
Los desafíos para brindar una solución de fondo a los arroceros
Arroceros del Tolima durante la protesta.
“Este Gobierno, al igual que los anteriores, actúa como rompehuelgas”, dice Diógenes Orjuela. El líder sindical lo acusa de pretender negociar el tema del paro con sectores distintos a quienes están en la protesta, de mentir en sus declaraciones, e incumplir y desinformar.
Por: Armando Neira
Como suele decirse: “se hace campaña en poesía y se gobierna en prosa”. En efecto, hay una gran diferencia entre el lenguaje inspirador e idealista de las promesas y el pragmatismo cuando se está en el poder. Si no, que le pregunten al líder sindical Diógenes Orjuela, quien acusó con dureza al presidente Gustavo Petro por la forma en que está manejando el paro de los arroceros:
“Este Gobierno, al igual que los anteriores, actúa como rompehuelgas; ya lo hizo en el Mintrabajo”, escribió el expresidente de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT). “Pretende negociar el tema del paro de los arroceros con sectores distintos a quienes están en la protesta, miente en sus declaraciones, incumple y desinforma”, agregó.
Para Orjuela, los reclamos de los productores son justos y la negociación debe ser con quienes están en la protesta y sus organizaciones gremiales. “El de los arroceros es, además, un asunto de soberanía alimentaria. ¿No que eran el Gobierno del cambio?”, preguntó.
La posición crítica de Orjuela hacia el Gobierno del presidente Petro ha sido una constante. Hace un tiempo también expresó su inconformidad con los problemas en la implementación del nuevo modelo de salud para el magisterio, promovido como modelo de atención médica para 818.960 maestros y que, según se anunció, sería replicado para el resto de los colombianos.
“No, Gustavo, no fue el software el culpable. Fue la improvisación en el tal modelo de salud de los maestros. Fue la indebida presión ejercida por su Gobierno”, aseguró.

Esto fue en respuesta a una afirmación del jefe de Estado, quien intentó explicar por qué el sistema no comenzaba a funcionar como se había planteado en teoría.
El líder sindical decepcionado
Fue durante una jornada de “Gobierno con los barrios populares”, realizada en Manizales, cuando el presidente dijo que el problema clave del nuevo sistema de salud de los maestros era “el software”. Según él, el sistema ha favorecido a operadores antiguos debido a fallos en la plataforma utilizada.
En ese momento, Orjuela cuestionó que el único que quiso cambiar el sistema de salud de los maestros fue Petro, no los mismos profesores: “Los dos delegados de Fecode algunas veces votaron en contra, pocas a favor y en otras se abstuvieron ante serias dudas legales y de procedimiento”.
El exlíder sindical también destacó el incumplimiento de promesas como la libre elección y las mejoras en las clínicas. “No las hubo porque nunca se contrataron. Si los llama corruptos, ¿por qué volvió a llamar a los antiguos operadores y les contrató a la mayoría la red primaria, que apenas está prestando atención?”.
Al margen de las opiniones de Orjuela sobre la gestión del presidente Petro, lo que sí es indiscutible es la complejidad de encontrar una respuesta satisfactoria para los arroceros en las condiciones actuales.

Se trata del segundo paro nacional arrocero de este 2025. En él, los productores exigen precios justos y una regulación real y efectiva de la producción y la comercialización, para dejar de tener pérdidas de entre 2.500.000 y 2.800.000 pesos por hectárea cosechada, según sus cuentas. Esto está provocando la quiebra de pequeños y medianos cultivadores.
La voz de la ministra de Agricultura
“Es necesario establecer de manera temporal un sistema de corrección a los posibles precios que garantice condiciones de competencia y evite efectos negativos sobre el eslabón primario de la cadena productiva del arroz”, ha argumentado la ministra de Agricultura, Martha Carvajalino.
En esta línea, el Gobierno subraya la importancia de lo conversado en la Mesa Nacional del Arroz. Sin embargo, desde el gremio Dignidad Arrocera afirmaron que los productores no participaron en dicha mesa, lo cual da fundamento a las críticas de Orjuela.
“Queremos aclarar a la opinión pública nacional que los arroceros presentes en las carreteras del país no participamos en esa mesa. No hemos tenido ningún acercamiento para adelantar negociaciones con el Ministerio y, por tanto, seguimos en el paro”, aseguraron.
El elemento de desconfianza dificulta los acercamientos. Para quienes promueven la protesta, la decisión del paro nacional arrocero obedece al descontento de los agricultores ante los repetidos incumplimientos de los acuerdos firmados en marzo, los cuales fueron ignorados, aseguran, por el Ministerio de Agricultura, en particular, y el Gobierno nacional, en general.

Ahora, los manifestantes han escalado sus peticiones y exigen que en las mesas de diálogo estén presentes los ministerios de Agricultura, Comercio y Ambiente, además de la Superintendencia de Industria y Comercio.
Qué pasa en la frontera con Ecuador
El problema es de difícil solución por el avance de factores externos, como la posibilidad de que en Ecuador —cuya economía está dolarizada— haya capos del narcotráfico que estén lavando dólares y enviando el grano a Colombia.
“Estamos pidiendo que se evalúen varias cosas. Primero, si hay un contrabando técnico, lo que llaman el 'reempaquetado', es decir, si alguien está introduciendo de manera ilegal arroz al país y eso está estancando los inventarios”, explicó la ministra Carvajalino.
Aunque es difícil precisar las cifras exactas del volumen debido a la naturaleza ilegal de esta actividad, el contrabando —incluido el reempaquetado— afecta los inventarios y distorsiona el mercado nacional, perjudicando a los productores colombianos.
Dignidad Agropecuaria, movimiento que agrupa a distintas organizaciones del sector, asegura que el Gobierno no hace lo suficiente para frenar el contrabando proveniente de Ecuador, el cual llega a precios que “arruinan a quienes están recogiendo la cosecha nacional”.
Para el Ejecutivo, se deben tomar medidas estructurales y de largo plazo. La ministra, a manera de ejemplo, dice que, según los datos de la más reciente Encuesta Nacional del Arroz, en el país se sigue ampliando el área sembrada en el departamento de Casanare, en zonas que, además de ser poco productivas, resultan ambientalmente insostenibles.
Todos juegan, todos ponen
Y aunque desde 2021 existe un plan de ordenamiento de la cadena arrocera, llevarlo a cabo a plenitud es un desafío que sigue pendiente. Por ello, la ministra reiteró el llamado a alcaldes, gobernadores y productores para que apoyen su implementación. “Es necesario regular las áreas de siembra para lograr una cadena más competitiva y avanzar en el uso de semilla certificada”.

En Colombia, cerca de 200 municipios cultivan arroz, una labor esencial para la estabilidad de su economía. Según los más recientes datos del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), durante el primer semestre de este año se registraron 295.261 hectáreas sembradas, una reducción del 2,4 por ciento frente al mismo periodo de 2024, cuando se alcanzaron 302.695 hectáreas.
Los departamentos donde se concentran las mayores protestas son Huila, Tolima, Córdoba, Sucre, Meta, Casanare, Arauca, Cesar, Atlántico y Bolívar.
Se trata de un alimento básico para los colombianos, en el que deben estar los ojos abiertos de todos los implicados en su producción y distribución.
¿Qué hacer con Estados Unidos?
Los manifestantes exigen también revisar el Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos, de donde también se está importando arroz.
La comparación es desproporcionada porque en Estados Unidos los productores de arroz reciben subsidios por parte del gobierno federal. Estos subsidios se otorgan a través de diversos programas diseñados para apoyar la producción de arroz y proteger a los agricultores de los riesgos del mercado y del clima.
Y también está la Cobertura de Riesgo Agrícola (ARC), programa que ofrece pagos a los productores cuando los ingresos de sus cultivos caen por debajo de un nivel garantizado debido a precios bajos, mal clima u otras circunstancias.
En estas condiciones, será difícil lograr acuerdos sólidos y plenamente cumplibles. Lo clave, sin embargo, es como diría Orjuela tomar el toro por los cuernos y sentarse a conversar con quien corresponda.
Desconocer a la contraparte no es una buena decisión. Ya le pasó al expresidente Juan Manuel Santos quien salió de su cargo con una frase que le pesaba: “El tal paro no existe”, dijo en referencia también a evidentes movilizaciones campesinas.
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