios a un millón. Siempre lo dijimos desde Planeación, y eso molestó al presidente. Pero no se puede tapar el sol con un dedo: la transición energética necesita recursos, necesita petróleo para hacerla bien hecha: eso no es de la noche a la mañana. Hay que cambiar, claro, pero de a poquitos. Necesitamos avanzar, por supuesto, pero con cierto realismo.

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Gustavo Petro, presidente de la República de Colombia. FOTO: Presidencia.

CAMBIO: Su diagnóstico ahora es que el plan no arrancó. ¿Por qué?

J. I. G.: Por varios factores. Después de los primeros meses, el presidente fue nombrando personas que demostraban un profundo desprecio por la institucionalidad, por esa visión, por ese conocimiento de quienes arrancamos.

CAMBIO: Pero el problema no es solo de los músicos, sino que el director de orquesta es él…

J. I. G.: Sí. A mí me impresiona el desprecio que ha mostrado el presidente por el plan. Un desprecio total desde la cabeza del Gobierno. Lo abandonó completamente. Aunque, visto en perspectiva, sinceramente creo que Petro nunca quedó satisfecho con el plan.

CAMBIO: ¿Por qué?

J. I. G.: Es muy sorprendente, porque tenía una herramienta a su disposición que estaba en su programa de campaña. Entonces uno se pregunta: ¿cómo puede ser que, teniendo un plan sólido, con estrategias claras y con indicadores bien definidos, se termine hablando de cosas que no tienen nada que ver, como la Constituyente o la pelea con Thomas Greg & Sons? Ninguna de esas discusiones guarda relación con el Plan de Desarrollo, que era lo que —estoy seguro— le habría permitido a Colombia dar un salto hacia adelante. Este es otro Petro.

CAMBIO: ¿Cuál Petro le gustaba a usted?

J. I. G.: Yo me imaginaba un Petro distinto, uno parado en una plaza de la Orinoquía diciendo a los gobernadores: “Ustedes tienen 12 billones de pesos de inversión. No conviertan esto en una piñata. Nos reunimos la próxima semana para definir tres proyectos estratégicos para la región”. Con su capacidad de liderazgo y de convocatoria, así debería ser. Ejemplos como este son los que pretendía el plan de desarrollo, y que fuera por todo el país, tomando cuentas, supervisando. Me gustaba el Petro que lidera y articula. No el que va a manifestaciones a emprender peleas insólitas.

CAMBIO: ¿Usted cree que el plan no se va a cumplir?

J. I. G.: Siempre se “cumplen”. Planeación, como siempre, el último día dirá que se cumplió el 99,9 por ciento. Eso lo hacen todos los gobiernos. Sumarán, cuadrarán y dirán: lo hicimos. Pero los problemas quedarán. Eso es una mentira colectiva, una ficción que todos nos creemos. Nunca un gobierno va a admitir que cumplió el 15 por ciento del plan. Todos lo “cumplen” al 95 por ciento.

CAMBIO: ¿En el territorio, la desilusión será tremenda?

J. I. G.: Va a ser brutal. Porque el entusiasmo que generó este gobierno fue real, muy potente. Y ahora la gente siente que nada se ha cumplido. Lo impresionante es que el Gobierno ha logrado convencer a muchos de que no es su culpa.

CAMBIO: ¿Cómo así?

J. I. G.: A mí Petro me asombra por su capacidad para imponer el relato. ¿Cómo es que una persona que lleva semanas esperando una autorización médica, que hace colas, no culpa al Gobierno de la actual crisis de la salud? Culpa a las EPS, no a Guillermo Alfonso Jaramillo ni a Carolina Corcho, que han sido, ambos, un desastre como ministros y llevaron la salud a este punto. Eso es impresionante.

CAMBIO: En eso es muy bueno el presidente…

J. I. G.: El discurso de que todo es culpa del pasado y que las reformas no han podido hacerse por sabotaje ha sido muy eficaz. Entonces, ahora todo lo malo es culpa de otros: de las EPS, de Planeación, de Hacienda, de los tecnócratas de gobiernos anteriores.

CAMBIO: Se deformó la tarea de los ministros…

J. I. G.: Sus ministros ya no son gestores públicos, son activistas de una nueva campaña política.

CAMBIO: ¿Con qué propósito?

J. I. G.: El mensaje es: “A mí no me dejaron gobernar. En el próximo período sí vamos a poder hacerlo”. Como le dije: el candidato ganador tiene que aceptar la tragedia de ser gobernante. Petro no quiso aceptar esa tragedia. Y al no poder gobernar, volvió a hacer campaña desde el poder. Eso es lo que vemos en el día a día. Eso es un cambio magistral, impresionante, pero doloroso para quienes creímos que este era el momento del cambio estructural.

CAMBIO: ¿Todo su trabajo en el Plan Nacional se va a la basura?

J. I. G.: No. Cualquier gobierno futuro tendrá que retomar estos temas de alguna manera. No me imagino un gobierno que diga que el catastro, el ordenamiento territorial o la transición energética no son prioritarios. Usted solo necesita pararse en la plaza de Tumaco o en la de Medellín para entender que este país no está convergiendo. Las brechas territoriales son brutales. Y si queremos avanzar, hay que retomar estos temas que son realmente los importantes.

CAMBIO: En este gobierno se desprecian muchos de estos temas porque parecen cosas de tecnócratas.

J. I. G.: Así es, pero esa es una lectura equivocada. El problema —y esto es gravísimo— es que no existe en Colombia una institucionalidad que garantice la continuidad de los proyectos estratégicos a 20 años.

CAMBIO: ¿Por ejemplo?

J. I. G.: Tomemos el caso de La Guajira. Sus problema no se solucionan con camiones cisterna o bombas de agua. Es un problema de ordenamiento territorial de largo plazo. Y el próximo presidente debería respetar ese enfoque.

CAMBIO: ¿En dónde está el problema?

J. I. G.: Aquí, cada nuevo gobierno llega con su propia agenda clientelista y borra lo anterior. Hay que planear y ejecutar con la mirada a largo plazo para dejar atrás estos problemas de años. El reto de un plan de desarrollo no es escribirlo, que en el caso nuestro fue un inmenso trabajo en el que participaron miles, sino implementarlo, ejecutarlo. Pero eso a Petro no le interesa.

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