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David Escobar Arango, director de Comfama ENTREVISTA
David Escobar Arango, director de Comfama.
País

‘Si conversamos, daremos el salto hacia donde nos merecemos estar como país’: David Escobar, director de Comfama

Comfama ha logrado consolidarse como una de las entidades más confiables del país. En entrevista con CAMBIO, su director, David Escobar, habla sobre los logros de la caja de compensación en Antioquia y comparte sus perspectivas sobre el futuro del país en un año marcado por la contienda electoral.

Por: Luis Chía

En 2025, Comfama impactó a más de 4.7 millones de personas gracias a los aportes de 127.000 empleadores. En medio de un panorama desafiante, la caja de compensación antioqueña destacó sus logros en términos de cooperación y confianza, pilares fundamentales con los que han logrado adaptar la compensación familiar a los nuevos retos de la sociedad colombiana.

Con 6.699 empleados, Comfama se consolida como un actor central para el desarrollo de Antioquia. En diez años, la entidad pasó de cubrir a 977.000 trabajadores a 1.5 millones, un salto que, sin duda, refleja su amplio despliegue en la región. De hecho, sus afiliados también respaldan su operación, otorgándole una calificación de confianza de 4,74 puntos sobre 5, según estudios de Valor Percibido.

CAMBIO conversó con David Escobar Arango, director de la entidad, para profundizar en la labor de Comfama durante el último año y las apuestas que le han permitido ganarse la confianza de los antioqueños. En un escenario nacional marcado por altos niveles de desconfianza institucional, Escobar invitó a que el próximo gobierno abra una conversación con todos los actores del país alrededor del bienestar colectivo.

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David Escobar Arango, director de Comfama. | Crédito: cortesía

CAMBIO: Ustedes destacan dos aspectos: confianza y cooperación. ¿Cómo les fue el año pasado?

David Escobar Arango: Nos fue muy bien desde la perspectiva de confianza y cooperación porque las cosas más importantes que hicimos el año pasado —proyectos de infraestructura, nuevas sedes, programas sociales— las logramos trabajando en equipo con instituciones públicas, sociales y privadas en todo el departamento. Cada uno de los logros fue gracias a eso. En una sociedad como la nuestra, con bajos niveles de confianza institucional e interpersonal, hay una elevada confianza en esta institución. De hecho, las cajas de compensación, junto a las empresas, universidades y la Corte Constitucional son las instituciones más confiables de Colombia y, para nosotros, es un orgullo estar en ese selecto grupo.

¿Cómo nos fue? Bien porque crecimos con los programas sociales. Las cifras financieras no son el resultado sino un medio para lograr el éxito de los programas que facilitan la movilidad social de los antioqueños: nuestro propósito superior. Cuando mostramos los resultados de nuestros programas de crédito, salud y de nuestra operación como caja de compensación, lo más importante no es que hayan sido sostenibles, sino que pudimos prestar un inmenso servicio social. Las cifras más importantes son esas coberturas: 9 millones de personas impactadas en cultura; 2 millones de personas casi cubiertas por nuestros servicios de salud en alianza con la EPS de Sura; casi 3 millones de personas en los parques; más de 600.000 matrículas de cursos Comfama. Decidimos crecer por responsabilidad ética, porque cuando una institución social hace bien la tarea, su obligación es llegarle a más gente. Fue con confianza, alianzas, crecimiento y sostenibilidad financiera.

CAMBIO:  Comfama tiene más de 70 años de historia. Más allá de las cifras, ¿cuál es su lectura sobre el desarrollo de Antioquia?

D.E.A.: Vemos una Antioquía que progresa, una Antioquía que avanza, una Antioquía donde las alcaldías, la Gobernación, las empresas y las fundaciones estamos trabajando juntas para avanzar. Destacamos que el año pasado la economía antioqueña y las empresas generaron 52.000 empleos formales nuevos. El país estuvo estancado en creación de empleo formal y Antioquía no: Antioquía creció. En un momento tan difícil para el sistema de salud, las instituciones de salud antioqueñas, las IPS, las clínicas, los hospitales y la aseguradora más importante que es Sura, han logrado sostenerse pese a la tormenta. También en un momento difícil del sistema de vivienda, hemos seguido avanzando ayudándole a la gente a lograr sus cierres de vivienda. La región está mostrando su capacidad institucional y su cultura de cooperación. Hacemos un énfasis grande en que la confianza se construye cuando se cumplen reiteradamente las promesas y que las promesas se cumplen cuando trabajamos en equipo.

CAMBIO: ¿Qué retos ponen a prueba la capacidad de resiliencia y adaptabilidad de Comfama?

D.E.A.: Cuando una institución tiene más de 70 años, ha trabajado con muchos gobiernos, le han tocado los ciclos económicos positivos y negativos, comprende que las sociedades tienen momentos de más satisfacción y momentos de más insatisfacción o de menos polarización y más polarización. Instituciones como Comfama, gracias a su antigüedad, tienen una perspectiva histórica y de futuro. No nos quedamos atrapados en la coyuntura, sino que vivimos trabajando como hormigas.

Uno de los desafíos recientes a los que nos estamos adaptando es al cambio demográfico. La familia de hace 50 años era distinta a la de hoy. El porcentaje de población envejecida era pequeño y hoy es mucho mayor. Estamos adaptando nuestros servicios de salud, educación y cultura a esa realidad. Cuando una institución tiene tantos años, se adapta fácil y comprende que no se puede estancarse en las crisis del momento.

David Escobar Arango, director de Comfama
David Escobar Arango, director de Comfama, durante su Asamblea General de Afiliados. | Crédito: cortesía

CAMBIO: Según la octava ola de la Encuesta Mundial de Valores (EMV), solo el 4 por ciento de las personas considera que puede confiar en los demás. ¿Qué cree usted que es esencial para recuperar esa confianza?

D.E.A.: Uno siempre está pidiendo que confíen en uno, pero nunca le está dando confianza a los otros. El principio de la confianza social es aprender a confiar a pesar de la incertidumbre. Hay que darse la posibilidad. Si uno cree, empieza un círculo virtuoso, una cadena de confianza. De igual forma, la confianza se construye cuando cumplimos las promesas. Si dos empresas hacen un contrato y ambas cumplen, la próxima vez que se encuentren para hacer negocios tendrán mayor propensión a confiar. Lo mismo aplica entre las personas o los amigos. Usted desconfía de una persona que nunca ha conocido en un entorno laboral o profesional, pero cuando lleva 15 años trabajando con ella, usted, como dicen en los equipos de fútbol, juega de memoria. La invitación es a que cumplamos las promesas desde lo personal y lo institucional. Cuando nos demos cuenta, al cabo de las décadas, esta será una sociedad que se acercará a los niveles de confianza de los países desarrollados, que se encuentran entre el 60 y 70 por ciento.

CAMBIO: Frente a ese nivel de desconfianza interpersonal, ¿usted cómo ve a Antioquia? ¿El antioqueño se abre a la posibilidad de confiar?  

D.E.A.: Cuando uno mira los datos, Antioquía y Colombia se parecen mucho en eso. Sin embargo, cuando uno se detiene a mirar los datos se encuentran islas de confianza. Es decir, territorios o instituciones en las que la gente sí confía. Los antioqueños y los colombianos confiamos mucho en la familia y en la empresa. Esas islas aparecen en mares de desconfianza. Yo creo que la Comuna 13 es un ejemplo de donde después de un momento de miedo y dolor emergió una comunidad mucho más fuerte. Cosas parecidas encontramos en relación con las universidades, cajas de compensación y con las empresas. Antioquía es un territorio donde hay muchas islas de confianza que, además, están conectadas entre sí. A pesar de las dificultades, llevamos más de un siglo trabajando juntos. Se trata de un rasgo muy particular de esta región y no de todos los colombianos. El rumbo es ese y Antioquia tiene mucho para compartir con el país.

CAMBIO: David, ¿cuáles son sus expectativas sobre este año marcado por el panorama electoral?

D.E.A.: No estamos en la coyuntura electoral. Somos una organización completamente neutral en lo partidista. Como decía, hemos trabajado con 17 gobiernos de todos los colores políticos en todas las épocas que nos han tocado desde los años cincuenta hasta hoy. Lo que estamos haciendo es ofrecer programas que funcionan y propuestas escritas para los temas sociales que están a nuestro cargo, con el objetivo de presentarlos ante los nuevos congresistas, los nuevos ministros y la nueva persona que ocupe la silla de la Presidencia de la República. En salud tenemos ideas, propuestas y ejemplos vivos de cómo se pueden hacer las cosas. En vivienda tenemos lo mismo: no solo documentos, sino ejemplos funcionales de cómo se pueden construir barrios, de cómo se puede ayudar a que las familias logren su cierre financiero y sus sueños. Y en educación tenemos modelos funcionales en colegios como Cosmos Schools y modelos funcionales en educación técnica con nuestra institución CESDE. Tenemos las propuestas académicas y los ejemplos reales que ponemos al servicio de los gobiernos, sin importar el color político.

Comfama impacto social
Desde Comfama destacan su consolidación como "una plataforma de desarrollo que conecta familias y empresas". | Crédito: cortesía

CAMBIO: Ustedes han sido claros en que la gran tarea como país es construir juntos. Ante la llegada de un nuevo gobierno, ¿cuál es ese llamado, precisamente, para recuperar la confianza en las instituciones?

D.E.A.: La confianza se construye cuando hay conversación, cuando se hacen promesas que se cumplen y cuando eso se mantiene a lo largo de los años. Nuestra esperanza es que el próximo gobierno tenga una conversación con distintos actores, sin polarización, sin rabia, sabiendo que en este país tenemos que caber todos independientemente de cuál sea la ideología política. Además, las cosas importantes, las nuevas instituciones, las innovaciones sociales y los progresos económicos no se logran cuando una empresa o una institución pública trabaja sola, sino cuando nos juntamos, cuando nos articulamos, cuando cooperamos. Hay una idea que a mí me gusta repetir: la gran fortaleza que tiene la humanidad es que el homo sapiens sabe trabajar en equipo. Si nos sentamos a trabajar, a conversar y a construir, aprovechando las instituciones que hemos forjado en los años de vida republicana, seguramente vamos a dar el salto y estaremos donde nos merecemos estar como país.

CAMBIO: ¿Cuáles son las proyecciones para este año en materia de crecimiento? ¿Cómo ve el futuro cercano de Comfama?

D.E.A.: Este año fuimos conservadores en nuestras proyecciones. Dejamos una plata guardada para invertir en tecnología, en nuevos servicios de salud, en más proyectos de vivienda, en más parques y en más sedes en las regiones. Sin embargo, cuando revisamos las proyecciones financieras dijimos: “el empleo crecerá, pero despacio por tratarse de un año de incertidumbre política”. Por eso, estimamos que nuestros ingresos crezcan, pero no mucho, no tanto como en otros años. No pensamos que sea un año de crecimiento acelerado por tener las elecciones en la mitad, pero sí haremos nuestra tarea. Ojalá que las decisiones económicas y políticas que se tomen durante este periodo permitan que el siguiente año sí sea uno donde la economía, el empleo y la consolidación de la clase media se aceleren.

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Desde sus inicios, la entidad ha buscado combinar la innovación, tradición y compromiso con el desarrollo de las familias antioqueñas. | Crédito: cortesía

CAMBIO: ¿Quiere agregar algún mensaje?

D.E.A.: Las cajas de compensación de Colombia atendemos a casi la mitad de la población con estos servicios. Es un derecho de los trabajadores de Colombia. Es una prestación fundamental en el contrato social colombiano. Hay que hacer dos cosas con esto: primero, cuidarlo, porque cuando uno tiene una institución de esta fortaleza, la sociedad tiene entre sus manos un activo tremendamente valioso. Y, segundo, evolucionarlo. Tenemos que evolucionar para adaptarnos a los nuevos retos del trabajo de la sociedad colombiana. Tenemos que ser activos en la disminución de la informalidad. Tenemos que ayudar a que Colombia se adapte al cambio demográfico. Tenemos que ayudar a que Colombia entienda el cambio cultural en la relación que las personas tienen con el trabajo: el trabajo como parte de la vida y no como toda la vida.

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En diez años, la cobertura de Comfama pasó de 977.000 trabajadores a 1.5 millones. | Crédito: cortesía

CAMBIO: Teniendo en cuenta esas nuevas dinámicas del trabajo, ¿cómo puede el país adaptarse a este cambio demográfico?

D.E.A.: Tenemos que entender que la vida ya no tiene tres etapas: estudiar, trabajar y retirarse. Hoy en día algunos pueden tener muchas vidas laborales con distintos roles y no solamente hasta los 57 años, en el caso de las mujeres, y hasta los 62 los hombres. Tenemos que incluir en el mundo del trabajo cada vez más personas mayores de 50 y de 60 años, cuando quieran y cuando estén con buena salud. La sociedad colombiana y las empresas tenemos que abrirnos a eso. Por otro lado, creo que tenemos que tener una iniciativa nacional de formación técnica masiva de buena calidad, apasionante, para que los jóvenes colombianos encuentren la oportunidad de formarse en las más modernas tecnologías y que su trabajo, en el campo o en la ciudad, lo encuentren lleno de propósito. También es el momento de que Colombia disponga de un programa de salud mental que le responda a los desafíos de esta nueva generación porque estamos en un momento donde las expectativas del futuro son menos claras frente a lo eran hace varias generaciones. La juventud colombiana está viviendo unas tensiones que no había vivido.

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