
Petro hace la más férrea defensa de su gobierno ante el Congreso
Gustavo Petro, Eduardo Montealegre, Armando Benedetti, Alfredo Saade y Angie Rodríguez, atrás de pie.
En un discurso de 2 horas y 18 minutos, el presidente mostró cifras de avances en materia económica, rural, turística y sobre el Acuerdo de Paz. La oposición, por su parte, alegó que los datos exhibidos no eran ciertos. Análisis de una intensa jornada.
Por: Armando Neira
La conclusión de lo sucedido este domingo 20 de julio, en la instalación de la última legislatura del Congreso durante la administración del presidente Gustavo Petro, tiene dos lecturas distintas: una desde las imágenes y otra desde las palabras.
La primera imagen que causó desazón fue la del arribo de la vicepresidenta Francia Márquez. Llegó sola, no como en el pasado, cuando caminaba hombro a hombro con el jefe de Estado en el recorrido desde la Casa de Nariño hasta el Parlamento, mostrando una pareja política que inspiró a la mayoría de los electores en 2022 con la esperanza de un cambio.
Ahora está relegada, aislada, aunque también es cierto que ella misma ha guardado silencio y decidió alejarse de Bogotá para vivir en Dapa, municipio de Yumbo, Valle del Cauca. Ha sido una tradición la existencia de divisiones dentro de los movimientos de izquierda; lo que ocurre es que, hasta ahora, estas se daban cuando aspiraban al poder, pero ahora que gobiernan, no deja de ser sorprendente.
La otra imagen fue la del presidente flanqueado por su nueva guardia pretoriana: Angie Rodríguez, directora del Departamento Administrativo de la Presidencia de la República, DAPRE, (hasta hace muy poco tiempo una completa desconocida para la mayoría de los colombianos); Armando Benedetti, el siempre polémico y ahora ministro del Interior; y Alfredo Saade, flamante jefe de Gabinete, quien se hace llamar pastor sin serlo. “Yo soy como Cristo. Dios me eligió para enviar su mensaje”, ha dicho.
Eduardo Montealegre, será protagonista
El primer gobierno de izquierda en la historia de Colombia entra en su recta final con ellos tres como protagonistas al tener el privilegio de hablarle al oído al presidente. El otro es el ministro de Justicia, Eduardo Montealegre, quien será figura clave en esta legislatura por su iniciativa de Ley de Sometimiento, que, según sus críticos, será una lavada de cara para los criminales. A todos se les vio firmes, brazo en alto, en apoyo a su líder.

Volviendo al tema de la iniciativa que en estas primeras de cambio marcarán la agenda, las voces de alarma van en aumento. “Peligroso e inoportuno el proyecto de favorecimiento a grupos armados ilegales”, dice Humberto de la Calle, quien se ha convertido en la conciencia política del país. “Peligroso, porque salen a la calle capos de pura sangre. Inoportuno: este es un momento de debilidad del Estado. Una cosa es montar mesas cuando el Estado llega con éxitos militares. Y a 11 meses de elecciones, ¿tiene efectos sobre el resultado?”, se pregunta el exsenador.
La otra lectura pasa por las palabras. Hay dos visiones distintas. En una están voces de distintas colectividades, un augurio de que en este último año es rentable golpear al gobierno para seducir a potenciales electores.
La primera, Efraín Cepeda (Partido Conservador), quien deja la presidencia y vuelve a ocupar su curul, y su colega Paloma Valencia (Centro Democrático), quienes en su diagnóstico mostraron un cuadro crítico.
Guardianes del orden democrático
Cepeda dijo que esta legislatura fue diferente. “Nos obligó a asumir un rol que trasciende la técnica parlamentaria: el de guardianes del orden democrático”, afirmó. “Tuvimos que levantar la voz, sin estridencia pero con firmeza, para recordar a la nación que el Congreso no es una institución decorativa”.

Esto en referencia a que pocas veces en la historia reciente, entre el Ejecutivo y el Legislativo, había habido tanto nivel de pugnacidad, al punto de llegar al agravio y al insulto.
“Este año legislativo, más que ningún otro, nos enfrentó al desafío de proteger esa libertad de pensamiento. Tuvimos que defender la autonomía del Congreso frente a una cultura política que, a veces, confunde el disenso con la traición, el control con la obstrucción, y la crítica con el odio”, aseguró Cepeda.
En un rápido pronóstico de lo que se viene, Cepeda adelantó que se opondrá a la ley de sometimiento, clave para la paz total y seguro proyecto protagonista de esta agenda legislativa.
“Quiero dejar con absoluta claridad nuestro respaldo a la posición firme y responsable de la Corte Suprema de Justicia frente al proyecto de ley que busca otorgar beneficios penales a cabecillas de bandas criminales bajo el discurso de la ‘paz total’”.

“Confundir paz con impunidad no solo es un error: es una amenaza directa al Estado de derecho. La impunidad estimula al delincuente, desprotege al ciudadano de bien y debilita la confianza en la justicia”, dijo.
El diagnostico de Paloma Valencia
La senadora Valencia, por su parte, en su derecho a réplica, le dijo al presidente que las cosas iban muy mal y también aprovechó para anunciar su oposición al proyecto de Montealegre:
“Pensó que la paz se firma con criminales, cuando nace de aplicar la ley. Fracasó su política de paz total. La Defensoría alerta sobre 740 municipios dominados por ilegales, sin garantías electorales. Otra prueba de su fracaso en seguridad”.
“No permitiremos que esto se use para justificar un intento de perpetuarse en el poder. Ese es el libreto venezolano: crear el caos y usarlo como excusa para el autoritarismo. No dejaremos que derrumbe la Constitución. Colombia debe estar alerta: cuando un gobierno siembra desconfianza en la democracia, está preparando su asalto”, añadió Valencia, quien aspira a la presidencia.
En esta orilla, hubo otros rostros. “Después de tres años, no hay un solo logro para mostrar”, sentenció Lina María Garrido, representante a la Cámara por Cambio Radical, otra de quienes llevaron la voz de la réplica. “Su gobierno hoy huele a azufre”. Y lo dijo con la autoridad de quienes se sienten desilusionados porque contó que ella votó por Petro.
También en el ámbito de las imágenes está el panorama dibujado por el presidente Petro, acompañado por los congresistas del Pacto Histórico. Cada vez que el presidente hacía una pausa, ellos levantaban carteles que subrayaban que el cambio sí se dio, y gritaban “¡Sí se pudo!”.

La producción de televisión se encargó de cerrar el encuadre de tal manera que se veía a ellos emocionados, mientras la gran mayoría de los parlamentarios observaba con escepticismo y dudas las palabras del presidente. “La esperanza vence al miedo”, “Gustavo Petro vamos bien”, decían algunos de los mensajes hechos en cartulina.
La oposición también llevó carteles, pero estos fueron poco enfocados por las cámaras de la transmisión oficial. “¿Dónde está su amigo Carlos Ramón?”, preguntaba uno, en referencia a quien fuera director del Dapre y hoy prófugo de la justicia por el escándalo de la UNGRD.
Petro saca pecho por sus logros
Ya en el terreno de las palabras, Petro hizo un detallado balance de lo que han sido estos tres años y expuso los puntos a los que les dedicará su esfuerzo para cerrar su cuatrienio. En su discurso, destacó logros especialmente en el campo económico, reafirmó su agenda social y cuestionó al poder tradicional. Petro mostró cifras con un saldo a favor durante su mandato: cayó el costo de vida, aumentó el salario mínimo y la producción agroindustrial, enumeró.
“Recibí un país con una inflación de más del 13 %. ¿Estoy mintiendo, presidente del Congreso? Las estadísticas del DANE dicen que recibimos un país con una inflación del 13,8 % y con un 25 % de crecimiento anual en los alimentos, lo que es peor aún, porque implica que se incrementa el hambre en Colombia. Esa inflación la hemos bajado a 4,82 %. ¿Qué les puedo decir? Que hemos tenido un éxito enorme”, aseveró.
Para el presidente Petro, este es un hecho irrefutable del éxito de su gestión, pero que no ha tenido el despliegue correspondiente porque, según explicó, los periodistas lo callan.
“Nunca se dijo en la prensa porque la prensa del capital, que no es toda la prensa, no habla del gobierno sino que lanza calumnias y mentiras sobre mi persona, y no sobre los éxitos gubernamentales. Y es libre, porque nadie ha cerrado ni un solo canal ni un solo periódico”.
También dijo que creció el consumo en Colombia gracias al aumento del salario mínimo. “Subimos el salario real y creció la economía. No es cierto que bajando el salario crece el empleo. Eso nunca se probó en ninguna parte en la práctica”.
Los herederos del azadón
E invitó a mirar más allá de los centros de poder. “En este mes, la agricultura en Colombia creció 7,1 % anual. La agricultura siempre fue la cenicienta. Reemplazamos aquí a otros gobiernos y congresos que preferían el café o el petróleo. Y ahora resulta que esos campesinos de azadón hoy tienen tractor, campesinos a quienes el Gobierno les ha dado tierra y no plomo”.
También habló del aumento de las exportaciones, especialmente de productos agrícolas, pues considera un orgullo que los colombianos sean “hijos del azadón”. “Sacamos del hoyo negro a la agricultura y todavía hay mucho por hacer”.
“Llevamos 600.000 hectáreas de tres millones prometidas, pero en el Gobierno de Duque se compraron apenas 1.020 y en el Gobierno de Santos, quien firmó el acuerdo, se compraron 8.625”, dijo.
Asimismo, el presidente se felicitó por un logro que no se atribuyó solo a él, sino a todo el país: el hecho de que estén llegando al país 7,5 millones de turistas no residentes cada año a “disfrutar del país de la belleza”. Para Petro, además, los beneficios son a favor de la vida. Porque si bien este reglón deja más de US$ 10 mil millones en divisas, el valor es mayor. “Mucho más que el carbón, porque el turismo es vida, el carbón es muerte”.
Todo esto, según su explicación, ocurre porque Colombia ha dado un salto enorme: hoy hay una sociedad más democrática, y no como en el pasado reciente, cuando, según él, estaba en manos de la gobernanza paramilitar.
La gobernanza paramilitar quedó atrás
Una gobernanza criminal, dijo, que él fue el responsable de haber sacado a la luz cuando ejercía como parlamentario, en tiempos en los que era considerado uno de los más juiciosos y valientes.
Para mostrar sus avances, afirmó que ha sido uno de los responsables de los mayores logros en la implementación del Acuerdo de Paz, algo que pone en duda Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, quien dice que esperaba más del gobierno en este campo.
Petro enarboló sus cifras. Y de los datos pasó a la nostalgia: “En el proceso de paz no estuvimos nosotros porque no nos invitaron ni las Farc ni Santos”, dijo Petro.
Esta afirmación requiere contexto y tiene varias explicaciones: la fractura entre las FARC y el M-19 se mantuvo hasta el final de la negociación, con desconfianza mutua. Cuando Petro fue a La Habana, no estaba muy convencido del camino tomado por las Farc, y estas no le prestaron atención, lo que le molestó.
Le incomodó que fuera un liberal como Santos quien firmara el acuerdo más importante del país. Aunque representantes del M-19 fueron invitados a La Habana para compartir experiencias, Petro no se sintió reconocido en la campaña del referendo.
Así como ocurrió con los datos sobre el Acuerdo de Paz, es probable que esta semana se presenten más contrastes respecto a las cifras expuestas por el presidente en su discurso.
Un Congreso magnífico
Fue una jornada larga en la que el mandatario en ocasiones se mostró humilde como cuando agradeció a las mayorías del Congreso por aprobar las reformas laboral y pensional “en favor de las mayorías. Este Congreso es un Congreso magnífico. Hacía tiempo no lo habíamos tenido”.
Y para hacer autocrítica: “Este Gobierno no ha logrado la paz total, y los indicadores de seguridad nos muestran una serie de circunstancias. Hay que revisar en qué nos estamos equivocando y en qué estamos acertando”.
Además, manifestó que ha sido un presidente dedicado a fortalecer los sectores más olvidados. Así, por ejemplo, dijo que el presupuesto de la Policía “se ha aumentado exponencialmente” en su Gobierno y calificó como injustas las críticas a su administración por el manejo de la Fuerza Pública. “El 36 % de los policías han sido ascendidos en este periodo. Exactamente, han ascendido 54.419 miembros de la Policía”, dijo.
Y, claro, no podía faltar su golpe a los detractores. Así que causó polémica al afirmar que “recuperó” la industria de Antioquia, una región con cuyas autoridades —tanto de Medellín como del departamento— mantiene un pulso abierto.
El retrato de Uribe Turbay
Al final, otras palabras y el recuerdo de unas imágenes. La fotografía del senador Miguel Uribe Turbay (Centro Democrático), quien se convierte en un símbolo de la violencia que no cesa.
“Los funcionarios competentes han sido reemplazados por los fanáticos. Progresivamente, los decentes han sido reemplazados por los mañosos, y los más racionales por los gritones. Pasamos de ver al presidente rodeado de personas como Cecilia López o Lucía González, a verlo en tarimas abrazado con Daniel Quintero y con Mancuso”, afirmó ya entrada la noche el representante por Antioquia Daniel Carvalho Mejía, de la Coalición Centro Esperanza.
Él fue uno de quienes también llevó la vocería de la oposición, pero para entonces, el presidente ya salía camino al Palacio, flanqueado por Benedetti y Saade, su nueva guardia pretoriana. Esa imagen resume para muchos el epilogo de su mandato, para otros serán los cuadros, las cifras, las afirmaciones de lo dicho este domingo y que seguro será el tema que ocupará la discusión de las horas por venir.
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