
Una deuda pendiente con la verdad: entre retrasos y silencios, el Museo de Memoria vuelve a levantar sus muros
En un terreno que ha sido testigo de la parálisis de las obras, volverán a sonar las máquinas, los martillos y las voces de obreros que levantarán los muros para la construcción. CAMBIO habló con la directora del Centro de Memoria Histórica y con organizaciones de víctimas para entender las implicaciones de este nuevo inicio.
Por: Jonathan Beltrán
El polvo volverá a levantarse sobre un terreno que espera conservar y sanar las heridas de décadas de violencia en Colombia. Tras varios años de retrasos, en los que el silencio sobre el conflicto armado parecía imponerse, las obras del Museo de Memoria en Bogotá se reactivarán con la promesa de darle un espacio digno a las voces de las víctimas y abrir nuevos caminos para la construcción de la verdad.
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En septiembre de 2020, el Gobierno de Iván Duque anunció la adjudicación del contrato de construcción del edificio del Museo de la Memoria en respuesta a las exigencias de las víctimas del conflicto. Sin embargo, cinco años después, la obra permanece estancada en medio de una espera que prolonga el silencio y extiende la ausencia de un refugio para la memoria.
La Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco Vargas, encargada de llevar a cabo el proceso de selección y contratación, reveló en plena pandemia que la compañía española Obrascón Huarte Lain sería la encargada de la obra. La entidad detalló que el proyecto de infraestructura tendría una inversión de 90.000 millones de pesos y debía ser entregado dos años después de la firma del contrato.

Pese al compromiso adquirido, durante varios años los bogotanos solo pudieron contemplar cómo las obras de la gigantesca estructura de concreto coronada con ‘chuzos’ permanecían inmóviles en la calle 26 con avenida de Las Américas. Por eso, para las organizaciones sociales, la iniciativa pasó a ser solo un nuevo símbolo silencioso de las promesas incumplidas.
“No es solo cemento, es dignidad. Para las víctimas en Colombia tener un lugar de memoria, donde reposen tantos hechos victimizantes, es muy significativo. Esperamos ver nuestras luchas visualizadas en un bien común de memoria que se convierta en un espacio abierto para cuestionar la violencia histórica y promover la no repetición”, explicó a CAMBIO Jackeline Castillo, directora general de la organización MAFAPO (Madres de Falsos Positivos).
Memoria en pausa: ¿por qué se detuvo la construcción del museo en Bogotá?
La Ley 1448 de 2011, conocida como Ley de Víctimas, estableció que el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) sería el responsable de diseñar, crear y administrar el Museo de la Memoria. Sin embargo, el lugar que debía consolidarse como un pilar para el fortalecimiento de la memoria colectiva sobre la violencia se vio envuelto en retrasos y cuestionamientos sobre el compromiso real con las víctimas.

En 2023, tres años después del inicio de las obras del Museo de Memoria, la Procuraduría advirtió que el proyecto de infraestructura quedó estancado, pese a que su entrega estaba prevista para octubre de 2022. De hecho, el ente de control advirtió en su momento que las obras podrían quedar inconclusas y derivar en un grave detrimento patrimonial.
Un reciente informe de la Contraloría conocido por CAMBIO reveló que, desde sus primeras etapas, el proyecto del Museo de Memoria enfrentó problemas en su planeación. De acuerdo con el documento, se presentaron falencias en los estudios iniciales y proyecciones poco realistas que afectaron la definición de aspectos como los costos reales y los tiempos de ejecución.

La Contraloría explicó que las falencias en el control y seguimiento de las obras hicieron necesario destinar nuevos recursos para conservar la estructura ya construida ante la humedad y el deterioro progresivo. No obstante, el órgano de control encontró que ninguna prueba permitía establecer con certeza la existencia de un daño patrimonial contra el CNMH.
La directora del Centro Nacional de Memoria Histórica, María Gaitán —nieta de Jorge Eliécer Gaitán—, explicó a CAMBIO que, ante el visto bueno de la Contraloría, la Agencia Nacional Inmobiliaria Virgilio Barco (ANIM) adelantó un nuevo proceso de selección pública para completar la obra. En ese sentido, la fase II del proyecto estará a cargo del Consorcio Memorial y contará con la interventoría del Consorcio Internacional ING.
Memoria en construcción: la esperanza y las exigencias de las víctimas ante obras del Museo de la Memoria
Los 14.139 metros cuadrados del edificio del Museo de la Memoria estarán destinados a espacios de memoria, verdad y no repetición, en homenaje a las víctimas del conflicto armado en Colombia. Las salas de exposición, espacios para la creación y exhibición de obras artísticas se distribuirán en los seis pisos y el sótano contemplados en el diseño arquitectónico.

“El Museo debe contar con los relatos y voces de las más de diez millones de víctimas de actores como la guerrilla, los paramilitares y el mismo Estado. Esperamos que, más allá de los ladrillos, el espacio adquiera un rol simbólico, pedagógico y reparador. Es un espacio en el que la verdad no será silenciada u olvidada por futuras generaciones”, destacó el presidente de la Asociación Nacional de Víctimas, Olguín Mayorga.
Antonio Ochoa, director jurídico de la Fundación para la Protección de los Derechos de las Víctimas de Secuestro, Desaparición Forzada (FUNVIDES), enfatizó en que las voces de poblaciones históricamente olvidadas también deben quedar grabadas en los muros del museo, para que sus historias de lucha y dolor no se desvanezcan con el paso silencioso del tiempo.

“Con sus historias plasmadas en cada rincón del Museo, las víctimas podrán recuperar la voz que los actores armados les arrebataron en el silencio de la soledad”, relata Ochoa, en su llamado a promover la participación de organizaciones de víctimas tradicionalmente excluidas en nuevos actos de reconciliación y espacios de reparación simbólica.
Jackeline Castillo, directora general de la organización MAFAPO, se unió a las voces de los representantes de organizaciones de víctimas consultados por CAMBIO que exigieron garantías para que el nuevo Museo de Memoria no sea instrumentalizado o convertido en una vitrina política de próximos gobiernos, sino que refleje la pluralidad de relatos y dignifique a todas las víctimas del conflicto.
Una casa para la verdad: así será la reconstrucción del Museo de Memoria
El Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) reveló que la inversión será de 37.749 millones de pesos para construir la Fase II del Museo de Memoria. Según el organismo, la estructura gris, que permaneció varios años congelada en el tiempo, empezará a transformarse de a poco en un lugar vivo que abriría sus puertas a finales de 2026.

La directora del CNMH, María Gaitán, destacó que el Museo de Memoria contará con espacios como el Archivo de Derechos Humanos, un centro de documentación histórica sobre la violencia y un teatro multipropósito. Además, anticipó que el espacio contará con múltiples exposiciones itinerantes, curadurías virtuales y programación artística y cultural.
“Las actividades simbólicas integradas en el Museo permitirán reforzar el rol de cada colombiano como guardián de la memoria. Las víctimas, que como luciérnagas continúan dando luz en medio de la oscuridad, podrán considerar el museo como una nueva etapa en el tránsito entre el olvido y la dignidad”, explicó la directora Gaitán.

MAFAPO, FUNVIDES y la Asociación Nacional de Víctimas coinciden en que el mayor reto del nuevo Museo de Memoria será lograr que este espacio no solo conserve recuerdos, sino que se convierta en un lugar vivo donde las voces de las víctimas resistan el olvido y sirvan como faro para la verdad, la justicia y la construcción de un futuro en el que el sonido de las balas no silencie las voces de lucha y reconciliación.
Finalmente, la directora del CNMH reconoció que uno de los desafíos principales del proyecto corresponderá a la pedagogía de la escucha como un ejercicio continuo en cada metro del nuevo museo. “Que la luz de resistencia que las víctimas emanan como luciérnagas en la oscuridad ilumine cada espacio del edificio, que por años fue considerado un elefante blanco”, concluye.
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