
“De una buena relación con Estados Unidos dependen cientos de miles de empleos”: María Claudia Lacouture
María Claudia Lacouture, presidenta de AmCham Colombia
La presidenta de AmCham Colombia explica en detalle cómo está hoy la comunicación entre Washington y Bogotá, sacudida por el retiro de la visa al presidente Petro y la decisión de varios de sus funcionarios de “devolverla en solidaridad” con él. Entrevista.
Por: Armando Neira
María Claudia Lacouture, presidenta de la Cámara de Comercio Colombo Americana (AmCham), hace en esta entrevista con CAMBIO una radiografía del estado actual de las relaciones entre Estados Unidos y Colombia, que en pocos días se han visto sacudidas por la descertificación del país en la lucha contra las drogas y la revocatoria de la visa al presidente Gustavo Petro debido “a sus acciones imprudentes e incendiarias”, según un comunicado del Departamento de Estado, y la seguidilla de renuncias al documento de altos funcionarios del Gobierno “en solidaridad” con el jefe del Estado.
CAMBIO: ¿Hoy cómo están las cosas con Estados Unidos?
MARÍA CLAUDIA LACOUTURE: ¿En qué sentido? Porque las relaciones con Estados Unidos son muy amplias. A veces se piensa que se reducen a unos pocos actores centrales, pero en realidad, día a día, tienen la participación de muchísimas, de miles, de personas.
CAMBIO: ¿Podría definirlas como frías o frágiles?
M. C. L.: Si nos atenemos exclusivamente a las últimas noticias, estas se presentan en un ámbito de tensión compleja.
CAMBIO: ¿Y pueden empeorar?
M. C. L.: Es necesario diferenciar desde los temas comerciales, políticos, de cooperación militar y otros que se desarrollan dentro de la relación binacional, hasta incluso los de temperatura por las redes sociales. Dentro de esas diferencias se puede evaluar cada ítem, porque las relaciones entre los dos países tienen muchos hilos, todos vivos y en permanente cambio.
CAMBIO: Venimos de dos hechos muy sonoros: la descertificación y la revocatoria de la visa al presidente Petro. Hay quienes sostienen que, en realidad, en ambos casos Estados Unidos ha enviado sendos mensajes más contra el presidente Petro, en particular, que contra Colombia en general. ¿Usted qué cree?
M. C. L.: Las dos acciones están dirigidas específicamente al señor presidente de la República y son temas que van en paralelo, pero no están correlacionados. Eso es importante.
CAMBIO: ¿Por qué no están correlacionados?
M. C. L.: La descertificación está amparada bajo un proceso de ley de Estados Unidos, en el marco de la lucha contra las drogas. En ese sentido, Estados Unidos nos dice: “Ustedes no están cooperando”. Sin embargo, siendo un aliado estratégico y bajo el principio de corresponsabilidad en la lucha contra las drogas, se establece una excepción de interés nacional.

CAMBIO: ¿Qué significa eso para usted?
M. C. L.: El mensaje es clave: Colombia sigue siendo un aliado estratégico, y Estados Unidos quiere continuar trabajando. Reconoce la corresponsabilidad en la lucha contra el narcotráfico, pero también señala que el liderazgo que Colombia desarrolla bajo aspectos como la política de Paz Total y sus resultados hasta ahora no cumple con los requisitos para establecer una cooperación completa.
CAMBIO: ¿Algo así como una matrícula condicional?
M. C. L.: Podría decirse así, porque en lo sustancial se mantiene la cooperación y las acciones conjuntas. No hay sanciones, pero queda el nombre de la descertificación. Y eso, reitero, no tiene correlación con la revocatoria de la visa del presidente Gustavo Petro.
CAMBIO: ¿Entonces?
M. C. L.: La revocación de la visa es, obviamente, una decisión diplomática que evidencia la inconformidad de Estados Unidos frente a una intervención muy puntual del presidente Petro en asuntos de soberanía interna de ese país. Diplomáticamente, el gesto envía un mensaje de seria preocupación y de distanciamiento protocolario respecto del mandatario.
CAMBIO: Desde Estados Unidos se ha hecho llegar el mensaje de que las relaciones con Colombia van más allá de la figura del presidente Petro. ¿Es así?
M. C. L.: Así es. La relación entre Estados Unidos y Colombia supera los dos siglos de historia. Ellos tienen una lectura particular del presidente Petro, pero otorgan un valor diferente a los lazos entre las dos sociedades. Por eso hemos venido trabajando desde hace varios meses en distintos frentes para mantener muy fuertes los puntos que nos unen.
CAMBIO: ¿Han intensificado ese trabajo desde los trinos de la madrugada del 26 de enero del presidente Petro?
M. C. L.: En efecto. Desde ese 26 de enero sabíamos que Colombia iba a estar bajo atención constante de Estados Unidos. Ese día fue un preaviso. Ante esas circunstancias, mucha gente se puso en marcha para activar todos los canales de comunicación entre los dos países, que no son únicamente entre gobiernos. Existen canales entre empresarios, entre empresarios y gobierno, entre empresarios y Congreso, entre Congreso y Congreso, así como entre alcaldes, gobernadores y el gobierno estadounidense por mencionar algunos porque son múltiples.
CAMBIO: ¿El 26 de enero marcó un punto de inflexión?
M. C. L.: Claro, porque desde entonces se empezó a trabajar arduamente para diferenciar lo comercial —que ha sido la base de la relación por más de 200 años— de lo político, que hoy tiene una imprevisibilidad que no es exclusiva de Colombia, sino también de Estados Unidos, donde existen tensiones importantes.
CAMBIO: ¿Usted cree que ese 26 de enero, que muchos veían como un cataclismo por el llamado a los embajadores, entre otras situaciones inéditas, abrió una puerta para nuevos diálogos?
M. C. L.: Creo que nos abrió el panorama. La situación despertó la necesidad de mantener la relación y de buscar espacios para generar acciones dentro de los intereses comunes y en los marcos legalmente establecidos. En ese sentido, la diplomacia empresarial es una de las variables que se han fortalecido desde entonces.
CAMBIO: En términos concretos, ¿cómo ha sido?
M. C. L.: Desde la Cámara Colombo Americana hemos trabajado en múltiples niveles para fortalecer los vínculos. A nivel empresarial, lo hacemos empresa a empresa —colombiana con estadounidense—, mediante ruedas de negocios, misiones comerciales y fortalecimiento del relacionamiento con las compañías estadounidenses en Colombia, las cuales también tienen un compromiso real con el país. Ellas han transmitido a su Gobierno la importancia de Colombia como socio.

CAMBIO: ¿En este caso aplica el dicho de que una crisis es una oportunidad?
M. C. L.: Así ha sido, porque hemos multiplicado el trabajo y pasado a muchas acciones concretas, como las misiones de empresarios a Estados Unidos. Los resultados se ven. No son solo nuestros, pues también es un esfuerzo de múltiples gremios. Se ha logrado que el crecimiento de las exportaciones sea del 8 por ciento, mientras que al resto del mundo apenas alcanza el 1 por ciento, o incluso el 0,6 por ciento. Este fortalecimiento comercial no es reciente: los lazos, insisto, datan de más de 200 años y con vínculos realmente estrechos: ¡Colombia ha sido el mayor receptor de asistencia económica de Estados Unidos en el hemisferio occidental en los últimos 50 años!
CAMBIO: Con todo lo que ha pasado, ¿cómo están recibiendo en Estados Unidos a los empresarios colombianos?
M. C. L.: Muy bien. En estos días hemos tenido, por ejemplo, relacionamientos con el Gobierno de Texas, con el Departamento de Estado, con el Departamento de Comercio y en múltiples niveles. Hemos mejorado nuestra presencia y los contactos con el Congreso estadounidense, con congresistas de ambos partidos.
CAMBIO: ¿A estos encuentros ustedes han ido solos o acompañados del Gobierno?
M. C. L.: Hemos hecho esfuerzos multilaterales con diferentes organismos y también hemos trabajado con el Gobierno de Colombia, con el Ministerio de Comercio y con la embajada de Colombia en Estados Unidos, tanto en procesos técnicos como en comerciales.
CAMBIO: Cuando pasan situaciones como la actual, ¿qué hacer?
M. C. L.: Cuando surgen asuntos irritantes, los evaluamos y definimos cómo proceder para continuar avanzando en la relación comercial.
CAMBIO: Desde el Gobierno algunos funcionarios han manejado la situación con cierto desdén. Por ejemplo, el ministro del Interior, Armando Benedetti, dijo que el asunto de la visa era “una cosa de igualados”. Más allá de las valoraciones políticas, ¿qué representa Estados Unidos para Colombia?
M. C. L.: Estados Unidos representa un universo de oportunidades e ingresos para los colombianos. Hoy las exportaciones de Colombia hacia ese país crecen un 8 por ciento. En el contexto global, esta cifra es notable.
CAMBIO: ¿Ese 8 por ciento a quién beneficia?
M. C. L.: A cientos de miles de personas en Colombia. El sector floricultor, por ejemplo, genera más de 200.000 empleos relacionados con exportaciones a Estados Unidos. El sector caficultor representa el 40 por ciento de nuestras exportaciones, con más de 500.000 familias vinculadas. Es un comercio vivo cuyas ganancias se irrigan por toda la geografía nacional.
CAMBIO: ¿A toda?
M. C. L.: Claro. Hablamos también del sector de frutas, verduras y otros, que generan más de 700.000 empleos a lo largo y ancho del país. Ese 8 por ciento influye directamente en los ingresos de empresarios y campesinos. Se trata de una oferta que Colombia presenta a Estados Unidos y que abarca textiles, confecciones, manufacturas, entre otros sectores.
CAMBIO: ¿Y el turismo?
M. C. L.: Muy importante. En 2024 llegaron a Colombia 1.194.000 turistas desde Estados Unidos, quienes dejaron más de 2.000 millones de dólares. ¿Dónde fue a parar ese dinero? A más de 40 sectores beneficiados por los ingresos que generan esos visitantes. Eso significa empleo, inversión e ingresos. En 2025, entre enero y julio del año llegaron 710.337 visitantes, que representaron el 26 por ciento de los extranjeros no residentes en el país, según cifras del Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
CAMBIO: ¿Los estadounidenses, además de venir a pasear, invierten en Colombia?
M. C. L.: El año pasado, hubo más de 5.500 millones de dólares en inversión extranjera directa proveniente de Estados Unidos. Eso no es solo empleo, también significa inversión regional, desarrollo económico y transferencia de conocimiento. En el primer semestre de 2025 se registró una inversión de 2.269 millones de dólares, que representa el 34 por ciento de los 6.579 millones recibidos en ese periodo, según cifras del Banco de la República.

CAMBIO: Buena parte de la economía colombiana se mueve por las remesas, que en 2024 sumaron más de 11.800 millones de dólares. ¿Cuánto de esa cifra corresponde a Estados Unidos?
M. C. L.: El 53 por ciento de las remesas que recibe Colombia proviene de Estados Unidos. Es una cifra significativa. Además, somos el país que más cooperación internacional recibe de parte de ese país, no solo en lo militar o de defensa, sino también en desarrollo productivo. Todo es clave para el bienestar de los colombianos.
CAMBIO: ¿Y de aquí para allá? ¿Cuánto exportamos a Estados Unidos?
M. C. L.: Le doy la última cifra: Estados Unidos es de lejos nuestro principal socio comercial. Las exportaciones alcanzaron 8.811 millones de dólares, equivalentes al 31 por ciento del total, según cifras del DANE.
CAMBIO: ¿Quiénes son los exportadores? ¿Cuántos?
M. C. L.: En promedio, más de 3.000 empresas exportan cada año productos a Estados Unidos, lo que representa el 35 por ciento de las que exportan al mundo, según la DIAN. Y en lo corrido de 2025, hasta julio, 2.485 empresas han exportado a ese país. Es mucha la gente que pone sus ojos allí para llevar sus productos. Por supuesto, es clave abrir otros mercados. Después de Estados Unidos, nuestro segundo mercado es Panamá, pero la realidad actual muestra que Estados Unidos es, de lejos, nuestro socio más importante.
CAMBIO: ¿Usted cree, como temen algunos, que la relación se puede deteriorar?
M. C. L.: Realmente eso es un tema del día a día. No puedo hablar del mañana, hay que hablar del hoy. Cada día trae su afán. También hay que resaltar que la imprevisibilidad no es solo de Colombia: también existe en Estados Unidos.
CAMBIO: Justo coincidieron los gobiernos de Trump, allá, y Petro, aquí…
M. C. L.: Sí. Las diferencias ideológicas entre los presidentes son evidentes, y eso genera una tensión constante entre los dos países. Lo importante es no bajar la guardia. Por eso no podemos parar, hay que seguir trabajando.
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