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Saúl Severini Caballero
País

Saúl Severini: la historia del paramilitar que duró prófugo 16 años y su condena por el crimen de la 'profe' Ledys Pertúz

Paramilitar señalado y condenado por crímenes en el departamento del Magdalena como integrante del Frente Pivijay.

El ganadero, que es señalado de crear el Frente Pivijay de las AUC, fue capturado en Cali. En 2020 fue condenado a 33 años de prisión por el asesinato de la maestra. Esta es la historia.

Por: Rainiero Patiño M.

El nombre de Saúl Alfonso Severini Caballero está relacionado con historias de terror en el departamento del Magdalena. El hombre, que fue capturado el pasado 2 de septiembre, en Cali, llevaba más de 16 años prófugo de la justicia.

Recordado como un temible exlíder paramilitar del Bloque Norte de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC), era uno de los criminales más buscados por las autoridades colombianas. Sobre él pesa una condena y cientos de víctimas esperan que hable sobre decenas de crímenes cometidos por los paramilitares en varios municipios del Magdalena.

El operativo de la captura de Severini fue realizado por la Dijin de la Policía Nacional y la Fiscalía 242 de Derechos Humanos. Conocido con el alias de El Caballero, Severini es considerado un experto en burlar la justicia. En 2006 logró escapar después de un complejo operativo realizado por las autoridades en el municipio de Pivijay, que era considerado su gran fortín criminal. Días después fue capturado, pero pudo recuperar su libertad a través de maniobras legales de sus abogados. 

Su nombre volvió a sonar en 2014, cuando también se le logró escapar de las autoridades en medio de un asalto a una finca en la población de Sabanas de San Ángel. En ese momento se dijo que había escapado hacia Venezuela.

Alianzas criminales

Severini fue condenado a más de 33 años de prisión por delitos de homicidio y concierto para delinquir en 2020. Pero, sobre todo, es recordado con miedo entre los habitantes del Magdalena por ser el líder y financiador de las AUC en el municipio de Pivijay, desde la década de 1990.

En ese municipio de la región Caribe, cuentan los archivos judiciales, hizo una alianza con Rodrigo Tovar Pupo, excomandante de las AUC, y fundó el Frente Pivijay, cuya estructura cometió crímenes en ese municipio y en otros como Salamina, Ciénaga, Remolino y Plato.

Severini, además, ha sido vinculado a las masacres de Salaminita y Nueva Venecia, acciones realizadas bajo las órdenes de Tovar Pupo y Salvatore Mancuso.

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Salvatore Mancuso y Rodrigo Tovar Pupo, alias Jorge 40.

La historia relata que la tarde del 7 de junio de 1999, 30 hombres del Frente Pivijay de las AUC llegaron hasta la población de Salaminita, entre Fundación y Pivijay. Bajo el mando de Tomás Gregorio Freyle Guillén, alias Esteban, los criminales asesinaron a tres personas: Óscar Barrios y Carlos Cantillo, dos jóvenes acusados sin pruebas de colaborar con la guerrilla, y la inspectora de Policía del corregimiento, María del Rosario Hernández. Horas después y usando maquinaria pesada, los paramilitares arrasaron con unas 49 viviendas, después de saquear muchas de ellas.

La masacre de Nueva Venecia ocurrió en la madrugada del 22 de noviembre de 2000, cuando unos 50 paramilitares del Bloque Norte llegaron a la población palafítica, en la Ciénaga Grande de Santa Marta, y mataron a 39 personas. Muchas de ellas fueron asesinadas a machetazos. Los miembros de las AUC también quemaron casas y saquearon negocios.

Un peligroso testaferro

Severini Caballero también es señalado de actuar como testaferro de los comandantes paramilitares de ese momento y de despojar de sus tierras a muchos campesinos

La Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) citó su nombre en 2023, cuando le exigió públicamente revelar sus nexos con políticos y empresarios del Magdalena. Severini envió en esos días una carta al presidente Gustavo Petro, en la que manifestó su intención de acogerse a la Paz Total y de contar la verdad sobre lo ocurrido durante su participación paramilitar, pero sus aportes fueron considerados evasivos por parte del tribunal.

Entre las víctimas más recordadas de las que se responsabiliza a Severini están Ledys Marina Pertúz Montero y el periodista Gustavo Ruiz, quien fue asesinado el 15 de noviembre de 2000, en Pivijay.

Las investigaciones por el crimen de Ruiz señalan que este fue asesinado después de recibir amenazas por sus denuncias públicas en contra la violencia desatada en la región por los paramilitares.

El asesinato de la ‘profe’ Ledys

En la madrugada del 3 de mayo de 2002, la maestra Ledys Marina Pertúz Montero viajaba, en compañía de su hijo, en un bus de servicio público entre los municipios de Salamina y Pivijay. 

A mitad de camino, el vehículo fue interceptado por miembros de las autodefensas, entre los que se encontraban Adriano de Jesús Torres, alias Octavio, y Deiro Londoño, alias Care e’ niña, quienes ordenaron a los pasajeros bajar del automotor. Luego les exigieron presentar sus documentos de identidad, retuvieron por minutos a los viajeros y asesinaron de manera cruel a Pertúz.

Posteriormente, las labores de investigación de la Fiscalía determinaron que la orden de matar a Pertúz fue dada por Miguel Ramón Posada, alias Rafa, quien la había recibido de Rodrigo Tovar Pupo con base en la información aportada a la organización criminal por Severini Caballero, quien también era conocido con el alias de Camilo. Este último señaló a la profesora de ser “auxiliadora de la fuerza pública”.

Por este caso, el Juzgado Once Penal del Circuito Especializado de Bogotá condenó en enero de 2002 a Severini Caballero a 400 meses de prisión por los delitos de homicidio en persona protegida y concierto para delinquir agravado. 

El juez del caso, además, determinó que el crimen de la profesora se ejecutó en desarrollo del conflicto armado, atendiendo las políticas que las AUC desarrollaban ante las personas que no compartían sus ideales y que consideraban enemigos. Pero resaltó que Pertúz era una persona protegida por el derecho internacional humanitario, ya que no era miembro activo de ningún grupo armado, hacía parte de la población civil y, al momento de los hechos, no era conocida bajo el concepto de combatiente.

Condena a Saúl Severini

Sobre la participación de Severini, el juez señaló que este pertenecía a las AUC aunque no andaba uniformado o portaba un armamento largo, como normalmente se puede imaginar a quienes participan de este tipo de organizaciones criminales. 

“Pero si era miembro, pues sus determinaciones propiciaban muerte, como la que se presenta aquí, tenía influencia directamente en los miembros de la organización, tan es así que los mismos Pedro Elias Londoño y Adriano de Jesús en sus intervenciones dijeron que ellos eran receptores de órdenes del señor Severini y como si fuera poco no sólo tiene la calidad de determinador por que fue quien condujo a que la organización asesinara a la señora Ledys”, indicó el juez.

Los investigadores, además, pudieron establecer que Severini fue autor del operativo criminal, porque estaba en el lugar de los hechos en el momento en que se produjo el asesinato.

La sentencia del juzgado también explicó que el interés o móvil del crimen por parte de las AUC era acabar con la familia de Pertúz, ya que su esposo también “fue desaparecido por los mismos paramilitares, hecho por el que fueron condenados miembros de dicha organización criminal”.

Con la nueva captura de Severini Caballero se podría cerrar un violento capítulo del conflicto en la región Caribe. Y es de gran relevancia para las víctimas del accionar de las AUC en esta zona del país y, especialmente, en el departamento del Magdalena, en donde el Frente PIvijay se le halló responsable de cometer 147 asesinatos y dejar más de 6.000 víctimas.

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