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Derrumbe en la Vía al Llano - Desperdicio de alimentos y cierres en los corredores a Chocó
País

Cierres en la Vía al Llano y en corredores hacia Chocó afectan el transporte y ponen en riesgo el abastecimiento de alimentos

Transportadores denuncian pérdidas millonarias y alimentos dañados por los derrumbes en la vía Bogotá–Villavicencio y los bloqueos en los tramos Quibdó–Pereira y Medellín–Quibdó. Colfecar advierte que, si la situación no mejora, el Chocó podría quedar desabastecido.

Por: Redacción Cambio

Un derrumbe en el kilómetro 18 de la Vía al Llano, en sentido Bogotá–Villavicencio, bloqueó por completo el corredor y generó un represamiento de vehículos hacia el sur del país. Días después, se sumaron bloqueos en las vías Quibdó–Pereira y Medellín–Quibdó, lo que ha agudizado la crisis del transporte de carga.

Ante este panorama, los transportadores advierten millonarias pérdidas y riesgos de desabastecimiento. “El departamento de Chocó está en riesgo de desabastecimiento de alimentos y combustibles […] Se pudren los alimentos en los camiones ante la mirada indiferente del Gobierno”, señaló la Federación Colombiana de Transportadores de Carga y Logística (Colfecar).

¿Qué pasa en la Vía al Llano?

El pasado 6 de septiembre, un deslizamiento provocó el cierre total de la vía Bogotá–Villavicencio, corredor clave para conectar la capital con los Llanos Orientales. Aunque en la actualidad la carretera está habilitada de manera provisional en el kilómetro 18, en Chipaque (Cundinamarca), los transportadores denuncian demoras de hasta 16 horas para completar sus trayectos.

De acuerdo con Colfecar, por este corredor circulan más de 10.000 vehículos diarios, de los cuales 4.000 son de carga, muchos destinados al transporte de alimentos. Los transportadores señalan que, hasta ahora, las soluciones provisionales no han sido eficientes y sí han generado tiempos de espera de entre 8 y 14 horas.

“Manifestamos nuestra preocupación por la falta de soluciones estructurales a una problemática que se repite año tras año y que afecta el abastecimiento, la seguridad vial y la calidad de vida de las comunidades”, señaló Colfecar.

Una problemática estructural

Según Colfecar, la problemática, que se ha repetido varias veces durante los últimos años, tiene que ver con los acuerdos de concesión de la vía.

Cierre de la Vía al Llano provoca pérdidas
El sector agrícola será uno de los más afectados por el cierre del corredor vial | Crédito: Redes sociales de la ANI

De acuerdo con la federación, los contratos de cuarta generación (4G) solo contemplan actividades de operación y mantenimiento, sin incluir la estabilización de taludes o la construcción de obras de contención.

Esto provocaría que cada vez que se producen los derrumbes “las concesiones únicamente están obligadas a limpiar y a habilitar las vías tras cada deslizamiento, sin atacar las causas a fondo”, dice la federación.

Los transportadores también denuncian que la segunda causa de la problemática sería “la falta de control de las entidades territoriales y ambientales regionales sobre prácticas que aumentan el riesgo en la infraestructura”.

Algunas de ellas serían: desviación de cauces de agua, obstrucción de obras hidráulicas e invasión de franjas de expansión vial.

Coviandina
Vía al Llano con paso controlado. Créditos: Coviandina

Quibdó, aislado por bloqueos

Por otra parte, en Chocó los cierres viales han provocado el aislamiento de las poblaciones y el desabastecimiento de alimentos. Desde el 17 de septiembre, la vía Quibdó–Pereira permanece bloqueada en Pueblo Rico (Risaralda), donde comunidades afros e indígenas denuncian afectaciones por las obras del Invías y exigen respuestas del Gobierno.

La comunidad local denuncia que decenas de viviendas se han visto afectadas de manera parcial y total por las obras que adelanta el Instituto Nacional de Vías y otras empresas contratistas.

Por otra parte, desde el 22 de septiembre, el corredor Medellín–Quibdó también está bloqueado en el sector de Carmen de Atrato. Transportadores protestan por los cierres nocturnos que las autoridades ordenaron debido al riesgo de deslizamientos.

Los conductores exigen monitoreo constante y un sistema de control del tráfico tipo ‘pare y siga’, en lugar de cierres totales que afectan la economía regional. “No vemos soluciones definitivas ni avances reales en la estabilización de la montaña”, señalaron en un comunicado.

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