Ir al contenido principal
photologuephotos2025-08whatsapp_image_2025-08-04_at_35911_pm_2jpeg
País

¿Por qué Saade insiste en la reelección de Petro si esta es imposible?

Alfredo Saade y Gustavo Petro.

Aunque legalmente el primer mandatario dejará el cargo en un año, el jefe de Despacho de la Presidencia pone cada tanto el tema sobre la mesa. ¿Con qué propósito? ¿Es una cortina de humo? ¿Una rueda suelta en el gabinete? Análisis.

Por: Armando Neira

Alfredo Saade, jefe de Despacho de la Presidencia, logró en cuestión de semanas un hecho político difícil de imaginar en estos tiempos de aguda polarización: poner de acuerdo a líderes de la derecha con petristas de línea dura. ¿La razón? “Como en Fuenteovejuna, todos a una”, escribiría Lope de Vega. En un inédito coro, todos rechazan su propuesta de reelección del presidente Gustavo Petro.

Para los líderes de la derecha, subrayar que Petro debe dejar el cargo el 7 de agosto de 2026 es algo natural. Para los seguidores más fieles del mandatario, en cambio, deben actuar con mayor cautela, ya que, aunque desean mostrarse respetuosos de la Constitución, en simultánea no pueden chocar de frente con quienes piensan, como Saade, que “el país debería tener a Petro de presidente no menos de 20 años”.

Los precandidatos que aspiran a participar en la consulta del Pacto Histórico —para portar las banderas del petrismo en las próximas elecciones— son conscientes de que un gesto del presidente puede inclinar la balanza de forma decisiva hacia un lado u otro. Y que en una amplia base también del electorado se cree que sin Petro el proyecto se derrumba. Por eso, deben moverse con el tacto de los equilibristas.

Este lunes, la colectividad confirmó la lista de siete precandidatos que participarán en la consulta presidencial interna prevista para el 26 de octubre. Son: Gustavo Bolívar, exdirector de Prosperidad Social; Susana Muhamad, exministra de Ambiente; María José Pizarro, senadora del Pacto Histórico; Daniel Quintero, exalcalde de Medellín; Carolina Corcho, exministra de Salud; Gloria Flórez, senadora y presidenta de Colombia Humana; y Alí Bantú Ashanti, abogado y líder social afrodescendiente.

Todos ellos están en su legítimo derecho de aspirar a que los electores los elijan para conducir los destinos de la nación en el período 2026–2030. En consecuencia, como demócratas, ninguno va a pedir quebrantar el orden institucional.

La hora de la prudencia

Por eso, cada uno aspira a ganar esa primera consulta para, posteriormente, en el próximo mes de marzo, enfrentarse a los precandidatos del llamado 'frente amplio', conformado por otros sectores aliados del oficialismo. Ese es el camino. De ahí que opten por la prudencia para no chocar con quien ahora es considerado el hombre más fuerte del Gobierno.

whatsapp_image_2025-08-04_at_3.59.11_pm_1.jpeg
Alfredo Saade y el presidente Gustavo Petro. FOTO: Joel González - Presidencia de la República

En cambio, entre quienes están por fuera de este grupo de aspirantes, pero que también levantan las banderas de la izquierda, hay mayor contundencia a la hora de rechazar las ideas de Saade.

“No puede ser que esta sea la mano derecha del presidente de la República. El único camino posible para el progresismo es el pos-petrismo”, afirmó el exministro de Comercio, Industria y Turismo y exdirector de la DIAN, Luis Carlos Reyes.

El artículo 197 de la Constitución Política de Colombia establece que ninguna persona que haya sido elegida como presidente o presidenta de la República podrá volver a ocupar ese cargo. “La prohibición de la reelección solo podrá ser reformada o derogada mediante referendo de iniciativa popular o asamblea constituyente”, precisa la Carta Magna.

“Pregunta seria: ¿Qué pesa más? ¿El papel o la gente? Si millones de colombianos quieren que Gustavo Petro continúe gobernando, ¿tendría más peso un artículo que reposa en papel desde hace 30 años que la voz viva de un pueblo que no quiere volver al pasado? Solo pregunto”, replica Saade.

Cortina de humo

Por ahora, no hay una propuesta formal de reforma constitucional en el Congreso ni un proyecto que busque habilitar la reelección presidencial. ¿Entonces?

“Es posible que se trate de una maniobra comunicacional para mantener el tema vigente con algún propósito, que puede ser de distracción o agitación. Pero sin intenciones reales, porque no hay ni tiempo ni posibilidades”, afirma Andrés Mejía Vergnaud, filósofo de la Universidad Nacional, observador y analista político.

candidatos_del_pacto_historico.jpeg
Este lunes, la colectividad confirmó la lista de siete precandidatos que participarán en la consulta presidencial interna prevista para el 26 de octubre. Son: Gustavo Bolívar, exdirector de Prosperidad Social; Susana Muhamad, exministra de Ambiente; María José Pizarro, senadora del Pacto Histórico; Daniel Quintero, exalcalde de Medellín; Carolina Corcho, exministra de Salud; Gloria Flórez, senadora y presidenta de Colombia Humana; y Alí Bantú Ashanti, abogado y líder social afrodescendiente. FOTO: Pacto Histórico.

“Está buscando precisamente generar ruido en la opinión pública, una cortina de humo con dos objetivos: el primero, sondear la idea para ver qué reacciones tiene entre seguidores e incluso opositores. Y, de fondo, busca desviar la atención de temas más relevantes mientras el país se enfrasca en un debate sobre si la reelección es viable o no dentro del marco constitucional”, añade el también analista político Víctor Solano.

Entre los expertos hay consenso en que Saade llegó al gobierno para halagar al presidente Petro. En su diagnóstico, recuerdan que este ha tenido dificultades para consolidar un equipo de trabajo y ha sido tajante con quienes se atreven a contradecirlo. Quien desentona, se va.

Los ejemplos sobran. Desde el principio hasta el final. Al grupo de altos funcionarios de su primer gabinete que le plantearon reparos frente al rumbo del gobierno, los apartó: Cecilia López, José Antonio Ocampo, Alejandro Gaviria y Jorge Iván González.

“Y a mí nadie que sea negro me va a decir que hay que excluir a un actor porno”, le dijo en televisión a Carlos Alfonso Rosero, entonces ministro de Igualdad y Equidad, quien ya salió del Gobierno tras un fugaz paso. En su lugar llega precisamente Juan Carlos Florián, quien trabajó en espacios de contenidos para adultos.

'Profesor hemérito'

Hace unos días, Petro contó que había recibido un doctorado honoris causa de la Universidad Nacional de Lanús, de Argentina, “de la que soy profesor hemérito”.

Saade celebró este hecho con un mensaje diferente, pero escribió también “hemérito”. Varios observadores anotaron que era difícil creer que se hubiera equivocado así. “Lo hizo para congraciarse con su jefe, para decir: si él lo escribe así, así lo escribimos todos, ¿y qué?”, dijo un analista.

Con la decisión tomada en El Salvador de permitir la reelección indefinida, alargar el período presidencial y hacerlo con mayoría simple —una serie de medidas hechas para favorecer a Nayib Bukele, quien se encuentra en las antípodas políticas de Petro—, Saade celebró: “Lo mismo pasará en Colombia, qué bien”, afirmó.

photologuephotos2025-08whatsapp_image_2025-08-04_at_35911_pmjpeg

Desde la misma izquierda surgieron fuertes rechazos. “Celebrar que suba una dictadura fascista, en la que se experimentan todo tipo de tecnologías de control y terror sobre la población en el corazón de América Latina, no representa ni al proceso del Pacto Histórico ni mucho menos al presidente”, dijo Muhamad.

“En el progresismo colombiano y en el Pacto Histórico no celebramos el autoritarismo ni el ascenso del fascismo en ninguna nación de América Latina”, afirmó la senadora Pizarro.

Así, Saade ha causado controversias en las que provoca risa, pero que también inquietan. Sin embargo, es el tema de la reelección el que más incomoda tanto a leales como a detractores del presidente Petro.

“¡Ya está bueno de payasadas!

“¡Ya está bueno de payasadas! Usted no es un opinador o un tuitero cualquiera, es el jefe de Despacho del presidente de la República. Su obligación legal y moral es respetar la Constitución y la ley. En Colombia no hay reelección. El mismo presidente ha dicho muchas veces que no le interesa”, manifestó Carlos Carrillo, director de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD). “Voces delirantes que generan unos ruidos innecesarios”, aseguró Roy Barreras.

Pese a todo, los analistas coinciden en que este debate no tendrá consecuencias reales en el proceso electoral. “Esas menciones posiblemente halaguen al presidente, y por eso las disfruta”, señala Mejía Vergnaud. “Saade siente que aporta más desde el activismo y la arenga que desde la estructuración real del despacho. Su trabajo no lo concibe como conciliador o moderador, sino como provocador”, añade Víctor Solano.

“Las reiteradas declaraciones de Saade sobre la reelección de Petro no deben leerse como un exabrupto aislado”, apunta Juliana Ocampo, abogada de la Universidad de los Andes, MBA del MIT Sloan y socia de Orza Relacionamiento Estratégico.

Para ella, aunque jurídicamente carecen de viabilidad inmediata —no hay hoy mayorías ni ambiente político para modificar la Constitución—, su insistencia parece tener objetivos tanto estratégicos como personales.

Lo primero es entender qué busca Saade con este ruido. En un gobierno marcado por tensiones internas y fragmentación, posicionarse como el vocero de las propuestas más radicales —como una eventual reelección— le permite afianzarse como un actor central ante el 30 por ciento de la base electoral fiel al presidente, dice Ocampo.

Esta porción del electorado, aunque minoritaria, sigue siendo determinante para el pulso simbólico del proyecto petrista. Saade podría estar construyendo su propia legitimidad como figura leal y coherente, proyectándose como posible heredero del capital político de Petro en tiempos de crisis o transición.

¿Saade dice lo que Petro piensa?

Por otro lado, hay un cálculo funcional: Saade dice lo que Petro no puede permitirse decir. Con un rechazo mayoritario a la idea de una constituyente o reforma para la reelección —más del 60 por ciento, según las encuestas—, el presidente no puede exponerse directamente sin pagar un costo político alto.

En cambio, un alfil como Saade puede mantener viva la narrativa de la “perpetuación del cambio” sin comprometer directamente al jefe de Estado. Petro observa, mide reacciones y se deslinda si es necesario.

Este tipo de retórica también se alinea con una estrategia de polarización que ha acompañado al gobierno desde la campaña. Al agitar el espectro de una reelección, Saade no solo mantiene al oficialismo en el centro del debate público —algo que al presidente le resulta funcional— sino que desplaza la atención de temas incómodos: escándalos personales, señalamientos por corrupción o los escasos avances legislativos. La confrontación vuelve a convertirse en escudo y distracción.

Saade refuerza con su discurso una narrativa ampliamente utilizada en América Latina: la del líder irreemplazable. Petro es presentado como el único capaz de ejecutar el “cambio necesario”, por encima incluso de los límites constitucionales.

“En este marco, Saade actúa como emisario de un liderazgo personalista, que apela a una ciudadanía dispuesta a sacrificar reglas en nombre de una promesa de transformación”, asegura la experta.

Como Saade tiene fama de proponer cosas delirantes -se grabó cortando con un cuchillo las coronitas de una pelota que asemeja a la morfología del coronavirus, mientras rezaba para acabar con el virus- muchos creerán que en temas como el de la reelección también se le 'chispoteó'. Para nada.

Más allá de su inviabilidad jurídica inmediata, el discurso de Saade cumple con varias funciones políticas: posiciona, distrae, cohesiona y prepara el terreno simbólico para una eventual narrativa de continuidad. No es ingenuidad. Es cálculo.

Finalización del artículo

Comentar este artículo

Aún no hay comentarios

Temas en este artículo

Artículo exclusivo para suscriptores

Suscriptores

Compartir artículo en redes sociales