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Poder

En vísperas de la histórica sentencia, el uribismo radicaliza el discurso y responsabiliza a Santos

Juan Manuel Santos, Álvaro Uribe Vélez.

El juicio contra el expresidente irrumpe en la campaña política para 2026 con el relato de que el futuro solo se definirá entre el uribismo y el ‘petro-santismo’. De hecho, ponen su nombre como fórmula vicepresidencial. En este contexto, ¿en qué queda el centro? Análisis.

Por: Armando Neira

La cercanía de la sentencia judicial que definirá la inocencia o culpabilidad del expresidente Álvaro Uribe Vélez —prevista para el lunes 28 de julio— ha irrumpido en la campaña política con una narrativa que plantea una disyuntiva entre dos orillas: el uribismo y el ‘petro-santismo’.

Según Tomás Uribe Moreno, su padre “es el único líder que puede unir a la oposición democrática”. El hijo del expresidente fue más allá con una tesis sorprendente: “Petro y Santos buscan neutralizarlo judicialmente antes de 2026, conscientes de que su participación, especialmente como vicepresidente, sería clave para derrotarlos”.

Su intención es clara: trata de sacar de la órbita jurídica el caso -Uribe está acusado por los delitos de presunto soborno, fraude procesal y soborno de testigos- para llevarlo a la esfera política.

Con esta tesis sobre la mesa, se da por hecho que la posibilidad de un encuentro de reconciliación entre Santos y Uribe queda en el olvido. El premio Nobel ha reiterado que el ‘petro-santismo’ es una ficción de sus adversarios, mientras que llegó hace apenas unos días a plantear que, en defensa de las instituciones, estaría dispuesto a reunirse con Uribe.

Una familia unida

Es razonable suponer que un mensaje de tal magnitud, como el de Uribe Moreno, fue consultado previamente con su padre antes de hacerlo público, por lo que cabe suponer que le cerraron la puerta a esa posibilidad.

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“Y quisiera aprovechar la oportunidad para volver a invitar al expresidente Uribe a que nos unamos para defender algo muy importante: las instituciones, que son la base de la democracia. Defendiendo las instituciones, vamos a poder unirnos. Podemos tener pensamientos diferentes, pero alrededor de las instituciones es posible unirnos. Espero que no me responda con cuatro piedras en la mano”, había dicho el expresidente Juan Manuel Santos Calderón. FOTO: Colprensa.

Santos ha elevado el tono contra el presidente Gustavo Petro, debido a lo que considera una pésima gestión. Hace unos días recordó que el expresidente Carlos Lleras Restrepo utilizaba una expresión para describir la crisis: “un país descuadernado”. “Yo a eso le agregaría un adjetivo más popular que usan los jóvenes: un país despelotado y lleno de incertidumbres”.

¿Por qué está lleno de incertidumbres?, se preguntó. “Porque los países necesitan —y voy a usar un símil marino— que la nave tenga un rumbo. Los ciudadanos necesitan saber hacia dónde van. Y nosotros, infortunadamente, tenemos una nave a la deriva, con un capitán que no ha dicho hacia dónde va y que ha generado muchísima incertidumbre”, señaló.

“Pero el presidente Petro —dijo Santos—, lejos de aceptarlo o de admitir que necesitamos esa calma, actúa en sentido contrario”.

“Sin embargo, hay que perseverar”, continuó. Argumentó que las cosas no se logran de la noche a la mañana. “Los objetivos se alcanzan si uno insiste en llegar a ellos. Y tenemos que insistir en llegar al objetivo de unir al país. El país necesita unirse, porque los países polarizados se vuelven totalmente ineficaces para resolver los problemas de la gente”.

Cuatro piedras en la mano

“Por ejemplo, yo quisiera aprovechar la oportunidad para volver a invitar al expresidente Uribe a que nos unamos para defender algo muy importante: las instituciones, que son la base de la democracia. Defendiendo las instituciones, vamos a poder unirnos. Podemos tener pensamientos diferentes, pero alrededor de las instituciones es posible unirnos”.

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Álvaro Uribe Vélez, expresidente de la República.

“Yo espero que no me responda con cuatro piedras en la mano, como sucedió la vez pasada, porque realmente el país necesita que los expresidentes y estamentos como la Iglesia insistan en unirse para defender propósitos comunes”.

Y, para usar su símil, le respondieron con cuatro piedras en la mano. La respuesta, además, pone al centro político en un dilema. Será muy difícil para un aspirante de centro posicionarse ante una opinión pública que es jalonada hacia los extremos.

Uribe se ha mostrado especialmente activo en las últimas horas. Mientras insiste en su inocencia ante la justicia, en el terreno político se mueve, según dice, con el propósito de aglutinar las fuerzas de derecha.

Así, por ejemplo, en la noche de este domingo abogó por conformar una “gran unidad democrática”. “La idea de muchos colombianos de tener una gran unidad democrática no se logra en reuniones cerradas, ni con acuerdos burocráticos. Se logra hablando de cara al pueblo colombiano y con toda sinceridad sobre lo que unos y otros piensan”, expresó.

Un paso político, un paso jurídico

Uribe subrayó la importancia de construir un diálogo franco, sin subterfugios ni acuerdos de espaldas a la ciudadanía. “Para nosotros, en el Centro Democrático, es muy importante esta posibilidad de escucharlos. Uno puede decir lo que piensa para hacerle mal a alguien o para hacerle bien a Colombia. Hoy los hemos escuchado en función de hacerle bien al país”.

Estas declaraciones se producen cuando se acerca el día 28 de julio en el que la jueza Sandra Heredia definirá si es inocente o culpable por presuntos delitos de soborno a testigos y fraude procesal.

Uribe -y buena parte de sus escuderos- ha empezado a saltar del terreno judicial al político. En este último escenario, aprovechó para reiterar que el camino hacia un nuevo gobierno no pasa por acuerdos entre élites, sino por una verdadera convergencia ciudadana basada en principios comunes.

“Este foro nos va enseñando. Para mí fue corto, porque uno aprende mucho escuchándolos. Vamos sobre diferentes temas y ustedes irán hablando. Ese diálogo que piden los colombianos, a ver si logramos que Colombia tenga un gran gobierno el año entrante”, dijo en un espacio donde había varios aspirantes a la presidencia.

Aunque entre quienes participaron se sostiene el argumento de que no hubo acuerdos electorales y que se trató de un espacio para expresar preocupaciones sobre seguridad, era inevitable mostrar a Uribe como el símbolo de la unidad frente al petrismo.

“Uribe demostró que debe primar el futuro del país y la democracia sobre intereses partidistas. Logró convocar a candidatos, líderes y académicos para debatir un tema tan complejo como la seguridad”, declaró el congresista Juan Espinal.

Candidato a la Vicepresidencia

En esta coyuntura se produjo el mensaje de Uribe Moreno, quien sentenció que su padre podría ser candidato a la Vicepresidencia.
Según él, su padre “es el único líder que puede unir a la oposición democrática”, y a reglón seguido agregó que Santos y Petro intentan neutralizarlo judicialmente.

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El presidente de la República, Gustavo Petro Urrego. FOTO: Presidencia.

Uribe Moreno compartió un documento en el que denuncia una supuesta persecución política, señalando a Eduardo Montealegre, hoy ministro de Justicia de Petro, y al senador Iván Cepeda, una de las figuras del equipo negociador de Santos que firmó la paz con las Farc en La Habana. Así, los puso como artífices del proceso judicial.

El juicio ha reconfigurado una narrativa política: se plantea una contienda entre el uribismo y el llamado ‘petro-santismo’, dejando al centro político debilitado y sin protagonismo.

La posibilidad de que Uribe sea candidato a la Vicepresidencia no solo agrega más ruido político a la campaña electoral, sino que jurídicamente es imposible.

Así, por ejemplo, para Alfonso Portela, abogado experto en temas electorales, es claro que las funciones del vicepresidente están enfocadas en suplir al jefe de Estado si este falta. Y, para él, Uribe estaría inhabilitado para asumir como presidente, por la prohibición de la reelección. Es decir, no tiene sentido nombrar en ese cargo a alguien que no puede cumplir las funciones que tendría.

Una propuesta inconstitucional

Esta opinión la comparte Alfredo Beltrán, expresidente de la Corte Constitucional. En diálogo con CAMBIO, fue enfático al señalar que la Constitución prohíbe la reelección. Además, mencionó que “cuando los electores votan por una fórmula, votan en una sola papeleta y en el mismo día para ejercer la Presidencia, ya sea en propiedad o por una eventual falta del titular”.

“Esa es una manera de burlar el mandato constitucional. Eso resulta ser un absurdo jurídico y un absurdo lógico, porque sería ser y no ser al mismo tiempo”, señaló Beltrán, un experto en la Carta Política que nos rige.

A esto agregó que si Uribe llegase a aparecer en el tarjetón electoral, cualquier ciudadano podría pedir la nulidad de la inscripción, ya que Uribe no estaría habilitado para ser presidente y, en esa votación, se le estaría dando ese aval.

Hay más voces que coinciden con esa postura, como José Gregorio Hernández, también expresidente de la Corte Constitucional, quien afirma que la razón de la inhabilidad “es evidente”.

Desde el centro se mira esta nueva coyuntura sin ser ajenos. Así, la exalcaldesa de Bogotá, Claudia López, recordó que la sentencia que está a punto de dictar la justicia no tiene nada que ver con las diferencias políticas de Uribe con Santos o con Petro.

“Por todo lo grave que ha hecho Álvaro Uribe —sus alianzas con paramilitares, las chuzadas contra jueces, periodistas y críticos de su gobierno, o los falsos positivos, entre otros— nunca enfrentó un solo día de juicio ni de cárcel, como los parapolíticos que denuncié. Pero la rabia y la venganza lo impulsaron a formular una falsa denuncia y la justicia terminó procesándolo a él”, afirmó.

“Ahora está a punto de ser condenado por compra de testigos. ¡Al fin algo de justicia, aunque sea por un delito mucho menos grave que los cientos que se le atribuyen y permanecen impunes!”, concluyó ella.

Habrá que ver qué relato buscará imponer el uribismo tras la decisión de la jueza Heredia. Faltan pocos días.

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