
Tiburones, tortugas y otras especies en peligro son protegidos por decisión de tribunal sobre pesca industrial: ¿de qué se trata?
Un tribunal amparó derechos colectivos al ambiente sano y ordenó a la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca implementar un sistema de monitoreo electrónico en la pesca industrial con palangre. La decisión no prohíbe esta técnica, pero advierte que la falta de control efectivo pone en riesgo tiburones, rayas, tortugas y aves marinas.
Por: Juan David Cano
El Tribunal Administrativo de Cundinamarca emitió una sentencia de primera instancia que marca un precedente en la protección de especies marinas afectadas por la pesca industrial con palangre en Colombia. El fallo amparó los derechos colectivos al goce de un ambiente sano, al equilibrio ecológico y a la conservación de la fauna marina, al concluir que el Estado no cuenta hoy con mecanismos suficientes para vigilar de manera efectiva la pesca incidental de especies vulnerables.
Aunque la decisión no prohíbe el uso del palangre, sí ordena cambios estructurales en la forma como el Estado supervisa esta actividad, al considerar que la ausencia de información confiable y de control permanente constituye una amenaza real para especies como tiburones, rayas, quimeras, tortugas y aves marinas.

¿Qué es el palangre y por qué genera controversia?
El palangre es una técnica de pesca industrial que consiste en lanzar al mar largas líneas con cientos o miles de anzuelos con cebos. Se utiliza principalmente para pescar atún, pez espada y otras especies comerciales de gran tamaño.
El problema, según quedó probado en el proceso, es que esta técnica no distingue entre especies objetivo y especies protegidas, lo que da lugar a capturas accidentales –conocidas como pesca incidental– de animales que no deberían ser pescados, algunos de ellos en riesgo de extinción.
La controversia no está en la existencia del palangre como metodología de pesca, sino en la incapacidad del Estado para medir con certeza cuántas especies protegidas están siendo cazadas, liberadas o muertas durante estas faenas.

La clave del fallo: falta de control real
El Tribunal fue claro en un punto central: las autoridades no demostraron que exista un control efectivo, continuo y confiable sobre la pesca industrial con palangre.
Durante el proceso quedó en evidencia que el principal mecanismo de vigilancia ha sido el uso de observadores humanos a bordo de algunas embarcaciones. Sin embargo, el fallo advierte que este sistema es insuficiente, entre otras razones, porque:
- No cubre todas las faenas de pesca.
- Depende de limitaciones presupuestales.
- Puede verse afectado por condiciones adversas a bordo.
- No garantiza registros completos ni verificables de las capturas incidentales.
Para el Tribunal, sin datos sólidos no es posible afirmar que el impacto ambiental sea bajo, como sostuvieron las entidades demandadas.
El principio de precaución, en el centro de la decisión
La sentencia se apoya de manera explícita en el principio de precaución ambiental, según el cual el Estado debe actuar incluso cuando no exista certeza científica absoluta, si hay indicios razonables de riesgo grave o irreversible para el ambiente.
En este caso, el Tribunal concluyó que la ausencia de información confiable sobre la pesca incidental ya es, en sí misma, una amenaza para los derechos colectivos, pues impide saber si especies protegidas están siendo afectadas de forma significativa.

La orden concreta: monitoreo electrónico obligatorio
La decisión judicial ordena a la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca (AUNAP) crear e implementar un programa de monitoreo electrónico para la pesca industrial con palangre, como complemento –no reemplazo– del sistema de observadores a bordo.
Este tipo de monitoreo, utilizado en otros países, incluye herramientas como: cámaras a bordo de las embarcaciones, sistemas de geolocalización, sensores en las artes de pesca y registro digital de las capturas. El objetivo es garantizar trazabilidad, transparencia y datos verificables sobre qué se pesca, dónde se pesca y qué especies resultan afectadas incidentalmente.
No es una prohibición, pero sí una advertencia
El Tribunal fue enfático en aclarar que no ordena la suspensión ni la prohibición inmediata del palangre, pero sí envía un mensaje: la pesca industrial solo puede considerarse sostenible si está acompañada de controles reales y verificables. En otras palabras, el fallo deja claro que el desarrollo económico no puede sostenerse sobre la falta de información ni sobre vacíos de vigilancia ambiental.
La sentencia reconoce que tiburones, rayas, tortugas y aves marinas tienen hoy un régimen especial de protección ambiental y que el Estado tiene el deber de evitar que actividades productivas legales se conviertan en factores de riesgo para su supervivencia.
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