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La ministra aseguró que la construcción de un nuevo sujeto histórico samario pasa por entender la mezcla, lo intercultural y lo transcultural.
Poder

Ministra Yannai Kadamani llama a pensar Santa Marta desde la mezcla y no desde categorías identitarias excluyentes

Durante el foro “Santa Marta, hacia los 600 años”, la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani Fonrodona, propuso pensar la ciudad en tres tiempos —pasado, presente y futuro—, y llamó a dejar atrás el “fetiche” de asociar cultura con identidad.

Por: Juan David Cano

Durante el foro de CAMBIO “Santa Marta, hacia los 600 años: un compromiso con el futuro”, la ministra de las Culturas, Yannai Kadamani Fonrodona, ofreció una profunda reflexión sobre el rol de la memoria, la cultura y la identidad en la construcción del futuro de la ciudad. La ministra sostuvo que es necesario pensar la ciudad no solo desde el presente, sino en diálogo con el pasado prehispánico y con una proyección clara hacia el futuro.

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“Trato de pensar que a Santa Marta hay que pensarla en tres tiempos: un tiempo pasado que reconozca una historia no solo de 500 años, sino una historia prehispánica; que hay que pensar también en todos los embates, las luces y las oscuridades de una diáspora, todas las migraciones, si se quiere, de un mundo mediterráneo. También pensarla en el presente que somos ahora, como dice uno de los historiadores de Latinoamérica más reconocidos, Gilberto Freyre —pensar el presente de Santa Marta en términos de mezcla también es un concepto que me parece muy interesante— y pensarnos el futuro. ¿Qué vamos a hacer con el futuro de Santa Marta?”, declaró.

Según Kadamani, los tres tiempos no deben verse como opuestos, sino como parte de un mismo proceso vital de celebración y transformación: “Cuando nosotros reflexionamos acerca de los tres tiempos, podríamos decir que conmemoramos un pasado para celebrar un presente y un futuro. Entonces no hay tal dicotomía o confrontación. Podemos conmemorar para celebrar lo que somos, la riqueza cultural que somos”.

Para la ministra, es necesario dejar atrás el fetiche de relacionar cultura con identidad

En ese marco, la ministra hizo una crítica directa a la manera en que la sociedad contemporánea vincula cultura e identidad: “Creo que eso también pasa por dejar ese fetiche que tiene la sociedad contemporánea de relacionar la cultura con identidad. Yo creo que la identidad lo que hace es un poco reducir al ser humano a una serie de categorías limitadas y pobres, si me lo preguntan a mí. Y no reflejan en absoluto la complejidad y la diversidad de la experiencia humana. Y todo lo contrario, lo que hace es seguir sesgando y seguir generando espacios de exclusión”.

Y agregó que estas categorías siguen reproduciendo estructuras de poder heredadas de la modernidad colonial: “Categorías que además seguimos utilizando como fundamento de lo que fueron en su momento las categorías que, según pensadores decoloniales, trajo la modernidad en el siglo XVI. Hablamos de categorías que se basan en la raza o la etnia, lo que es ahora el género o el sexo y en las clases sociales. Y seguimos dando nuestra identidad a partir de esas mismas categorías”.

Para Kadamani, superar esas limitaciones implica proponer otra forma de entender al ser humano:

“¿Cómo hacemos para superar la categorización de etnia, de género y de clase social, y empezamos a hablar de un ser humano relacionado con su entorno que es completamente distinto? Y creo que es donde encontramos un diálogo más pensado en términos de mezcla, en términos de procesos interculturales y de todos los relacionamientos culturales, transculturales”, afirmó.

Los 500 años de Santa Marta: un antes y un después en la forma de celebrar la memoria

La ministra también destacó que la conmemoración de los 500 años de Santa Marta marcará un antes y un después en la manera como el país piensa sus aniversarios fundacionales. “Esta conmemoración y esta celebración determinará la manera en que vamos a seguir celebrando una y otra vez los 500 años de las ciudades que se vienen en Colombia. Y si me lo permite el continente entero”, afirmó.

Más allá de una efeméride, la ministra hizo un llamado a entender este momento como una oportunidad para repensar el papel de la cultura en la construcción de país: “Ese diálogo intercultural al que nos estamos proyectando entonces, por sobre todo, no es solo una conmemoración y una celebración y una responsabilidad, una responsabilidad que además no sólo tiene el Estado o las entidades territoriales, estatales y políticas, sino que tiene el Estado social y cultural”.

En ese marco, interpeló a todos los actores sociales a preguntarse: “¿Cuál va a ser el relato del día a día? ¿Cuál va a ser el relato de paz, que no es una paz que se construye solo desde el Estado nacional con entidades militares, sino que se construye en pequeño?”. Aludiendo a la diversidad propia de la región, concluyó: “Como los siete pueblos indígenas empiezan a dialogar con las comunidades afrodiáspora, como los afrodescendientes empezamos a hablar con los de ascendencia hispánica, y como entre todos empezamos a construir unas expresiones culturales conjuntas que nos permitan pensar no solo a los 600, sino a los 500 más”.

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