
¿Qué tanto poder tendrá Colombia al presidir el Consejo de Seguridad de la ONU en junio?
En junio de 2026, Colombia asumirá la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad de la ONU en un momento marcado por la captura de Nicolás Maduro en Venezuela y crecientes tensiones con Estados Unidos. Más allá de la visibilidad diplomática, expertos analizan los límites reales de influencia del cargo.
Por: Juan David Cano
En junio de 2026, Colombia asumirá la presidencia mensual del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas durante su mandato como miembro no permanente (2026–2027), según informó oficialmente la Cancillería este 7 de enero. El Gobierno destacó que este rol permitirá al país liderar debates, orientar la agenda y dar visibilidad a temas de paz y seguridad internacional, en un momento que consideró “histórico para la diplomacia colombiana” y un reconocimiento al compromiso con el multilateralismo y la construcción de paz.
Colombia asumirá la presidencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en junio de 2026, liderando durante ese mes uno de los espacios más influyentes del sistema internacional.
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) January 7, 2026
Desde esta presidencia, el país orientará la agenda, dirigirá los debates y dará visibilidad… pic.twitter.com/uFK4OPMi8Q
Las funciones formales de la presidencia del Consejo de Seguridad
Durante ese mes, el país tendrá la responsabilidad formal de presidir las sesiones del Consejo, fijar el orden del día, moderar los debates y representar al órgano ante otros organismos de la ONU y la prensa. La presidencia del Consejo de Seguridad —un cargo que rota cada mes entre los 15 miembros según el orden alfabético de sus nombres en inglés— es una posición procedimental inscrita en las reglas internas del organismo, sin prerrogativas especiales de decisión unilateral.
El Consejo de Seguridad es el órgano con responsabilidad principal en el mantenimiento de la paz y seguridad internacionales, autorizado por la Carta de la ONU para investigar disputas, recomendar soluciones, imponer sanciones o incluso autorizar el uso de la fuerza en situaciones excepcionales. Sin embargo, decisiones de fondo requieren al menos nueve votos —incluidos todos los miembros permanentes sin veto en contra— y los cinco miembros permanentes (Estados Unidos, China, Francia, Rusia y Reino Unido) ostentan un poder de veto que puede bloquear cualquier resolución sustantiva.

¿Qué implica la presidencia del Consejo y qué poder tiene?
Académicos y expertos en relaciones internacionales consultados por CAMBIO coinciden en que presidir el Consejo da visibilidad, pero no poder de decisión autónomo.
Como explica el profesor Manuel Camilo González, de las universidades Javeriana y San Buenaventura, “tener la presidencia del Consejo de Seguridad da más visibilidad que poder (…) ciertamente la presidencia tiene un poder de agenda inmenso. Pero que suele compartirlo muchas veces con el resto de miembros tanto permanentes como no permanentes”.
González explica que Colombia puede ejercer cierto poder de agenda para incluir temas de interés regional, como ambiente o crisis latinoamericanas. Pero esto no garantiza que sus propuestas se traduzcan en decisiones o resoluciones del Consejo. “Más allá del poder de agenda, está el poder de veto (…) el solo ejercer el veto (…) inutiliza cualquier poder de agenda”, advierte sobre el poder de veto que tienen precisamente naciones como Estados Unidos.
De forma similar, el internacionalista de la Universidad del Rosario, Andrés Felipe Pinzón, apunta que “no cambia mucho y no opera mucho, porque igual el trámite que debe seguir es el mismo (…) el orden del día se debe aprobar en cada sesión”. Para él, la presidencia tiene un rol esencialmente procedimental: “un mes de presidencia rotativa. No es mucho tiempo para hacer una gestión importante”.

En su análisis, el impacto de la presidencia depende de las coyunturas concretas: “puede que sea un mes muy tranquilo”. Agrega que, más allá de visibilidad, el riesgo para Colombia está en exponerse a discusiones muy precisas o sensibles, ante las cuales sus posiciones serán observadas y analizadas por actores globales y medios internacionales.
El contexto internacional: la intervención militar en Venezuela y las tensiones regionales
La presidencia colombiana se dará en un momento de fuerte turbulencia en América Latina y en las relaciones internacionales. El pasado 3 de enero, Estados Unidos ejecutó una operación militar en Venezuela que culminó con la extracción de Nicolás Maduro a Nueva York bajo cargos federales. Este suceso ha provocado reacciones fuertes en el Consejo de Seguridad y en el sistema multilateral.
En una reunión de emergencia del Consejo de Seguridad convocada por Venezuela —y transmitida por Colombia ante el órgano— el Gobierno colombiano afirmó que la captura “viola el derecho internacional y la Carta de la ONU”, denunciando el uso unilateral de la fuerza y advirtiendo sobre riesgos para la estabilidad regional. China y Rusia respaldaron estas críticas, calificando las acciones de Estados Unidos como un acto que “pisotea la soberanía venezolana” y amenaza la paz regional. Por su parte, Estados Unidos defendió su operación como un acto de defensa propio, sujeto a interpretaciones legales complejas dentro del sistema de la ONU.
Comunicado de Prensa - Sesión de Emergencia del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre “Amenazas a La Paz y Seguridad Internacionales”
— Cancillería Colombia (@CancilleriaCol) January 6, 2026
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Este contexto, según los expertos, pone en evidencia uno de los límites estructurales del Consejo: si bien puede ser el foro donde se discuten estas tensiones, la voluntad política de los miembros, especialmente los permanentes, define el alcance de las respuestas colectivas. El ejercicio de veto por parte de un miembro permanente puede frustrar propuestas que otros países consideran esenciales para abordar crisis de seguridad internacional.
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