
Gobierno planea poner en subasta de TES hasta 60 billones en 2026
Hacienda colocó deuda por 6 billones de pesos en una sola jornada pagando intereses cercanos al 15 por ciento. Gremios y analistas advierten que el costo refleja la desconfianza del mercado en las cuentas públicas.
Por: Juan David Cano
El miércoles 13 de mayo, el Ministerio de Hacienda salió al mercado a pedir prestados 6 billones de pesos a través de la venta de TES, los títulos con los que el Estado se financia y terminó pagando intereses cercanos al 15 por ciento anual, una tasa históricamente alta. Y eso es apenas el comienzo: el plan oficial es repetir la operación varias veces hasta completar cerca de 60 billones de pesos en deuda durante 2026.
Quien dio la cifra fue el director de Crédito Público, Javier Cuéllar, encargado de manejar el endeudamiento del país. Según explicó, ese monto incluye todas las subastas previstas para el año, tanto las regulares como las complementarias que el mercado puede ejercer en los días siguientes.
"Nosotros tenemos subastas proyectadas para el 2026 por cerca de 60 billones de pesos y esas subastas tienen unos cronogramas, pero ese número de 60 billones de pesos tiene incorporada una probabilidad, una expectativa de las subastas no competitivas. Normalmente, los creadores de mercado vienen aquí a través de las órdenes de compra que tienen por parte del mercado, demandan TES y estas subastas le permiten a los compradores, a los 10 o 12 días después, ejercerlas comprando un monto hasta el mismo que ya compró la subasta a la tasa de valoración del día de la subasta. Cuando un mercado está al alza en las tasas de interés, si no me conviene como comprador no la ejerzo, y en el transcurso del año casi que ninguna subasta competitiva ha entrado porque las tasas han permanecido en un momento alcista”, dijo.
Cuéllar defendió la operación y aseguró que el Gobierno tiene caja suficiente, en pesos y en dólares, para llegar al 7 de agosto, fecha en que termina el mandato del presidente Petro. Pero dijo que no quería dejarle un hueco de liquidez a la próxima administración. Por eso, en lugar de buscar el billón de pesos que suele colocar en cada subasta, esta vez aceptó 6 billones de una sola vez.
> “Entonces si yo no hago nada y simplemente me voy con las subastas competitivas puede que en diciembre esté colgado en el esquema de subastas y que las no competitivas hayan entrado y puede que en diciembre me toque hacer un segundo ‘Pinco’ o a quien le corresponda, entonces para evitar eso decidimos romper el techo ayer de la subasta no buscando el billón que normalmente buscamos sino ayer llegaron 6 billones fue una subasta que incluso cortó por debajo del mercado y creemos que fue una subasta buena”, añadió.
El problema, según los analistas, no es que el Gobierno consiga plata —de hecho, hubo cuatro veces más demanda que oferta—, sino el precio que está pagando por ella.
“Estamos hipotecando el futuro”
Para el presidente de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), Alejandro Castañeda, el resultado de la subasta es un mensaje claro de desconfianza, y la responsabilidad no es del Banco de la República, sino del manejo fiscal.
“El Gobierno volvió al mercado a tomar deuda: 6 billones a tasas cercanas al 15 por ciento y plazos de hasta 32 años. Esa brecha no es técnica, es de confianza. Y deja algo claro: la política monetaria del Banco de la República no es el problema. El mercado está incorporando el mayor déficit, el crecimiento de la deuda y la falta de señales claras de austeridad. Estamos hipotecando el futuro a tasas históricamente altas para financiar el presente. Sin disciplina fiscal, el costo lo terminan pagando los hogares vía más impuestos, más inflación o menor crecimiento. Esto es un descalabro”, dijo.
En la misma línea, el CEO de Lumen Economic Intelligence, Luis Fernando Mejía, sostuvo que el nivel de las tasas es una “señal preocupante” sobre cómo se está percibiendo el riesgo del país.
“Que el Gobierno esté colocando deuda a tasas cercanas al 15 por ciento es una señal preocupante sobre la percepción de riesgo fiscal del país. El mercado está exigiendo una prima cada vez más alta para financiar al Estado colombiano, reflejo del deterioro de las cuentas fiscales, el aumento de la deuda y la incertidumbre sobre la capacidad de estabilizar las finanzas públicas. Persistir en esta trayectoria implica mayores costos de financiamiento y menos espacio para la inversión social y productiva. El ajuste fiscal luce cada vez más inaplazable”, explicó.
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