
Murió Yanette Bautista, símbolo del dolor y la lucha incansable por los desaparecidos en Colombia
La defensora de derechos humanos Yanette Bautista, símbolo de las mujeres buscadoras en Colombia, falleció tras una vida dedicada a la memoria y la justicia en Colombia. Su papel fue primordial para la Ley 2364 de 2024 y acompañó y apoyó a centenares de familias que también atravesaron el flagelo de la desaparición forzada.
Por: Redacción Cambio
En la mañana de este lunes se conoció una triste noticia de la muerte de **Yanette Bautista Montañez, destacada abogada, directora fundadora de la Fundación Nydia Érika Bautista, y reconocida por su lucha con la búsqueda de personas desaparecidas y contra la violencia estatal. **La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) la acreditó formalmente como víctima el pasado 9 de junio de 2025, en reconocimiento a su valiosa labor en favor de la memoria y la justicia en Colombia.
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Desde 1987, cuando desapareció su hermana Nydia Érika Bautista –posteriormente hallada con restos marcados por tortura y violencia sexual– Yanette dedicó su vida a transformar el dolor en dignidad, acompañando a cientos de familias víctimas de desapariciones forzadas.
En 1999, junto con su hija Andrea, fundó la Fundación Nydia Érika Bautista, con el propósito de visibilizar y proteger los derechos de las “mujeres buscadoras”. Desde entonces, la organización ha acompañado más de 500 casos en todo el país, ofreciendo apoyo jurídico, psicosocial y formación a mujeres que buscan sus seres queridos con coraje y resiliencia
El legado de Yanette Bautista también será recordado por su papel fundamental en la consecución de la Ley 2364 de 2024, que reconoce a las mujeres buscadoras como sujetas de especial protección constitucional y constructoras de paz.

La desaparición de Nydia Bautista y la búsqueda incansable
“Nydia primero fue detenida en la III Brigada de Cali en mayo de 1986, allí fue torturada y detenida arbitrariamente, aunque luego fue puesta en libertad. Un año después fue desaparecida definitivamente en Bogotá, en una operación entre la III y XX brigadas del Ejército en Bogotá”, contó Yanette en una entrevista con el Centro de Memoria Histórica.
Relató que el último día que la vio con vida fue en la primera comunión de su hija y el hijo de Nydia, Erick Antonio. Según su relato, eran aproximadamente las seis de la tarde cuando acompañó una amiga que había asistido a la reunión a coger el bus, ahí fue abordada por varios hombres que la subieron a la fuerza a un jeep. "Ese día cambió mi vida para siempre”*.*
Ese día empezó una lucha que, sin buscarlo, fue más allá que el caso de su hermana, se convirtió en la cara de la búsqueda de desaparecidos en Colombia.
"Salí con mi padre con una foto de Nydia y con una denuncia que nos ayudó a hacer Alirio Pedraza, quien también sería desaparecido. Salimos a la calle a repartir volantes, preguntando si alguien la había visto. Nos subimos a los buses, como lo hacen ahora los vendedores ambulantes, a preguntar por su paradero. Llegamos a brigadas, hospitales, morgues, fuimos a la Procuraduría, hablamos con el doctor Carlos Mauro Hoyos (asesinado en 1988), y llegamos hasta la Procuraduría Delegada para las Fuerzas Militares, _e_n donde preguntaron a las brigadas militares, pero no había razón de su paradero. Sin embargo, en este camino conocimos a otros familiares de desaparecidos, conocimos la organización Asfaddesy empezamos a ir a marchas y reuniones con la esperanza de poder tener una respuesta", contaba Yanette.

A los tres años de buscarla, un suboficial del Ejército confesó varios crímenes que se habían cometido en las Brigadas (III y XX), entre ellos el de Nydia Bautista. Entonces Jaime Córdoba Triviño, en esa época procurador de Derechos Humanos, le informó a la familia que era posible que Nydia estuviera enterrada en Guayabetal, Cundinamarca. La oficina de investigaciones especiales de la Procuraduría hizo la exhumación y allí la encontraron.
“A pesar de que la entregaron en una bolsa de basura, pudimos despedirnos y darle cristiana sepultura”.
Según la JEP, Nydia Érika Bautista habría hecho parte de un grupo de, por lo menos, 50 personas, miembros de grupos insurgentes, líderes del partido político Unión Patriótica, y defensores y defensoras de derechos humanos cuyas desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, entre los años 1984 y 1998, habrían estado asociadas a miembros de la inteligencia militar en Bogotá.
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