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Brisa de Angulo.
Poder

Brisa De Angulo: “Mi agresor está instrumentalizando a la justicia colombiana para silenciarme”

Desde hace 22 años, esta mujer lucha para obtener justicia tras denunciar a su primo, Eduardo Gutiérrez, por violencia sexual. El hombre, que tiene una orden de detención en Bolivia y vive en Colombia bajo el nombre de 'Lalo Levi', denunció por injuria y calumnia a la mujer, una reconocida activista que manifiesta su indignación por tener que sentarse frente a su agresor. Se convocó a un plantón para el viernes en la Casa de Justicia de Mártires en Bogotá.

Por: Alejandra Bonilla Mora

“Si tú buscas en internet a Eduardo Gutiérrez De Angulo, sale que Interpol lo está buscando con una circular roja. Es prófugo de la justicia en un caso abierto. Sentimos una profunda indignación y rechazo de que se escape de la justicia, y porque llega a otro país para instrumentalizar al sistema judicial en forma de venganza para silenciar a la víctima, para acorralarla y que el sistema judicial se preste para eso”.

Las palabras son de Brisa De Angulo, una reconocida activista colombiana que lucha desde hace 22 años por lograr que su primo, Eduardo Gutiérrez De Angulo, responda ante la justicia por haberla abusado sexualmente durante casi ocho meses en 2001, cuando ella tenía 16 y él 26 años. Por ese entonces, vivían en Cochabamba, Bolivia.

Tras dos juicios anulados en Bolivia, en donde los crímenes sexuales no prescriben, se emitió una orden de detención y un pedido de extradición ante la justicia colombiana ya que Gutiérrez, quien ahora se hace llamar Lalo Levi, vive en Bogotá y es parte del equipo pastoral de la iglesia El Lugar de su Presencia. Pero Gutiérrez, quien estuvo brevemente detenido en 2022 en Colombia, está libre porque la Corte Suprema de Justicia negó la extradición.

Ahora decidió atacar.

Junto con Víctor Mosquera, su abogado defensor, Gutiérrez denunció por injuria y calumnia a Brisa De Ángulo, en un hecho calificado como una nueva revictimización por la mujer, que obtuvo un reconocimiento internacional por no desfallecer en su lucha y lograr en 2023 una sentencia -que es un hito de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte IDH)- a su favor y en contra del Estado de Bolivia.

Esto quiere decir que, luego de 17 años de no verlo, Brisa De Angulo deberá enfrentarse cara a cara contra su agresor, a quien lleva años denunciando y que hoy es prófugo de la justicia en Bolivia. Ella, quien no vive en Colombia sino en Estados Unidos, tuvo que desplazarse a Bogotá para acudir a una diligencia de conciliación que se realizará en la Casa de Justicia de Mártires este viernes 11 de julio. Brisa viajó acompañada de sus padres. A la cita llegarán activistas que la acompañan en su lucha judicial. Incluso se programó un plantón para manifestarse a favor de ella.

De Angulo habla con firmeza: la justicia no debería obligarla a estar cara a cara con su agresor, sino que esta denuncia por injuria y calumnia que presentada por Gutiérrez debería analizarse en el contexto del caso: el juicio en marcha en Bolivia, el mandato de la Corte IDH para que haya justicia y con enfoque de género.

“Es una situación extremadamente horrible porque yo no lo veo a él hace 17 años y es indignante que esté libre en las calles, poniendo en riesgo a niños y niñas, y que a mí se me vaya a sentar en el banquillo de la acusada por haber dicho que él me violó. La Corte IDH llamó al Estado de Bolivia un segundo agresor y, en este momento, Colombia se ha convertido en un tercer agresor”, señala Brisa.

¿Por qué? En criterio de De Angulo, es reprochable que la Corte Suprema de Justicia haya negado la extradición de Gutiérrez bajo el argumento de que en Colombia la conducta reprochada, el acceso carnal violento, ya prescribió. Y, de otro lado, considera una violación a los derechos humanos obligarla a sentarse con él a conciliar, y “no tomar la perspectiva de género y generacional donde el agresor sexual está instrumentalizando el sistema judicial para intimidar y silenciar a la víctima”.

“No pueden simplemente tomar esta denuncia de injuria y calumnia y sacarla del contexto de los 22 años que yo vengo luchando para tener acceso a la justicia y que este tipo se presente ante las autoridades”, agregó la mujer, quien se presentará, con la frente en alto, no solo consciente del apoyo que tiene sino haciendo un llamado a las autoridades.

“¿Qué pasa con las miles de personas que no tienen todo ese respaldo y que quedan desamparadas no solo por la sociedad sino por el sistema judicial que debería protegerlas? No solo abandonan a las valientes que rompen el silencio, sino que se prestan a jugar el juego de venganza de los agresores”, dice.

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Brisa de Angulo. Foto: Ana María Cañón-CAMBIO.

Romper el silencio, la violencia sexual incestuosa y los reclamos

La agresión sexual que Brisa denuncia ocurrió en 2001. Su primo, diez años mayor, vivía con ella y sus padres. Al año siguiente, la entonces adolescente fue sometida a exámenes forenses humillantes, fue ridiculizada y descalificada por el mismo juez que llevó el caso, quien amenazó con expulsarla si no dejaba de llorar. En un primer juicio, Eduardo Gutiérrez fue condenado a siete años por el delito de estupro agravado y luego fue absuelto.

En 2007, la justicia anuló esa sentencia y ordenó realizar un tercer juicio oral. Al año siguiente, Gutiérrez fue declarado en rebeldía. Diez años después, en 2018, Interpol Colombia identificó que el hombre estaba en Colombia. Lalo Levi estuvo preso entre febrero y septiembre de 2022 hasta cuando la Corte negó su extradición. En 2023, la Corte IDH falló a favor de Brisa.

En todo ese trámite, Brisa y su familia han tenido que viajar para presentarse ante todas las autoridades mencionadas. “Yo he llegado a la Corte Suprema y Constitucional de Bolivia y Colombia, a la Corte Interamericana y no puedo tener acceso a la justicia. Pero este tipo me abre un proceso y me toca a mí venir a sentarme el banquillo del agresor: ¿en qué mundo estamos?”, señaló Brisa.

Su padre José Miguel De Angulo, que vive en Bolivia y trabaja con la fundación Una Brisa de Esperanza, expresa las dificultades que enfrentan las víctimas, especialmente mujeres y niñas, al decidir romper el silencio y buscar justicia.

“Cuando llegan dos personas que históricamente han vivido en relaciones asimétricas de poder, la justicia no puede tratarlos como iguales. Tiene que haber atención diferenciada que debe ser sensible a estas grandes desigualdades históricas, culturales y estructurales. Nunca una víctima tiene por qué estar sentada en la misma mesa con un agresor”, señaló.

Ahora existe una posibilidad: que Gutiérrez envíe a un abogado y no acuda él directamente a la audiencia de este viernes. Lo cierto, por ahora, es que De Angulo no conciliará y que seguirá abogando por su caso y por las víctimas de violencia sexual y de la violencia sexual incestuosa.

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Brisa De Angulo. Foto: Ana María Cañón-CAMBIO.

Desde la fundación, Brisa y su familia han visto como, incluso teniendo reglas más detalladas, muchas veces la atención depende de la voluntad de los funcionarios judiciales que asumen los procesos.

“Nosotros hemos llevado 2.600 casos de niños y niñas víctimas de violencia sexual en los últimos 22 años y tenemos sentencia condenatoria en el 95 por ciento de los casos. Eso lo atribuyo al trabajo transdisciplinario con la familia y en la escuela. Cuando una niña es intimidada, los detalles que va a dar son mínimos y se va a entorpecer todo el proceso. La entrevista forense es clave”, señaló.

Y sus padres contaron cuán difícil es para las familias atender estos casos, cuando las tradiciones han buscado mantener para la familia lo sucedido o se suele minimizar el relato de la víctima. De Angulo explica que un agresor dentro de la familia probablemente tiene una narrativa bien armada, que minimiza a la víctima.

Luz Stella Losada, mamá de Brisa, señaló por su parte que este tipo de casos no son evidentes, pero que sí es posible percibir señales. En el caso de Brisa, con 16 años, su conducta cambió visiblemente, por ejemplo, con la alimentación y en el trato.

“De un momento a otro empezó a cambiar, pero nunca uno se imagina que estos cambios tienen que ver con una situación tan horrible. Él estaba viviendo en nuestra casa y yo le decía: ‘Brisa está muy rara. Si te enteras de qué pasa me cuentas’. Y él me decía: ‘Sí, conmigo también’. Eso te desubica. Había confianza con él porque era adulto. Entonces, lo importante es que la gente sepa que desgraciadamente esto sí puede pasar en el hogar y hay que leer la señales y entender”, dijo.

Su mensaje es uno: “rompamos el silencio. Hablemos. Sí, esto pasa en los hogares, en los colegios, en las iglesias, en las instituciones en donde uno cree que están seguros los hijos”.

El trámite en la Corte Constitucional

Como reveló CAMBIO, desde 2023 el caso de Brisa De Angulo llegó a la Corte Constitucional que revisa una tutela que presentó su defensa en contra de la decisión de la Corte Suprema de Justicia que negó la extradición de Gutiérrez. El caso no se ha resuelto.

Allí hay varios asuntos de fondo: por un lado, que, según el tratado de extradición vigente con Bolivia, que se firmó en 1911, se exige que la autoridad colombiana valore, al revisar las peticiones de extradición, que el delito no se encuentre prescrito en Colombia. De otro lado, están los avances en materia de tratados internacionales para castigar la violencia contra la mujer, que han sido suscritos por Colombia. Además, está el hecho que acá hay una sentencia de la Corte Interamericana.

¿Qué predomina: un tratado de extradición de 1911 o los nuevos estándares internacionales al respecto? “A mí me parecería absolutamente indignante si la Corte Constitucional considera que se puede utilizar algo que fue escrito hace 100 años, cuando ni siquiera existían los derechos humanos, después de todos los avances que han que han existido”, dijo.

Lo que ha pasado tras el fallo de la Corte IDH y el documental

La Corte IDH ordenó más de 15 medidas de reparación de las cuales una se ha cumplido: ya Bolivia hizo un pedido de perdón público.

Pero falta: está en trámite en el Congreso de ese país una ley que, de aprobarse, sería un avance significativo para atender la violencia sexual en ese país, creando el delito de violencia sexual incestuosa, así como medidas de protección para las víctimas para estos casos que son diferentes.

De otro lado, el viernes 11 de julio, el mismo día de la diligencia judicial, se presentará el documental Brisa, realizado por el ganador del Emmy, Nick Nanton, que narra el proceso legal.

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