
Ocho años después y con 11.000 millones de pesos de más, reabren el edificio de Bellas Artes de la Universidad del Atlántico
La edificación tuvo que ser desalojada en 2017 por daños estructurales. El valor final de los trabajos fue de 40.000 millones de pesos, según cifras oficiales.
Por: Rainiero Patiño M.
La historia parecía la del pastorcito mentiroso, porque de tanto aplazar la fecha de entrega ya nadie creía que algún día se volvería a abrir. Este 12 de agosto, la Gobernación del Atlántico y la Universidad del Atlántico reabrieron, por fin, la sede de la Facultad de Bellas Artes de la institución. La reapertura llegó, eso sí, ocho años después de que el edificio fue desalojado y con 11.000 millones de pesos en sobrecosto (según las cifras divulgadas).
Ubicado en el corazón del histórico barrio El Prado, en el norte de Barranquilla, el edificio naufragó muchos años entre la inoperancia de la rectoría de la Uniatlántico, el incumplimiento de algunos contratistas y los enredos administrativos.
El contrato inicial para la restauración de la facultad fue firmado en 2019 por la suma de 29.000 millones de pesos. Pero, según la información entregada en la reapertura, la inversión total fue de 40.972 millones de pesos, recursos aportados en un 78 por ciento por la Gobernación, a través de la Estampilla Prociudadela Universitaria; un 18 por ciento por la universidad, y un 3 por ciento por el Ministerio de Educación Nacional.
La edificación se convirtió en sede oficial de la Facultad de Bellas Artes en 1979. Pero el edificio acumuló años de deterioro y en 2010 se presentaron los primeros daños en la estructura, por lo que se ordenaron desalojos temporales. En 2017, la situación empeoró, así que las aulas tuvieron que ser cerradas y los estudiantes fueron reubicados.
En 2018, se registraron más daños estructurales en diversas áreas de las instalaciones. El primero fue el desplome del Aula Magna y el segundo, el colapso del Teatro Pedro Biava, por lo que se tuvieron que contratar las obras de restauración, de acuerdo con los lineamientos del Ministerio de Cultura para bienes de interés cultural de ámbito nacional, como este espacio en la capital del Atlántico.
Para esto se conformó la Mesa Pro-Bellas Artes, de la que hicieron parte estudiantes, docentes, directivos, el decano y representantes de la Gobernación. Su objetivo fue impulsar la reconstrucción integral no solo de los dos bloques afectados, sino de otros cuatro: el Museo Arqueológico, la Galería Alejandro Obregón, la Decanatura o área administrativa, todas las aulas académicas de artes plásticas, danza, teatro y exposiciones, así como los jardines internos y las áreas de acceso al complejo cultural.
Pero el proceso tuvo múltiples problemas, tanto económicamente, como de diseño. Los aplazamientos se siguieron acumulando. Solo en 2024, ya en la etapa final, la entrega fue aplazada en dos ocasiones.
Un triunfo de la comunidad

Los trabajos contemplaron el reforzamiento estructural de la cimentación, la mampostería y las vigas de amarre sismorresistentes; la recuperación artesanal de cubiertas con estructura de madera y tejas de cemento de estilo republicano, fabricadas especialmente para el proyecto. Además, la renovación de techos, acabados y sistemas de aire acondicionado, y la instalación de rampas en todos los bloques para garantizar la accesibilidad universal.
En total, se intervinieron 7.174 metros cuadrados, incluyendo 1.103 metros cuadrados de urbanismo por parte del contratista Unión Temporal Bellas Artes.
Para Junior Villarreal, egresado del programa de Arte Dramático de Uniatlántico, la reapertura de la facultad puede verse como una victoria del movimiento estudiantil, profesoral y de trabajadores que nunca desistió de esta gran lucha. “Hoy, nuevamente, tenemos la casa abierta, donde no solo están los estudiantes, sino el público en general, disfrutando de toda la producción artística y de ese quehacer cultural que tenemos todos los atlanticenses”, manifestó.
La reapertura estuvo liderada por el gobernador del Atlántico y presidente del consejo superior del alma mater, Eduardo Verano; el rector Danilo Hernández; y la ministra de Cultura, Yannai Kadamani. En el evento se hizo énfasis en el impacto positivo de la obra en la formación de las futuras generaciones de artistas de la región.
Según Verano, en el proceso de reconstrucción y adecuación de los espacios se tuvieron en cuenta las sugerencias de estudiantes y docentes, en especial la sonorización de las aulas a partir de tecnología de punta, endesarrollo de la participación democrática de la comunidad universitaria.
La ministra de las Culturas destacó que, al ser un bien de interés cultural y patrimonial, el rescate de las instalaciones de Bellas Artes tiene un valor que demuestra que un patrimonio vivo de la nación puede ser aprovechado por la juventud.
“Sin duda, este espacio ha dialogado con las necesidades propias del Atlántico y Barranquilla, y ojalá sea un epicentro, un distrito cultural y creativo. Creo que lo va a ser en el Caribe”, manifestó la funcionaria.
Kadamani anunció que el Ministerio de Cultura se compromete a aportar 1.000 millones de pesos antes de terminar el año, que tendrán como destino la dotación, en especial, de un estudio de grabación.
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