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País

“El presidente no dijo mentiras sobre la pobreza en Barranquilla, pero hay que mirar las cifras con mesura”: Carlos Yanes

A propósito de la discusión sobre las cifras de pobreza en la capital del Atlántico, originada tras unas declaraciones del presidente Gustavo Petro, CAMBIO habló con el director del Observatorio de Condiciones Socio Económicas del Caribe Colombiano.

Por: Rainiero Patiño M.

El fondo puede ser más un nuevo round con tinte político entre el presidente Gustavo Petro y la familia Char, quienes tienen el control de la alcaldía de la ciudad hace casi 20 años. Pero lo cierto es que el cruce de mensajes sobre los índices de pobreza en Barranquilla abrió la discusión acerca de la realidad social de la capital del departamento del Atlántico.

La nueva batalla empezó cuando el presidente Petro, en medio de una intervención en un evento en Córdoba, señaló que “Barranquilla es la ciudad de Colombia donde más creció la pobreza extrema entre 2023 y 2024; y está en un pleno proceso de empobrecimiento. Pero, para la prensa es la joya de la corona. Porque la maneja un amigo de ellos, una familia”.

Horas después, Petro fue más allá y dijo que el modelo de desarrollo de la ciudad es un esquema depredador de la naturaleza y el ser humano. Además, afirmó que, entre más se valoriza el norte de Barranquilla, más crece la pobreza extrema. Para el mandatario, una de las principales razones de esto es que las tierras fértiles del Atlántico y en general del Caribe, en su mayor parte, están en manos de terratenientes improductivos. En su opinión, esto impide una mayor agroindustrialización rural y urbana.

Finalmente, Petro dijo que la acción pública distrital es de gueto y profundamente clientelizada, lo que, “enriquece a pocos con el dinero público”.

El pronunciamiento del primer mandatario generó múltiples reacciones locales, que salieron a defender la gestión administrativa de la ciudad en los últimos años y directamente al grupo político liderado por el alcalde Alejandro Char. Los primeros en saltar fueron los congresistas impulsados por el grupo político del mandatario y a estos se sumaron diferentes voces de líderes de gremios.

Para tratar de entender cuál es la realidad de Barranquilla en ese sentido, CAMBIO habló con Carlos Yanes Guerra, director del Observatorio de Condiciones Socio Económicas del Caribe Colombiano, una de las instituciones que está constantemente monitoreando la cifras y condiciones de pobreza en Barranquilla y la Región Caribe.

CAMBIO: ¿De qué habló el presidente Petro cuando se refirió a la pobreza de Barranquilla?

Carlos Yanes Guerra.: Hay una pobreza que se mide de manera directa y otra indirecta. La directa es lo que se llama la pobreza multidimensional que, como su nombre lo indica, tiene varios estamentos. Está relacionada con lo educativo, lo laboral y el acceso a servicios de salud, etcétera. Que es la metodología que usa el Dane para sus encuestas de calidad de vida y la encuesta integrada a hogares.

Pero cuando el presidente habló de la pobreza extrema, hizo referencias a la pobreza indirecta, que tiene que ver con el acceso a alimentos y a una capacidad adquisitiva. Por ejemplo, el caso de un hogar donde solo trabaja el jefe de la familia y los demás dependen económicamente de este, donde los ingresos están rondando la línea de 227.220 pesos mensuales por persona, se indica que entonces ese hogar padece de pobreza monetaria extrema.

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CAMBIO: ¿Es cierto entonces que en Barranquilla creció esa pobreza extrema?

C.Y.G.: En los últimos datos de 2024 y 2023, Barranquilla creció un punto porcentual en pobreza extrema, que fue a lo que el presidente hizo alusión.

Ahora, si vemos los indicadores de Barranquilla en los años anteriores notamos que tenían una tendencia a la baja, por eso ese salto de aumento que hubo ahorita marca una alerta. En las gráficas que muestra el informe técnico del Dane, por ejemplo, se nota que el resto del Caribe estuvo mejor en ese indicador, el cual depende de los precios y de la distribución del ingreso.

CAMBIO: ¿Cómo se entiende esa realidad actual de la ciudad?

C.Y.G.: Para entender lo que pasó en Barranquilla, primero hay que ver que el costo de vida ha crecido con respecto a las demás ciudades del Caribe colombiano, lo que afecta ese indicador de pobreza extrema. O sea, a la gente le alcanza hoy un poquito menos la plata que el año pasado.

El top negativo de esa pobreza en la región lo encabeza Riohacha. Pero todas las ciudades bajaron, menos Barranquilla, en ese índice. Sin embargo, no fue una baja brusca. Por eso hay que ser mesurados en esa lectura. Y si por ejemplo uno mira la pobreza monetaria completa, la de Barranquilla se mantiene.

El presidente no dijo mentiras sobre Barranquilla, pero, insisto, hay que ser mesurados en la lectura de esa cifra, porque los indicadores venían con tendencia a la baja. Hay que hacerles seguimiento a esos precios de la economía, mirar el tema del alza del costo de vida y revisar el tema de los empleos de calidad.

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CAMBO: Las administraciones de Barranquilla han sido objeto de críticas, señaladas de enfocarse más en la infraestructura que en políticas públicas contra la pobreza. ¿Cuál es la realidad de esto?

C.Y.G.: En este caso, considero que la política del ladrillo no lo es todo, pero influye algo en las mejores condiciones para las personas. Entonces, digamos que la política pública social de la ciudad en ese sentido es aceptable. Pero podría mejorar para que los ciudadanos no sean tan dependientes de los subsidios del Estado tanto a nivel nacional como local.

Entonces, más allá de las obras, creo que la alcaldía sí está acompañando a los grupos vulnerables de la ciudad. ¿Que hace falta mucho? Sí, porque también hay que apuntarle a la distribución del ingreso, porque la brecha que hay sí es un gran problema de la ciudad, que ojalá se pueda mejorar con el tiempo.

CAMBIO: En su primera respuesta me dijo que hay una relación directa entre esta pobreza indirecta, los ingresos y el mercado laboral. ¿Cómo está la ciudad en esa relación?

C.Y.G.: La ciudad está ahora mismo bien en cifras de desempleo, la tasa que tenía a dos dígitos, bajó a uno solo. Eso por un lado es bueno, pero hay que ver cuáles son las posiciones o la estructura económica que está creando nuevos empleos y dónde.

Si uno hace lectura a nivel nacional, ve que, por ejemplo, el sector servicio es uno de los que más crece en empleabilidad y el sector agrícola. Después le sigue la administración pública. Pero, el sector del comercio está creando pocos empleos, porque depende mucho de las tendencias del momento y de las temporadas del año.

CAMBIO: En esas cifras tiene un peso importante el empleo informal. ¿Cómo está Barranquilla en ese aspecto?

C.Y.G.: Tenemos que pensar que en la ciudad, más de la mitad, casi un 51 por ciento de los habitantes, tiene empleos informales y eso también es una alerta. Aunque sigue siendo menor que en otras ciudades de la región, como Sincelejo, en donde llega al 62 por ciento.

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CAMBIO: ¿Pero, hay un crecimiento desigual en Barranquilla, en comparación a los habitantes del norte y del sur de la ciudad, como dijo el presidente Petro?

C.Y.G.: Eso nos lo dice un poquito el coeficiente que mide esa concentración de ingresos y después lo comparamos con la pobreza, lo que indica que no ha habido un cambio abrupto estructural. En la ciudad se ha mantenido esa concentración. Esto quiere decir que la proporción de hogares que están en estado de vulnerabilidad sigue siendo considerable.

El objetivo debe ser cómo controlamos los precios y cómo se da la oferta de nuevos empleos de calidad que permitan a las personas aportar al sistema de seguridad social y que todo vaya bien. Porque, si seguimos como vamos, en algún momento eso puede hacer mella en el crecimiento de la ciudad

CAMBIO: ¿Quiere decir que el crecimiento de la ciudad en otros aspectos no se ha reflejado en la reducción de la pobreza?

C.Y.G.: En el tema de relación de la empleabilidad y la reducción de la pobreza no se ha dado un estancamiento, lo cual no permite que la brecha social en la ciudad se cierre. Esto podría ser por el contraste entre los sectores de crecimiento, la vocación de la ciudad y las áreas en las que las personas están dispuestas a trabajar. Por ejemplo, que las personas se están educando o preparando para cierta actividad económica que en el momento no está siendo requerida.

CAMBIO: ¿Cómo está afectando la llegada a la ciudad de personas de otras ciudades o regiones?
C.Y.G.: Más que con desplazamiento por el conflicto armado, eso tiene que ver con desplazamiento en busca de mejores oportunidades. Las capitales del Caribe siguen siendo centros que dan mayor oportunidad que el campo. Hoy vemos familias campesinas en las que esta última generación no quiere hacer lo que hicieron sus padres, porque las expectativas han cambiado.

Esas personas que llegan a las ciudades pueden no ser absorbidas por las actividades normales, porque a lo mejor no se han preparado para el mercado. Entonces, siguen en esa situación de vulnerabilidad, porque no es fácil el acceder a un empleo de calidad o a un empleo formal.

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